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Nueve senadores autonómicos y ninguno de Almería


Emilio Ruiz
@opinionalmeria

➤ El pleno del Parlamento de Andalucía aprobará hoy los nueve senadores por designación autonómica que ocuparán un escaño en la Cámara Alta como consecuencia del resultado de las elecciones del 2 de diciembre. Si no hay modificaciones de última hora, los cinco partidos con representación en la cámara andaluza tienen decididos los nombres de las personas que ocuparan esos puestos. Hay que recordar que desde hace varios años no es preciso resultar elegido diputado para ostentar la condición de senador autonómico. Puede serlo cualquier persona que sea mayor de edad, no tenga restringidos sus derechos y resida en Andalucía.

Rosario Soto (Foto: Loa)

Según han hecho público los propios partidos, las personas designadas por cada uno de ellos son, por el PSOE, quien ha sido hasta hace poco consejero de Cultura, Miguel Ángel Vázquez (Sevilla); el secretario de Organización del PSOE de Sevilla, José Muñoz, que deberá dejar el Parlamento autonómico, igual que Marisa Bustinduy (Málaga). En base a los resultados obtenidos, al Partido Popular le corresponden dos senadores, que serán el incombustible Javier Arenas (Sevilla) y Teresa Ruiz-Sillero (Cádiz).

Ciudadanos ha designado a Francisco Carrillo (Córdoba), parlamentario electo en las elecciones del 2-D, y a Mar Hormigo, secretaria de Organización de la formación naranja en Sevilla. Adelante Andalucía (el Podemos andaluz) ha propuesto a Esperanza Gómez, una profesora de Derecho Constitucional que fue en la anterior legislatura parlamentaria por Málaga, y Vox se ha inclinado por el polémico expresidente de la Asociación de Víctimas del Terrorismo (AVT) Francisco José Alcaraz (Jaén).
Hace unos días, el Consejo de Gobierno aprobó los nombres de los titulares de las once viceconsejerías. Tampoco había nadie de Almería
Hace unos días, el Consejo de Gobierno aprobó los nombres de los titulares de las once viceconsejerías. Tampoco había nadie de Almería. Entre los senadores de designación autonómica en la anterior legislatura el Partido Popular eligió a Rosario Soto, que no ha visto renovado el puesto que le asignaron en 2015. La almeriense tiene una larga experiencia política –llegó incluso a ser portavoz del Partido Popular con Javier Arenas-, por lo que es casi seguro que su partido le tendrá reservada alguna otra responsabilidad. Pero del Senado, descabalgada ha sido.
Almería no estará lo suficientemente reconocida mientras en los centros de decisión andaluces no exista una proporción en el número de políticos almerienses posicionados en esos espacios de decisión
Nadie es tan ingenuo como para pensar que la atención con Almería es directamente proporcional al número de almerienses que están situados en los altos niveles de la Administración. Puede haber, y de hecho ha habido, consejeros que parecen que se olvidaron de su tierra el mismo día que su nombramiento apareció en el BOJA. Por eso pasaron del cargo al anonimato. Pero nadie duda de que la provincia de Almería no estará lo suficientemente reconocida mientras en los centros de decisión andaluces no exista una proporción adecuada entre nuestra importancia social, política y económica y el número de políticos almerienses posicionados en esos espacios de decisión.

No es equivocado afirmar que no existen causas objetivas que justifiquen las razones por las que no hay ningún almeriense entre los once viceconsejeros. Tampoco, entre los nueve senadores de elección autonómica. Los almerienses pusimos el grito en el cielo el día que José Antonio Griñán decidió conformar un Gobierno con ausencia almeriense de consejeros. Desde aquel día hasta hoy, aquel tropiezo no se ha vuelto a repetir ni con el PSOE ni, ahora, con el PP. Pero nuestra fuerza política no puede reducirse a un consejero y alguna dirección general. Nuestra representación, a todos los niveles, tiene que estar acorde con lo que Almería es y representa.

