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El nuevo Gobierno andaluz


Tania Artajo
@opinionalmeria

Tras las elecciones del pasado 2 de diciembre ha quedado configurado el nuevo Gobierno de Andalucía, compuesto por consejeros propuestos de las formaciones políticas Partido Popular y Ciudadanos, además del presidente, del Partido Popular. Esta es una breve biografía de cada uno de los miembros del Gobierno andaluz

Juan Manuel Moreno Bonilla (PP). Presidente. Casado y padre de tres hijos. Presidente del PP andaluz desde el 2 de marzo de 2014. Nació en Barcelona el 1 de mayo de 1970, ciudad a la que sus padres tuvieron que emigrar en busca de oportunidades laborales. A los pocos meses de nacer, su familia regresó definitivamente a Málaga. Es Graduado en Protocolo y Organización de Eventos y Máster Oficial en Dirección de Protocolo, Producción, Organización y Diseño de Eventos. Sus inquietudes políticas le llevaron a militar en las Nuevas Generaciones del PP, siendo en 1993 presidente de esta organización en Málaga. En 1995, asumió la responsabilidad como concejal de Juventud y Deporte en el Ayuntamiento de Málaga y presidente de la Junta Municipal del Distrito 4 de la ciudad. Compaginó la política municipal con la regional durante la V Legislatura del Parlamento de Andalucía, donde fue secretario en la Comisión de Asuntos Sociales y portavoz de Juventud del Grupo Parlamentario Popular. En 1995 fue elegido presidente de Nuevas Generaciones de Andalucía, cargo que abandonó tras ser elegido presidente nacional de la organización juvenil del Partido Popular de 1997 a 2001. También ha desempeñado cargos en el organigrama de la dirección nacional del PP, como secretario ejecutivo de Nuevas Tecnologías, secretario ejecutivo de Política Municipal, secretario de Política Local y coordinador de Política Autonómica y Local. Ha sido diputado en el Congreso desde 2000 a 2011, año de su nombramiento como secretario de Estado de Servicios Sociales e Igualdad, motivo por el que renunció a su acta parlamentaria pasando a formar parte del Gobierno. Desde la Secretaría de Estado impulsó importantes iniciativas para garantizar el Estado del Bienestar y avanzar hacia una sociedad de igualdad de oportunidades, como la Estrategia Nacional para la Erradicación de la Violencia contra las Mujeres, la Ley General de Derechos de las Personas con Discapacidad, el Plan Nacional de Infancia y Adolescencia o el Plan Nacional para la Inclusión Social. De mayo de 2014 a septiembre de 2017 fue senador por designación de la Comunidad Autónoma de Andalucía y es diputado en el Parlamento de Andalucía. En su trayectoria política ha recibido diversos reconocimientos y galardones por su labor, entre ellos la Gran Cruz de la Real Orden de Isabel la Católica.

Gobierno andaluz

Juan Marín Lozano (Cs). Vicepresidente. Consejería de Turismo, Regeneración, Justicia y Administración Local. Nació en Sanlúcar de Barrameda (Cádiz) en 1962. Estudió Relaciones laborales en la Escuela Monseñor Giraldo. Desarrolló su actividad privada como empresario, comerciante y gerente de espacios comerciales, compaginándola con su actividad deportiva como jugador, técnico y árbitro. Ha sido presidente de la asociación de comerciantes y miembro de la directiva de la asociación de empresarios de su localidad natal y presidente de la federación gaditana de voleibol. En el 2006 fundó Ciudadanos Independientes de Sanlúcar y fue su presidente hasta 2015. Desde 2007 fue concejal en el Ayuntamiento de Sanlúcar, teniente de alcalde de Desarrollo económico, y en una etapa posterior, de Comercio, empresa, turismo, deportes y juventud. Fue miembro del grupo impulsor de Movimiento Ciudadano y desde 2015 es diputado en el Parlamento de Andalucía, así como presidente y portavoz de su grupo parlamentario. Es miembro de la ejecutiva nacional de Ciudadanos y responsable nacional del área de comercio del partido.

Elías Bendodo Benasayak (PP). Consejería de Presidencia, Administraciones Públicas e Interior. Nació en Málaga en 1974. Licenciado en Derecho y doctorando actualmente en Turismo. Bendodo sustituyó como concejal del Ayuntamiento de Málaga a José María Martín Carpena, asesinado por ETA en el año 2000. En el Ayuntamiento de Málaga, ha sido concejal y director de varios distritos, así como responsable de las áreas de Deportes, Turismo y Juventud. Presidente de la Diputación de Málaga desde junio de 2011 hasta la actualidad, su gestión ha estado marcada por la consecución de la deuda cero en una institución que se encontró en quiebra técnica. Su talante negociador y forjador de consensos ha permitido no sólo el saneamiento económico, sino también la consecución de proyectos de gran complejidad. Es el caso de la rehabilitación y puesta en valor del Caminito del Rey, la Senda Litoral, la marca de promoción agroalimentaria Sabor a Málaga o la Gran Senda. Bendodo es además un firme creyente de la necesidad de que las administraciones públicas colaboren entre sí y con la iniciativa privada, tal como ha demostrado en Turismo Costa del Sol. Bendodo ha ampliado su formación universitaria y académica en ESESA, Instituto Internacional San Telmo, IESE Business School, Deusto, ESADE Business & Law School. En los últimos años, también ha cultivado su vocación docente, impartiendo clases en la Escuela Superior de Estudios de Empresa (ESESA) y en la Facultad de Derecho de la Universidad de Málaga. En su faceta política, es presidente del PP de Málaga desde 2008 y portavoz del PP andaluz desde 2014. También es portavoz del PP en la Federación Española de Municipios y Provincias (FEMP). 

Alberto García Valera (PP, independiente). Consejería de Hacienda, Industria y Energía. Nacido en Madrid el 31 de diciembre de 1971, casado y con una hija, es licenciado en Derecho e Inspector de Hacienda del Estado y auditor de cuentas inscrito en el ROAC. Ha desempeñado la mayoría de su carrera dentro del Ministerio de Hacienda, habiendo ocupado diferentes puestos técnicos, el último como Director General de Tributos (2016-2018). Antes, ejerció como delegado especial de la Agencia Tributaria de Andalucía, Ceuta y Melilla (2012-2016), como Delegado Ejecutivo (2007-2012), Jefe de la Dependencia Regional de Aduanas de la misma Delegación Especial, Administrador de la Aduana de Sevilla, y Jefe de Equipo de Inspección. Hasta su incorporación como consejero, y desde septiembre de 2018, era Socio de EY Abogados y Director en Andalucía de la firma EY (Enrst & Young). Académico de la Real Academia Sevillana de Legislación y Jurisprudencia, es autor de diversos libros y publicaciones sobre fiscalidad y comercio internacional, y es profesor colaborador de diferentes instituciones y de la Universidad Loyola Andalucía. Ha sido reconocido con la Encomienda de la Orden del Mérito Civil (2014), la Orden del Mérito de la Policía Nacional (2013), el Premio a las mejores prácticas de la Agencia Tributaria (2009) y la Orden del Mérito de la Guardia Civil (2007).

