En una semana marcada por dos
citas clave para las finanzas personales —el Día Mundial de los Derechos del
Consumidor (15 de marzo) y la Global Money Week (16-22 de marzo), impulsada por
la OCDE y respaldada por el Banco de España, la CNMV y el Ministerio de
Economía—, KRUK España y ASESCON presentan una iniciativa conjunta con un
mensaje claro: la educación financiera y el consumo consciente no son conceptos
abstractos, sino herramientas concretas al alcance de cualquier persona para
recuperar el control de su economía cotidiana.
Y los datos demuestran que
hacen falta. El IV Observatorio KRUK revela que más de la mitad de la población
española reconoce tener conocimientos financieros bajos o nulos, mientras que
tres de cada diez personas no pueden ahorrar porque no llegan a final de mes.
Al mismo tiempo, el IV Barómetro de Alimentación y Consumo de ASESCON muestra
que el 87% de los consumidores se siente financieramente vulnerable y que el
95% ya ha ajustado sus hábitos de compra como respuesta a una presión económica
que lleva años acumulándose. Desde 2016, el coste de la vida en España ha
subido cerca de un 29%. Un fenómeno que no es exclusivo de España. Según la
OCDE, menos de la mitad de los adultos en los países desarrollados demuestra un
nivel suficiente de alfabetización financiera.
Sin embargo, hay una señal
esperanzadora que merece atención. El 34% de los españoles declara querer
formarse en materia financiera. Ese interés es el punto de partida de la
propuesta de KRUK y ASESCON.
La educación financiera, motor
de cambio
Frente a los datos, KRUK
España y ASESCON comparten un mismo diagnóstico. El problema no es solo
económico, sino de conocimiento y de cultura financiera. Y ambas organizaciones
llevan años trabajando para cambiarlo. Porque si un porcentaje relevante de la
ciudadanía declara querer formarse en materia financiera, la pregunta no es si
hay interés, sino si existen herramientas accesibles a la altura de ese
interés.
"La educación financiera
no puede seguir siendo un privilegio de quienes tienen formación especializada.
Necesitamos que sea accesible para todas las personas, porque las decisiones
sobre el dinero afectan al bienestar de las familias cada día", afirma
Alina Giurgea, directora general de KRUK España.
La Encuesta de Competencias
Financieras del Banco de España ya advertía de esta brecha. Mientras el 65% de
los españoles comprende correctamente qué es la inflación, solo el 41% entiende
conceptos clave como el interés compuesto, imprescindible para tomar decisiones
informadas sobre ahorro, crédito o endeudamiento, por ejemplo.
Con ese convencimiento, ambas
entidades ponen en común sus enfoques: KRUK España desde la gestión responsable
de las finanzas personales con el objetivo de evitar caer en espirales de
deuda, y ASESCON desde la defensa de los derechos y el empoderamiento del
consumidor. Se trata de dos perspectivas complementarias que apuntan a un mismo
objetivo: que las personas tomen decisiones financieras más libres, más
informadas y menos condicionadas por el miedo o el desconocimiento.
ASESCON trabaja desde hace
años en lo que denomina "consumo en positivo", un modelo que no parte
de la restricción, sino del aprovechamiento inteligente de los recursos
disponibles, y que sitúa al consumidor como agente activo de sus propias decisiones
económicas. "El objetivo no es solo comprar o gastar, sino aprovechar los
recursos de manera que beneficien tanto al consumidor como a su entorno. Tomar
decisiones de consumo conscientes y equilibradas es también una forma de
libertad", señala Miguel Ángel Ruiz Anillo, presidente de ASESCON.
Por su parte, KRUK España,
promueve iniciativas de educación financiera para que las personas tengan
recursos para gestionar mejor sus deudas y evitar impagos. En este sentido, la
compañía ha lanzado recientemente el Test de Personalidad Financiera, una herramienta
gratuita que permite a cada persona descubrir su perfil como gestor de dinero y
recibir recomendaciones adaptadas a sus características particulares.
El enfoque conjunto de KRUK España y ASESCON apunta en la misma dirección. No se trata de juzgar a quien tiene deudas o dificultades económicas, sino de acompañar a las personas con herramientas accesibles que les permitan entenderse mejor y actuar con más seguridad. Porque los datos también ofrecen motivos para el optimismo. Los impagos en España han caído al 32%, su nivel más bajo en toda la serie histórica del Observatorio KRUK, una señal de que los hogares españoles están haciendo un esfuerzo real por cumplir con sus compromisos. Darles las herramientas para que ese esfuerzo sea cada vez más consciente e informado es, precisamente, el compromiso compartido de ambas organizaciones.

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