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Servir a la bandera


José Luis Sánchez Teruel
Secretario General del PSOE de Almería

⏩ La derecha en España decidió hace semanas que, en lugar de combatir al virus, combatiría al Gobierno de España. Pleno tras pleno, hemos visto esa embarrada estrategia en la bancada del Partido Popular y en la de Vox, donde sus líderes se han afanado en desprestigiar los grandísimos esfuerzos que se han realizado durante el estado de alarma y los resultados positivos que ha arrojado el confinamiento para frenar la pandemia.


Escuchando a Pablo Casado y a Santiago Abascal da la impresión de que lo que está ocurriendo en España no fuese producto de lo mismo que podemos observar en el resto del mundo: una crisis sanitaria y económica sin precedentes como consecuencia de un coronavirus extremadamente contagioso y potencialmente peligroso para una buena parte de los que enferman.
El estado de alarma, con las medidas de confinamiento que ha llevado aparejadas, ha evitado la pérdida de 300.000 vidas en nuestro país, de acuerdo con el estudio de seroprevalencia realizado por el Instituto de Salud Carlos III
El estado de alarma, con las medidas de confinamiento que ha llevado aparejadas, ha evitado la pérdida de 300.000 vidas en nuestro país, de acuerdo con el estudio de seroprevalencia realizado por el Instituto de Salud Carlos III en colaboración con las Comunidades Autónomas. A pesar de la contundencia de los datos, la derecha anda sumida en una disparatada carrera para pedir que cuanto antes se levante el estado de alarma. Por eso, resulta más que asombroso que Casado actúe con esta irresponsabilidad, impropia de un partido que ha gobernado muchos años España.

Es evidente que Pablo Casado está utilizando el Congreso de los Diputados para convertir esta pandemia en un elemento de confrontación política con el único objetivo de sacar, a futuro, un supuesto lucro electoral de esa permanente crispación. En lugar de pensar en España, el líder del PP sólo piensa en cómo obtener rentabilidad del sufrimiento y del esfuerzo que han realizado todos los españoles y las españolas. Y si para ello cree que tiene que utilizar falsos argumentos, los utiliza.

Decir que se está coartando la libertad de expresión, que se está condicionando a los medios de comunicación o se están tomando medidas para limitar los contenidos en las redes sociales, es un insulto a la inteligencia. Solo hay que darse una vuelta por cualquiera de esos espacios o lugares y comprobar lo que ocurre o lo que se dice.
La realidad es que el Gobierno de Pedro Sánchez solo está centrado en dar una respuesta económica y social a esta crisis con la clara convicción de que la prioridad son las personas
La realidad es que el Gobierno de Pedro Sánchez solo está centrado en dar una respuesta económica y social a esta crisis con la clara convicción de que la prioridad son las personas. Ese es el verdadero patriotismo en el que se debería mirar la derecha, a la que ya se le empieza a hacer tarde para decidir si va a seguir sirviéndose de la bandera española o sirviendo a la bandera española. Seguimos.

Gracias Pedro, gracias Pablo


Emilio Ruiz
@opinionalmeria

➤El jugador veratense Juan Francisco Martínez Modesto, Nino, lleva disputados más de medio millar de partidos en la Segunda División. Nadie más que él tiene la legitimidad suficiente para saber cómo debe administrarse un partido de la división de plata del fútbol español. El secreto, dice Nino, estriba en llegar al  descanso del encuentro sin encajar un solo gol. Si se puede marcar alguno, mejor, pero, sobre todo, no encajar ninguno. El segundo tiempo debe ser completamente distinto. En éste hay que salir a por todas. A noquear al adversario; a marcarle algún tanto; a derrotarle, en definitiva.

