Hay una justicia poética en el hecho de que la última lección de José
Guirao (1959-2022) no haya sido un discurso oficial, sino un libro. El que
fuera ministro de Cultura y figura clave en la gestión artística de nuestro
país, siempre fue, en la sombra, un hombre de letras. Ahora, gracias al empeño
de su círculo más íntimo y de la editorial Pre-Textos, ve la luz "Las
aguas de la noche", una obra póstuma que nos devuelve al Pepe Guirao más
auténtico: el que nunca se marchó del todo de su Pulpí natal.
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| 'Las aguas de la noche', el libro póstumo de José Guirao |
La gestación de este libro ha sido un proceso de arqueología sentimental.
Amigos y colaboradores cercanos, como Fernando Galiana, David Calzado, Rocío
Gracia y su hermana Beatriz Guirao, entre otros, se sumergieron en los archivos
personales de Pepe para dar forma a un material que custodió con discreción.
Presentado hace apenas unos días en La Casa Encendida de Madrid, el volumen no
es una biografía al uso, sino una "constelación de textos" que Guirao
fue hilvanando a lo largo de los años.
En sus 256 páginas, "Las aguas de la noche" mezcla diarios,
cartas, fotografías y fragmentos de expedientes que funcionan como un espejo de
su mente. El libro revela a un escritor de mirada afilada que utilizaba la
palabra para entender el mundo, más allá de los despachos del Reina Sofía o del
Ministerio de Cultura. Es una lectura que transita entre la reflexión
intelectual y la vulnerabilidad de quien sabe que el tiempo se agota, pero que
el arte y la memoria permanecen.
Para nosotros, lectores de Almería, el corazón del libro late con especial
fuerza en los pasajes dedicados a nuestra tierra. Guirao dedica espacio a
evocar sus raíces en Pulpí, aquel pueblo donde dio sus primeros pasos como
concejal de Cultura en los albores de la democracia. El texto rescata la
Almería de su infancia y juventud, un paisaje emocional de luz y aridez que
forjó su sensibilidad.
Quienes lean estas páginas descubrirán que su brillante carrera en la
gestión pública comenzó aquí, entre los problemas cotidianos de su pueblo y la
vocación de servicio que siempre le acompañó. En "Las aguas de la
noche", Pulpí no es solo un recuerdo geográfico, sino el refugio moral al
que Guirao regresaba siempre que necesitaba reencontrarse consigo mismo.
José Guirao se ha ido, pero nos deja estas aguas nocturnas para que aprendamos a mirar nuestra propia tierra con el mismo respeto y profundidad con que él lo hizo.


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