Edita: Fidio (Foro Indalo de Debate, Ideas y Opinión) / X: @opinionalmeria / Mail: laopiniondealmeria@gmail.com
Mostrando entradas con la etiqueta primarias pp. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta primarias pp. Mostrar todas las entradas

El voto de los compromisarios del PP de Almería


Emilio Ruiz
www.emilioruiz.es

➤➤➤El Partido Popular de Almería ha estado representado en el XIX Congreso por 75 compromisarios. ¿Cuántos de estos compromisarios se ha decantado por Pablo Casado y cuántos por Soraya Sáenz de Santamaría? No es fácil saberlo. Cuando una papeleta se recoge en una cabina y se introduce en un sobre cerrado antes de depositarla en la urna resulta muy difícil, casi imposible, determinar el sentido de ese voto. Los organizadores del congreso han sido muy cuidadosos a la hora de preservar el anonimato, y creo que lo han conseguido.

Papeleta del compromisario Fernando Giménez

En esta situación, la cercanía al conocimiento del voto de un compromisario solo se puede tener si éste lo manifiesta públicamente o se dan las circunstancias precisas que conduzcan a una conclusión. A veces incluso hay que tener cierta cautela con estas premisas, pues no siempre las cosas  son como parecen o como nos dicen que son. Tengo guardada en la memoria una anécdota que me contó, hace muchos años, Adolfo Pérez López, el que fue alcalde de Garrucha por UCD. Posiblemente él ni la recuerde. Era el día de las elecciones municipales. Un elector acudió a votar, pero se presentó tarde en la mesa. Lógicamente, no lo dejaron ejercer su derecho al voto. El hombre, muy alterado, acudió en auxilio del alcalde. “¡Los rojos no me dejan votar, don Adolfo!”, clamaba. El alcalde sabía más o menos de qué pie cojeaba el señor y se sorprendió de que acudiera en súplica a él. Lo convenció tras hacerle ver que la admisión de su voto podría ocasionar la impugnación de la mesa y ser mayor el daño ocasionado que el beneficio de un solo voto. Al final, el hombre se fue conforme, pero quien entró en duda sobre el sentido del voto en cuestión fue el propio Adolfo. El susodicho traía el sobre preparado de casa y lo tiró a la papelera. Adolfo no se quiso ir esa noche a la cama con la duda: fue a la papelera, abrió el sobre en cuestión y dentro lo que había era una papeleta con un puño y una rosa.

Compromisarios del PP de Almería

¿Por qué cuento esta anécdota? En realidad, por nada (solo porque es graciosa), pues en el caso de las primarias del PP no creo que se dé una situación similar, por lo que no hay que dudar del sentido del voto de quien explícitamente lo manifiesta. En la primera fase de las primarias los inscritos almerienses dieron 804 votos a Cospedal, 407 a Sáenz de Santamaría y 178 a Casado.  Tras ser excluida del proceso, Cospedal ha unido sus esfuerzos a los de Pablo Casado, por lo que se podría determinar que Almería iba a estar –ha estado- con el exvicesecretario general. Además, de una manera holgada. ¿Ha sido así? "Los compromisarios almerienses que han votado a Cospedal no van a votar a Casado", escribió de forma rotunda en su carta semanal el director de ‘La Voz de Almería’, Pedro Manuel de la Cruz. Parece que ha fallado su visión de futuro. Su redactor Simón Ruiz, desplazado en el congreso, lo aclara: “Según distintas fuentes, de los 75 compromisarios más de 60 habrían escrito en su papeleta el nombre del exvicesecretario de Comunicación y menos de 15 el de la exvicepresidenta del Gobierno”. Los ‘signos externos’ apuntan a que los números de Simón Ruiz andan cerca de la realidad.

