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Juan Marín y los sueldos de los altos cargos de la Junta


Emilio Ruiz
@opinionalmeria

➤Nos enseñaron de pequeños, posiblemente sin razón, que es de mala educación hablar de dinero. Es verdad que hablar de política, de religión o de dinero en una fiesta familiar es una vía segura para buscar una pelea entre cuñados. Pero no en todas las culturas es así. En Estados Unidos, por ejemplo, es habitual una conversación sobre los salarios de cada uno. Juan Marín, el líder andaluz de Ciudadanos y vicepresidente de la Junta de Andalucía, debe tener mentalidad  estadounidense, porque en una entrevista concedida al diario ‘El Mundo’ no ha tenido pudor alguno en ofrecer pelos y señales de su salario, y, además, para quejarse de la escasa cuantía del mismo.

Juan Marín (Foto. Junta de Andalucía)

Se queja Marín de que “a mí, vivir en Sevilla me va a costar de mi bolsillo en torno a 500 o 600 euros”, a pesar de la indemnización de 1.100 euros mensuales que recibe. “Y mi sueldo neto es de 3.743 euros mensuales”, apostilla para reivindicarse. ¿Y a cuento de qué viene esa desnudez económica? A que Marín considera que con los sueldos actuales en la Junta de Andalucía es muy difícil encontrar personas capacitadas para ser designadas como altos cargos. “Los altos cargos de la Junta y los consejeros le aseguro que cobran poco –dice- y eso es un problema cuando quieres a los mejores al frente de la Administración”. “¿De verdad queremos que un crack de una empresa privada se venga a la Junta por 3.743 euros? Ésa es la pregunta que debemos hacernos”, remarca. Ciertamente, si Marín quería arrebatarle al Banco Santander su presidenta para hacer a Ana Botín consejera de Economía, su fracaso estaba asegurado, pues la sucesora de Emilio Botín tuvo el año pasado una retribución de 11 millones de euros entre sueldo y bonus.

El senador socialista Miguel Ángel Vázquez considera que Juan Marín está abonando el terreno para aprobar una cuantiosa subida de los sueldos de los altos cargos andaluces. Porque llueve sobre mojado, dice.  En el paquete de 23 propuestas de “regeneración democrática e institucional” pactadas por el PP y Ciudadanos se decía que "Los altos cargos y directivos políticos de la Junta de Andalucía cobrarán en referencia a las retribuciones que se establezcan anualmente para los cargos análogos en el Gobierno de la Nación, sin que puedan superar las que se prevean para estos últimos". Esa equiparación suponía incrementos salariales de entre el 20 y el 90 por ciento. Tanto Moreno Bonilla como Marín desmintieron que ese acuerdo encubriera la mejora de los salarios actuales.

El salario mínimo está establecido en España en 900 euros mensuales, aprobado recientemente mediante real decreto no ratificado por el Partido Popular y Ciudadanos. El sueldo medio de los andaluces anda en torno a 1.500 euros brutos mensuales, 18.000 euros anuales.  El sueldo de Susana Díaz –que es el mismo de Juanma Moreno mientras los nuevos presupuestos de la Junta no digan otra cosa- era de 66.230 euros. Un consejero gana 61.824 euros y un director general, 55.812. Son sueldos modestos si se comparan con los que hay en otras comunidades autónomas (el presidente de la Generalitat cobra alrededor de 150.000 euros y uno de sus consejeros, 110.000), y bastante humildes si se relacionan con empleos de similar nivel en las empresas privadas. Pero el tema es tan delicado que cualquier modificación sustancial en Andalucía debe hacerse mediante acuerdo de todos los grupos políticos.

Ciudadanos es un partido joven que aún no se ha dotado de un equipo de cualificados afiliados dispuestos a sacrificarse económicamente –o no, según sea el caso- para tomar las riendas de un cargo público. Ese problema no lo tienen el Partido Popular o el Partido Socialista. Juan Marín ha intentado cubrir ese hándicap acudiendo a buscar altos cargos en lo que ellos llaman “la sociedad civil”. Son muchas las negativas que ha recibido. El vicepresidente dice en esa entrevista que, con los sueldos que hay, es muy difícil “fichar un crack”. Pues tendrá que conformarse con personas más normalitas.

Juan Marín: “El cambio no es quitar a los de los ERE y poner a los de la Gúrtel”


Tania Artajo
@opinionalmeria

➤ Juan Marín, el líder andaluz de Ciudadanos, sigue empeñado en querer ser presidente de la Junta de Andalucía pese a ser la tercera fuerza política más votada. En declaraciones a los periódicos del grupo Joly, Marín se muestra contundente: “No sería cambio quitar a los de los ERE para poner a los de la Gürtel”. En esas declaraciones Juan Marín pide al PSOE que se aparte, pero al mismo tiempo manifiesta que la primera medida que va a tomar como presidente va a ser “levantar las alfombras del PSOE en la Junta”. O sea, pide que el PSOE le apoye para investigar al PSOE, lo que no deja de ser una curiosa manera de hacer una petición.