Marta Bosquet, camino de la presidencia del Parlamento de Andalucía


Juan Torrijos
Periodista

➤ Marta Bosquet está empezando a sonar en las quinielas como la segunda autoridad de Andalucía, al hacerse (presuntamente) con la presidencia del Parlamento. Estaríamos hablando de la primera almeriense en conseguir, tras los tiempos del franquismo, la más alta distinción dentro de un gobierno, sea este autonómico o nacional. ¿Quién le podía decir hace unos años a la señora Bosquet que se iba a ver en la historia como la primera mujer de Almería en llegar a tan alto lugar dentro de la política nacional?

Marta Bosquet (Loa)

Con fuerza defendía ella, tras los resultados del dos de diciembre, el que su compañero Juan Marín fuera el presidente de la Junta, tras enterarse de que su nombre suena para presidir el parlamento con Moreno de presidente y Marín de vice, velas y gordas debe estar poniendo doña Marta a la almeriense María del Mar para que su sueño se convierta en realidad y que su partido haga presidente a Juanma Moreno y a ella presidenta del parlamento.

La imagino nerviosa, expectante ante las negociones y pendiente del teléfono. Sería su consagración política, el sueño de toda persona metida en esos avatares. ¿A qué viene jugar con su nombre, no se le estará perjudicando? El nombre de la paisana no ha partido desde Almería y ella lo sabe, su nombre está en la agenda de Juan Marín y de la mano de él puede llegarle el nombramiento. El sacrificio es el propio Marín el que lo tiene que hacer ya que es el que debe tirar la toalla a la presidencia, que lo hará casi seguro, ya que los cinco escaños del PP marcan una clara diferencia.

A nosotros por aquí lo único que nos interesa es la alegría de Marta, y aunque no sonara la flauta, que en política todo puede ocurrir, el que su nombre esté en los más altos mentideros de la política andaluza le debe estar sonando a música celestial. ¿Por qué Marta, se preguntarán algunos? Por la sencilla razón de que estaba ahí, en el lugar oportuno, al lado de Marín, cuando los votos de los andaluces y de los almerienses les han dado un importante respaldo, no tanto como ellos se esperaban, salían a ganar, y al final la que puede ganar es ella y nada menos que la más importante batalla de su carrera política. Cosa que no está nada mal en la corta exposición pública que lleva Marta Bosquet. Triunfar sin ganar.

Ciudadanos estudia cómo perder la virginidad


Emilio Ruiz

➤ La política de pactos postelectorales de Ciudadanos ha estado meridianamente clara hasta ahora. Facilitaba el acceso al Gobierno del partido que obtenía más votos y escaños a cambio de ciertas exigencias. En todos los casos renunciaba a formar parte de los ejecutivos. Cuando los periodistas preguntaban a Albert Rivera por esta facilidad que daba a determinados partidos para conformar Gobierno tenía una respuesta simple: “Porque es el que ha ganado las elecciones, ya me gustaría a mí que las hubiera ganado Ciudadanos”. Y cuando se le requería por su posición negativa a aceptar consejerías, la respuesta era igualmente convincente: “Ciudadanos no es como los viejos partidos, no está para buscar sillones”.

Albert Rivera, en Los Desayunos de TVE

Esta postura la ha mantenido Ciudadanos desde que dio el salto de Cataluña a la política nacional. Susana Díaz (PSOE), en Andalucía, fue investida presidenta con el voto favorable del grupo encabezado por Juan Marín.  Cristina Cifuentes y Ángel Garrido (PP) accedieron a la presidencia de la Comunidad de Madrid con el voto positivo del grupo dirigido por Ignacio Aguado. Y en Murcia, Pedro Antonio Sánchez y Fernando López (PP) también consiguieron la presidencia del Gobierno autonómico gracias a los votos de los diputados de Ciudadanos.
Finalmente los electores han decidido votar más al PP que a quien se postulaba como su compañero de viaje. El original antes que la copia, que se suele decir
Con la convocatoria de las elecciones en Andalucía algo cambió en Ciudadanos. Durante la campaña electoral Juan Marín no se cansó de repetir a Juanma Moreno (PP) que “usted y yo siempre nos vamos a entender”. Y el propio partido, por boca de todos sus portavoces, recordaba a Susana Díaz continuamente que “usted no va a ser más presidenta con nuestro voto”. Este cambio de estrategia de Ciudadanos –más que el cambio de estrategia, la insistencia en anunciarlo públicamente- sorprendió a una parte del electorado, pues no suele ser habitual que un partido anuncie antes del día de la votación con quién va a pactar posteriormente. Ciudadanos debería estar seguro de superar en votos al Partido Popular para actuar de esa forma. De hecho, la mayoría de los sondeos así lo certificaban. Finalmente los electores han decidido votar más al PP que a quien se postulaba como su compañero de viaje. El original antes que la copia, que se suele decir.