Nuevas Generaciones de Almería se felicita por la elección de Javier Aureliano García Molina

De los 75 compromisarios almerienses son pocos los que explícitamente han manifestado el sentido de su voto. A favor de Pablo Casado han declarado su voto Javier Aureliano García Molina (que ha entrado en el Comité Ejecutivo Nacional), Juan José Matarí, Carmen Navarro, María del Mar López Asensio, Luis Rogelio Rodríguez-Comendador, Eugenio Gonzálvez y Maribel Sánchez. Por la candidatura de Soraya Sáenz de Santamaría han votado Ramón Fernández-Pacheco, Francisco Góngora, Carmen Crespo y Aránzazu Martín.

"Acabo de votar después de oír a los dos candidatos, no he tenido ninguna duda, mi voto ha sido para Pablo Casado" (Eugenio Gonzálvez)

Tras el congreso, quien también ha declarado su voto por Pablo Casado –y, además, ha fotografiado su papeleta- ha sido el diputado provincial Fernando Giménez. “Mi voto fue para Pablo Casado, como todos sabéis, porque estoy seguro que es el mejor y lo va a demostrar”, ha dicho en Facebook.  La concejal de Roquetas Rocío Sánchez Llamas no lo manifiesta de forma tan explícita, pero se sobreentiende. Si hubiera que juzgar por la cantidad de compromisarios que han dado un ‘me gusta’ al comentario de Fernando Giménez, y ese símbolo de agrado fuera sincero, de lo que no hay por qué dudar, se puede concluir que las cifras que ofrece Simón Ruiz (60-15) andan cerca de la realidad. Tras este amasijo de cifras/votos se puede concluir que hace unas pocas semanas el Partido Popular de Almería era ‘cospedalista’ en primer término y ‘sorayista’ en segundo lugar. Hoy no es ni una cosa ni otra: es ‘pablista’. “O sea, como Arenas”, que diría una mente perturbada.

El PP de Almería no puede dar lo que no tiene: el voto es de los compromisarios


Tania Artajo
@opinionalmeria

➤➤➤La portada de la edición de papel de La Voz de Almería ha sorprendido esta mañana a sus lectores con este titular: "El PP de Almería da libertad de voto a sus 75 delegados". Y ha sorprendido por una simple razón: el PP de Almería, entendiendo como tal a la dirección provincial, no puede dar lo que no tiene. El voto de los delegados es personal y por esa misma razón también es secreto. Cada uno de los 75 compromisarios almerienses y, así como cada uno de los 3.000 restantes, son libres de votar a cualquiera de los dos candidatos, a la exvicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría, o al exvicesecretario de Comunicación, Pablo Casado.

Portada de hoy de La Voz

En la primera vuelta de las primarias los votantes almerienses del Partido Popular otorgaron a la exsecretaria general del PP, María Dolores de Cospedal, alrededor de 800 votos, el doble que a Soraya Sáenz de Santamaría. Pablo Casado se tuvo que conformar con menos de 180 votos. En la elección de compromisarios, también son mayoritarios los seguidores de Cospedal, que ayer hizo piña con Pablo Casado.

Lista de compromisarios que publica La Voz de Almería

Finalmente, ha llegado el momento del cónclave popular sin que se produzca un debate entre los dos candidatos por la negativa de Soraya Sáenz de Santamaría. Tanto la exvicepresidenta como Pablo Casado han dado un largo poseo de declaraciones por la mayoría de medios de comunicación, tanto audiovisuales como escritos. Con alguna excepción: Sáenz de Santamaría ha vetado a la emisora de radio y al periódico con más audiencia, la Ser y El País. Tampoco ha querido dar una entrevista al programa Al rojo vivo, de Antonio García Ferreras.

Las primarias en el PP de Almería


Pedro Manuel de la Cruz
Director de La Voz de Almería

Hay dos cosas en la vida que no tienen vuelta atrás: la bala disparada y la palabra pronunciada. Dos decisiones que, cuando son irreflexivas, acaban derrotando a quien las lleva a cabo. Es lo que estarán pensando desde su “jueves de dolores” particular María Dolores de Cospedal y, desde su particular “jueves de (casi) gloria” Pablo Casado. A quien no le van a afectar ni los disparos ni las palabras es a Gabriel Amat. En esta batalla sus balas invisibles han sido más certeras que las cargadas con pólvora y sus silencios más atronadores que el estruendo del cañón. 