Jesús Aguirre Muñoz (PP). Consejería de Salud y Familias. Nació en Córdoba en 1955. Es Licenciado en Medicina en 1979 por la Universidad de Córdoba, especialista en Medicina de Familia. Médico titular A.P.D. (Asistencia Pública Domiciliaria) por oposición desde 1.982, ha trabajado en Villa del Rio, Peñarroya-Pueblonuevo, Carcabuey, Fuente Palmera y Córdoba. Fue delegado de la Junta de Personal del Área Centro de Córdoba del S.A.S. (1996-2003), vicepresidente del Sindicato Médico de Córdoba (1998-2001) y presidente del Iltre. Colegio Oficial de Médicos de Córdoba (febrero 2001 -2006). Representó al Consejo General de Colegios Oficiales de Médicos ante el Ministerio de Sanidad y Consumo en el Grupo de Trabajo para la elaboración de un Plan Integral de Medidas de Control y del Gasto Farmacéutico y uso racional del Medicamento (2001-2003). Fue miembro electo de la Comisión de Presupuestos del Consejo General de Colegios Oficiales de Médicos (2003-2006) y miembro del Grupo de Trabajo de Carrera Profesional y Ley de Ordenación de los Profesionales Sanitarios (LOPS) en la O.M.C. (2003-2005). Otros cargos profesionales:  Presidente de Unión Profesional de Córdoba (2005-2006). Consejero y miembro de la ejecutiva del Consejo Social del Ayuntamiento de Córdoba (2005-2006). Presidente de la comisión de Salud y Seguridad del Consejo Social del Ayuntamiento de Córdoba (2005-2006.). Miembro de la Comisión técnica del Ministerio de Sanidad y Consumo sobre el abordaje de gripe aviar en delegación del Consejo General de Colegios de Médicos (2005-2006). Vicepresidente del Consejo General de Colegios Oficiales de Médicos (Julio 2006-abril 2008). Vicepresidente de la Fundación para la Formación de la OMC. (2006-2008). Vicepresidente de la Fundación Patronato Príncipe de Asturias. (2006-2008). En el Partido Popular, ha sido senador electo por Córdoba en las legislaturas IX, X y XII. Es miembro de la Junta Directiva Nacional, Regional y Local del Partido Popular y miembro del Comité Ejecutivo Local del P.P. Actualmente era portavoz del Grupo Parlamentario Popular en la Comisión Mixta para el Estudio del Problema de las Drogas y ponente en la ponencia de estudio "Menores sin alcohol". Es coordinador de Políticas Sanitarias del Partido Popular Andaluz.

Rogelio Velasco Pérez (Cs, independiente). Consejería de Economía, Conocimiento, Empresas y Universidad. Nació en Sevilla en 1957, y ha sabido combinar en su carrera la vocación internacional con un profundo conocimiento y arraigo en la tierra andaluza. Obtuvo su licenciatura en Economía en la Universidad Hispalense, se doctoró en la misma disciplina en la Universidad de Málaga y ha sido catedrático en la Universidad de Granada. Pero también ha trabajado en instituciones científicas fuera de nuestras fronteras: fue investigador asociado en la Universidad de Berkeley durante tres años, y ha sido profesor de la Escuela de Negocios Stern de la Universidad de Nueva York. De la misma forma, Velasco ha conjugado la investigación con la empresa privada, entendiendo que, en la economía del conocimiento, la producción científica y el crecimiento deben ir de la mano. Ha ocupado diversos puestos en Telefónica, como Director de Finanzas, Director de Inversiones de Venture Capital y Jefe de la Unidad de Contenidos Corporativos. Hasta su incorporación al gobierno de cambio en Andalucía ha sido profesor de Emprendimiento en el Instituto de Empresa.

Carmen Crespo Díaz (PP). Consejería de Agricultura, Ganadería, Pesca y Desarrollo Sostenible. Nació en Adra (Almería) en 1966 y es Diplomada en Biblioteconomía y Documentación. Ha ocupado el cargo de vicepresidenta de la Diputación Provincial dirigiendo el Área de Bienestar Social, Cultura y Deportes desde el año 1995 hasta el año 2000. Diputada en el Parlamento andaluz desde el año 2000, ha ejercido como secretaria de la Comisión de Coordinación y vocal de Asuntos Europeos, así como portavoz de Agricultura e Inmigración, Gobernación y vocal de la Comisión ejecutiva de la Federación Andaluza de Municipios y Provincias. Fue elegida alcaldesa de Adra en 2003, cargo que desempeñó hasta 2011. En 2011 fue nombrada Delegada del Gobierno de España en Andalucía hasta febrero de 2015. Ha sido diputada autonómica por Almería en la X Legislatura y portavoz del Grupo Parlamentario Popular.

Rocío Blanco Eguren (Cs). Consejería de Empleo, Formación y Trabajo AutónomoNacida en Córdoba en 1966, Rocío Blanco se licenció en Derecho en la Universidad de su ciudad natal, y entró en el Cuerpo de Inspectores de Trabajo en 1993. En 1997 fue nombrada Directora Provincial del Instituto Social de la Marina en Málaga, cargo que ocupó durante quince años. En 2012 recibió la llamada de la Tesorería General de la Seguridad Social para hacerse cargo de la dirección en la capital malagueña y gestionar, entre otros retos, el proceso de regularización de empleadas del hogar. Tres años más tarde se le entregó la Cruz al Mérito Policial por la labor realizada en la lucha contra el fraude. Se incorpora al gobierno de cambio en Andalucía para dar un giro radical a las políticas de empleo y formación.

María Francisca Carazo Villalonga (PP). Consejería de Fomento, Infraestructuras y Ordenación del Territorio. Nació en Valladolid en 1977. Diplomada en Óptica y Optometría y licenciada en Ciencias Políticas y Sociología, especialidad Ciencias Políticas, por la Universidad de Granada. Se afilió al Partido Popular en 1996 y ya fue Secretaria General de Nuevas Generaciones de la provincia de Granada desde el año 2000 hasta 2005. Vicesecretaria Regional de Acción Política de Nuevas Generaciones del PP de Andalucía desde el año 2003 y miembro de la Junta de Centro, 2000-2002 de Facultad de Ciencias Políticas y del Departamento de Ciencias Políticas. Formó parte de las listas municipales de Granada capital en 2003 y de las listas en las elecciones al Parlamento andaluz en 2004. Vicesecretaria de Organización y Gerente del PP de Granada desde 2004 hasta 2007. Vicesecretaria General de Política Municipal del PP de Andalucía. Concejal de Turismo, Deportes y Pymes del Ayuntamiento de Granada 2007-2011. Vicepresidenta del Instituto Municipal de Formación y Empleo (IMFE) 2007-2011. Concejal de Turismo, Comercio y Ocupación de Vía Pública desde 2011. Vicepresidenta de la Fundación Albaicín desde 2011. Parlamentaria autonómica, portavoz adjunta y portavoz de Educación desde 2012. Cabeza de lista por la provincia de Granada a las elecciones autonómicas 2018.