Los resultados de las elecciones andaluzas han dado a Ciudadanos un importante incremento del número de escaños. Pero no los suficientes como para superar al PP. Y tampoco los suficientes como para prescindir de la colaboración de un partido de extrema derecha como es Vox. Por esta doble circunstancia, Ciudadanos vive un momento de incertidumbre. Quien se define como un partido progresista, europeísta, liberal, moderno, ahora se debate entre dos opciones a cuál menos deseada: una, dejar que siga gobernando el PSOE, incumpliendo sus juramentos preelectorales, y otra, facilitar la presidencia al Partido Popular en un triple acuerdo con un partido como Vox que tantos rechazos recibe en Europa por la radicalidad de sus posiciones.
Podía haber entrado, si lo hubiera deseado, en los Gobiernos de Andalucía, Madrid o Murcia con un simple pacto a dos. Ahora, que ha decidido formar parte del ejecutivo andaluz, el pacto a dos no es suficiente; es necesario un pacto a tres
Con las elecciones andaluzas Ciudadanos ha decidido perder su virginidad. Algún día tenía que dar ese paso, porque no se puede vivir eternamente en el limbo. Podía haber entrado, si lo hubiera deseado, en los Gobiernos de Andalucía, Madrid o Murcia con un simple pacto a dos. Ahora, que ha decidido formar parte del ejecutivo andaluz, el pacto a dos no es suficiente; es necesario un pacto a tres. Pero el tercero en discordia no es un partido cualquiera. Es un partido que choca frontalmente con los postulados ideológicos que a Ciudadanos le han dado valor y que son los que tiene homologados en Europa.

Ante un panorama como éste es lógico que Ciudadanos no sepa cómo perder su virginidad. Al final tendrá que retratarse porque no se puede vivir siempre en la indefinición. Y las opciones son dos: o sigue gobernando Susana Díaz o facilita el acceso de la presidencia a Juanma Moreno con el necesario concurso del repudiado Vox. Tome un camino u otro, en lo sucesivo Ciudadanos será mirado de distinta manera.

Ciudadanos, en la encrucijada


Emilio Ruiz
@opinionalmeria

➤ La polarización de los resultados electorales de Andalucía en dos grupos, el de la izquierda, formado por el PSOE y Adelante Andalucía, y el de la derecha, integrado en principio por el PP y Ciudadanos, a los que se ha añadido Vox tras la apertura de las urnas, no es un invento de los medios de comunicación o de los electores. Son los propios partidos quienes lo han determinado. Recordemos en campaña, por ejemplo, a Juanma Moreno (PP) y Juan Marín (Cs) reclamándose para sí la presidencia de la Junta y para el otro la vicepresidencia si la suma de ambas formaciones superaba en votos al PSOE. O a Susana Díaz (PSOE) reclamando a estos dos partidos una postura clara en el caso de de conseguir esa mayoría con los votos del partido de Santiago Abascal. O a Teresa Rodríguez (AA) poniendo un único cordón sanitario favorable al PSOE: el que evitaría el acceso de la derecha al Gobierno de la Junta.

Suman 59 diputados sobre 109

Los resultados electorales surgidos en la noche del 2 de diciembre son inequívocos: la derecha ha obtenido una contundente victoria. Supera a la izquierda en más de 200.000 votos y en más de cinco puntos porcentuales y los diputados conseguidos son 59 frente a 50. Es la primera vez que en unas elecciones autonómicas de Andalucía se produce una situación como ésta. Si hubiera que interpretar el deseo de los ciudadanos andaluces manifestado en las urnas, esta interpretación se traduciría a efectos prácticos en una salida de la izquierda del Gobierno de Andalucía para dar paso por primera vez a un Gobierno de derechas.