Casado y Sáenz de Santamaería (Composición Gráfica. Hoy)

Amat, que no ha leído a los escolásticos, sabe que siempre es más eficaz el silencio monacal de la influencia que la sonoridad militar de la orden. En Almería el resultado del jueves ha cumplido con pulcritud milimétrica las previsiones. Cospedal ha doblado en votos a Soraya y Casado ha sido el refugio generacional de quienes nada se jugaban en la partida porque todavía no se han sentado en la mesa del poder y, por tanto, nada tenían que perder.
Quien ha ganado en Almería pierde en Andalucía y España y los perdedores en la provincia son los vencedores que disputarán el liderazgo en el congreso nacional
La matemática no deja lugar a dudas: quien ha ganado en Almería pierde en Andalucía y España y los perdedores en la provincia son los vencedores que disputarán el liderazgo en el congreso nacional. Dos dibujos opuestos que pueden llevar a valoraciones erróneas si sus efectos son valorados solo desde la frialdad de los números sin tener en cuenta ni los motivos que los provocaron el jueves ni el contexto en el que se proyectarán dentro de quince días en el cónclave decisivo de Madrid.

Como era previsible, un segundo después de conocer los resultados, los analistas de oficio y los conspiradores de beneficio reorganizaron sus fuerzas y, con el apresuramiento que impone llegar primero, aunque sea a la meta equivocada, se revistieron de las estrellas del generalato y desde las atalayas de los micrófonos y los teclados diseñaron, no solo el mapa de la batalla, sino la nueva configuración de los ejércitos contendientes y hasta el resultado final: Cospedal se aliará con Casado y Soraya será derrotada.
Nadie sabe lo que hará Cospedal con su rencor mutuo con Soraya, ni la posición que adoptarán los compromisarios que le han votado en Madrid, Valencia o Pontevedra
Puede ser. En política nada está escrito y como, por tanto, todo está por escribir, habrá que esperar a que los compromisarios definan el último parte de la guerra. La historia política es un manual que enseña a no cometer el pecado capital de la previsión y no caeré yo en esa tentación. El PP es muy grande, los intereses intensos y generalizar en medio de la tormenta solo puede empapar de ridículo a quien lo haga. Nadie sabe lo que hará Cospedal con su rencor mutuo con Soraya, ni la posición que adoptarán los compromisarios que le han votado en Madrid, Valencia o Pontevedra.

Lo que no es aventurado es atreverse a intuir lo que harán la inmensa mayoría de los 75 compromisarios almerienses. Nunca lo van a reconocer quienes en estos días de presiones insoportables han cumplido la regla shakesperiana de serás rey de tus silencio y esclavo de tus palabra, pero, en el estado mayor de los cospedalianos almerienses el resultado no provoca la desolación que la aritmética del jueves ha dibujado.

Amat ha cumplido su compromiso no escrito de agradecimiento, ha atendido lo que su conciencia personal le exigía y Javier Aureliano ha ejecutado el principio de lealtad con la predisposición en primer tiempo de saludo. Misión cumplida. Ahora están en otro escenario. Cantaba Machín que cómo se podía querer a dos mujeres a la vez y no estar loco. Al interrogante del bolero podría responderle al PP de Almería y no estar equivocado. Quienes optaron el jueves por Cospedal no van a tener mucha dificultad en votar a Soraya en el momento decisivo.
Los compromisarios almerienses que han votado a Cospedal no van a votar a Casado. Que nadie se equivoque
Y no lo van a tener porque, con su apoyo a la vicepresidenta, recorrerán el camino del reencuentro con aquellos -Juanma Moreno, Javier Arenas- de los que, con dolor, se alejaron. Los compromisarios almerienses que han votado a Cospedal no van a votar a Casado. Que nadie se equivoque. Y no solo por el reencuentro con los que durante años han compartido travesía, complicidades y emociones. El PP almeriense sabe que la victoria de Casado pondría a Juanma Moreno en una posición de debilidad extrema; tan extrema que acabaría acercándoles también a ellos al precipicio. Quienes han sido los fundadores no pueden aspirar a ser los refundadores. Y en política nadie se suicida voluntariamente.