Juan Marín

Además, Juan Marín justifica su opción a la presidencia de la Junta de Andalucía porque “Ciudadanos no deja de crecer y crecer cada vez que se abren las urnas y el PP ha pasado de 50 escaños a 26 con Moreno Bonilla al frente”. Pide “un gobierno limpio de corrupción, que no esté pendiente de Bárcenas, de la Gürtel, de Lezo… A ver si ahora para quitar a los de los ERE vamos a tener a la Junta manchada con la corrupción de los otros”.

Ciudadanos estudia cómo perder la virginidad


Emilio Ruiz

➤ La política de pactos postelectorales de Ciudadanos ha estado meridianamente clara hasta ahora. Facilitaba el acceso al Gobierno del partido que obtenía más votos y escaños a cambio de ciertas exigencias. En todos los casos renunciaba a formar parte de los ejecutivos. Cuando los periodistas preguntaban a Albert Rivera por esta facilidad que daba a determinados partidos para conformar Gobierno tenía una respuesta simple: “Porque es el que ha ganado las elecciones, ya me gustaría a mí que las hubiera ganado Ciudadanos”. Y cuando se le requería por su posición negativa a aceptar consejerías, la respuesta era igualmente convincente: “Ciudadanos no es como los viejos partidos, no está para buscar sillones”.

Albert Rivera, en Los Desayunos de TVE

Esta postura la ha mantenido Ciudadanos desde que dio el salto de Cataluña a la política nacional. Susana Díaz (PSOE), en Andalucía, fue investida presidenta con el voto favorable del grupo encabezado por Juan Marín.  Cristina Cifuentes y Ángel Garrido (PP) accedieron a la presidencia de la Comunidad de Madrid con el voto positivo del grupo dirigido por Ignacio Aguado. Y en Murcia, Pedro Antonio Sánchez y Fernando López (PP) también consiguieron la presidencia del Gobierno autonómico gracias a los votos de los diputados de Ciudadanos.
Finalmente los electores han decidido votar más al PP que a quien se postulaba como su compañero de viaje. El original antes que la copia, que se suele decir
Con la convocatoria de las elecciones en Andalucía algo cambió en Ciudadanos. Durante la campaña electoral Juan Marín no se cansó de repetir a Juanma Moreno (PP) que “usted y yo siempre nos vamos a entender”. Y el propio partido, por boca de todos sus portavoces, recordaba a Susana Díaz continuamente que “usted no va a ser más presidenta con nuestro voto”. Este cambio de estrategia de Ciudadanos –más que el cambio de estrategia, la insistencia en anunciarlo públicamente- sorprendió a una parte del electorado, pues no suele ser habitual que un partido anuncie antes del día de la votación con quién va a pactar posteriormente. Ciudadanos debería estar seguro de superar en votos al Partido Popular para actuar de esa forma. De hecho, la mayoría de los sondeos así lo certificaban. Finalmente los electores han decidido votar más al PP que a quien se postulaba como su compañero de viaje. El original antes que la copia, que se suele decir.

Los resultados de las elecciones andaluzas han dado a Ciudadanos un importante incremento del número de escaños. Pero no los suficientes como para superar al PP. Y tampoco los suficientes como para prescindir de la colaboración de un partido de extrema derecha como es Vox. Por esta doble circunstancia, Ciudadanos vive un momento de incertidumbre. Quien se define como un partido progresista, europeísta, liberal, moderno, ahora se debate entre dos opciones a cuál menos deseada: una, dejar que siga gobernando el PSOE, incumpliendo sus juramentos preelectorales, y otra, facilitar la presidencia al Partido Popular en un triple acuerdo con un partido como Vox que tantos rechazos recibe en Europa por la radicalidad de sus posiciones.
Podía haber entrado, si lo hubiera deseado, en los Gobiernos de Andalucía, Madrid o Murcia con un simple pacto a dos. Ahora, que ha decidido formar parte del ejecutivo andaluz, el pacto a dos no es suficiente; es necesario un pacto a tres
Con las elecciones andaluzas Ciudadanos ha decidido perder su virginidad. Algún día tenía que dar ese paso, porque no se puede vivir eternamente en el limbo. Podía haber entrado, si lo hubiera deseado, en los Gobiernos de Andalucía, Madrid o Murcia con un simple pacto a dos. Ahora, que ha decidido formar parte del ejecutivo andaluz, el pacto a dos no es suficiente; es necesario un pacto a tres. Pero el tercero en discordia no es un partido cualquiera. Es un partido que choca frontalmente con los postulados ideológicos que a Ciudadanos le han dado valor y que son los que tiene homologados en Europa.