Debate a cuatro (Foto: RTVE)

Pablo Casado (PP), Pedro Sánchez (PSOE) y Pablo Iglesias (Unidas Podemos) se apuntaron en el debate de anoche a la teoría de Nino. Albert Rivera (Ciudadanos) fue un poco más incisivo, pero algo descontrolado tanto en ataque como en defensa. La pancarta de Torra estaba de más; era un gesto más del gusto de Vox. Los cuatro tocaron mucho la pelota en el centro del campo, evitaron los despistes defensivos y confiaron todo su potencial goleador –que lo tienen, y mucho- al segundo tiempo, que se jugará mañana por la noche en la cancha de Atresmedia, bajo la batuta de Vicente Vallés y Ana Pastor. La Pastor –perdóneseme la simpleza lingüística- es como el Pierluigi Collina del periodismo: todos le temen, pero todos quieren que les arbitre.

Por lo demás, el debate en cuestión nos trajo momentos estelares. Como ese en el que Pablo Iglesias se mostró como firme defensor de una Constitución que consagró un régimen que él mismo pedía derogar… hace dos días, como quien dice. O ese otro en el que Pablo (Casado) le negó a Albert la amistad que Pablo (Iglesias) y Pedro se profesaron mutuamente. Pero el de Podemos no fue el único patriotero. “Yo amo a España”, le replicó (o no)  Sánchez. Rivera, el más emotivo: “Lloré por España”. Y Pablo Casado quiere crear empleo y bajar impuestos… ¡por España!, cómo no.  En resumen, que hay partido y la segunda vuelta se presenta interesante.

Más que unas elecciones andaluzas


Pedro Manuel de la Cruz
Director de La Voz de Almería

➤Lamentablemente las elecciones andaluzas de diciembre se van a acabar convirtiendo en una matizada primera vuelta de las generales de un año después (o antes si el independentismo se lanza al abismo que abandera Puigdemont). La guerra entre Casado y Rivera por el voto más radical de la derecha va a convertir el 2-D en un campo de batalla en el que cada uno buscará consolidar sus posiciones chapoteando, si es necesario, en el fango de esa España de charanga y pandereta que tanto despreciaba Machado.

2-D

La balacera de las últimas semanas aumentará a medida que pasen los días y el pequeño espacio para la reflexión que los gritos dejan en cualquier campaña será aniquilado. Las causas que propiciarán estas consecuencias están claras. Vayamos a ellas. Susana Díaz quería, por convicción pero también por interés, un debate andaluz en el que la política nacional solo se proyectara de forma tangencial. La marca PSOE está hoy más fuerte que en 2015, pero la yenka continua de un Gobierno más de gestos que de gestión genera riesgos indeseados como el ocurrido con el buenismo de la ministra de Defensa con su oposición inicial a la venta de armas a Arabia Saudí. Un riesgo al que habría que añadir el coste que puede tener en parte de su electorado la relación de dependencia que Pedro Sánchez mantiene con Podemos y la pasividad con que el Gobierno se comporta ante los desafíos, hasta ahora solo estéticos, del independentismo.
Casado sabe que cualquier descenso electoral del PP supondría un coste inevitable en su estrategia para prolongar el “efecto” emocional que su elección supuso para la militancia del PP
Esa era la pretensión de la presidenta andaluza. Una pretensión a la que no accederán ni Casado ni Rivera. La lucha entre los dos va a ser encarnizada porque los dos son conscientes de lo que se juegan. Casado sabe que cualquier descenso electoral del PP supondría un coste inevitable en su estrategia para prolongar el “efecto” emocional que su elección supuso para la militancia del PP. Mantener el suelo actual del PP en Andalucía, con 33 diputados, o aumentarlo, supondría que la prolongación de este efecto dejaría de estar reducida en los limites orgánicos y se proyectaría en el sector de votantes tentados por la opción de Ciudadanos o por la de Vox.