Primarias: ni el 7% del PP ni el 300% del PSOE de Adra


Joaquín Navarro Imberlón
Exalcalde de Adra por el PSOE                       

➤➤Hay dos formas distintas de celebrar unas elecciones primarias: las del PP, donde solo un 7% de sus supuestos afiliados tienen derecho a voto, y las del PSOE de Adra, en las que más del 300% de militantes tuvieron derecho de voto en las primarias que designó candidata a la alcaldía. En ambos casos tememos que el resultado final será el mismo que fue en el PSOE de Adra: saldrá elegido quien quiera “el aparato”. 

Juan Carlos Usero y Adriana Valverde

A algunos que ya tenemos años y llevamos tiempo en política no nos sorprende que al PP le ocurra lo que le está pasando. No tienen experiencia en primarias y no tenían ganas de hacerlas. Que no les gusten las primarias a los populares no lo decimos porque seamos conocedores del funcionamiento orgánico del PP, que no lo somos. Lo decimos porque las hemerotecas están llenas de declaraciones de dirigentes del PP que manifiestan no creer en ese sistema. Un ejemplo, Soraya Sáenz de Santamaría pensaba que las primarias eran sinónimo de desorden.

De las primarias del PSOE creemos que sí les podemos hablar con algo más de conocimiento. Las primarias que eligieron a José Borrell como candidato a la presidencia del Gobierno se las "cargó" el aparato para que fuera candidato Joaquín Almunia. También hemos vivido las primarias que eligieron a Pedro Sánchez y que al ser acontecimientos más recientes y muy conocidos no tenemos que decirles nada que no conozcan.   

Ni con el 7% del PP ni con el 300% del PSOE de Adra han aparecido tantos “opinadores” como los que han aparecido en las primarias que han elegido a Adriana Valverde como candidata a la alcaldía de Almería. Lo peor que hemos visto en estas primarias de Almería ha sido que “los actores” del PSOE provincial y del regional (“el aparato”) son los mismos que en su día “actuaron” en las primarias de Adra, cuando el “aluvión” (como lo llamaban algunos “opinadores”) de nuevos afiliados en Almería fue de solo el 30 o el 40% del censo, revisado por el Federal. El censo de Adra fue de más del 300% (de unos 200 afiliados se pasaron a más 630). De esos más de 630 solo 79 votaron la lista con la que se concurrió a las últimas elecciones municipales.

Lo que no nos explicamos es cómo el PSOE provincial y regional no salieron escarmentados con lo ocurrido en las primarias de Adra, en las que vieron el desastre que su “actuación” produjo en el PSOE abderitano. La Agrupación de Adra está mal desde entonces. De los más de 630 militantes que “aparecieron” para las primarias quedan menos de 200. La mayoría de los que quedan son nuevos y de aquellos militantes que pusimos en marcha la Agrupación de Adra en el año 1987 no quedamos casi ninguno, y de esos pocos que quedamos, algunos tenemos abiertos expedientes para expulsarnos del PSOE.

Por lo dicho en este escrito, algunos pueden pensar que no somos partidarios de las primarias. Quien así lo piense se equivoca. Sí tenemos claro que el derecho de voto de los militantes se debe regular para evitar lo que estamos viendo. Para evitarlo lo que nos gustaría que se hiciera es regular una especie de “mayoría de edad” con la que adquirir el derecho a voto, que podría ser una vez que se tenga uno o dos años de militancia en aquella agrupación municipal donde se vota. Los traslados entre agrupaciones deberían de estar plenamente justificados por razones laborales, familiares, etc. También a algunos nos gustaría que volviera lo que antes había en el PSOE como requisito para afiliarse, que consistía en que las solicitudes de afiliación tenían que venir avaladas por dos militantes de la Agrupación con más de dos años de antigüedad. Esos dos avaladores en cierto modo se responsabilizaban por si ocurrían cosas como las que se han dicho que ocurren en los “aluviones”, que algunos provenían hasta del PP. De esto último, en el PSOE de Adra, también tenemos algunas “muestras”.

