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Los almerienses hacemos doble despedida: 2015 y Javier Arenas

Juan Folío
La Opinión de Almería

Hoy es día de despedidas. Despedimos el año 2015, que no se puede decir que haya sido muy bueno para los intereses de los almerienses pero tampoco se puede decir que haya sido de los más malos de la crisis. Y hacemos también despedida política: Javier Arenas, que es representante por nuestra provincia en el Parlamento de Andalucía, deja el escaño que obtuvo en las pasadas elecciones autonómicas.

Javier Arenas
(Foto: El Mundo)
La realidad es que la presencia del vicesecretario de Política Local y Autonómica del PP en la candidatura de Almería fue una sorpresa para todos. No lo fue, por ejemplo, cuando en las anteriores elecciones encabezó la candidatura de Almería y pretendía ser presidente de Andalucía. Vio bien no hacerlo por Sevilla para que tener que presentar una derrota de candidatura.

"En estas elecciones nada parecía apuntar a que Javier Arenas iba a concurrir de nuevo por Almería, y menos aún al Parlamento de Andalucía, y aún menos en el cuarto puesto de la lista"

En estas elecciones nada parecía apuntar a que Javier Arenas iba a concurrir de nuevo por Almería, y menos aún al Parlamento de Andalucía. Además, en el cuarto puesto de la lista, después de candidatos con mucha menos relevancia que él. Nunca nadie ha explicado todo ese movimiento electoral. El Partido Popular de Almería siempre se ha limitado a decir que es un honor acoger en sus listas a tan importante personaje.

"Centrará toda su actividad política institucional en el Senado, que suele ser el lugar en el que se reúnen quienes queman los últimos cartuchos de su vida política"

La renuncia de Arenas al acta de diputado por Almería en el Parlamento de Andalucía no significa que quien llegó a la política siendo un joven concejal de Sevilla abandone tan noble actividad. Ni mucho menos. Descabalgado también de las candidaturas al Congreso de los Diputados –“yo estoy a lo que diga Rajoy”, anunció, y Rajoy no dijo nada- centrará toda su actividad política institucional en el Senado, que suele ser el lugar en el que se reúnen quienes queman los últimos cartuchos de su vida política.

Javier Arenas no será diputado

Iñaki Alonso
Jefe de Provincia de El Correo de Andalucía

Juan Ignacio Zoido ganó finalmente esa partida de ajedrez que, durante semanas, disputa con Javier Arenas. El exalcalde de Sevilla ha sido finalmente el elegido para encabezar la lista del PP por Sevilla al Congreso de los Diputados, en una decisión en la que los populares sevillanos han querido medir al milímetro los tiempos. Lógico, al tratarse de un pulso entre dos de sus emblemas. De ahí las loas escalonadas, primero a Javier Arenas por «su decisión pactada con Mariano Rajoy» de seguir como senador autonómico, pese a que tenía una oferta sobre la mesa para «formar parte» de la candidatura al 20D. Minutos después, nada más recibir el refrendo de las listas a las generales desde Génova, se hizo piña en torno a la figura de Zoido, «el mejor defensor de los sevillanos, además de haber ganado toda elección a la que se ha presentado».

Javier Arenas
El presidente del PP de Sevilla, Juan Bueno, fue el artífice de las loas salomónicas a uno y otro, después de semanas en las que la cúpula del PP de Sevilla ha preferido mantenerse al margen para saber cuál de los dos tomaba antes las riendas de las elecciones. Solo había el deseo de que la decisión no se dilatara mucho en el tiempo, a la vista de que el rival (PSOE) tenía el suyo asignado desde hacía semanas y, de hecho, ya se encuentra en actos propios de la precampaña electoral.

"Con Zoido con el recién estrenado traje de campaña, la complicación estaba en buscarle una salida digna a Arenas"

Una vez elegido por el comité electoral del PP de Sevilla y avalado por Rajoy, tocó el cierre de filas. «Hoy estamos más unidos que nunca a un proyecto, el del PP; a una gestión, la de Rajoy; y a un candidato para la provincia, Juan Ignacio Zoido», realzó Bueno, en un mensaje de cara a un candidato que tiene como objetivo aguantar el tipo en una plaza, la de la provincia, que siempre ha sido aciaga a los intereses del PP.