Ante un panorama como éste es lógico que Ciudadanos no sepa cómo perder su virginidad. Al final tendrá que retratarse porque no se puede vivir siempre en la indefinición. Y las opciones son dos: o sigue gobernando Susana Díaz o facilita el acceso de la presidencia a Juanma Moreno con el necesario concurso del repudiado Vox. Tome un camino u otro, en lo sucesivo Ciudadanos será mirado de distinta manera.

El Gobierno de la Junta estará en manos de Ciudadanos o Podemos


Emilio Ruiz

➤ Ayer domingo tres medios de comunicación nos ofrecieron otras tantas encuestas sobre las elecciones andaluzas del 2-D: las de Celeste-Tel, para La Voz de Almería; la de Sigma Dos, para El Mundo, y la de 40dB, para El País. Desde que empezó la campaña son 12 las encuestas publicadas, y la tendencia parece clara. En el promedio de las 12, el PSOE se sitúa como primera fuerza con el 33 % de los votos, seguido del PP (21,4 %), Adelante Andalucía (19,6 %) y Ciudadanos (19 %). Estas tres últimas opciones pueden permutar su posición.

Teresa Rodríguez (AA) y Juan Marín (Cs)

Según el analista de El País Kiko Llaneras, a partir de estos sondeos el PSOE se mueve entre los 34 y los 46 diputados. Le seguirían el PP (20-31), Adelante Andalucía (17-27) y Ciudadanos (15-26). Llaneras cree que el PSOE tiene menos de una opción entre 100 de alcanzar la mayoría absoluta, pero la suma de PP y Ciudadanos solo tiene cuatro opciones sobre 100. Conclusión: que hay dos combinaciones posibles si queremos tener nuevo Gobierno en Andalucía: la suma de PSOE y Adelante Andalucía (que alcanza los 55 diputados con una probabilidad del 95%) y la suma de PSOE y Ciudadanos (que alcanza la mayoría con una probabilidad del 90%). O sea, que hay que pactar sí o sí, y serán Ciudadanos y Adelante Andalucía quienes tendrán en su mano la llave del próximo Gobierno andaluz.

Si la formación liderada por Juan Marín cumple lo prometido (que jamás apoyará un Gobierno socialista) y la coalición liderada por Teresa Rodríguez actúa de igual forma que en 2015 (a Susana, ni agua), preparémonos entonces para una repetición de las elecciones.

Más que unas elecciones andaluzas


Pedro Manuel de la Cruz
Director de La Voz de Almería

➤Lamentablemente las elecciones andaluzas de diciembre se van a acabar convirtiendo en una matizada primera vuelta de las generales de un año después (o antes si el independentismo se lanza al abismo que abandera Puigdemont). La guerra entre Casado y Rivera por el voto más radical de la derecha va a convertir el 2-D en un campo de batalla en el que cada uno buscará consolidar sus posiciones chapoteando, si es necesario, en el fango de esa España de charanga y pandereta que tanto despreciaba Machado.

2-D

La balacera de las últimas semanas aumentará a medida que pasen los días y el pequeño espacio para la reflexión que los gritos dejan en cualquier campaña será aniquilado. Las causas que propiciarán estas consecuencias están claras. Vayamos a ellas. Susana Díaz quería, por convicción pero también por interés, un debate andaluz en el que la política nacional solo se proyectara de forma tangencial. La marca PSOE está hoy más fuerte que en 2015, pero la yenka continua de un Gobierno más de gestos que de gestión genera riesgos indeseados como el ocurrido con el buenismo de la ministra de Defensa con su oposición inicial a la venta de armas a Arabia Saudí. Un riesgo al que habría que añadir el coste que puede tener en parte de su electorado la relación de dependencia que Pedro Sánchez mantiene con Podemos y la pasividad con que el Gobierno se comporta ante los desafíos, hasta ahora solo estéticos, del independentismo.
Casado sabe que cualquier descenso electoral del PP supondría un coste inevitable en su estrategia para prolongar el “efecto” emocional que su elección supuso para la militancia del PP
Esa era la pretensión de la presidenta andaluza. Una pretensión a la que no accederán ni Casado ni Rivera. La lucha entre los dos va a ser encarnizada porque los dos son conscientes de lo que se juegan. Casado sabe que cualquier descenso electoral del PP supondría un coste inevitable en su estrategia para prolongar el “efecto” emocional que su elección supuso para la militancia del PP. Mantener el suelo actual del PP en Andalucía, con 33 diputados, o aumentarlo, supondría que la prolongación de este efecto dejaría de estar reducida en los limites orgánicos y se proyectaría en el sector de votantes tentados por la opción de Ciudadanos o por la de Vox.