El PP de Almería ante las primarias


Pedro Manuel de la Cruz
Director de La Voz de Almería

➤Inquietud. Desgarro. Contradicción. Temor. Cualquiera de estos sentimientos -o quizá, mejor: los cuatro a la vez- son los que inquietan a los dirigentes del PP en Almería ante las primarias que les llevarán, por primera vez, a elegir entre varias opciones quién lidera el partido. He escrito dirigentes y no militantes porque los que van a decidir con su voto serán los 75 compromisarios que asistan al congreso nacional, no los 1600 militantes que han solicitado votar en la “primera vuelta” del próximo jueves. Grave error del sistema inventado por los populares que nadie sabe cómo puede acabar: votan los militantes, pero eligen los compromisarios.

Los candidatos (El País)

Durante estos días - salvo Matarí, Luis Rogelio, Eugenio Gonzálvez y Carmen Navarro, que se han posicionado a favor de Cospedal-, todos han respondido en primer tiempo de saludo a la sugerencia de Gabriel Amat de que evitaran cualquier pronunciamiento. Pero ese táctico silencio público no oculta la existencia de una discrepancia interna entre los partidarios de Cospedal y los de Soraya y, a más larga distancia, los de Pablo Casado. El respaldo mostrado el pasado lunes a Cospedal por la dirección provincial se repetirá hoy en la visita prevista de la exvicepresidenta. Aunque cada uno de los dirigentes sabe dónde está, (casi) nadie quiere romper la decisión estratégica de proyectar una imagen de unidad que no ponga en riesgo la solidez del partido. La desorientación provocada por la salida del Gobierno podría convertirse en descomposición si la batalla por el poder se traslada a las provincias en una lucha sin cuartel en la que no habría vencedores porque todos acabarían perdiendo.
El partido mayoritario en el Parlamento y el que cuenta con más afiliados numéricos no estaba preparado para un escenario como el que les ha sobrevenido en las últimas semanas
El PP tiene el pecado original de ser un partido piramidal y jerarquizado y estas dos circunstancias, tan cesaristas, se convierten en desamparo cuando el César desaparece de la escena y es la dirigencia la que se ve obligada a elegir sin tutelas. El partido mayoritario en el Parlamento y el que cuenta con más afiliados numéricos no estaba preparado para un escenario como el que les ha sobrevenido en las últimas semanas. Acostumbrados a obedecer, ahora son ellos los que deben elegir quién les va a mandar en los próximos años.

¿Por quién se decantarán los almerienses? Nadie lo sabe. Para los partidarios de Cospedal, Soraya Sáez de Santamaría ha mantenido siempre una actitud distante con el partido, alejada intencionadamente de las incomodidades judiciales de estos durísimos años. Ven en ella un cierto elitismo; un indisimulado desdén por la vida orgánica, una lejanía premeditada de Génova. Ha vivido el Gobierno, pero no ha vivido el partido. Además, admiten en privado que su llegada podría alejarlos de las próximas listas electorales si lleva a la práctica, como proclama, una renovación controlada, un cambio sin ruptura para el que algunos nombres dejarían de contar.

