Hay artistas a los que se recuerda por sus canciones. A otros, por una voz excepcional. Y hay unos pocos capaces de permanecer en la memoria colectiva simplemente con una imagen. Rocío Jurado reunía las tres cosas.
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| Presentación del cartel y la programación de FIMEL 2026 / Loa |
Veinte años después de su muerte, su presencia continúa intacta. Y una parte de ese universo llegará el próximo mes de octubre hasta Meliana de la mano de Rocío Carrasco, que llevará a FIMEL el espectáculo Rocío Jurado, el musical y algunos de los trajes originales que acompañaron a ‘La Más Grande’ durante su extraordinaria trayectoria.
Será uno de los principales atractivos de la 27.ª
edición de FIMEL, la Fira Agrícola i Comercial de Meliana, que se celebrará del
2 al 4 de octubre y volverá a convertir a este municipio valenciano en punto de
encuentro de agricultura, comercio, gastronomía, tradición y cultura.
Una feria con raíces en la huerta
FIMEL nació estrechamente vinculada a la tradición
agrícola de Meliana y l'Horta Nord. Después de veintisiete ediciones, la cita
reúne a cerca de un centenar de expositores y se ha convertido en un gran
escaparate para agricultores, comerciantes, empresas, asociaciones y
productores.
La feria, sin embargo, ha sabido evolucionar. Sin
abandonar sus raíces, ha incorporado gastronomía, música, ocio, actividades
infantiles y propuestas culturales.
Precisamente, la edición de 2026 pretende
recuperar con fuerza ese carácter agrícola. Durante las tres jornadas habrá
maquinaria y vehículos, actividades relacionadas con los huertos, concursos y
demostraciones, además del tradicional tiro y arrastre, profundamente ligado al
pasado rural valenciano.
La programación se completará con actuaciones
musicales, propuestas gastronómicas, actividades para los más pequeños y
diferentes iniciativas destinadas a convertir FIMEL en una celebración abierta
a todos los públicos.
El universo de ‘La Más Grande’
Dentro de esa programación destaca especialmente
la llegada de Rocío Carrasco con el proyecto dedicado a mantener vivo el legado
artístico de su madre.
Rocío Jurado, el musical, protagonizado por Anabel
Dueñas, va más allá de un simple recorrido por sus grandes éxitos. El
espectáculo utiliza la figura de Rocío como referente de una mujer libre,
valiente e independiente y recupera algunas de las canciones que marcaron
varias generaciones.
Se nos rompió el amor, Ese hombre, Señora,
Como una ola o Como yo te amo forman parte de un repertorio que
demuestra por qué, dos décadas después de su desaparición, Rocío Jurado
continúa ocupando un lugar privilegiado en la música española.
Pero uno de los grandes atractivos de su presencia
en FIMEL estará también fuera del escenario.
Los vestidos de Rocío Jurado volverán a lucirse.
Rocío Carrasco llevará a Meliana algunos de los
trajes originales de su madre, piezas que permiten comprender hasta qué punto
la imagen fue también una parte fundamental de la construcción artística de ‘La
Más Grande’.
Volantes, batas de cola, pedrería, transparencias,
escotes y diseños espectaculares acompañaron durante décadas una puesta en
escena tan reconocible como su voz.
Rocío Jurado no se vestía simplemente para cantar.
Se vestía para salir a escena.
Y entendió como pocos artistas que un espectáculo
comienza antes de interpretar la primera nota: comienza cuando se abre el telón
y todas las miradas se dirigen hacia quien aparece sobre él.
Sus vestidos evolucionaron con ella y también con
la sociedad española. Por eso contemplarlos hoy supone acercarse no solo a la
historia de una cantante, sino también a una determinada época de la música, la
moda y la cultura popular de nuestro país.
Un legado que vence al tiempo
La llegada del musical a FIMEL tiene además un
componente especialmente simbólico. El pasado 1 de junio se cumplieron veinte
años del fallecimiento de Rocío Jurado.
Dos décadas después, sus canciones siguen sonando
y nuevas generaciones descubren una voz y una personalidad que continúan
resultando extraordinariamente actuales.
Ahí reside probablemente la diferencia entre la
fama y el legado. La fama pertenece al presente; el legado vence al tiempo.
FIMEL reunirá este año dos conceptos que, aunque
puedan parecer alejados, comparten una misma filosofía: preservar las raíces y
conseguir que sigan vivas para las generaciones futuras.
Meliana reivindicará durante tres días su
agricultura, su comercio y sus tradiciones. Y entre todo ello habrá espacio
para recordar a una mujer de Chipiona que consiguió trascender la música para
convertirse en parte de la cultura popular española.
Rocío Carrasco llevará hasta allí sus canciones,
su recuerdo y algunos de aquellos vestidos con los que conquistaba un escenario
incluso antes de empezar a cantar.
Veinte años después, Rocío Jurado continúa
demostrando por qué España entera terminó conociéndola simplemente con dos
palabras:
La Más Grande.


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