Por el contrario, si los populares están más cerca de los veinticinco parlamentarios que de los treinta, la crisis sería inevitable, aunque quedaría circunscrita a Andalucía con la convocatoria de un congreso regional extraordinario. Si la aritmética electoral situara al PP igual o por debajo de Ciudadanos, opción posible, pero no probable, casi quimérica, la tierra se abriría ante Casado y el PP entraría en un laberinto de desaliento profundo. El partido lo sabe y la militancia también. Compartir (y no digamos ya perder) la hegemonía en la derecha andaluza sería un precedente de extraordinario impacto en la moral recuperada de los populares tras el congreso de julio.
Rivera sabe que un buen resultado en Andalucía situaría a Ciudadanos en la posición privilegiada que tuvo hasta la desorientación permanente que le provocó el triunfo de la moción de censura
En la otra trinchera Rivera sabe que un buen resultado en Andalucía situaría a Ciudadanos en la posición privilegiada que tuvo hasta la desorientación permanente que le provocó el triunfo de la moción de censura. Acercarse al PP o superarlo (insisto: una opción quimérica, diga lo que diga la cocina del CIS) consolidaría de forma extraordinaria una posición privilegiada ante las futuras elecciones generales. Ciudadanos va, por tanto, a plantear batalla ciudad a ciudad (el voto rural continua patrimonializado por PSOE y PP) y, en esa guerra sin cuartel por el apoyo urbano, va a contar con el arma de captación masiva de votos que encierra la capacidad de seducción política de Inés Arrimadas. Mientras que a Rivera solo le teme el PP, a Arrimadas le temen PP y PSOE y una campaña intensa y extensa de la política andaluza/catalana tendría un coste innegable para sus competidores.

El estruendo del ´procés´ encuentra en Andalucía un campo de resonancia más que notable y Arrimadas simboliza la lucha contra el supremacismo independentista que, como el supremacismo castellano de algunos dirigentes del PP, tanto ofende a los andaluces. La presencia de Casado, Rivera y Arrimadas hará inevitable un relato en clave nacional que, aunque no elimine el relato andaluz, sí lo reducirá. ¿hasta dónde? Eso dependerá de la capacidad de Juanma Moreno y Juan Marín para ocupar o ´robar´ espacio a sus líderes nacionales.
La diferencia entre las campañas del PSOE y las del PP y Ciudadanos es que aquella se está diseñando en Andalucía, mientras estas serán dirigidas (como las candidaturas) desde Madrid
Susana Díaz aprovechará con gusto (las vueltas que da la política) el apoyo de Pedro Sánchez, pero no compartirá protagonismo. La diferencia entre la campaña del PSOE y las del PP y Ciudadanos es que aquella se está diseñando en Andalucía, mientras estas serán dirigidas (como las candidaturas) desde Madrid. La campaña real ya ha empezado (si es que alguna vez terminó la anterior) y, más allá de la inevitable guerra PP-Ciudadanos, el debate sobre Andalucía, ya lo verán, prestará toda su atención al pasado dejando para el futuro los tópicos de argumentario y las ocurrencias de última hora.

Mientras el PSOE exhibirá con desmesura los logros alcanzados, PP, Ciudadanos y Podemos (lo de Adelante Andalucía es una marca; quien manda es Pode-mos), proclamarán con exageración las carencias. Todos estarán asistidos de razones, pero ninguno tendrá la razón. Salvo en el catecismo, nada está impregnado de mal sin posibilidad de bien alguno, como exhibe la oposición, ni de aciertos permanentes, como defienden los socialistas.
Treinta y seis años de gobierno sin alternancia es tiempo suficiente para impulsar políticas de progreso y para cometer el pecado de no haber propiciado en toda su exigencia políticas de cohesión territorial, dos situaciones en las que Almería ha sido y es un buen ejemplo
Treinta y seis años de gobierno sin alternancia es tiempo suficiente para impulsar políticas de progreso y para cometer el pecado de no haber propiciado en toda su exigencia políticas de cohesión territorial, dos situaciones en las que Almería ha sido y es un buen ejemplo. En cuarenta años de autonomía hemos avanzado pero continuamos siendo una provincia de extramuros a las que las autovías, los hospitales o el desarrollo académico llegaron y continúan llegando más tarde que otras provincias y, a veces, como en el materno infantil o la autovía del Almanzora, con retrasos que sobrepasan el insulto si miramos en el calendario cuándo se prometieron y cuando se terminarán.

Y lo peor es que estos retrasos han sido compartidos. A Almería han llegado y llegarán tarde las infraestructuras que competen a la Junta y las que son responsabilidad del Gobierno. En eso sí que han coincidido los gobiernos del PSOE y del PP. Que nadie utilice ese argumento. Los dos han sido responsables de esa injusticia.