Rocío Ruiz Domínguez (Cs, independiente). Consejería de Igualdad, Políticas Sociales y ConciliaciónNacida en Huelva hace 52 años, se incorporó a la política en las pasadas elecciones andaluzas con el bagaje de una larga trayectoria de casi tres décadas en la docencia y la gestión pública. Licenciada en Ciencias de la Educación, ha dirigido durante catorce años el Instituto de Educación Secundaria Pérez Mercader de Aljaraque, donde ha obtenido el reconocimiento de la comunidad educativa y la sociedad civil. Previamente, Ruiz ejerció la docencia en varios centros andaluces, impartiendo clases de educación Infantil, Primaria, Secundaria y Bachillerato. En su trayectoria destaca la experiencia en centros de educación preferente y en zonas educativas especiales, como el colegio Onuba de la barriada del Torrejón en Huelva. Experiencia que la ha dotado de una particular sensibilidad hacia los colectivos vulnerables y conocimiento de sus necesidades. En el gobierno de cambio de la Junta de Andalucía, Rocío Ruiz ejercerá como garante de las políticas sociales y de igualdad, con especial atención a la conciliación laboral y la plena igualdad de hombres y mujeres en todos los ámbitos.

Javier Imbroda Ortiz (Cs, independiente). Consejería de Educación y Deporte. Nació en Melilla en el año 1961 y pronto se trasladó a la ciudad de Málaga, que marcará su vida. Tiene una larga trayectoria deportiva que, con esfuerzo, trabajo y mentalidad de superación, le han convertido en un referente del Baloncesto español. Tras la preparación de la selección de Lituania para los Juegos Olímpicos de Barcelona de 1992, vuelve al Unicaja de Málaga, con el que logra el subcampeonato de la ACB. Tras diez años vinculado a la entidad malagueña, dirige al Caja San Fernando, el Real Madrid y la Selección Española. Con la Selección Nacional consigue una medalla de bronce europeo en Turquía durante su primer año, y logra en el Mundial de Indianápolis el hito histórico de ganar a la selección de baloncesto de Estados Unidos en competición oficial. Es Doctor en Ciencias de la Educación por la Universidad de Málaga. Tras cursar un Máster en Alta Dirección de Empresas en el Instituto Internacional San Telmo se involucró en diferentes proyectos con el deporte como eje vertebrador, que hoy dan trabajo a más de 200 personas. Creó la Fundación Javier Imbroda, que atiende diariamente a unos 100 niños, con el deporte como herramienta de inclusión y que puso en pie con sus propios recursos, sin ayudas ni subvenciones públicas. Ha ejercido como ponente en numerosos foros universitarios, sociales y empresariales sobre dirección y liderazgo. Es diputado de Ciudadanos por la provincia de Málaga en el Parlamento de Andalucía. Asume la Consejería de Educación y Deporte en el nuevo gobierno de cambio en Andalucía.

Patricia del Pozo Fernández (PP). Consejería de Cultura y Patrimonio Histórico. Nació en Sevilla el 26 de octubre de 1969 y es licenciada en Derecho por la Universidad de Sevilla. Es especialista en Derecho Comunitario Europeo y ha realizado todos los estudios de Doctorado en Derecho Público. Entre 1991 y 1994 realizó cursos de especialización de Derecho Comunitario en las universidades de Sevilla, de Glasgow (Escocia) y de Lieja (Bélgica). En los años 1993 y 1994 realizó prácticas en el departamento de Derecho Comunitario de la Firma escocesa de abogados Maclay, Murray & Spens en las oficinas de Glasgow, Edimburgo y Bruselas. Desde enero de 1996 forma parte de la Asesoría Jurídica del Grupo Popular en el Parlamento de Andalucía. En 1999 fue nombrada coordinadora técnica institucional del Partido Popular de Andalucía, llevando la Asesoría Jurídica del Partido a nivel regional y la Asesoría Jurídica Municipal. Del año 2000 al 2004 fue secretaria del Comité Andaluz de Derechos y Garantías, formando parte de la Junta Directiva Regional y, posteriormente, del Comité Ejecutivo Regional. En 2005 fue nombrada directora del Gabinete de la Presidencia del PP andaluz y hasta 2012 fue vicesecretaria coordinadora de la Presidencia. De 2005 a 2008 fue diputada en el Congreso de los Diputados por la provincia de Sevilla, entrado en la Junta Directiva Nacional del PP y formando parte de la Comisión Mixta de Derechos de la Mujer y de Igualdad de Oportunidades, de la Comisión de Políticas Integrales de la Discapacidad y de la Comisión de Administraciones Públicas. Entre 2008 y 2018 ha sido diputada autonómica en el Parlamento de Andalucía, donde ha ejercido como portavoz adjunta del Grupo Parlamentario y miembro de la Mesa de la Cámara ostentando los cargos de vicepresidenta Segunda, secretaria segunda y secretaria primera de la misma. Actualmente es vicesecretaria Institucional y de Estudios y Programas del Partido Popular andaluz y vicepresidenta del PP de Sevilla.

Mari Carmen Ortiz, consejera de Agricultura

Juan Folío
La Opinión de Almería

Esta vez Almería no se ha quedado huérfana de consejerías. Precisamente la consejería más deseada, la de Agricultura, ha recaído en una almeriense. La presidenta de la Junta de Andalucía, Susana Díaz, ha nombrado a Mari Carmen Ortiz consejera de Agricultura, Pesca y Desarrollo Rural.

Carmen Ortiz
Mari Carmen Ortiz, nacida en Fiñana en 1957 y licenciada en Psicología por la Universidad de Granada, era hasta ahora presidenta del Instituto de Investigación y Formación Agraria y Pesquera de Andalucía (Ifapa), organismo adscrito a la Consejería de Agricultura, Pesca y Desarrollo Rural. Es funcionaria de carrera de la Diputación Provincial de Almería desde 1985, en donde ha sido coordinadora del Centro de Atención Inmediata a víctimas de violencia de género en este organismo provincial.

La nueva consejera ha sido parlamentaria andaluza entre 1990 y 2004. Durante este período ha desempeñado, entre otras responsabilidades, los cargos de secretaria primera de la Mesa del Parlamento de Andalucía; secretaria de la Comisión de Seguimiento y Control de la Empresa Pública Radiotelevisión de Andalucía (RTVA), y portavoz de Infraestructuras, Ordenación del Territorio y Agua.

También ha sido diputada en el Congreso (2004-2008), donde desempeñó la portavocía adjunta de Medio Ambiente.

Todos los miembros del Gobierno de Susana Díaz:

Gobierno de Susana Díaz


Vicepresidencia y Consejería de la Presidencia y Administración Local
Manuel Jiménez Barrios

Consejería de Economía y Conocimiento
Antonio Ramírez de Arellano López

Consejería de Hacienda y Administración Pública
Mª Jesús Montero Cuadrado

Consejería de Educación
Adelaida de la Calle Martín

Consejería de Salud
Aquilino Alonso Miranda

Consejería de Igualdad y Políticas Sociales
Mª José Sánchez Rubio

Consejería de Empleo, Empresa y Comercio
José Sánchez Maldonado

Consejería de Fomento y Vivienda
Felipe López García

Consejería de Turismo y Deporte
Francisco Javier Fernández Hernández

Consejería de Cultura
Rosa Aguilar Rivero

Consejería de Justicia e Interior
Emilio de Llera Suárez-Bárcena

Consejería de Agricultura, Pesca y Desarrollo Rural
Mª del Carmen Ortiz Rivas

Consejería de Medio Ambiente y Ordenación del Territorio
José Gregorio Fiscal López

Para ver la biografía de los miembros del Consejo de Gobierno de la Junta de Andalucía pincha en este enlace:

El pacto PSOE-IU no llegó a saltar por los aires

Emilio Ruiz
www.emilioruiz.es

La decisión de Susana Díaz de despojar de las competencias en materia de vivienda a Elena Cortés para atribuírselas a María Jesús Montero ha estado a punto de llevarnos a los andaluces a unas elecciones anticipadas. Menos mal que a primeras horas del día de hoy se impuso la cordura.