Escogido Zoido, el debate se redirecciona hacia qué será de su papel en Sevilla ahora que tiene billete garantizado a Madrid y en concreto, a la Cámara Baja. Su intención, elevada públicamente en multitud ocasiones, es de seguir como portavoz del PP en el Consistorio hispalense, siempre que se lo permitan los estatutos de su partido, e incluso aspirar a su regreso a la Alcaldía en la cita de 2019. Un escenario, el de dentro de cuatro años, del que todavía quedan muchos capítulos.

Con Zoido con el recién estrenado traje de campaña, la complicación estaba en buscarle una salida digna a Arenas. El vicesecretario general de Política Regional y Local del PP continuará como senador autonómico y, por lo tanto, no asociará su nombre a ninguna lista de cara al 20D. Así fue la determinación consensuada con Génova. Arenas, en declaraciones a Europa Press, se mostró «satisfecho» con una decisión que ha sido pactada con Mariano Rajoy, al que agradeció la «generoridad» que le ha demostrado «siempre», así como a los compañeros del PP de Sevilla y de Almería. Arenas, por lo tanto, pasa a ser un soldado raso en campaña electoral, para lo cual aseguró que «participará con toda la intensidad» en la campaña electoral, tanto en Sevilla como en Almería, así como «en todos los lugares donde le reclame el presidente del PP-A, Juanma Moreno».

No tiene fácil Amat hacer las listas para el 20-D

Juan Torrijos
Periodista

Los cambios y renovación que ha pedido Juanma Moreno dentro del partido y de las listas para el veinte de diciembre están encontrando en Almería más de un inconveniente. Dos importantes gallos de pelea del partido quieren el puesto número uno de la lista del congreso: Javier Arenas y Rafael Hernando. El primero se sienta en las reuniones de Génova a la izquierda de Mariano, el segundo es el portavoz del partido en el Congreso, nombrado en su día por el mismo Mariano.

Los dos quieren el uno
Rafa viene siendo el número uno desde hace años. Ésta podría haber sido su última legislatura, pero su nombramiento de portavoz le pone de nuevo en las quinielas y si cabe con mejor posición. Arenas ha sido hasta el momento el hombre clave del PP en Andalucía, y su llegada a las distintas listas de Almería no se ha visto mal dentro del partido que preside Gabriel Amat.

"Las encuestas no le son favorables a los populares almerienses. Las que se conocen hablan de la pérdida de un diputado"

Dos importantes gallos del PP disputándose el puesto número uno de la provincia. Conseguir un puesto de salida en Madrid, que es lo que les gustaría, no es posible, por lo que les han dicho que se busquen puestos en provincias. Rafa lo tiene, Arenas lo tiene  que luchar. ¿Y su hermano mayor qué dice a esto?

Las encuestas no le son favorables a los populares almerienses. Las que se conocen hablan de la pérdida de un diputado, las que no de que pueden ser dos. El número tres de las generales, puesto que normalmente viene ocupando el señor Matarí, está considerado muerto, que no sale. Si es así, se entiende que nadie se quiera arriesgar a ocupar ese lugar. ¿Se despide el señor Matarí de la política en el congreso? ¿Se le intentará salvar en el senado?

Si le sale humo de la cabeza a don Gabriel es que está pensando una solución a tan complicada situación. Podría darse, me cuentan, que Javier y Rafa “se jueguen a los chinos el que” vayan de uno y de dos en la lista, dejando el tercero y cuarto para dos mujeres. Pero la “ley cremallera” se lo pone complicado. Y las críticas que le lloverían a cántaros desde el bando femenino.

Dicen que estamos ante unas elecciones históricas. No sé si lo serán, pero para algunos políticos pueden ser las de la despedida de unos años felices, pletóricos de poder y fuerza, de pavoneo y buena vida, años de mirar por encima del hombre a los pobres y mortales votantes. Pues algunos van a volver a ser eso: mortales.