Elecciones a la vista


Emilio Ruiz

➤Los lectores habituales de esta columna saben cómo se trajinan los pactos de Gobierno entre partidos. Tienen mucho de paripé. Por si hay alguien que lo ha olvidado, viene bien hacer un recuerdo. Las conversaciones previas se suelen envolver de mucho boato para transmitir la sensación de que se está haciendo un trabajo duro y fundamental para el futuro del territorio que hay que gobernar. Se constituyen al menos media docena de comisiones que en teoría se reparten los trabajos clasificados por competencias. Al final de todo el proceso se elabora el documento de acuerdos, que firman los jefes de las formaciones políticas negociadoras en un solemne acto.

Susana Díaz y Juan Marín

Esta es la narración de los hechos que los partidos nos venden y los electores percibimos. Pero, ¿cuál es la realidad? La realidad es mucho más simple. Todos los partidos políticos tienen un cerebrito, una persona que apenas nadie conoce, que trabaja en la trastienda, que nunca sale en la tele y que es la persona de mayor confianza de su líder político. Mientras las comisiones hacen como que negocian algo a base de reuniones y más reuniones, en realidad quienes negocian son esos cerebritos, en contacto directo y único con sus jefes de filas.
Y finalmente está el tercer grupo: el de los compromisos que sabemos que no se van a llevar a cabo, pero que van a justificar una ruptura del acuerdo “en el momento que a ambos nos interese”
El resultado de este trabajo se plasma en un documento de acuerdos sobre las cosas que se compromete a hacer el nuevo Gobierno. Tampoco se dice, porque sería un poco escandaloso, que el binomio negociador ha clasificado los puntos acordados en tres grupos. Centrémonos, para ilustrarlo, en el acuerdo suscrito entre el PSOE y Ciudadanos en junio de 2015. Primer grupo: el de los asuntos obvios, que son los que se van a hacer con pacto o sin pacto. Por ejemplo, “Simplificación legislativa y evaluación de la eficacia de la normativa promulgada por la Junta de Andalucía y simplificación administrativa de los procedimientos relacionados con la creación de empresas, mediante la reducción de trabas burocráticas…”. Segundo grupo: el de los asuntos que de verdad se van a llevar a cabo “y si no, no firmo”. Por ejemplo, en el caso de Andalucía, la bajada del impuesto de sucesiones. Y finalmente está el tercer grupo: el de los compromisos que sabemos que no se van a llevar a cabo, pero que van a justificar una ruptura del acuerdo “en el momento que a ambos nos interese”. Por ejemplo, la supresión de los aforamientos (punto 12 del apartado “Regeneración democrática”), la limitación de mandatos (punto 13) o la modificación de la ley electoral (punto 11).

PSOE y Ciudadanos han acordado que Albert Rivera y Juan Marín aleguen el incumplimiento del punto de la supresión de los aforamientos para justificar el adelanto de las elecciones andaluzas. Podían haber escogido cualquier otro punto del grupo tercero, pero han decidido que sea ese. Intentan vendérnoslo como una ruptura, pero es un acuerdo. Porque el guión está escrito desde junio de 2015.

Encuesta Andalucía: El PSOE conserva sus escaños y el PP se hunde


Tania Artajo
@opinionalmeria

➤➤➤Buenas noticias para Susana Díaz (PSOE) y Juan Marín (C's) y malas para Juanma Moreno (PP) y Teresa Rodríguez (Podemos). Es lo que dicen los resultados electorales ofrecidos por una encuesta de SW Demoscopia, con más de 3.500 entrevistas realizadas entre el 6 y el 20 de junio, para el grupo editorial andaluz Publicaciones del Sur.

Los líderes de los cuatro principales partidos de Andalucía

El PSOE volvería a ganar holgadamente las elecciones con el 38,1 por ciento de los votos y 47 diputados, los mismos diputados que obtuvo en 2015 con 2,5 puntos menos. El PP sufre un enorme batacazo en favor de Ciudadanos, que quedaría en segundo lugar con el 21,5 por ciento de los sufragios y pasando de 9 a 23 parlamentarios, los mismos que obtendría el PP-A –10 menos que en 2015– con el 19,8 por ciento de los votos. La confluencia de Podemos e IULV-CA conseguiría un apoyo electoral del 14,8 por ciento y 16 escaños, muy lejos de los 20  (15 de Podemos y 5 de IU9 que sumaron hace tres años.

En cuanto a valoración de lideres Susana Díaz es la mejor valorada con un 4,34, seguida por el líder de Cs, Juan Marín, con un 3,94; la coordinadora de Podemos Andalucía, Teresa Rodríguez, con un 3,5, y el presidente del PP-A, Juanma Moreno, con un 3,24.