Pero los intereses partidistas y las luchas entre partidos no siempre facilitan una interpretación de los datos de forma sencilla. A día de hoy, tres son los candidatos que se han postulado para ocupar la presidencia de la Junta de Andalucía: Susana Díaz, que se considera legitimada por las urnas para llevar la iniciativa negociadora al ser el PSOE el partido más votado; Juanma Moreno, que se ve como legítimo presidente por ser su formación la triunfadora en el polo de la derecha, y Juan Marín, que estima que Ciudadanos es el único merecedor a ese puesto por ser el partido de la derecha que más ha subido en votos y escaños. A Vox le es indiferente que el presidente sea Marín o Moreno.
Pablo Casado y Juanma Moreno han mostrado su disposición a aceptar con agrado los 12 diputados de Vox
Pablo Casado y Juanma Moreno han mostrado su disposición a aceptar con agrado los 12 diputados de Vox. El presidente nacional ayer mismo incluso llegó a ofrecer a esta formación la titularidad de algunas consejerías en el Gobierno que se forme. El problema con Vox quien lo tiene es Ciudadanos. El partido de Albert Rivera se encuentra en la encrucijada por dos razones: una, porque no sabe cómo administrar los votos de Vox, que necesita, y otra, porque considera que en unas próximas elecciones generales le puede perjudicar su papel de facilitar el acceso a la presidencia de la Junta de alguien que es militante del “partido de la Gürtel”, como llaman al PP.

El grupo liberal europeo, al que pertenece Ciudadanos, ha alertado a Albert Rivera de la improcedencia de hacer pactos con un partido de ultraderecha. Manuel Valls, candidato franquicia de Ciudadanos a la alcaldía de Barcelona, se ha manifestado en el mismo sentido. Valls tiene experiencias sobradas sobre cómo organizar cordones sanitarios en Francia para evitar el acceso al Gobierno de Marine Le Pen. En esta enloquecida situación en que se encuentra, Ciudadanos se ha sacado de la chistera una propuesta original: que el PSOE facilite con su abstención el acceso de Juan Marín a la presidencia de la Junta. “Queremos un cambio en Andalucía, pero que venga desde el centro y desde posturas moderadas”, ha manifestado José Manuel Villegas, secretario general de Ciudadanos. Susana Díaz ya ha dicho que no, que carece de sentido una renuncia a la presidencia por parte del partido más votado en favor de quien ha resultado en tercer lugar.

Mientras esta intrincada situación se resuelve (y que nadie tenga duda de que se resolverá), Santiago Abascal, presidente de Vox, sigue desplegando su lista de exigencias para apoyar a quien quiera ser presidente de la Junta de Andalucía. La última, el cierre de Canal Sur.

Elecciones a la vista


Emilio Ruiz

➤Los lectores habituales de esta columna saben cómo se trajinan los pactos de Gobierno entre partidos. Tienen mucho de paripé. Por si hay alguien que lo ha olvidado, viene bien hacer un recuerdo. Las conversaciones previas se suelen envolver de mucho boato para transmitir la sensación de que se está haciendo un trabajo duro y fundamental para el futuro del territorio que hay que gobernar. Se constituyen al menos media docena de comisiones que en teoría se reparten los trabajos clasificados por competencias. Al final de todo el proceso se elabora el documento de acuerdos, que firman los jefes de las formaciones políticas negociadoras en un solemne acto.