Han sido dos días de vértigo con interpretaciones para todos los gustos. Antonio Maíllo: “Fomento ha actuado con respeto a la legalidad". Susana Díaz: “No puede tener más derecho quien ocupa una vivienda que quien espera pacientemente". Juan Manuel Moreno: “Un espectáculo lamentable”. Cayo Lara: “La decisión de Fomento está avalada desde el punto de vista jurídico”. Julio Anguita: “Una oportunidad de oro para romper el pacto”. Arias Cañete: “Yo hubiera cesado a Elena Cortés”.

A nivel local, algunas reacciones han sido sorprendentes. Una, la de Rosalía Martín (IU): “¿Sabéis que Susana mañana se reúne con Zoido? Pues, a hilar… Magnífico Maíllo. Frente a la amiga del capital, la dignidad del pueblo”.

Y otra, la de Inés Plaza (PSOE): “Grupos vecinales de Almería respaldan la postura de la presidenta: Asociación de Vecinos La Traíña, de Pescadería, de La Chanca, de La Cañada, de Puerta Purchena, del Casco Histórico, de Santa Rita, la Federación de Mayores, la Asociación Cultural El Ancla, la Liga por la Educación y la Cultura Popular de El Quemadero…”. Prolijo trabajo el de Inés.

“Bonito ejemplo, buscar adeptos entre asociaciones de vecinos de Almería. ¿Ahora IU hace otra lista con las que apoyan a la consejera?”, le ha replicado desde la otra orilla Gines Jesús Parra Córdoba.

Poder sevillano y Almería: voces en medio de la tormenta

Pedro M. de la Cruz
Director de La Voz de Almería

“Es indignante. Nosotros queremos ser andaluces, pero da la impresión de que el poder sevillano lleva treinta años intentando que no lo seamos; habrá que planteárselo”. Con esta frase de un importante empresario (que no solicitó el anonimato -la queja ya se lo había manifestado él a un ex presidente y a algunos consejeros-, pero ese día sólo aparecieron los nombres de representantes institucionales o sectoriales) comenzaba la subdirectora de este periódico una información excelente sobre las causas que han hecho estallar esta semana el malestar latente de muchos almerienses por el trato negativo con que Sevilla ha distinguido siempre a Almería.

Edición de hoy de
La Voz de Almería
En apenas tres horas tuvo más de cuatro mil entradas en la red. Pocas veces tan pocas palabras –exactamente 26- resumían tan certeramente treinta años de relación entre el poder sevillano y Almería.

Es curioso, pero la misma semana que los almerienses dejaron oír su voz de descontento, decepción y hartazgo, la presidenta y el vicepresidente viajaron hasta Almería. Nunca sabremos si fue casualidad o hubo una relación de causalidad. Pero el hecho -las dos visitas en menos de cuarenta horas- es oportuno e interesante. ¿Por qué? Vayamos a ello.

La política española se ha convertido en los últimos años en un permanente ejercicio de escapismo, en una persistente fuga a ninguna parte. Al huracán de voces que demandan medidas que atajen la espiral perversa de descrédito en que ha caído la política, los políticos responden con el silencio, el cinismo o la demagogia, tres comportamientos distintos y un solo objetivo verdadero: engañar a los ciudadanos.

Susana Díaz y Diego Valderas no han cometido esta vez el primer pecado democrático y han dado la cara. Como tituló El País el miércoles -“Díaz intenta acallar las quejas por la falta de un consejero almeriense”- o como tituló El Mundo el jueves -“La presidenta busca el desagravio con Almería tras las críticas a la composición del Gobierno”-, los dos, juntos pero por separado, han venido a dar sus argumentos. Argumentos, muchos de ellos, que no comparto: hoy como ayer la marginación de Almería es una enfermedad crónica a la que hay que poner remedio o nos obligarán a buscar otras terapias que puedan curar el mal de desdén y agravio que padecemos.

Para rebatir una posición no hay manera mejor que el respeto y la atención. Aprender a escuchar, esa es la clave, cuando se tienen intenciones de avanzar. Es desde esa atención y desde ese respeto desde el que puede preguntársele a Valderas cómo puede sostener que Almería es objeto prioritario por parte del gobierno cuando la consejería de Fomento -ocupada ahora por IU- lleva años sin poner un solo euro para que avancen las obras de la variante de Roquetas o la autovía del Almanzora. Una pregunta que podría ampliarse con otra en la que los interrogantes estuvieran puestos en ¿por qué se equivocan los empresarios manifestando con contundencia sus críticas y planteando opciones que imposibiliten el colonialismo autonómico hasta ahora padecido? ¿Qué es lo que deben hacer? ¿Callar?

Quien no ha callado su opinión sobre las quejas almerienses ha sido Susana Díaz. La presidenta, en un gesto de sinceridad inusual en la política, reconoció el jueves que “comprende” la polémica y la considera “lógica, legítima y natural”. No está de acuerdo con los argumentos de quienes critican- criticamos- la decisión (por lo que desvela de desdén, no por nominalismos), pero su reconocimiento público de comprender la crítica supone aceptar que quienes la hacen están asistidos, al menos, de una parte de razón.

En su obsesión por defender siempre las decisiones de que quien manda –quien da los cargos, vamos- nunca se equivoca, los defensores de guardia del poder que consideraban incompresibles las críticas se habrán visto defraudados. Susana no sólo comprende las críticas sino que las ve razonadas y razonables. No hay nada peor que empeñarse en ser más susanista que Susana; al final siempre caes en la evidencia del ridículo.

Los trabajadores y los empresarios son los que han llevado esta provincia desde aquel mar de miseria y emigración a esta playa de progreso. Con crisis, claro; con aciertos y errores, por supuesto. Pero ha sido su esfuerzo compartido el que la ha levantado. Por eso tienen no sólo el derecho, sino la obligación de decir lo que piensan. Es lo que han hecho y no hay que agradecérselo. Han cumplido con su obligación. Sabiendo además que no iban a satisfacer ni a uno ni a otro lado de la trinchera. A los de la orilla izquierda porque el silencio nunca perturba y ellos, con su críticas, lo han roto; a los de la derecha porque la estridencia (contra el contrario, claro) siempre parece poca.

Olvidan los dos bandos que el silencio monacal sólo trae pasividad y la trinchera humo y que ninguno de los dos escenarios han procurado nunca ningún beneficio colectivo.