La mitad del 'núcleo duro' del Comité andaluz de Ciudadanos es de Sanlúcar

Emilio Ruiz

La EPA (Encuesta de Población Activa) correspondiente al segundo trimestre de este año nos ha traído dos noticias buenas y una mala. Las dos buenas son que el paro ha bajado en España y en Andalucía. La mala, que ha subido en Almería. En España el paro ha descendido en 340.700 personas (‘solo’ tenemos ya 3.914.300 parados), mientras en Andalucía la reducción ha sido de 72.200 personas, con lo que el número de desempleados se sitúa en algo más de un millón (1.000.200).  Por lo que respecta a la provincia de Almería, tenemos motivos para sentirnos tristes: el paro ha subido en 5.200 personas. Ya tenemos 79.500 desempleados.

Juan Marín

En términos generales y si no nos ponemos demasiados tiquismiquis podemos decir que los datos de la EPA son buenos. Desde 2009 no se bajaba de los cuatro millones de parados. No es para echar las campanas al vuelo, como ha hecho el Partido Popular al comparar la situación con los grandes acontecimientos sociales. Se han pasado los señores del PP. Hay muchas razones para la queja: son la mayoría contratos temporales, abundan los de tiempo parcial, son de corta duración, los salarios bajos no son los deseados… Todo esto es verdad, pero, objetivamente analizados en en todos sus términos, los datos son positivos. El caso de Almería es otro cantar. El factor de campaña hay que tenerlo siempre presente en Almería, pero ni así salvamos los números. Los datos son crueles: la tasa de paro es del 23,03%. Hace un año era del 22,50%. El año pasado por estas fechas teníamos 74.400 parados. Ahora tenemos cinco mil más.

El 'núcleo duro' del Comité Autonómico de Ciudadanos en Andalucía está formado por seis miembros, de los que tres son de Sanlúcar de Barrameda, el pueblo de Juan Marín

Mientras los medios de comunicación nos ofrecían estos optimistas –olvidémonos de Almería, por ahora- resultados del empleo, esos mismos medios ponían de manifiesto la delicada situación que se vive en determinados puntos de nuestra geografía. Un inforrme de AIS Group alerta de que "las familias españolas son más pobres económicamente y la tasa de pobreza real se ha incrementado". Desde 2009 el nivel medio de ingresos por hogar ha caído en todas las comunidades autónomas, siendo Andalucía la que más ha acuciado la bajada, llegando al 25%. El estudio ha analizado la llamada 'pobreza anclada' para 144 municipios de más de 50.000 habitantes y ha llegado a la conclusión de que Sanlúcar de Barrameda (Cádiz) es el municipio que presenta una tasa más alta, un 46,7%. El SAE le da a Sanlúcar más de 10.000 parados, y la EPA, casi el doble.

¿Y quién es de Sanlúcar que nosotros conozcamos? Pues el líder de Ciudadanos en Andalucía, Juan Marín, que era primer teniente de alcalde antes de arribar en el Parlamento regional. ¿Hará algo Marín por ayudar a que su pueblo salga de la depauperada situación que vive? Pues sí. Esta misma semana Ciudadanos ha elegido a los miembros de su Comité Autonómico. Además de los cargos natos, los ochos portavoces provinciales, y los representantes institucionales se trata de seis hombres y mujeres que vienen a ser como el 'núcleo duro' del partido en Andalucía. Marín, como buen sanluqueño y pensando seguramente en la delicada situación de su pueblo, ha colocado en tan importante lugar a tres de los seis cargos: él mismo, su concuñado Manuel Buzón y quien dejó como portavoz municipal, Elena Sumariva. Tres de seis. Podían ser seis de seis, pero así tampoco está mal.

No es lo mismo apoyo que acaramelamiento

Juan Folío
@opinionalmeria

Ramón Fernández-Pacheco, el alcalde de Almería, y la dirección de Ciudadanos en la provincia viven una época de acaramelamiento que se manifiesta de muchas maneras. Una de ellas la hemos visto esta misma semana, con la visita que al Ayuntamiento han realizado el presidente del Grupo Parlamentario de Ciudadanos Andalucía y portavoz Autonómico, Juan Marín, y la portavoz provincial y parlamentaria andaluza de Cs Almería, Marta Bosquet, para entrevistarse con el propio alcalde y la concejala de Economía y Contratación, María Vázquez.

“Si Marta tiene que bailar con Ramón, que baile, pero bailar pegados, no, por favor”

Juan Marín ha querido, con esta visita, hacer saber al alcalde que su interlocutor en Ciudadanos, para lo bueno y para lo malo, no es el portavoz municipal, Miguel Cazorla, que anda en declive dentro de la organización, y tampoco ninguno de los otros dos concejales, Mabel Hernández y Rafael Burgos, sino la ya poderosa Marta Bosquet, máxima representante de la organización en la provincia de Almería. De hecho, a la reunión de marras no acudió ninguno de los concejales ni siquiera como oyentes.

