Edita: FIDIO (Foro Indalo de Debate, Ideas y Opinión) C. I. F.: G04253035 Presidente del Consejo Editorial: Emilio Ruiz

Mar de plástico, océano de prejuicios


Mario López Martínez
Socio de Acción por Almería

➤ Allá por septiembre de 2015 reflexionaba sobre los estereotipos negativos que sufría Almería, a raíz de una serie de televisión que explotaba todos los tópicos vigentes por aquel entonces. Tres años después, esta misma semana, ha nacido otro estereotipo. Determinados sectores de la política y los medios de comunicación han dictaminado que Almería es la cabeza de puente de la extrema derecha organizada, y han vinculado los buenos resultados del partido Vox con el escaso nivel cultural de los habitantes de nuestra provincia, en general, y del Poniente almeriense en particular.

Julio Llamazares (El País)

Cuando entonces, en aquel exitoso artículo, me indignaba por la naturalidad con la que se aceptaba la insidiosa imagen del agricultor esclavista, muchos relativizaban la cuestión, con el repetido mantra de “es una serie de ficción”. Pues bien, ya no estamos ante ninguna obra figurativa, ni ante ninguna campaña pagada por competidores de nuestros productos agrícolas, ni siquiera ante las reflexiones comprometidas de algún gran escritor con sentimientos encontrados hacia nuestra tierra. Esto es, sin miedo a exagerar, una explosión de bilis que, viniendo de poderosos creadores de opinión, puede llegar a cuajar, con todo el peligro que ello implica.

Desde “El País” se vinculaba el éxito de Vox en El Ejido a que “allí ya no quedaban librerías”. Otra insidia fácil de desmontar, pero que quedará implantada en las mentes de muchos de sus lectores. Cierto es que la capacidad de influencia de este medio ha caído en picado, a la par que su número de lectores, pero continúa siendo el diario escrito de mayor difusión en España, y referencia de corresponsales extranjeros demasiado perezosos para comprobar por sí mismos las noticias.
En cuanto a “La Sexta”, cadena televisiva de gran audiencia entre un público joven y urbano, la táctica ha sido sacar los micrófonos a las calles de El Ejido para ridiculizar a sus habitantes

En cuanto a “La Sexta”, cadena televisiva de gran audiencia entre un público joven y urbano, la táctica ha sido sacar los micrófonos a las calles de El Ejido para ridiculizar a sus habitantes, preguntándoles por las contradicciones entre sus creencias y el sentido de su voto. Como si en Alcalá de Guadaira o en Sanlúcar de Barrameda los votantes hubieran estado recluidos en bibliotecas la semana antes de las elecciones, para ponderar los programas de los partidos políticos.

Nuevamente, observamos que opera el mismo mecanismo que denunciábamos con anterioridad. Unos oportunistas sin escrúpulos aprovechan la existencia de un estereotipo previo en la mente de sus lectores o espectadores, para inocular el veneno de la insidia y del prejuicio. La cuestión es si resulta posible enfrentarse a corrientes de opinión tan poderosas. Hay quien aboga por que las instituciones almerienses denuncien algunas de estas prácticas, o por llevar a cabo algún tipo de boicot a estos medios. En mi humilde opinión, estas estrategias resultarían inútiles. Más aún, contraproducentes. Creo más acertado intentar comprender por qué tienen lugar estos ataques, y buscar una vacuna que los haga menos dañinos.

El verdadero hecho diferencial de Almería respecto a la Comunidad Autónoma en la que (por obra y gracia de una flagrante inconstitucionalidad en 1980) estamos integrados es la independencia económica de gran parte de nuestros agentes económicos. Aquí, el peso de las subvenciones no es determinante para la subsistencia de sectores productivos como la agricultura intensiva, la piedra natural o el turismo. Los cantos de sirena del poder, sea del signo que sea, no tienen el efecto balsámico que en otros lares. Y esto es peligroso para quien manda. Mejor tener un voto cautivo y complaciente, dependiente de mil y una prebendas, que a miles de ciudadanos que han salido adelante sin ayudas, solo con su esfuerzo y su capacidad de innovación. Que pueden equivocarse, o no, al votar, pero que no le deben obediencia a ningún amo ni a ningún señorito (andaluz o no).

La vacuna contra su odio es nuestra autoestima. Tenemos que sentirnos muy orgullosos, no avergonzados, de haber hecho florecer un pedregal. De ser la huerta de Europa
Una vez que hemos entendido por qué nos atacan, no resulta difícil deducir que la mejor forma de responder es hacernos fuertes en los valores que nos han permitido sobreponernos una y otra vez a las adversidades. La vacuna contra su odio es nuestra autoestima. Tenemos que sentirnos muy orgullosos, no avergonzados, de haber hecho florecer un pedregal. De ser la huerta de Europa. De haber cortado la hemorragia de la emigración, para pasar a ser la tierra prometida para miles de familias de todos los rincones del mundo, que han encontrado aquí un proyecto de vida digna. De tener un modelo de agricultura familiar elogiado por la ONU. De contribuir a mitigar los efectos del cambio climático con los invernaderos.
A ver en qué lugar del mundo, y en qué momento histórico, han tenido lugar tasas de asimilación de extranjeros tan altas como aquí

Pero, por encima de todo, de haber consagrado la ética del trabajo. Todo el mundo ha sido bienvenido aquí mientras viniese a trabajar. Desde los primeros colonos procedentes de la Alpujarra, a los temporeros venidos de África con voluntad de quedarse. Muchos de estos son ya dueños de sus propios invernaderos, aunque no sean entrevistados en El País o en La Sexta. Lecciones de integración, las justas. A ver en qué lugar del mundo, y en qué momento histórico, han tenido lugar tasas de asimilación de extranjeros tan altas como aquí.

Seguirán llegando calumnias, y acomplejarnos sería la peor forma de encajarlas. En El Ejido sí hay librerías. Y Los Millares fue la primera civilización de Europa Occidental. Y Almariyya fue un foco cultural y económico en la Edad Media. Y ninguno de los muchos terremotos, sequías o crisis ha conseguido ni conseguirá extirpar la presencia humana de este rincón desértico, salvaje y bello, apto solo para gente indómita, rebelde y emprendedora.