La presidenta no ha respondido con el silencio. Ha venido y ha dado su opinión. Esta semana ha sido el tiempo de las palabras. Ahora llega el momento de los hechos. Y de ellos y de sus aciertos en las decisiones que están por venir depende que la llama encendida por la chispa de un agravio irrazonado por irrazonable no acabe incendiando el bosque de una relación entre Sevilla y Almería marcada por la incomodidad compartida.

La respuesta de la Junta a las propuestas que le llegarán desde Almería (desde su partido hasta Asempal, la Cámara y otros colectivos y personas) supondrá un punto de partida hacia el encuentro o un punto y seguido (otro más) en la pendiente del desencuentro.

Señora presidenta, usted prometió “nuevos tiempos” para Andalucía y para Almería. Cúmplalo. Y no olvide que para esa travesía la crítica razonante es siempre mejor acompañante que el halago interesado.
(Publicado en la edición de papel de La Voz de Almería. Autorizada su reproducción para La Opinión de Almería. Derechos reservados).

En nombre propio: la Cámara de Comercio y Asempal se pasan de rosca

Emilio Ruiz
www.emilioruiz.es

Muchas veces la culpa del ninguneo que sufrimos la tenemos los propios almerienses. Somos sencillos, que es una virtud, pero dóciles, que es un defecto. Cuando Susana Díaz fue a Jaén a buscar adhesiones para sus no-primarias la respuesta de los socialistas jienenses fue la propia: “Hablémoslo”. La respuesta de los almerienses fue la impropia: “¿Dónde hay que firmar?”.

Diego Martínez Cano y
José Cano
¿Alguien se imagina, ahora, al PSOE de Jaén fuera del Gobierno andaluz? Pues no. Veamos el currículum de la nueva consejera de Agricultura. La identificación más cercana de Elena Víboras con el sector agrícola es que es de Jaén y allí hay olivos. No es lo sustancial, NonoFernando, que haya de Almería un consejero, dos o ninguno. Lo sustancial es que seamos tratados como los demás. Lo de la consejería era un gesto, una reparación, un chute de dignidad; el estreno, de verdad, de un tiempo nuevo. Por cierto, genial Carlos Herrera con lo del juego de la silla.

Los presidentes de la CámaraDiego Martínez, y de Asempal, Juan Cano, han hecho lo que tenían que hacer: mostrar su indignación. Pero una cosa es discrepar de una decisión política y otra no asistir a ningún acto del único y legítimo Gobierno de Andalucía. Os habéis pasado de rosca, amigos. 

El tema de los ‘eres’ es repugnante. La justicia debe obligar a que se nos devuelva a los andaluces el dinero que nos han robado y a que paguen su culpa quienes han delinquido y quienes lo han permitido por acción u omisión. Pero las piruetas jurídicas de la jueza Mercedes Alaya parece que conducen hacia la nulidad de la causa. ¿Es lo que busca?

Almería, Andalucía y el concejal de Cuenca

Antonio Lao
Director de Diario de Almería

La "bofetada" que la nueva presidenta de la Junta de Andalucía, Susana Díaz, ha dado al PSOE de Almería todavía se digiere en las huestes que dirige José Luis Sánchez Teruel, y como una mala digestión va a necesitar de varias cajas de Alka Seltzer para retornar a la normalidad. La opinión de la práctica totalidad de la dirección provincial es la misma: incredulidad, tanto por la forma como en el fondo.

Diario de Almería de hoy
Aún así, de puertas hacia fuera se han cerrado filas y se trata de vender Andalucía como un todo, sin importar el lugar de nacimiento de los consejeros. Reconozco que siendo justos así debieran funcionar las cosas. No importar donde has nacido, si al final de lo que se trata es de trabajar por y para Andalucía. Dicho esto, no deja de resultar extraño que la única provincia que no tiene consejero sea Almería. Un dato a tener en cuenta, que para nadie ha pasado desapercibido, y que, no lo duden, traerá cola en el futuro para los dirigentes de esta tierra. Unos dirigentes que califican el hecho de "mero accidente", aunque van a tener que lidiar con este Miura durante el resto de legislatura. 

No va a ser fácil restañar las heridas abiertas. Una y otra vez se ha lamentado que se tire de provincianismo o victimismo desde esta tierra cuando la realidad parecía otra. Lo que pasa es que los hechos son testarudos y una y otra vez vienen a dar la razón a aquellos que insisten en el síndrome de esquina de esta provincia. Con hechos como este es complicado creer que no exista marginación u olvido hacia esta tierra, capaz de generar, por ejemplo, el 25% del valor agrícola de toda la comunidad. 

Susana Díaz y su Gobierno van a tener que hilar muy fino con Almería. Sus visitas aquí van a ser miradas con lupa, sus palabras descifradas vocal a vocal y los fondos que en forma de presupuestos nos alcancen van a tener muy generosos para desterrar lo que, no sólo los militantes y dirigentes consideran una afrenta, sino lo que se ha convertido en un pensamiento generalizado en toda la sociedad. 

José Luis Sánchez Teruel y sus compañeros de ejecutiva no lo van a tener fácil. Si la primera zancadilla llega de aquellos que se suponen deben ayudarlo, imagínense lo que les va a llover desde la oposición. Aún así quiero ser positivo y entender que de los errores se aprende y será la última vez en la que un almeriense se siente marginado y olvidado por aquellos que lo gobiernan. 

Este partido ha empezado a perderlo Almería y su provincia desde el minuto uno, aunque dura todavía casi tres años. La rectificación y convencimiento deben llegar cuanto antes, no con palabras que se las lleva el viento, sino con hechos.

Por qué no hay consejero de Almería

Rafael M. Martos
Director de Noticias de Almería

Hasta ahora, la verdad, se ha hablado más de los merecimientos de la provincia de Almería para tener un consejero en el Gobierno andaluz que las razones por las que carece de él. Y en realidad, eso es lo que debería analizarse. Desgraciadamente para el PSOE de Almería, en la decisión de la presidenta Susana Díaz de no nombrar ningún consejero de esta provincia no se esconde ni mucho menos un desprecio hacia ella o sus habitantes. Eso es lo que alguno ha querido expandir de forma vírica, porque ha visto sencillamente que sus intereses crematísticos se tambaleaban, porque además ha quedado en evidencia su escasa influencia a esos niveles.

José Luis Sánchez Teruel
El PSOE siempre ha formado sus gobiernos -andaluz y estatal- en base a las estrategias y tensiones territoriales y de los barones de cada momento. Y ahora, Susana Díaz ha hecho lo mismo, ni más ni menos. No somos los almerienses en su conjunto quienes debemos sentirnos despreciados por la presidenta, y mucho menos por la Junta, que no deja de ser un ente político como una Diputación o un Ayuntamiento, y desde luego, para nada despreciados por Andalucía, porque Almería es intrínsecamente andaluza... y que al margen de eso es sólo un territorio con unas gentes, diversas y plurales. Son los socialistas almerienses quienes deben estar preocupados por lo ocurrido, y lo están.

