Hondo pesar en Los Gallardos por el fallecimiento de
Jack Kennedy, de 92 años, uno de los pocos británicos integrado en el sentido
de relacionarse con todos los vecinos, aprender la forma de hablar desde el
minuto cero, adoptar las costumbres, las conversaciones en bares, en los
mercados, en el fútbol y hablar un perfecto castellano desde que llegó con su
esposa. Le viene al pelo la expresión no, lo siguiente, para referirse a su
empatía. Un gesto que ya nos dice lo grande que eran fue cuando organizaron una
fiesta totalmente abierta en la puerta de su casa en la calle Mayor. Una
alegría que se formó al poco tiempo de aterrizar en el pueblo, un hombre que
dejó sus negocios de joyería por la singularidad gallardera. Generosidad, barra
libre, tapas y copas para cientos de vecinos que nos dimos cita frente a la
casa de Esteban y Nuria que organizaron todo junto a la entonces alcaldesa
María y José Antonio de la Policía Local desvió el tráfico. Todo estupendo,
pero ese gesto nos indica lo grande de nuestro llorado hombre que se sentía
orgulloso de ser un gallardero más.
| Jack Kennedy, su hijo Richard y su esposa y madre de éste, Eileen, en 2017. Los tres descansan eternamente en Los Gallardos / Foto: Esteban-Nuria |
No quiso sufrir, ni hacer sufrir a los demás,
expresión de Nuria Noel Queral que junto a Esteban Rodríguez Belmonte son los
que han convivido durante más tiempo desde que se asentaron en el pueblo hasta
el punto de cuidarlo y mimarlo. Todos sabíamos que estaba enfermo y el dolor al
sufrir la prematura muerte de su esposa y de su hijo. Es digno de mención que
Nuria y Esteban, a los que no nos cansamos de mencionar, acogen ahora en su
terraza con vistas a la huerta de Los Gallardos y al Mediterráneo las cenizas,
con unas pedrizas y mucho respeto, de los tres grandes vecinos y la de su tío
Esteban Belmonte, que fue camionero en Barcelona. La pasión de Kennedy ha sido
su familia. Primero recibió el golpe de su esposa y al poco tiempo falleció su
hijo Ricardo. Su pasión por el pueblo con Nuria y Esteban a la
cabeza, con una sólida amistad y confianza, le ayudó a levantarse, sin
olvidarnos del rugby, deporte de equipo, actividad que encaja en su
personalidad. Estuvo casado con la añorada Eileen a la que llamábamos Elena
pero que el significado era la brillante Eileen Kennedy (Reino Unido, 1942-Los
Gallardos, 2020), fijos en el bar de José María Crespo y de Isabel
Haro. El reconocimiento a su personalidad le llevó a ser elegida
Gallardera sin Fronteras en agosto de 2008 por Acuproga cuyo presidente, Emilio
Ruiz Ruiz, le entregó el diploma acreditativo en un almuerzo que celebramos en
Terraza Carmona. Cuando escribí su obituario la frase que más dijo: “Soy de Los
Gallardos porque es el pueblo donde vivo”. El matrimonio fue
cofundador de la Asociación de Amigos del Arte
'Gallarte', junto a Francisco Collado y otros artistas locales y británicos.
Las últimas veces que saludé a Jack, Juan para los gallarderos, fue cuando mi vecina Ana Marí le ayudó a cargar las bolsas de la compra en su silla de ruedas y hace unas dos semanas en la Plaza de Andalucía, terraza del Pub D´ara de Los Gallardos donde solía desayunar y echar un rato. Siempre preguntaba por mi familia. Rodeado de un par de parejas de ingleses nos explicó el crecimiento y asentamiento de población británica en toda la zona de Los Gallardos y en la comarca del rio Almanzora. Además, conversó en inglés con el documentalista de Canal Sur Radio y Televisión, Ángel Roldán, con el que consolidó una buena amistad y celebró su perfecto inglés. Juan, una persona cariñosa y atenta. Lo recordaremos. Nunca hubo una mala cara, o un mal gesto. Le echamos de menos. Esteban lo mantiene en su alma, como persona que estuvo acompañándole hasta el último suspiro.

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