Por el contrario, si los populares están más cerca de los veinticinco parlamentarios que de los treinta, la crisis sería inevitable, aunque quedaría circunscrita a Andalucía con la convocatoria de un congreso regional extraordinario. Si la aritmética electoral situara al PP igual o por debajo de Ciudadanos, opción posible, pero no probable, casi quimérica, la tierra se abriría ante Casado y el PP entraría en un laberinto de desaliento profundo. El partido lo sabe y la militancia también. Compartir (y no digamos ya perder) la hegemonía en la derecha andaluza sería un precedente de extraordinario impacto en la moral recuperada de los populares tras el congreso de julio.
Rivera sabe que un buen resultado en Andalucía situaría a Ciudadanos en la posición privilegiada que tuvo hasta la desorientación permanente que le provocó el triunfo de la moción de censura
En la otra trinchera Rivera sabe que un buen resultado en Andalucía situaría a Ciudadanos en la posición privilegiada que tuvo hasta la desorientación permanente que le provocó el triunfo de la moción de censura. Acercarse al PP o superarlo (insisto: una opción quimérica, diga lo que diga la cocina del CIS) consolidaría de forma extraordinaria una posición privilegiada ante las futuras elecciones generales. Ciudadanos va, por tanto, a plantear batalla ciudad a ciudad (el voto rural continua patrimonializado por PSOE y PP) y, en esa guerra sin cuartel por el apoyo urbano, va a contar con el arma de captación masiva de votos que encierra la capacidad de seducción política de Inés Arrimadas. Mientras que a Rivera solo le teme el PP, a Arrimadas le temen PP y PSOE y una campaña intensa y extensa de la política andaluza/catalana tendría un coste innegable para sus competidores.

El estruendo del ´procés´ encuentra en Andalucía un campo de resonancia más que notable y Arrimadas simboliza la lucha contra el supremacismo independentista que, como el supremacismo castellano de algunos dirigentes del PP, tanto ofende a los andaluces. La presencia de Casado, Rivera y Arrimadas hará inevitable un relato en clave nacional que, aunque no elimine el relato andaluz, sí lo reducirá. ¿hasta dónde? Eso dependerá de la capacidad de Juanma Moreno y Juan Marín para ocupar o ´robar´ espacio a sus líderes nacionales.
La diferencia entre las campañas del PSOE y las del PP y Ciudadanos es que aquella se está diseñando en Andalucía, mientras estas serán dirigidas (como las candidaturas) desde Madrid
Susana Díaz aprovechará con gusto (las vueltas que da la política) el apoyo de Pedro Sánchez, pero no compartirá protagonismo. La diferencia entre la campaña del PSOE y las del PP y Ciudadanos es que aquella se está diseñando en Andalucía, mientras estas serán dirigidas (como las candidaturas) desde Madrid. La campaña real ya ha empezado (si es que alguna vez terminó la anterior) y, más allá de la inevitable guerra PP-Ciudadanos, el debate sobre Andalucía, ya lo verán, prestará toda su atención al pasado dejando para el futuro los tópicos de argumentario y las ocurrencias de última hora.

Mientras el PSOE exhibirá con desmesura los logros alcanzados, PP, Ciudadanos y Podemos (lo de Adelante Andalucía es una marca; quien manda es Pode-mos), proclamarán con exageración las carencias. Todos estarán asistidos de razones, pero ninguno tendrá la razón. Salvo en el catecismo, nada está impregnado de mal sin posibilidad de bien alguno, como exhibe la oposición, ni de aciertos permanentes, como defienden los socialistas.
Treinta y seis años de gobierno sin alternancia es tiempo suficiente para impulsar políticas de progreso y para cometer el pecado de no haber propiciado en toda su exigencia políticas de cohesión territorial, dos situaciones en las que Almería ha sido y es un buen ejemplo
Treinta y seis años de gobierno sin alternancia es tiempo suficiente para impulsar políticas de progreso y para cometer el pecado de no haber propiciado en toda su exigencia políticas de cohesión territorial, dos situaciones en las que Almería ha sido y es un buen ejemplo. En cuarenta años de autonomía hemos avanzado pero continuamos siendo una provincia de extramuros a las que las autovías, los hospitales o el desarrollo académico llegaron y continúan llegando más tarde que otras provincias y, a veces, como en el materno infantil o la autovía del Almanzora, con retrasos que sobrepasan el insulto si miramos en el calendario cuándo se prometieron y cuando se terminarán.

Y lo peor es que estos retrasos han sido compartidos. A Almería han llegado y llegarán tarde las infraestructuras que competen a la Junta y las que son responsabilidad del Gobierno. En eso sí que han coincidido los gobiernos del PSOE y del PP. Que nadie utilice ese argumento. Los dos han sido responsables de esa injusticia.