Los socialistas de Almería han cometido varios errores de bulto y el resultado es el que ha sido. El primero fue no mover ficha en el momento adecuado, cuando se estaban empezando a poner nombres sobre la mesa y por los socialistas de Almería esperaban una llamada que no llegaba. Otro error fue proponer sólo un nombre, y además un nombre de hombre, a sabiendas de que eso era jugar a perder, ya que si hay once consejerías, de las que tres son de IU, y de esas dos son hombres, y sabiendo quienes eran los consejeros y consejeras que se quedaban, y que el gobierno iba a ser paritario... pues meter un hombre iba a ser muy difícil, y claro, al final, no entró. 

José Luis Sánchez Teruel, el secretario general de los socialistas almerienses, era el llamado a ocupar el puesto según las quinielas almerienses, ¡no las sevillanas, que apuntaban a Sonia Ferrer! Y ha sido el gran perdedor de una batalla en la que él mismo no quería entrar. Es cierto que a nadie le amarga un dulce, pero a veces el dulce lleva veneno, que es peor que el amargor.

Si Sánchez Teruel era nombrado consejero había dos posibilidades, una es la creación de una vicesecretaría que probablemente hubiera ocupado Adela Segura, aumentando así su poder y cortando el césped bajo los pies de su propio jefe; y la otra era su dimisión al frente del PSOE provincial, lo que hubiera metido a la organización en otro follón congresual que vaya usted a saber cómo acaba. Recordemos que así empezó la caída de Martín Soler.

La otra posibilidad era esta, la de no ser elegido. Si no se hubiera generado una enorme expectativa no se hubiera producido una enorme decepción, y para Sánchez Teruel los dos escenarios eran malos. Si era consejero... se le tambaleaba la organización, y si no lo era... se dejaba en evidencia su nula influencia en el aparato sevillano. 

Tal vez Sánchez Teruel ha sido utilizado, tal vez por eso sólo se propuso a Sevilla un nombre y además de hombre, tal vez le animaron hasta el punto de creérselo, tal vez hasta el punto de confiar en que ciertos apoyos mediáticos que ahora se revuelven, y como no quieren hacer daño a su patrocinado y además quieren enseñar los dientes antes que la mano, juegan a algo tan peligroso como es el agravio territorial... cuando todos sabemos que esas mismas manos que ponen una frontera en Granada aplaudieron a rabiar la nefasta gestión de quien traía "una lluvia de millones para Almería" pero que se quedó en dinero "a punta pala" para ese medio de comunicación.

Almería y el 'efecto Dumas'

Raúl Montoro Rodríguez
Licenciado en Derecho


EL hecho diferencial almeriense es el paradigma de la lucha por la supervivencia y la superación dentro de una Andalucía dominada por los poderes occidentales (del Sur), aquellos que nos alejan de los centros de decisión económica y, particularmente, centralizan y monopolizan la política sin contar con nosotros. 

Gobierno andaluz
Nuestra historia da fe de que cuarenta años atrás vastos campos vestían nuestra provincia, yermos de oportunidades y rebosantes de miseria. Esos campos han sido transformados por los almerienses (oriundos y acogidos), sin apoyo ni ayudas millonarias desde Sevilla. Solo el esfuerzo, sacrificio e inteligencia de sus habitantes han convertido un pequeño desierto en el mayor mercado agrícola del mundo, una patente socioeconómica que analizan y copian muchos otros países. 

El milagro almeriense está en boca de la clase política, la andaluza en concreto, el cual elogian y aprovechan, pero nunca reconocen de verdad. Mucha corrección al hablar pero nula convicción al sentirlo. Se podría decir que estamos sufriendo el "Efecto Dumas", por alusión al lema suizo que el escritor francés del mismo apellido popularizó en su novela D'Artagnan: Almería está para toda Andalucía, pero el resto de Andalucía no está para Almería. 

La última evidencia: el nombramiento de consejeros esta semana por la nueva Presidenta de la Junta, olvidando nuevamente a nuestra tierra. Como dijo una organización agraria provincial al calificar el suceso, "una marranada y punto". Almería sí necesita y se merece, como la que más, uno o más consejeros, incluso un/una Presidente/a de la Comunidad que rompa de una vez por todas con el indignante y reprochable centralismo sevillano. Merecemos más poder institucional, más representación en la denostada política regional.

Defender lo sucedido esta semana, o contradecir esta aspiración legítima, es pura ignorancia o servilismo (cuál de los dos peor), tan grave como cuando algunos dicen que los consejeros elegidos son los mejores posibles (mejores, ¿para quién?), que no se recurra al provincianismo (excusas del conformista), o que Almería tendrá una gran representación en el gobierno andaluz, al estar la Presidenta muy vinculada a esta tierra (pues menos mal…).

Obras son amores, que no buenas razones. Si queremos más, sería aconsejable dejar de ser buenos siervos para convertirnos en mejores dueños, y para eso hay que alzar la voz y plantarse. (Diario de Almería).

El juego de la silla

Carlos Herrera
Periodista

Almería es frecuentemente mirada desde lejos. Tanto que, a veces, no acabamos de ser vistos. Esa sensación de esquina, ese enclave expuesto a inclemencias de todo tipo, ha configurado un sentimiento de desapego con el núcleo central de la autonomía andaluza que se ha convertido en un lugar común. Puede que algo exagerado, pero lugar común al fin y al cabo. Razones no faltan.

Nuevo Gobierno andaluz
Los almerienses experimentamos en ocasiones –y no solo frente al poder autonómico- una cierta sensación de colonia lejana, de tierra de conveniencia, de último eslabón de la cadena territorial. Da la impresión de que los buscadores de votos se acercan a la provincia recurrentemente tocados con un salacot de explorador en la cabeza. Andaluces y no andaluces.

El último pasaje que ha desencantado a diversos sectores políticos y sociales de la provincia viene de la mano del nuevo gobierno andaluz configurado por Susana Díaz. La heredera por aclamación del escapista José Antonio Griñán ha optado por la vieja estrategia socialista de los equilibrios territoriales, procedimiento por el cual se eligen los miembros de un ejecutivo procurando contentar a todas las agrupaciones, seleccionando para el mismo a personas de cada uno de los núcleos de poder del partido, una de aquí, otro de allá y otro más del más allá.

Los nuevos once consejeros del gobierno autonómico proceden de todas las extensiones provinciales del partido y se corresponden con todos los magmas más representativos de la organización. ¿De todos?: en realidad de todos no, sólo de las siete provincias restantes que no son Almería.

Todo ello hace que el suelo húmedo del sentimiento almeriense vea como vuelve a llover después de tanto tiempo de aguaceros. Es un hecho cierto: los sucesivos gobiernos andaluces de la historia reciente han contado con un total cercano a los doscientos consejeros, de los cuales sólo cinco han tenido procedencia de nuestra provincia, fueran o no nativos de la misma.

Cinco de doscientos, poco más del dos por ciento, no parece compadecerse con uno de los motores del PIB andaluz radicado en esta tierra desde que el vértigo del plástico, del cultivo, de la exportación, cambiaron el paisaje lastimoso de los parajes generadores de emigración.

Almería ha sido uno de los grandes argumentos para establecer el verdadero discurso de la Andalucía emprendedora, trabajadora, resuelta: sin necesidad de vivir de la subvención o del riego incesante de recursos de reparto, la asombrosa provincia -al Este de todo- surgió mediante el esfuerzo y la creatividad de su gente y de la que vino a doblar la espalda a sus tierras.