En la otra acera, los partidarios de la exvicepresidenta -entre los que se encuentran algunos alcaldes de amplio espectro electoral (¿Almería, El Ejido?), parlamentarias y dirigentes jóvenes cansados de la inmovilidad de la jerarquía orgánica (¿Carmen Crespo, Aránzazu Martín?)- censuran a Cospedal su dejación, como secretaria general, en el diseño de una estrategia política de partido. Génova, dicen, no ha existido; es verdad que ella ha dado la cara, pero no siempre bien y no siempre a tiempo. Además, tiene una mochila “tan negra” (copio la expresión de alguien que le gustaría votar a Pablo Casado) que no están seguros de que pueda sobrevenirles un nuevo tsunami político y mediático.
Lo que más les une es el deseo de que, en la hora crucial del congreso del 20 y 21 de junio, el acuerdo les evite el trago amargo de un cáliz que nunca desearon beber y para el que la historia de su partido no les había preparado
Con todo, lo que unos y otros buscan desesperadamente es no abrir heridas de imposible cicatrización. Votarán a una o a otra (Casado tendrá menos apoyos; en principio, que el voto secreto está cargado de dinamita), optarán por Cospedal o Soraya, digo, pero sin excesiva convicción. En lo que sí están de acuerdo es dar su respaldo mayoritario a Íñigo de la Serna como secretario general. El problema es que, como escribió Heráclito, nadie se baña dos veces en el mismo río y, como demuestra la guerra política, nadie está en dos trincheras a la vez. Los dirigentes del PP están viviendo estos días sus Semanas de Pasión. Y lo que más les une es el deseo de que, en la hora crucial del congreso del 20 y 21 de junio, el acuerdo les evite el trago amargo de un cáliz que nunca desearon beber y para el que la historia de su partido no les había preparado.

El viejo y caduco PP de Almería se decanta por Cospedal


Juan Torrijos
Periodista

➤➤➤Que Juan José Matarí, Gabriel Amat, Eugenio Gonzálvez, Luis Rogelio Rodríguez-Comendador y Cía se inclinen por apoyar a Cospedal, con Zoido detrás y es de imaginar que el Campeón Arenas (en caso contrario no estaría en la lista Matarí), no es una candidatura a la que se le pueda pedir la más mínima renovación. Ni por asomo están por la labor, ellos a mantener su momio. No han manifestado todavía su decisión, pero el equipo de almerienses que está detrás de Moreno Bonilla en la dirección regional y a la espera de dar el salto a la dirección provincial (Crespo, Venzal) parece más cercano a la ex-vicepresidenta Soraya, lo que tampoco parece ser la tan necesitada renovación que necesita el partido de la derecha española.

Soraya y Cospedal, en el Congreso de los Diputados (Foto. El Español)

¿Quién queda? Que los jóvenes peperos tomen la palabra y apuesten por una renovación total, que manden a sus casas a los campeones y Cía, a la ex-vice y ministra que no han levantado la voz durante años contra un Gobierno que ha renunciado a defender las líneas e ideas de una España unida, compartiendo algo tan elemental como que los españoles somos todos iguales y con los mismos derechos en todas y cada una de las comunidades donde hayan nacido.
El PP en Almería va a vivir a partir de las primarias para su congreso nacional un drama parecido al que se ha instalado en el PSOE, lo que no sé es si están preparados para ello
Rajoy se olvidó de esto durante los últimos siete años, pero lo mismo hicieron Soraya, Cospedal, Zoido, Arenas, Matarí y el resto de campeones peperos. Era de lógica que una parte de ciudadanos les mandara a hacer puñetas, y en esas andan. El PP en Almería va a vivir a partir de las primarias para su congreso nacional un drama parecido al que se ha instalado en el PSOE, lo que no sé es si están preparados para ello.

Si gana Soraya se pueden dar por “bendecidos” los Crespo, Venzal y demás chicos de Moreno en Almería (no parece cambio muy apetecido en las alturas), pero si lo hace Cospedal se van a mantener los mismos mimbres políticos que vienen tejiendo el cesto pepero almeriense desde hace siglos. Cesto viejo y caduco, ciertamente.

Con la victoria de una de las dos candidatas la división del PP en Almería sería eminente y veríamos deserciones del grupo perdedor camino de hacerse “ciudadanos” de primera y con carnet político. Las vendettas en la izquierda son duras, en la derecha son cruentas. En la izquierda se llegan a ayudar, en la derecha se destrozan y si no pregunten a José Luis Aguilar Gallart. ¿Alguien habla de Casado? 