Golpistas, traidores y fusilamientos


Antonio Felipe Rubio
Periodista

➤Seguramente recordarán aquel debate cara a cara entre Rajoy y Sánchez en el que el aspirante socialista a presidir el Gobierno de España llamó “indecente” al candidato del PP. Fue tal el impacto que produjo este calificativo, que Rajoy fue víctima de una visible reacción fruto de una mezcla entre indignación y perplejidad conducente a espetar a su interlocutor el apelativo de ruindad trastabillándose con el famoso “ruíz”; cuando quería decir, con acierto descriptivo, “ruin”. La táctica de Sánchez en aquel momento era la de descolocar mediante un grueso e inesperado insulto a una persona a la que se le podían criticar y tildar sus actuaciones de mil maneras diferentes; todas las imaginables, pero jamás la de indecencia.

“Partícipe y responsable” o “partícipe irresponsable”: he aquí el dilema

Pero, ¿qué es la indecencia? Mejor aún, veamos qué es la decencia, según la RAE.  Decencia: Aseo, compostura y adorno correspondiente a cada persona o cosa. 2. f. Recato, honestidad, modestia. 3. f. Dignidad en los actos y en las palabras, conforme al estado o calidad de las personas. Según estas definiciones, encontramos una gran cantidad de “indecentes” en algunos partidos políticos, algunos emergentes, y otros con más de cien años de historia; por cierto, en algunos periodos temporales críticos con bastante exhibición de indignidad y traición. Si hablamos de aseo, compostura, adorno, recato, honestidad, dignidad, calidad… algunos foros, incluidos algunos animados escaños parlamentarios, se convertirían en un referente de parque temático de la indecencia.

Ahora, tras el reparto de carnés que gratuitamente otorga el PSOE a los fachas, antipatriotas, etc., el selectivo reparto arroja un balance de nuevos antipatriotas entre los que se encuentra el presidente del PP, Pablo Casado, recientemente agraciado con el marchamo antipatriótico por criticar los Presupuestos Generales del Estado; esa “cosa” en la que “se pueden poner mil millones de aquí y sacar otros mil millones de allí”. ¡Tú ya me entiendes chiki, churri, chati, cari, pisha, gordi…!  Es lo que tiene la versión andaluza de hacer los Presupuestos con gracia y tronío. Supongo que los periodistas no se sienten afectad@s cuando desde la izquierda se les responde con esta displicencia sureña: “Mira tonti: te lo voy a explicar p´a  que m´entiendas”… y tod@s content@s. 

Ahora, el presidente Sánchez se ha sentido ofendido porque Casado le ha acusado de ser “partícipe y responsable de un golpe de Estado que se está perpetrando ahora mismo en España”. He de hacer referencia y salvedad sobre una duda léxica. No sé si dice Casado “partícipe y responsable” o “partícipe irresponsable”. Creo mejor la segunda opción dada la errática y peligrosa senda por la que discurre Sánchez con las peores compañías a las que un presunto demócrata constitucionalista puede entregarse a cambio de interesados apoyos en clara bastardía y vileza para los intereses generales de España. No es necesario insistir en el denodado esfuerzo para la destrucción del país por parte de comunistas populistas, nacionalistas secesionistas y excrecencias filo etarras, todas y cada una de ellas, colaboradoras necesarias para el sostenimiento de esta insoportable anomalía que pretende, a toda costa, la emulación de sistemas bastante indeseables.

Es evidente que si te ayudas de enemigos de la Corona, Constitución y Estado de Derecho lo menos que te puedes granjear es el calificativo de colaborador necesario. Pedro Sánchez, como en otras históricas ocasiones ha hecho el PSOE, se aliará y cederá a las más perniciosas demandas para permanecer en el poder. 

La hipocresía sectaria pondrá por delante la moralidad y los derechos humanos ante crímenes execrables, pero como ahora hay elecciones, son los intereses socioeconómicos los prioritarios. Así, las corbetas las compramos y nos las quedamos nosotros. Total, ya no están el “Fortuna” y el “Azor”, pues reconvertidos a yates oficiales: uno para Sánchez, incluyendo las gafas polarizadas; otro para Iglesias a juego con su casoplón; otro para Torra con barretina en el carajo y otra corbeta customizada para Otegi con cañones por banda del 9 Parabellum.   