Tras décadas de padecer aislamiento y déficit de todo tipo de estructuras e infraestructuras, el esfuerzo de sus moradores hizo posible el milagro de su balanza comercial.

Hoy, ese trabajo merece reconocimientos no sólo simbólicos y la presencia de hombres o mujeres de su “establishment” político debería ser considerado tan importante como la de otras provincias andaluzas, incluidas las que han corrido peor suerte.

Puede que sean servidumbres de la política de partidos y de la maquinaria burocrática de sus diferentes “nomenclaturas”; puede que sea simplemente la mala suerte del bombo; puede que tal vez sea un nuevo episodio pasajero de desidia corporativa… pero resulta comprensible el desencanto en distintas estructuras ciudadanas cuando a lo que se juega es precisamente a la representación de todos en las estructuras de gobierno.

Y si es de todos, que sea de todos, ya que da la impresión de que el nombramiento de un consejo ejecutivo andaluz es el juego de la silla, ese en el que hay una menos que personas dando vueltas a su alrededor y en el que, cuando suena la bocina, siempre es Almería la que se queda de pie.

En la letra menuda del proceso se explica que Sánchez Teruel, el Secretario Provincial de los socialistas almerienses, confiaba en ser nombrado Consejero de Agricultura. Dícese que el Partido no quería removerlo de la organización territorial que considera debe reconstruirse.

Hoy no es Consejero Sánchez Teruel –a su pesar- y no lo es nadie, lo cual ha provocado reacciones unánimes de rechazo en diferentes estructuras organizativas almerienses, desde Asempal a la Cámara, que han advertido que no acudirán a los actos que convoque la Junta.

Más allá de las repercusiones para los intereses socialistas en la demarcación almeriense que pueda tener este pasaje repetido, en la autoestima política regional deja un nuevo retazo de sabor amargo, un “Dejà Vu” que añadir a una larga escaleta de pellizcos, a un inconsecuente esfuerzo por alejar afectos por parte del poder centralista de esta autonomía mal rematada.

Es posible que suframos un síndrome de exceso de sensibilidad –no habría que descartarlo- pero la erosión de la epidermis, de ese terciopelo sensible que son los afectos por la tierra de uno, por el esfuerzo colectivo de varias generaciones, es una constatación difícil de obviar.

Afortunadamente, no precisamos del favor centralista para salir adelante, pero una consideración al trabajo y a la lealtad siempre es de agradecer. Que pongan, pues, algún día, otra silla más en el corro.
(Publicado en La Voz de Almería, edición de papel. Autorizada su reproducción)

Almería sin consejeros

Juan Torrijos
Periodista


 En política siempre te puedes encontrar con una sorpresa, pero el barrunto que corría por los mentideros almerienses era que no habría consejero nacido o vinculado con esta tierra. Había quien apostaba abiertamente a que el amigo Teruel lo sería. Menudo disgusto tendrá ahora. Sonrisa de Susana, sonrisa de José Luis, pero poco más. No era motivo suficiente para llegar a ser consejero. Y si no era él, pocas posibilidades de que fuera otro tenía el Psoe almeriense.

Echamos la culpa de nuestra pena a Susana y nos olvidamos de Valderas. Los del Psoe nos marginan, dicen algunas voces, y los de Iu ¿qué?. Está visto que los almerienses no tenemos el cariño de Sevilla. Cosa que a mí particularmente no me importa demasiado, pero me preocupa que a los que baten palmas desde aquí por esos líderes políticos andaluces los ninguneen de esa manera.

El gobierno de Susana y Valderas demuestra que a los militantes del Psoe y de Iu en Almería se los pasan presidenta y vice por el forro de sus caprichos. No es que no contemos los ciudadanos, es que a los que los mantienen en el poder desde Almería, los que les ríen las gracias cuando vienen a tomarse unas cañas y llevarse sus votos, no les tienen el más mínimo respeto.  Los políticos almerienses del Psoe y de Iu no dejan de ser unos pardillos, unos pobres muñecos en manos de sus jefes en Sevilla. Lo que más me gusta es cuando los defienden.

José Luis y Rosalía salen a la palestra y le quieren comer el coco a los almerienses: Lo importante es…Lo importante es lo que ellos quieran vender. Pero me parece que ya no cuela. Los jefes de Sevilla os han dejado a los pies, como unas alfombras en las que limpiarse las suelas de los zapatos. Claro que os lo habéis ganado a pulso.

Una sola pregunta: ¿Cuándo ha tenido fuerza Almería en Sevilla? Algo con Martín Soler y poco más. Diría que supo defender su estatus político y personal más que la realidad almeriense, pero se olvidó o le hicieron que se olvidara de muchas de las necesidades de nuestra provincia. Llevamos más de treinta años soportando agravio tras agravio y nuestros políticos haciéndoles la pelota y defendiendo a sus jefes sevillanos (pelotas) sólo por mantener su puesto. Ahora le ha tocado a Sánchez Teruel, pero antes lo hicieron otros.

Desequilibrios territoriales de Susana Díaz

Francisco Giménez-Alemán
Periodista / El Correo de Andalucía

Con sentido de la oportunidad periodística, el director de La Voz de Almería, Pedro Manuel de La Cruz, denuncia con desencanto que la nueva Presidenta de la Junta se haya olvidado de la primera provincia andaluza (por orden alfabético) a la hora de formar su nuevo Ejecutivo. Las siete restantes tienen asiento en el Consejo de Gobierno. Y el dato que aporta es estremecedor: en treinta años bien despachados los distintos jefes de Gobierno andaluz han nombrado 181 altos cargos, de los que solo cuatro eran de Almería: García Arboleya, Inmaculada Romacho, Cándida Martínez y Martín Soler.

Susana Díaz
Incluso para los que no militamos en ningún partido, pero tenemos nuestro corazoncito en la Puerta de Purchena, parece excesivo el desequilibrio histórico de una provincia andaluza que ha remontado el vuelo en el último cuarto de siglo y que cuenta hoy con peso propio en la economía regional, sobre todo en lo que se refiere a la agricultura y de manera particular a los cultivos de invernadero; al mármol y sus derivados; al turismo o a la investigación en energía solar, por citar las cuatro patas del PIB provincial. Quienes hemos conocido la Almería del hambre cínicamente adoptada por Franco bajo su protección, no podemos por menos que celebrar el extraordinario desarrollo de la provincia en democracia, bajo el reinado de Juan Carlos I.

Sin que ello nos lleve a hacer cuestión de este olvido, habría que preguntarle a Susana Díaz por qué el criterio regional ha quedado mutilado por tan incomprensible renuncia a contar con los socialistas almerienses, entre los que a buen seguro hay más de un nombre con méritos sobrados. Aunque a los almerienses no nos extraña el comportamiento de la Presidenta de la Junta, acostumbrados como estamos desde tiempos de los Reyes Católicos a que la política local sea ninguneada. La excepción de don Nicolás Salmerón viene a confirmar la regla.

No es por tanto una rareza que Almería esté dando las espaldas al PSOE desde hace años, optando repetidamente por alcaldes y diputados del PP, como viene a confirmar el hecho de que tanto la Diputación como el Ayuntamiento de la capital estén en manos conservadoras.

