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La democracia no cayó del cielo

Antonio Torres
Periodista

Una treintena de asociaciones se han visto reflejadas en unas jornadas organizadas por el Grupo Estudios del Tiempo Presente de la Universidad de Almería y con una importante representación de mujeres pioneras, vinculadas al inicio de la vida democrática. 

Mónica Férnandez, Rafael Quirosa y Emilia Martos, del Grupo Estudios del Tiempo Presente de la UAL. Foto A.TORRES

Las mujeres se erigieron en impulsoras durante la primera gran huelga de la provincia, la de pescadores de Almería que salió desde las entrañas de Pescadería-La Chanca en el periodo 1976-1977. “No había locales y nos reuníamos en las casas de los vecinos y así se organizó la huelga de pescadores, puerta a puerta, rememoró la profesora Amalia Fernández Rodríguez, nacida en la calle Muelle en 1957, quien me explicó cómo asumieron una conciencia en época estudiantil “la solidaridad de la economía de las mujeres”. Mujeres que pidieron calidad de vida y romper con las paternalistas y controladas representaciones franquistas.

Muñoz Molina explicó a Charo Ramos, tras la publicación de su último trabajo navideño “Volver adónde”, los recuerdos a su madre que se levantaba antes de las seis de la mañana para encender la lumbre y preparar los desayunos cuando se iban a las seis a coger aceitunas. "La sociedad española tiene un déficit grande de conocimiento histórico y de pedagogía histórica. Es comprensible que una generación nueva no preste atención a sus mayores, pero para eso están la institución escolar y los libros. Yo siento la responsabilidad de contar un mundo que he conocido y que ya no existe".

La realidad se discutió mirando al futuro y al pasado. Aumenta el número de treintañeros que viven con sus padres, ocho de cada diez menores de 30 años, según datos oficiales. Desde la Asociación de Vecinos la Palmera, Ana María García Colomera (Almería, 1959), se refirió al futuro de los jóvenes y expuso inquietudes por mejorar las condiciones de vida, demandas de zonas verdes, arboledas. No puede ser que nadie proteste porque con los sueldos nunca pondrán comprar una casa modesta. La gente joven tiene las mejores condiciones y posibilidades para intervenir. Se les invitó a que pelearan por mejores empleos y una vivienda digna. “Hacemos mucha revolución con el ordenador de aplaudir o censurar y con la misma me tumbo en el sofá”. No se puede generalizar, pero hay que combatir el individualismo. Son algunas de las expresiones escuchadas.

 

La primera asociación registrada fue la del barrio de Los Ángeles en 1972 que evolucionó al nombre de La Palmera. Después llegó la de Ciudad Jardín. En la provincia sobresalen como primeras las de Dalias, Albox, El Ejido, Adra, y Cuevas del Almanzora. Hubo vinculaciones con los Teleclub que puso en marcha Fraga Iribarne para socializar con lectura activa y televisiones como punto de encuentro y relaciones con la base católica, crítica con el franquismo

En una sociedad hiperconectada, hay buenas noticias con la asistencia de decenas de personas jóvenes en las jornadas de historia, coordinadas por las profesoras Mónica Fernández Amador y Emilia Martos Contreras bajo la dirección del catedrático y decano de Humanidades Rafael Quirosa-Cheyrouce y Muñoz, del Grupo de Investigación de la Universidad de Almería Estudios del Tiempo Presente, quien afirmó que la democracia no cayó del cielo. La función social de la institución universitaria de trasladar el conocimiento se prolongará en 2023 con más actividades, edición de dos volúmenes, archivo digital, mapa interactivo y gran exposición para final de año. 

Marta Núñez, Helena Quirosa y Sofía Sáez Román, entre otras, representan alternativas para un gran futuro investigador. Ahí está la figura de mi exalumno Adrian Florin Tudorica (Rosiori de Verde, Rumania, 1994) Su actitud positiva y por tanto multiplica su talento como diría Pilar Martínez-Cosentino. Florin es Graduado en Historia por la Universidad de Almería donde también ha cursado el Máster Universitario en Comunicación Social y el Máster Universitario en Análisis Histórico del Mundo Actual. En este momento tiene un contrato predoctoral FPU y está realizando su Tesis Doctoral, dirigida por Rafael Quirosa.

En Almería está claro que La Chanca, aunque oficialmente no fue legalizada de las primeras por temor de los distintos gobiernos civiles de los años 70, fue el primer movimiento vecinal y con protestas en pleno franquismo en defensa de las mujeres condenadas por aborto en barrio popular, pero muy pobres, condenados a mediados de siglo a la emigración, el hambre y el silencio. Contribuyeron a mejorar los barrios e ilustrar a los políticos, siendo agentes sociales indispensables ante el reto de los nuevos tiempos para construir infraestructuras de saneamiento y educativas, transporte público, asfaltar calles y hasta llevar agua y luz eléctrica. La profesora Celia Víñas advirtió a mediados de siglo: “Allá, en La Chanca, todo está por hacer. Nadie lo sospecha en Almería”. 

En los primeros años 70 hubo un grupo de personas dignas de reconocimiento como Ayesrtarán, Fernando Martínez, Molina, Ceba y otros menos mediáticos de la pesca y el inicio de las reinvidicaciones. Como comunicadores es justo reconocer que durante las jornadas celebradas en Unicaja aparecieron con justicia periodistas comprometidos, que se la jugaban ante el control absoluto del gobernador civil de turno, como Miguel Ángel Blanco, Manolo Gómez Cardeña o el añorado Antonio Fernández “Kayros”, aspecto que hemos subrayado en libros y en otros ámbitos. La energía de un potente grupo de mujeres, muchas de ellas menores de 20 años, organizadas en torno a barrio de La Chanca y la figura indiscutible de José García “Pepillo el barbero” que sufrió persecución, registros. Ya en democracia fue marcado hasta el punto de huir del barrio cuando el inicio de la vista oral del Caso Almería. “Empezamos a organizar reuniones de la gente por calles. ¿Qué es lo más necesario?, amplia e interesante reflexión que conviene releer de Juana Márquez Aguilera (Almería, 1953), una de las pioneras en la defensa y dignidad del barrio como se recoge en el recomendable libro del añorado “La Chanca. Un cambio revolucionario”. Las mujeres merecen un reconocimiento a su labor pionera en el movimiento vecinal. Amalia Fernández era una estudiante, adolescente en el Celia Viñas, todavía la están buscando cuando lanzó cientos de octavillas desde las escalares del referido instituto en distintos momentos desde la muerte de Franco o en momentos de necesidades de la población.  Enumeró una lista para este periodista a modo de reconocimiento a mujeres que no han sido reconocidas por partidos ni instituciones: “No somos de homenajes, pero ahí van los nombres de Paquitina Pomedio, Juana Márquez, Antonia Núñez y su hermana Ana, María Luisa M. Paredes, Encarna Luque Montoya, Ana María Segura, Trinidad Torres López, Eloísa Galindo, Isabel López, entre otras grandes mujeres, y es posible que se me escapan varias más”. José García rememora la concienciación comunista. José Ángel Valente nos explicó por primera vez aquello de la “frontera sutil entre el Paseo de Almería y el barrio” en establecimiento Los Sobrinos con asistencia, entre otros, del autor de La Chanca, Juan Goytisolo, el despertador del barrio José García Rueda “Pepillo el barbero” y el arquitecto Ramón de Torres.

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