Cospedal, la primera


Emilio Ruiz

➤➤➤➤Mañana lunes tendremos entre nosotros al primero de los precandidatos del Partido Popular a la presidencia del partido y a la presidencia del Gobierno (ambos cargos se funden en una sola persona en el PP). Se trata de María Dolores de Cospedal, hasta ahora la número dos del partido y la mujer “que siempre ha dado la cara”, según manifiesta ella misma en contraste con su oponente Soraya Sáenz de Santamaría, desaparecida de la escena política en los momentos más críticos del partido. La decisión de la exsecretaria general de elegir Almería como la primera ciudad andaluza que visita no es casual. Almería es la provincia de Andalucía donde más adeptos contabiliza, al menos a nivel de dirigentes y altos cargos institucionales del partido. Cuestión diferente serían los votos de las bases, que pueden ser distintos, como ya se comprobó en la nominación de Pedro Sánchez como secretario general del PSOE.

María Dolores de Cospedal

De las ocho provincias andaluzas, cinco (todas menos Almería, Jaén y Córdoba) se han posicionado implícita o explícitamente a favor de la exvicepresidenta, que cuenta como principal valedor a Juanma Moreno, presidente regional. O sea, a Arenas. María Dolores de Cospedal fue la primera en anunciar su precandidatura. Tras tener conocimiento de ello, Moreno desplegó una intensa labor para evitar que afiliados andaluces le avalaran. Era mejor no señalarse, les decía. El anuncio de Sáenz de Santamaría alivió mucho al presidente regional. “Se sabe que Juanma Moreno abrió botellas de champán en San Fernando (sede del PP andaluz) cuando Soraya dio el paso”, advierte alguien que fue testigo directo de esas presiones que, por supuesto, la dirección regional niega, ha informado El Confidencial en un tono de exageración. "Soraya es solvente, con gran formación, con conocimiento profundo del partido (...) el futuro del PP y de España estaría en muy buenas manos con ella", ha manifestado el presidente del PP de Málaga, Elías Bendodo. Lo que sale por la boca de Bendodo es como si saliera por la boca de Moreno.
Fue Soraya, con la complicidad de Javier Arenas, quien, hace cuatro años, abortó el plan de Cospedal de situar como líder en Andalucía a Juan Ignacio Zoido
La actitud de Moreno Bonilla en esta disputa Cospedal-Sáenz de Santamaría a favor de ésta tiene su explicación. Fue la vicepresidenta, con la complicidad de Javier Arenas, quien, hace cuatro años, abortó el plan de Cospedal de situar como líder en Andalucía a Juan Ignacio Zoido. El exministro del Interior es el más importante peso pesado que Cospedal tiene ahora en Andalucía. Si ésta ganara, la silla de Juanma Moreno podía ser removida. En las primarias del PP no se dilucida solo la cabeza visible del partido en Génova, sino también el reparto interior de poder en cada una de las comunidades autónomas, incluso en las provincias. Amat es ‘arenista’ cien por cien. ¿Qué piensa de los suyos que se van con la competencia?

Gabriel Amat, ante su decisión más difícil


Pedro Manuel de la Cruz
Director de La Voz de Almería

➤➤➤¿Cospedal o Soraya, Zoido o Arenas, continuidad matizada o renovación con matices? Gabriel Amat atraviesa estos días un desfiladero tan lleno de sentimientos contradictorios que hubiese hecho cualquier cosa para evitarlo. Pero la realidad se acaba imponiendo siempre a los deseos y la encrucijada que menos deseaba ha llegado. Las primarias corregidas (otro error) del partido le obligarán a elegir y a optar por una de las dos opciones con más posibilidades; tendrá que doblar una esquina abandonando la otra y esa decisión, sin vuelta atrás, para un tipo como Amat, buscador incansable de consensos, le rompe emocionalmente. Por eso ha sugerido (o mejor, ha dado la indicación) de que nadie hable. El partido no hará un pronunciamiento explícito, como ha sucedido en Málaga, pero la división de opiniones es una realidad privada, aunque todos callen en público.

