Edita: FIDIO (Foro Indalo de Debate, Ideas y Opinión) C. I. F.: G04253035 Presidente del Consejo Editorial: Emilio Ruiz

Gracias, El Ejido


Víctor J. Hernández Bru
Periodista / Facebook

➤ La verdad es que no conocía al tal Llamazares, ése que ha escrito que en El Ejido no hay librerías, sin antes haberse interesado por si tal aserto era o no verdad. Lo que sí conozco es El Ejido. Lo conozco desde siempre, desde que venía a jugar a baloncesto cuando estaba en el colegio. Pero desde hace 20 años, o así, mucho más; porque en cuanto empecé a trabajar, encontré cobijo en El Ejido. Mi primer trabajo periodístico fueron las crónicas de baloncesto en Ideal.

El Ejido luce en Navidad (Foto: Loa)

Muy pronto, yo era uno más de la casa e incluso 'me llevaron' a una fase de ascenso a Madrid. Desde ese momento, una televisión, una emisora de radio, un club de Liga de Fútbol Profesional y, desde hace 11 años, una de las mayores comercializadoras hortofrutícolas de Europa. Todas ellas eran y son empresas de El Ejido, donde nunca me preguntaron mi procedencia, mi origen, mi raza, ni religión o mis preferencias.

Hace ya 20 años que en El Ejido me siento como en casa. Disfruto yendo allí a trabajar varios días por semana, haciendo allí tertulias de radio, cubriendo eventos deportivos, visitando invernaderos para hacer reportajes, compartiendo momentos con mis amigos ejidenses y disfrutando de una mentalidad que sí, es diferente, singular; y a mí me enamora.

El ejidense, así por generalizar, como el tal Llamazares, es un tipo con una visión del trabajo y de las obligaciones muy estricta; seguramente como yo; seguramente por eso me gustan. Es un tipo que se siente orgulloso de lo que han hecho como pueblo, porque tienen motivos, porque son el origen del gran despegue económico que se basa en el cultivo intensivo bajo plástico, porque nos han dado muchas lecciones, a mí al menos, de cómo con trabajo y fe en lo que hacen se puede conseguir hasta lo más insospechado, hasta lo más imposible.
Llamar inculto al ejidense es orinar sobre su Festival Internacional de Teatro, ignorar sus manifestaciones culturales, sus fiestas populares, las dos editoriales que están allí radicadas...
Llamar inculto o poco leído al ejidense es orinar sobre su Festival Internacional de Teatro, ignorar sus manifestaciones culturales, sus fiestas populares, las dos editoriales (que yo conozca) que están allí radicadas, una de ellas, 'Círculo Rojo', la que más libros edita hoy por hoy en España al año (¡¡¡ay, Llamazares!!!), sus periódicos propios (la verdad, no sé cuántos, porque pierdo la cuenta, pero varios), sus publicaciones especializadas en agricultura, alguna de las cuales salta fronteras; y su vocación investigadora sobre la actividad que hoy por hoy sustenta la economía de Almería y ha hecho de la provincia la de mejor balanza comercial de Andalucía y una de las más importantes de España. 

El ejidense se siente orgulloso de su Festival Internacional de Teatro, pero es 'solo' porque nació de la más profunda humildad y lleva décadas haciendo pasar por aquí a lo más importante del panorama cultural, teatral, musical y artístico de España y el mundo. El ejidense se siente orgulloso de su 'mar de plástico' porque no hay otro igual en el mundo, porque dicen que es lo único que se divisa desde el espacio exterior junto a la Muralla China; del desarrollo que han logrado sus agricultores, arriesgando sus patrimonios y trabajando de sol a sol en la dura tierra del Poniente sin saber si podrían pagar la inversión; de los cientos de empresas comercializadoras hortofrutícolas, los miles de empleos que genera y los millones de kilos de hortalizas que salen de sus invernaderos (y también de los de Roquetas, Almería, La Mojonera, Níjar, Vícar, Berja, Adra, Dalías, etc.) cada día con destino al 100% de los países de Europa.

Pero el ejidense, aún sintiéndose orgulloso de todo eso, jamás se ha hecho responsable único de todo ello: ha compartido siempre la responsabilidad y el éxito con todos los que, alguna vez, sin haber nacido allí, nos hemos acercado con la sana vocación de trabajar. Mi querido Llamazares, antes de escribir la bazofia que has escrito, tenías una magnífica ocasión de conocer y enriquecerte culturalmente con El Ejido. Ahora ya es demasiado tarde. Ya no hace falta que vengas. El Ejido, gracias por todo.