Susana Díaz y Juan Marín

Esta es la narración de los hechos que los partidos nos venden y los electores percibimos. Pero, ¿cuál es la realidad? La realidad es mucho más simple. Todos los partidos políticos tienen un cerebrito, una persona que apenas nadie conoce, que trabaja en la trastienda, que nunca sale en la tele y que es la persona de mayor confianza de su líder político. Mientras las comisiones hacen como que negocian algo a base de reuniones y más reuniones, en realidad quienes negocian son esos cerebritos, en contacto directo y único con sus jefes de filas.
Y finalmente está el tercer grupo: el de los compromisos que sabemos que no se van a llevar a cabo, pero que van a justificar una ruptura del acuerdo “en el momento que a ambos nos interese”
El resultado de este trabajo se plasma en un documento de acuerdos sobre las cosas que se compromete a hacer el nuevo Gobierno. Tampoco se dice, porque sería un poco escandaloso, que el binomio negociador ha clasificado los puntos acordados en tres grupos. Centrémonos, para ilustrarlo, en el acuerdo suscrito entre el PSOE y Ciudadanos en junio de 2015. Primer grupo: el de los asuntos obvios, que son los que se van a hacer con pacto o sin pacto. Por ejemplo, “Simplificación legislativa y evaluación de la eficacia de la normativa promulgada por la Junta de Andalucía y simplificación administrativa de los procedimientos relacionados con la creación de empresas, mediante la reducción de trabas burocráticas…”. Segundo grupo: el de los asuntos que de verdad se van a llevar a cabo “y si no, no firmo”. Por ejemplo, en el caso de Andalucía, la bajada del impuesto de sucesiones. Y finalmente está el tercer grupo: el de los compromisos que sabemos que no se van a llevar a cabo, pero que van a justificar una ruptura del acuerdo “en el momento que a ambos nos interese”. Por ejemplo, la supresión de los aforamientos (punto 12 del apartado “Regeneración democrática”), la limitación de mandatos (punto 13) o la modificación de la ley electoral (punto 11).

PSOE y Ciudadanos han acordado que Albert Rivera y Juan Marín aleguen el incumplimiento del punto de la supresión de los aforamientos para justificar el adelanto de las elecciones andaluzas. Podían haber escogido cualquier otro punto del grupo tercero, pero han decidido que sea ese. Intentan vendérnoslo como una ruptura, pero es un acuerdo. Porque el guión está escrito desde junio de 2015.

La mitad del 'núcleo duro' del Comité andaluz de Ciudadanos es de Sanlúcar

Emilio Ruiz

La EPA (Encuesta de Población Activa) correspondiente al segundo trimestre de este año nos ha traído dos noticias buenas y una mala. Las dos buenas son que el paro ha bajado en España y en Andalucía. La mala, que ha subido en Almería. En España el paro ha descendido en 340.700 personas (‘solo’ tenemos ya 3.914.300 parados), mientras en Andalucía la reducción ha sido de 72.200 personas, con lo que el número de desempleados se sitúa en algo más de un millón (1.000.200).  Por lo que respecta a la provincia de Almería, tenemos motivos para sentirnos tristes: el paro ha subido en 5.200 personas. Ya tenemos 79.500 desempleados.

Juan Marín

En términos generales y si no nos ponemos demasiados tiquismiquis podemos decir que los datos de la EPA son buenos. Desde 2009 no se bajaba de los cuatro millones de parados. No es para echar las campanas al vuelo, como ha hecho el Partido Popular al comparar la situación con los grandes acontecimientos sociales. Se han pasado los señores del PP. Hay muchas razones para la queja: son la mayoría contratos temporales, abundan los de tiempo parcial, son de corta duración, los salarios bajos no son los deseados… Todo esto es verdad, pero, objetivamente analizados en en todos sus términos, los datos son positivos. El caso de Almería es otro cantar. El factor de campaña hay que tenerlo siempre presente en Almería, pero ni así salvamos los números. Los datos son crueles: la tasa de paro es del 23,03%. Hace un año era del 22,50%. El año pasado por estas fechas teníamos 74.400 parados. Ahora tenemos cinco mil más.

El 'núcleo duro' del Comité Autonómico de Ciudadanos en Andalucía está formado por seis miembros, de los que tres son de Sanlúcar de Barrameda, el pueblo de Juan Marín

Mientras los medios de comunicación nos ofrecían estos optimistas –olvidémonos de Almería, por ahora- resultados del empleo, esos mismos medios ponían de manifiesto la delicada situación que se vive en determinados puntos de nuestra geografía. Un inforrme de AIS Group alerta de que "las familias españolas son más pobres económicamente y la tasa de pobreza real se ha incrementado". Desde 2009 el nivel medio de ingresos por hogar ha caído en todas las comunidades autónomas, siendo Andalucía la que más ha acuciado la bajada, llegando al 25%. El estudio ha analizado la llamada 'pobreza anclada' para 144 municipios de más de 50.000 habitantes y ha llegado a la conclusión de que Sanlúcar de Barrameda (Cádiz) es el municipio que presenta una tasa más alta, un 46,7%. El SAE le da a Sanlúcar más de 10.000 parados, y la EPA, casi el doble.