“Si el señor Casado pudiera, nos fusilaría”. Es la penúltima -siempre hay que esperar nuevas y brillantes evacuaciones intelectuales- deyección parlamentaria del señor Tardá, diputado de la ERC que rescata la añoranza guerracivilista y recurre al paradigma del estruendo del pelotón. Ahora, y hablando de “fusilamientos”, imaginen un supuesto “Tribunal Antifascista de la Revolución Republicana” atendido por Tardá y Rufián, ambos con gorra cuartelera, estrella roja, guerrera con abundante “quincalla” soviética y juzgando diversos casos de desafecto a la causa… Ahora sí imagino eso de “si pudiera, nos fusilaría”. Cada uno es preso de sus oníricos deseos, y los demás, de las pesadillas que algunos infunden.

Pablo Casado, vacaciones en Aguamarga (Níjar)


Simón Ruiz
Periodista

➤➤➤La Costa de Almería es el destino elegido por Pablo Casado Blanco para sus primeras vacaciones de verano como presidente nacional del Partido Popular. El nuevo líder del PP se encuentra en Aguamarga (Níjar) desde el pasado jueves y allí permanecerá hasta mediados de la próxima semana.

Chalé de Aguamarga donde veranea Pablo Casado

Asimismo, se ha conocido que el lugar de descanso para Pablo Casado, su esposa, Isabel Torres, y sus hijos Paloma y Pablo es una vivienda situada a las afueras de esta localidad nijareña, a varios kilómetros del casco urbano. Al recientemente elegido presidente nacional del Partido Popular se le ha podido ver pasear por las calles de Aguamarga. El viernes por la noche estuvo cenando en uno de los restaurantes situados en primera línea de playa, el Costamarga.

En el calendario político de la provincia de Almería, hay tres fechas recientes marcadas por la presencia de Pablo Casado. Cuando fue precandidato a la presidencia nacional del PP participó en un acto político organizado en el Hotel Elba el día 30 de junio. Dos semanas más tarde, el 14 de julio, y ya como candidato (Soraya Sáenz de Santamaría era la otra aspirante), Casado buscó apoyos entre la militancia popular almeriense en un encuentro celebrado en la localidad de Roquetas de Mar.

La última fecha es la del 9 de agosto. Tras participar en un acto en Santa Pola, se desplazó hasta la Costa de Almería, su primer destino vacacional en el verano de 2018. Es posible que, antes de su regreso a la actividad política a mediados de la próxima semana, Pablo Casado participe en un acto de carácter político “junto a sus compañeros de partido en Almería”.

Aunque está en Aguamarga de vacaciones, el presidente del Partido Popular sigue pendiente de la actualidad en general. Ayer, por ejemplo, escribió el siguiente mensaje en su cuenta de Twitter. “El deporte español sigue haciendo historia con un doblete en los 20 km marcha. Enhorabuena a @Alvaroatletismo y @garciaperezmari que se han proclamado campeones de Europa, y a @DiegoGCarrera que ha obtenido la medalla de plata. #TheMomentBERLIN2018”.


El PP de Almería no puede dar lo que no tiene: el voto es de los compromisarios


Tania Artajo
@opinionalmeria

➤➤➤La portada de la edición de papel de La Voz de Almería ha sorprendido esta mañana a sus lectores con este titular: "El PP de Almería da libertad de voto a sus 75 delegados". Y ha sorprendido por una simple razón: el PP de Almería, entendiendo como tal a la dirección provincial, no puede dar lo que no tiene. El voto de los delegados es personal y por esa misma razón también es secreto. Cada uno de los 75 compromisarios almerienses y, así como cada uno de los 3.000 restantes, son libres de votar a cualquiera de los dos candidatos, a la exvicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría, o al exvicesecretario de Comunicación, Pablo Casado.