Esperemos que la discriminación padecida por Almería no pase de ser un percance que la nueva Presidenta sepa compensar políticamente. Pero hemos querido dejarlo escrito recogiendo así el sentir de no pocos paisanos que nos muestran por ello estos días más desánimo que porque Madrid se haya quedado sin Olimpiadas.

Los más susanistas

Iván Gómez
Jefe de Local de Diario de Almería

Decía Abraham Lincoln que si quieres ganar un adepto para tu causa, convéncelo primero de que eres su amigo sincero. Una estrategia aplicada por la nueva presidenta de la Junta, Susana Díaz, quién en menos de un año ha logrado reconvertir de forma abrumadora al organigrama del PSOE de Almería -la dirección unánime- en los más susanistas de Andalucía. Cada aparición, cada acto público en la provincia, era considerado prioritario y se hacía una llamada a filas. Desde que la niña de Triana se convirtió en la secretaria de Organización del socialismo andaluz con Pepe Griñán en 2010, pasando por su consolidación como presumible sucesora durante el XII Congreso Regional que el partido celebró en El Toyo, el PSOE almeriense ha querido estar a su lado y, sobre todo, hacerle ver que lo hacía. En plena campaña por las primarias, cuando en la provincia apenas había una treintena de apoyos para Planas y el alcalde de Jun, se constituyó una plataforma que actuó como un apéndice más de la dirección provincial.
 
Susana Díaz, con la dirección provincial del PSOE
Todos los miembros de la ejecutiva fueron su mayor lobby dentro y fuera de Almería, de ahí que ya antes del relevo de Griñán se hablara de un posicionamiento y cercanía con la candidata que traería muchos beneficios para la provincia una vez nombrada presidenta de la Junta de Andalucía. José Luis Sánchez Teruel, Adela Segura y Juan Carlos Pérez Navas llevan meses imbuidos en su discurso del tiempo nuevo en la política, de transparencia y regeneración, conscientes de que el futuro del socialismo andaluz pasa por esta mujer de 38 años. Esperaban, al igual que el resto de la militancia almeriense, que ese soporte que le han brindado a la sevillana se correspondiera primero en nombramientos, una vez llegada a la presidencia de la Junta, y posteriormente en el cumplimiento de compromisos con los proyectos pendientes en la provincia.

La primera de las expectativas ha fracasado. Así, sin más. En el seno del partido hay una profunda decepción que se denota, por ejemplo, en el gran número de llamadas de alcaldes y concejales ayer a los dirigentes para manifestar su sorpresa y malestar. La provincia se queda sin consejero y, a pesar de que las lecturas son muchas y variadas, siempre acaba evidenciando una falta de peso político del PSOE de Almería a nivel regional que no es novedosa, ya que podría aplicarse a los gobiernos de Escuredo, Borbolla, Chaves, Griñán y ahora Susana. El ‘mazazo’ de la configuración del nuevo gobierno andaluz ya se está digiriendo, si bien permite reconocer errores por parte de la dirección. Sobre la mesa se han puesto el fallo en la estrategia y táctica en la negociación. Otras provincias han sabido manejar mejor los tiempos y presionar en beneficio de sus dirigentes. Por otro lado, se plantea el fallo del posicionamiento exagerado del partido para ocupar la cartera de Agricultura. Es una aspiración legítima de los agentes sociales y económicos de la provincia, pero en Sevilla no ha sentado bien que también el PSOE de Almería se haya empecinado en dar el salto a este departamento siempre con el argumento del peso agrícola de la provincia (25% del conjunto de la facturación andaluza). En política no se pueden ni deben “telegrafiar” las intenciones y objetivos, sobre todo cuando están en juego intereses de hasta ocho agrupaciones. Tampoco sentó nada bien en las altas esferas socialistas el acto público de la entonces candidata de las primarias con el PSOE de Adra y con el imputado Luis Pérez Montoya a la cabeza, al que días después le cayó una orden de prisión provisional que evitó con fianza. Una fotografía que los populares días después se encargaron de difundir, vinculando a la futura presidenta de la Junta con el elogio y respaldo de la corrupción. La ausencia de consejeros almerienses no es aleatorio, ni responde exclusivamente a la capacitación y méritos de los once elegidos. Es también el castigo de Susana a los errores de la provincia más susanista, pero habrá redención.

a compensación llegará, tal y como se quiere entender, en las viceconsejerías. La consigna del lunes, horas antes de que Susana Díaz anunciaría su gobierno, ya era que lo más importante son los puestos intermedios allí donde se toman las decisiones. Suenan, de momento, los nombres de José Antonio Amate y Jorge Cara para dar el salto, si bien los propios interesados aseguran que no creen que haya cambios en los equipos ya existentes. La posibilidad de que Sánchez Teruel se marchara a Sevilla para estar al frente de una consejería habría obligado a llevar a cabo una remodelación de la ejecutiva provincial, que en las últimas semanas ya se venía perfilando, pero finalmente no habrá cambios, un proceso que podría haber suscitado tensiones internas. Susana lo evitó. Al final tendrán que estar agradecidos.

Tengo una carta para ti: “Almería existe”
Los parlamentarios andaluces del PP de Almería recurrirán al género epistolar para lamentar ante la nueva presidenta de la Junta de Andalucía lo que ya consideran como “duro castigo” para la provincia: no contar con ningún consejero almeriense en su nuevo equipo de gobierno. El discurso del PP de Almería, por boca de Rosario Soto, fue el de argumentar que no habrá un nuevo tiempo, como la actual presidenta viene defendiendo, ya que “seguimos siendo la última provincia, siempre nos han ignorado y no existimos para la Junta de Andalucía”. La que en su día ejerció como portavoz del PP andaluz, cuando Arenas era presidente, explicó que en la carta que le harán llegar a Susana Díaz, recoge los diez proyectos necesarios y urgentes para el desarrollo de la provincia. El escrito irá firmado por el presidente provincial, Gabriel Amat, y los siete parlamentarios andaluces: “Como no tenemos un representante almeriense en el Consejo de Gobierno para transmitir las necesidades de esta provincia, que ha sido siempre motor de crecimiento y desarrollo de empleo, hemos decidido enviar una carta a la nueva presidenta para informarle y exigirle las actuaciones fundamentales para nuestra tierra porque Almería existe y es parte de Andalucía”. Entre las demandas aparece la Autovía del Mármol y la variante de Roquetas en un largo decálogo de incumplimientos que hereda la nueva presidenta de la administración regional.

Las del PP de Almería no han sido las únicas voces críticas que se han sucedido a raíz de la designación del nuevo gobierno. Además de los lamentos de los empresarios y agentes sociales, las organizaciones agrarias no han encajado bien el golpe, ya que aspiraban a un titular de la Consejería de Agricultura de origen almeriense. El secretario provincial de COAG, Andrés Góngora, aseguró ayer que ha sido una “decepción” porque su aspiración no era un capricho: la producción almeriense supone el 25% de la facturación total de la agricultura andaluza”. Góngora critica que “a Almería se le viene a pedir el voto cuando hay elecciones, pero después no contamos para nada, no tenemos peso político”.