¿Y quién es de Sanlúcar que nosotros conozcamos? Pues el líder de Ciudadanos en Andalucía, Juan Marín, que era primer teniente de alcalde antes de arribar en el Parlamento regional. ¿Hará algo Marín por ayudar a que su pueblo salga de la depauperada situación que vive? Pues sí. Esta misma semana Ciudadanos ha elegido a los miembros de su Comité Autonómico. Además de los cargos natos, los ochos portavoces provinciales, y los representantes institucionales se trata de seis hombres y mujeres que vienen a ser como el 'núcleo duro' del partido en Andalucía. Marín, como buen sanluqueño y pensando seguramente en la delicada situación de su pueblo, ha colocado en tan importante lugar a tres de los seis cargos: él mismo, su concuñado Manuel Buzón y quien dejó como portavoz municipal, Elena Sumariva. Tres de seis. Podían ser seis de seis, pero así tampoco está mal.

Los 30 diputados andaluces de Ciudadanos y PP traicionan a nuestra tierra

Antonio Mondragón
Coordinador territorial de AxSí en Almería

Al analizar el debate parlamentario de los Presupuestos Generales del Estado (PGE) para 2017 consideramos que se consuma la dejación de funciones por parte de esos diputados que, en vez de representar a Andalucía y defenderla, se entregan a las estrategias de sus respectivos partidos, al sostenimiento del Gobierno de Mariano Rajoy a toda costa y a las decisiones que se toman sin tener en cuenta a los andaluces. Los Presupuestos del Estado saldrán adelante con los votos de PP, Ciudadanos, PNV y CC. Los cinco diputados del Partido Nacionalista Vasco y la diputada de Coalición Canaria han hecho su trabajo, lo que sus respectivos electores esperaban de ellos y han defendido los intereses de su tierra. 

Congreso de los Diputados

¿Pero qué beneficios traerán a Andalucía los votos de los 23 diputados andaluces del PP o de los 7 diputados andaluces de Ciudadanos? La respuesta es sencilla: no reportarán nada. Por el contrario, somos donde más cae la inversión, hasta un 36 por ciento menos que en 2016, y nos sitúan a la cola en la proporción de inversión por habitante (137 euros / h), muy por debajo de la media estatal y de comunidades autónomas beneficiadas.

"Mientras PNV y CC consiguen millones para sus territorios, para su gente, en inversiones y empleo, PP y Cs apoyan gratis desde Andalucía sin nada que reclamar"

Esos 30 diputados traicionan a Andalucía porque se olvidan de ella y quebrantan la fidelidad y la lealtad que debían a esta tierra, a los ciudadanos que los eligieron en cada uno de los territorios andaluces. No nos sorprende esa actitud de la derecha más rancia, que ni cree en el autogobierno ni lo respeta mientras no vea amenazados los intereses económicos que representa.

Ni nos sorprenden los autodenominados centro derecha que sostienen en Andalucía a un gobierno acechado por la corrupción de los EREs y los casos de la formación, y con una presidenta que deja escapar 800 millones de euros de Europa para invertir en formación y empleo y que, además, se complace con la dinámica de empleo andaluza caracterizada por la estacionalidad y la precariedad. Ese comportamiento podría ser objeto de reflexión por parte de los andaluces que votaron al PP y a Ciudadanos y preguntarse si ese es el resultado que querían obtener.

Mientras PNV y CC consiguen millones para sus territorios, para su gente, en inversiones y empleo, PP y Cs apoyan gratis desde Andalucía sin nada que reclamar a pesar del paro que soporta cada provincia andaluza, el déficit y retraso de infraestructuras, o las deudas pendientes, empezando por el incumplimiento de nuestro Estatuto.