Una reunión municipal sin rastro de los representantes municipales de Ciudadanos

Nadie duda en el Partido Popular de que sus miembros se sienten cómodos teniendo como interlocutora a Marta Bosquet y nadie duda en Ciudadanos que Marta Bosquet se encuentra más que cómoda negociado con el equipo de Gobierno del Partido Popular. Pero una cosas son las buenas sintonías y otra cosa son los acaramelamientos. La foto que se echaron ayer el máximo responsable municipal y la máxima responsable del partido que le apoya está siendo calificada como desmedida por algunos simpatizantes de Ciudadanos. “Si Marta tiene que bailar con Ramón, que baile, pero bailar pegados, no, por favor”, dice jocosamente un miembro de Ciudadanos partidario de guardar las formas y las distancias.

Juan Marín llena el Comité Autonómico de C's con militantes de su pueblo y nadie de Almería

Nuria Torrente
@opinionalmeria

Tienen motivos sobrados los miembros de Ciudadanos de Almería para sentirse ninguneados por la dirección regional. Hoy se ha sabido que el Comité Ejecutivo de Ciudadanos (Cs) ha aprobado los nombramientos del Comité Autonómico de Andalucía, una vez que el pasado mes de febrero se celebrase la IV Asamblea General, donde se aprobaron las bases que regirán el presente y el futuro de Ciudadanos para los próximos años. El Comité autonómico de Andalucía queda compuesto por los siguientes miembros:

El nuevo Comité Autonómico de Ciudadanos sin restos de presencia almeriense

Portavoz: Juan Marín Lozano. Es máximo representante del partido de Albert Rivera en Andalucía. De Sanlúcar de Barrameda (Cádiz), en este municipio inició su carrera política.

Organización: Manuel Buzón. Es el hombre de máxima confianza y concuñado de Juan Marín, además de paisano de Sanlúcar de Barrameda.

Comunicación: Guillermo Díaz, Es diputado por Málaga.

Acción Institucional: Elena Sumariva. También de la cantera de Sanlúcar de Barrameda, donde es portavoz municipal.

Programas y Áreas sectoriales: Isabel Albás. Diputada de Ciudadanos por Córdoba en el Parlamento de Andalucía.

Relaciones Institucionales: Virginia M. Salmerón. Diputada por Sevilla.

Representantes institucionales: Luis Salvador (Diputado nacional en el Congreso por Granada), Juan Cassá (Portavoz en el Ayuntamiento de Málaga), Sergio Romero (Otro de Sanlúcar, diputado GP Cs Andalucía), Teresa Pardo (Diputada provincial de Málaga) y Julio Díaz (De Huelva, diputado GP Cs Andalucía).

La única representación que Almería tiene en ese órgano de Ciudadanos es de carácter obligatorio, al incluirse el coordinador de cada una de las provincias. Los portavoces provinciales de Ciudadanos en Andalucía son los siguientes miembros:

Almería: Marta Bosquet / Cádiz: Sergio Romero / Córdoba: Marcial Gómez / Granada: Luis Salvador / Huelva: Julio J. Díaz / Jaén: Raquel Morales / Málaga: Carlos Hernández / Sevilla: Javier Millán.

El Comité provincial de Almería tiene novedades por la ausencia del portavoz en el Ayuntamiento de Almeríia, Miguel Cazorla, y el portavoz en la Diputación Provincial, Roberto Baca. El Comité provincial de Almería queda compuesto por los siguientes miembros:

Portavoz: Marta Bosquet Aznar /  Organización: Eva García Cruz / Comunicación: Rafael Burgos Castelo /  Acción Institucional: Marta Bosquet Aznar / Programas y Áreas sectoriales: Juan José Moreno / Relaciones Institucionales: María José Navarro Pinto / Representantes institucionales: Diego Clemente Giménez,  Almudena Serrano Felices y Pedro Peña García.

Miguel Cazorla (C's): solo como la una

Juan Torrijos
Periodista

Estás viviendo en la más triste y lamentable soledad política en que hemos visto a un político almeriense. Y no es porque no se te hubiera avisado. Por activa y por pasiva te lo han dicho en tu partido, tus compañeros, los medios y es de imaginar que hasta tu familia te habrá comentado que no era forma de hacer política. No siempre se tiene razón, aunque tengas el poder de imponer tus condiciones.

Miguel Cazorla

No creíamos que estaba tan “morada” Mabel como para dar el salto y largarse de Ciudadanos. Ya vimos que sí, que lo estaba. Mucho le has tenido que apretar en estos tiempos. Y con la marcha de Mabel se nota aún más tu triste soledad. Te acusó abiertamente de su marcha, no se lo guardó dentro. Y cuando te lanzas a dar explicaciones ante la prensa sobre la situación creada en tu ¿partido?, te vemos solo. Solo como la una.

