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In memoriam: Aroldo Gamper, ecologista

Miguel Ángel Blanco Martín  
Periodista   

El discurso ecologista de Aroldo Gamper-Fischer (Suiza 1937, Berja, Almería, 2012) siempre ha estado comprometido con la realidad almeriense. Y ahora nos queda el ejemplo de sus vivencias en la naturaleza de Almería y de la Alpujarra. Aroldo Gamper-Fischer nació en Suiza pero eligió el Sur mediterráneo para vivir y ha fallecido este miércoles en Berja, el último lugar que eligió, para estar cerca del entorno natural, después de pasar por La Chanca y Almería, donde contribuyó a la toma de conciencia y formación del ecologismo almeriense.

En la revista "Ecologista", en 2005,
Aroldo Gamper escribió con Leticia
Baselga uno de sus últimos artículos
sobre "Hogar ecológico:
reciclado de papel"
Llegó a España tras realizar estudios de arte, arquitectura y urbanismo en Suiza e Italia. Participó en la década de los 70 en el Equipo Pauta con el fotógrafo conquense Ricardo Pons, con el que proyectaron actuaciones en Barcelona, Madrid, Sevilla, Málaga, Toledo, Almagro y Almería. Y se forjó sobre todo en el estudio de la ecología. En los inicios de la Transición democrática, desde La Chanca, colaboró con el primer ayuntamiento democrático de Almería, como asesor artístico y proyectista, y con los barrios de la ciudad.

En La Chanca formó un taller incrustado en la barriada popular, desde donde abordó toda la realidad y sus complejidades. Taller Aroldo fue un proyecto social y popular de los años 80. El Taller abordó la problemática almeriense, social y urbana a través de un manifiesto en 1982: “He llegado a la conclusión de que el letargo cultural, la degradación urbana y parte del paro son debidos a la falta de estímulos que reciben los ciudadanos para organizarse mejor, para aprender y elaborarse -¡ellos mismos!- un puesto en la Sociedad, una vida más creativa y productiva y un entorno social más digno”.

Aroldo Gamper denunció la invasión consumista de la sociedad, convirtiendo a los seres humanos simplemente en consumidores: “A base de un bombardeo publicitario mentiroso e ininterrumpido, el Consumismo en que estamos sumergidos nos propone únicamente la posesión y el consumo de ‘bienes’, la felicidad a base de deleite fugaces que no revierten en el bienestar social y calidad de vida sino todo lo contrario. Y el arte, la técnica, la supuesta Cultura, los quehaceres verdaderamente creativos, se han convertido en algo marginal y elitista, en un artículo de consumo más el que viven unos pocos; individuos que, por otra parte, no suelen participar en las tareas más arduas y necesarias de una ciudad o pueblo…”. Y esto lo dijo en 1982, un pensamiento crítico que mantiene su vigencia en pleno siglo XXI.

Después se incrustó en la Alpujarra, participó en el nacimiento y desarrollo de asociación Alpujarra Viva, de la que fue secretario. Aroldo fue un defensor a ultranza de la personalidad del paisaje alpujarreño, de sus montañas, sus árboles, cortijos y el mundo de la cultura rural que lo habita. Y denunció la degradación del paisaje frente a la ambición e intereses de quienes argumentan un modelo de falso progreso, que es causa permanente de que las crisis se presenten cíclicamente.

Aroldo se ha ido. En la Alpujarra se ha producido un breve silencio de la naturaleza, en su honor. Y ahora permanecen sus palabras, sus testimonios y el recuerdo de su figura de hombre bueno.