Las ciudades no se construyen únicamente con ladrillos, planos o grandes infraestructuras. Se construyen hablando, escuchando y alcanzando acuerdos. De la conversación entre administraciones, expertos, profesionales, promotores y sociedad civil nacen las grandes ideas que dan forma a las ciudades del futuro. Almería vive hoy un momento decisivo. Las obras de integración ferroviaria y soterramiento del AVE representan mucho más que una mejora de nuestras comunicaciones.
Junto al Proyecto Puerto Ciudad, ya en marcha, y a la transformación del eje del Paseo, abren una oportunidad excepcional para decidir cómo queremos vivir, cómo queremos relacionarnos con nuestro entorno y qué ciudad queremos legar a las próximas generaciones. Las obras de soterramiento de las vías van a dejar a Almería 32.000 metros cuadrados en una ubicación céntrica y estratégica. No podemos afrontar este reto con la lógica de otras épocas, limitándonos a sustituir suelo por edificabilidad y a construir sin más. Almería ha cambiado. También lo han hecho nuestras necesidades y nuestra forma de entender el urbanismo.
Hoy no se trata de construir por construir, sino de ordenar mejor, regenerar espacios y aprovechar lo que ya tenemos desde una perspectiva compacta, equilibrada y socialmente responsable. La pregunta que nos hacemos en el Ayuntamiento es sencilla, aunque su respuesta exige reflexión: ¿qué necesita Almería? Necesitamos una nueva puerta de entrada a la ciudad. Un espacio que combine vivienda, actividad económica, zonas verdes, equipamientos y oportunidades. Un ámbito que dialogue con su entorno y respete dos elementos esenciales de nuestro patrimonio: la Estación y el Cable Inglés, recientemente restaurados y convertidos en referentes de nuestra identidad urbana.
La propuesta aprobada por la Junta de Gobierno parte de una premisa clara: adaptar la edificabilidad a la realidad actual sin perjudicar los derechos de los propietarios de los terrenos -RENFE y ADIF manteniendo la vivienda protegida y una capacidad residencial importante, incorporando parcelas terciarias y generando nuevos espacios libres y dotaciones públicas y privadas. Pero tan importante como decidir qué queremos hacer es tener claro qué no queremos hacer.
No necesitamos una pantalla de grandes edificios, otro centro comercial convencional, una gran superficie de aparcamiento ni llenar este espacio de edificios administrativos. Tampoco queremos un parque sin actividad económica que quede desconectado de la vida cotidiana de los ciudadanos. Como dije en las jornadas abiertas celebradas en el Ayuntamiento para dar voz a expertos, promotores y colectivos: debemos pensar en grande.
Y podemos imaginar un centro de innovación, emprendimiento y talento donde se encuentren jóvenes, empresas, universidad e investigadores. Un gran espacio multidisciplinar dedicado a los creadores y a las nuevas industrias culturales. Un parque urbano mediterráneo, con sombra, arbolado, terrazas, conciertos, deporte y zonas de trabajo al aire libre. Un campus de formación profesional vinculado a los sectores estratégicos de Almería. Incluso un mercado gastronómico que ponga en valor los productos de nuestra provincia. Todo ello puede convivir con viviendas, hoteles y oficinas, generando un área viva, diversa y activa durante todo el día.
Este proyecto no puede ser una decisión unilateral ni cerrada. Mi objetivo es abrir las puertas al diálogo y sumar conocimiento, experiencia y creatividad, porque la mejor ciudad es la que se construye escuchando, debatiendo y aunando voluntades. Tenemos la obligación de ser críticos, ambiciosos y creativos. El futuro de esos terrenos comienza ahora. Seguimos trabajando.

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