Y Juan Marín, el capitoste andaluz de C´s, estaba ese día en Almería y por lo visto no se quiso sentar a tu lado. ¡Qué putada, Miguel! Después dijo aquello de: Miguel lleva el paso cambiado. Ni para desfilar les sirves ya. Te han dejado tirado. Manifiestas que tu relación con la edil ha sido magnífica. Si lo hubiera sido, que no tengo por qué dudarlo, algunos de los dos concejales miente. O lo hace Miguel o miente Mabel.

La fugada le debe una explicación algo más extensa a la opinión pública almeriense y especialmente a los votantes de su partido

Una reacción como la vivida en el equipo municipal donde manda Cazorla no se toma de la noche a la mañana. Con todo, la fugada le debe una explicación algo más extensa a la opinión pública almeriense y especialmente a los votantes de su partido, que se estarán preguntando a qué personas, con sus votos, pusieron en el Ayuntamiento. Que entregue su acta, es lo único que les hemos oído a los voceros de Rivera. Y no parece que lo vaya a hacer.

Juan Marín, que tiene tanto por qué callar en Sevilla, dice que si el voto de Mabel respalda ciertas cuestiones en el Ayuntamiento algo grave habrá que pensar. De ustedes y de sus comportamientos políticos nos podemos esperar cualquier cosa. Un amigo me decía que C´s es de centro izquierda desde Málaga hasta Huelva pasando por Sevilla, mientras que desde Málaga a Almería es de centro derecha.

Llevan tal lío que no lo entiende nadie. Y en Almería ni te imaginas. De Miguel Cazorla para qué hablar. Mabel se fuga por la puerta de atrás, y ¿qué pasa con Rafael? Eso se preguntan los ciudadanos, ¿qué pasa con Rafael? ¡Miguel, a desfilar!

Ciudadanos, la oposición útil

Emilio Ruiz
www.emilioruiz.es

El presidente de Ciudadanos, Albert Rivera, ha bajado esta semana a Andalucía a ‘vendernos’ las bondades de su acuerdo con el PSOE para sacar adelante los presupuestos del año que viene. De paso, ha ofrecido un titular a la prensa nacional al anunciar que su partido va a solicitar la comparecencia de la presidenta de la Junta de Andalucía, Susana Díaz, y de la ministra de Empleo y Seguridad Social, Fátima Báñez, en la comisión de investigación sobre el presunto fraude en las ayudas a la formación. Ni Díaz ni Báñez tienen nada que ver con ese asunto, pero ya se sabe que los actos políticos no siempre tienen que ser actos razonables. “No van a un banquillo, sino a una comisión parlamentaria”, se ha justificado el líder de C’s.

Marín y Rivera
El acuerdo C’s-PSOE para el presupuesto de 2016 establece una rebaja fiscal de dos puntos en el tramo autonómico del IRPF para rentas de hasta 60.000 euros anuales –“No nos sentaremos en la mesa si no hay una bajada de impuestos”, había dicho Juan Marín- y una ‘modulación’ –que, dicho sea de paso, nadie sabe en qué consiste- del impuesto de sucesiones y donaciones, ese disparate de impuesto que fomenta la emigración fiscal de muchos andaluces hacia lugares como Madrid, donde se respetan mejor los caudales familiar y hereditario. Los otros puntos fuertes del acuerdo son la contratación de 360 profesionales de educación y 218 sanitarios, así como la  supresión de una veintena de empresas públicas.

“Ciudadanos es la oposición útil frente a quienes ven la política como un vodevil”

El pacto ha disgustado a los partidos de la oposición. Juan Marín dice que  es porque “no se está acostumbrado en Andalucía a que esto sea a cambio de nada y a nosotros lo que nos importa de verdad es lo que hay detrás de estas medidas”. La secretaria general del PP-A, Dolores López, está convencida de que en la práctica “un bipartito gobierna Andalucía” y que, tras las elecciones del 20-D, el acuerdo se tornará en un par de consejerías para Ciudadanos. El parlamentario autonómico de Podemos Juan Ignacio Moreno Yagüe también lo ve así, y el coordinador general de IULV-CA, Antonio Maíllo, cree que el Gobierno de la Junta “ha dado un giro a la derecha”.

Los tiempos políticos que se avecinan vienen acompañados de un destierro de las mayorías absolutas. Eso significa que hay que elegir entre inestabilidad o acuerdo. Dice Carolina Bescansa que Podemos solamente pactará si supera en escaños al PSOE. Si no, no. O sea, que aceptará apoyos pero no concederá apoyos. Ingeniosa manera de entender la política. El crecimiento de Ciudadanos en Cataluña y las buenas perspectivas que le otorgan los sondeos en el resto de España son un premio a un partido coherente que entiende la política desde la óptica de la razón y el sentido común. Ciudadanos es la oposición útil frente a quienes ven la política como un vodevil. Bueno es reconocerlo, independientemente de que se compartan o no sus postulados ideológicos.