Portada de hoy de La Voz

En la primera vuelta de las primarias los votantes almerienses del Partido Popular otorgaron a la exsecretaria general del PP, María Dolores de Cospedal, alrededor de 800 votos, el doble que a Soraya Sáenz de Santamaría. Pablo Casado se tuvo que conformar con menos de 180 votos. En la elección de compromisarios, también son mayoritarios los seguidores de Cospedal, que ayer hizo piña con Pablo Casado.

Lista de compromisarios que publica La Voz de Almería

Finalmente, ha llegado el momento del cónclave popular sin que se produzca un debate entre los dos candidatos por la negativa de Soraya Sáenz de Santamaría. Tanto la exvicepresidenta como Pablo Casado han dado un largo poseo de declaraciones por la mayoría de medios de comunicación, tanto audiovisuales como escritos. Con alguna excepción: Sáenz de Santamaría ha vetado a la emisora de radio y al periódico con más audiencia, la Ser y El País. Tampoco ha querido dar una entrevista al programa Al rojo vivo, de Antonio García Ferreras.

El PP almeriense, con Cospedal


Emilio Ruiz
www.emilioruiz.es

➤➤➤ No ha habido sorpresas. Tal como se vaticinaba (léase al respecto nuestra columna 'Cospedal, primero'), la exsecretaria general María Dolores de Cospedal ha resultado vencedora de las elecciones primarias del Partido Popular en Almería. Quien a nivel nacional ha sido la tercera candidata más votada, en Almería ha conseguido 804 votos, frente a los 407 de Soraya Sáenz de Santamaría y los 178 de Pablo Casado. Los otros candidatos han obtenido resultados insignificantes: José Ramón García, seis, los mismos que el exministro José Manuel García Margallo. Almería se desmarca de las indicaciones del presidente del PP andaluz, Juanma Moreno, y del expresidente Javier Arenas, que pedían el voto para la ganadora a nivel nacional.

Los tres más votados (Composición gráfica de La Vanguardia)

En todo el Estado la participación ha sido del 87 por ciento, un total de 58.214 afiliados. Soraya Saénz de Santamaría ha conseguido 21.513 votos, el 36,95 por ciento, seguida de Pablo Casado, con 19.667 (el 34,03 por ciento) y María Dolores de Cospedal, con 15.090, (el 25,9 por ciento). En Andalucía Sáenz de Santamaría ha obtenido 5.600 votos, Cospedal ha conseguido 2.900 y Pablo Casado, 1.650 votos. Soraya Sáenz de Santamaría ha ganado en cinco provincias andaluzas, mientras Cospedal ha ganado en Almería, Córdoba y Jaén. Éstos son los resultados en Almería por mesas electorales:


Todos los indicios apuntan a que María Dolores de Cospedal va a pedir a sus compromisarios afines que dirijan su voto hacia Pablo Casado. Lo mismo piensa hacer García Margallo
Estas primarias del Partido Popular están configuradas con un peculiar sistema de doble vuelta. Al mismo tiempo que se votaban entre los cinco candidatos, en otra urna se depositaban las papeletas para la elección de compromisorios al congreso nacional. Son ahora éstos, los compromisarios, los que elegirán presidente o presidente entre los dos más votados, Santamaría y Casado. No tiene la expresidenta el camino demasiado despejado para alcanzar el liderazgo del PP. Entre los compromisarios los hay partidarios de los cinco candidatos. Todos los indicios apuntan a que María Dolores de Cospedal va a pedir a sus compromisarios afines que dirijan su voto hacia Pablo Casado. Lo mismo piensa hacer García Margallo.
En el Partido Popular puede darse una circunstancia que tantísimas veces ha criticado al Partido Socialista: que gobierne quien no ha sido el que más votos populares ha obtenido
En el Partido Popular puede darse una circunstancia que tantísimas veces ha criticado al Partido Socialista: que gobierne quien no ha sido el que más votos populares ha obtenido. Sáenz de Santamaría ha sido la ganadora de la primera fase de las primarias, pero Pablo Casado tiene mayores opciones de alcanzar el poder al sumar a sus compromisarios afines, los de los otros candidatos.