Gabriel Amat

Predecir hacia donde irán las preferencias de los militantes almerienses es adentrarse en un laberinto lleno de sombras premeditadas. Donde sí habita más luz es en las presumibles preferencias de algunos de sus dirigentes. Pero de eso hablaremos la semana próxima. Comenzando el análisis por la cupula, Amat se encuentra más cerca de Cospedal que de Soraya. La todavía secretaria general ha cultivado con sutileza su relación con el presidente provincial en el último año. Reuniones en Génova, encuentros en la sala de autoridades del aeropuerto de Almería con motivo de alguna escala técnica y conversaciones telefónicas han construido una arquitectura en la que el respaldo de Cospedal a Amat en algunas situaciones ha sido la clave de bóveda.
Amat puede querer votar a Cospedal, pero Juanma Moreno y su amigo político más sincero, Javier Arenas, esperan con confiada ansiedad su decisión favorable a Soraya
La desazón llega cuando, en la otra trinchera, Amat otea la presencia de Juanma Moreno y Javier Arenas respaldando a Soraya. Amat puede querer votar a la exministra, pero el presidente regional y su amigo político más sincero esperan con confiada ansiedad su decisión favorable a Soraya. Su permanencia en una orilla o el inicio de la travesía hacia la contraria le provoca tanta incomodidad que acabará produciéndole el sentimiento dolorido del desgarro. Un desgarro que alcanza los perfiles de abrumador cuando piensa que su decisión no es personal e intransferible.

Amat no es un militante sin más incidencia que la que alcanza su entorno mas cercano; ni un dirigente de influencia notable, aunque reducida. Es mucho más. Es la persona que tiene en su decisión la decisión de la mayoría de los militantes almerienses que, en última instancia, optarán por la candidata por la que él se decante. La consciencia de esa realidad le quita el sueño que no le han robado otras circunstancias quizá mas peligrosas. El presidente de la Diputación es una persona de lealtades, para él la amistad, como la palabra dada, es sagrada y tiene más valor que la ley. De ahí su desgarro. 

El azar inesperado de la convocatoria del congreso extraordinario ha provocado, paradojas de la política y la biología, que el dirigente que más va a sufrir en estas duras horas de duda, incertidumbre y desasosiego sea el que menos tiene que ganar o perder en la batalla. Su futuro político no depende de circunstancias internas de partido, solo de su voluntad. Ha llegado hasta donde ha querido llegar y nadie discutirá (o mejor: nadie se atreverá a discutir) la decisión de futuro que adopte cuando lleguen las municipales de la próxima primavera.
El presidente provincial del PP nunca se ha situado extramuros de la mayoría del partido
Amat recibirá mañana a Cospedal y dentro de unos días a Soraya, hablará con Juanma Moreno y sabrá, sin necesidad de hablar con él, cual es la postura y lo que espera de los militantes almerienses. Pero será prudente. Quienes quieren situarlo en la incomodidad de ser el verso suelto del PP andaluz desconocen su alergia por el lirismo político. El presidente del PP nunca se ha situado extramuros de la mayoría del partido. Su problema, como el de tantos dirigentes y militantes de la provincia (y de Andalucía y de España) es el desconocimiento de dónde está esa mayoría.

No he hablado con él en las últimas semanas. Sé que su respuesta a mi pregunta sería el silencio. Lo que sí sé, aunque nunca lo dirá, es que sólo una persona podría condicionar su voto: Mariano Rajoy. La relación política y personal de Amat con el expresidente del Gobierno (y su admiración por Mariano, como él le llama) me hace escribir con certeza que una palabra suya, una sola palabra, bastaría para sanarle en estas horas de incertidumbre y desazón. Esa palabra no llegará.

Durante los días que faltan hasta el cinco de julio, en que están convocados a votar, los miles de militantes del PP en Almería y decenas de dirigentes andaluces y nacionales van a valorar todos y cada uno de los gestos del presidente provincial. Nunca se habrá sentido más observado. Al final, en uno de estos atardeceres previos a la batalla, se irá al campo; cortará algunos de los productos que aún quedan prendidos bajo los invernaderos en esta campaña tardía y mientras cocina una cena apresurada en la soledad de su cortijo tomará la decisión. Le costará trabajo. 

Pero será entonces y solo entonces cuando comenzará a reconciliarse con el sueño roto por una guerra que lo ha situado en la primera línea de fuego y en la que nunca creyó que iba a llegar.