Edita: FIDIO (Foro Indalo de Debate, Ideas y Opinión) C. I. F.: G04253035 Presidente del Consejo Editorial: Emilio Ruiz

In memoriam: Toto Cano


Antonio Torres
Director de Canal Sur en Almería

➤ Hoy hemos despedido en el tanatorio Sol de Portocarrero de Almería a Antonio Cano Pérez Toto Cano, fallecido ayer martes a los 63 años, productor y sobre todo una persona amable y serena para analizar lo que sus ojos veían desde niño. Su padre, Antonio, y su hermana Mar fueron los pioneros de la cámara, reporteros, los primeros ojos de toda Almería.

Toto Cano

Una de las últimas veces que dialogué con Antonio Cano Pérez fue cuando me ofreció detalles del libro en el que su padre anotaba toda su actividad desde el año 1961, momento de cine zoológico. “Es a partir de 1964 cuando se dedica intensamente a la corresponsalía de TVE, sin abandonar su actividad principal con los anillamientos ni la zoología...”.

Toto Cano ha estado acompañado en sus últimas días de hospital por toda la familia encabezada por su esposa, Julia, orgullosa de su marido y destacando su bondad y compromiso profesional y familiar. Un nutrido grupo de periodistas arropamos a la familia y a sus hijos Rocío y Antonio. Y al resto de familiares y a su hermano Deogracias Titi Cano, reportero de Canal Sur Radio y Televisión, medio en el que el llorado Toto comenzó a trabajar en 1989, en los momentos iniciales en el que el medio autonómico estuvo dirigido en Almería por Beatriz Senosiáin en el área televisiva y Manuel Arroyo en el radiofónico.

Toto Cano abandonó la televisión autonómica para dirigir su propia productora audiovisual, TvLine. Trabajó para los grandes medios nacionales y regionales como TVE y Canal Sur. Colaboró con nuestro compañero José Herrera en la producción del exitoso largometraje documental Operación Flecha Rota, sobre las bombas de Palomares. Curiosamente el padre de Toto fue el primer cámara de televisión que acudió aquel 17 de enero de 1966 a Palomares y las hemerotecas de todo el mundo le deben las primeras imágenes. Eran tiempos en los que los corresponsales se tenían que comprar, con dinero propio, lámparas y antorchas.