La renovación en el PP de Almería

Rafael M. Martos
Director de Noticias de Almería

Pocas cosas hay más previsibles en política que una candidatura del Partido Popular. Hace un mes, incluso dos, y hasta tres… o cuatro… que los nombres que aparecerán en los puestos de salida de las papeletas del Partido Popular de Almería a las próximas elecciones generales del 20 de diciembre no son ningún misterio.

Arenas no encuentra
acomodo en las listas
Volverán a ser los mismos de siempre, sólo con alguna mínima variación. Es más que probable que el incombustible Javier Arenas ocupe el segundo puesto en la lista tras… claro, Rafael Hernando. Si eso se confirma –el secretario general del PP de Almería, Javier A. García, respondió sobre este extremo a los periodistas que todavía no toca hablar de nombres– habrá una serie de movimientos en cascada, ya que habrá que recolocar a Juanjo Matarí, a Carmen Navarro y a Jesús Caicedo, sobre todo teniendo en cuenta que, tal como apuntan las previsiones electorales, podrían perder uno de los diputados.

En el Senado no hay duda de que seguirá el alcalde de Almería, Luis Rogelio Rodríguez, con un ojo puesto en que no se desmande la Corporación y manden a los suyos a la oposición; y seguirá el alcalde de Gádor, Eugenio Gonzálvez, y sólo cabe la incógnita de María del Mar Agüero que cuatro años atrás juraba que sería su última legislatura… ya veremos. Y si no, pues los tres ya están.

A partir de ahí se admiten apuestas. Si entra Arenas tendrá que dejar el Parlamento Andaluz y el Senado, así que tendremos nuevo parlamentario por Almería y el PP podrá elegir un nuevo senador por designación autonómica, y a eso hay que añadir el puesto que Agüero dejaría libre si es que cumple lo dicho.

Habrá quien diga que este artículo no aporta absolutamente nada, y tendrá (*) toda la razón.
* Nota de la Redacción de La Opinión de Almería: tiene, más bien.

¿Javier? ¿Qué Javier?

Antonio Avendaño
Director de Andaluces Diario

¿Le consulta Moreno Bonilla sus decisiones a Javier Arenas? El presidente del PP andaluz ha asegurado que no y se diría que no miente. “Javier Arenas influye cero en el PP andaluz”, proclamaba esta semana Moreno en 8TV. Y remachaba: “Lo digo públicamente porque no le consulto absolutamente”.

La contundencia de la respuesta de Moreno a preguntas del periodista Fernando Pérez Monguió es muy reveladora no solo porque seguramente el hecho es verdad, sino porque ya puede decirlo. Lo que parece haber ocurrido de un año a esta parte no es tanto que Moreno no consulte con Arenas como que puede decir públicamente y hasta un poco envalentado que no consulta “absolutamente” nada con Arenas.

Javier Arenas
Ciertamente, en honor del expresidente de los populares andaluces hay que subrayar que nunca se ha comportado con Moreno como lo ha hecho Aznar con Rajoy. Y eso que podría haberlo hecho con más razón incluso que el rencorosillo Aznar porque la hoja de servicio de Bonilla al frente del partido en Andalucía no es muy brillante, aunque los retrocesos no hayan sido en lo fundamental culpa suya. Moreno Bonilla no ha sido el causante de la sangría de votos sufrida por el PP, aunque pueda reprochársele con justicia que apenas fue capaz de taponarla.

"Javier Arenas es ahora mismo en el PP una sombra. Sombra garbosa y bronceada pero sombra"

Javier Arenas es ahora mismo en el PP una sombra. Sombra garbosa y bronceada pero sombra. Mas no una sombra de sí mismo o un pálido reflejo de lo que fue, sino una sombra en todo el sentido de la palabra sombra: un fantasma, un espectro, un enigma, uno de aquellos taciturnos habitantes del Hades que soñaban con la luz del día que en otro tiempo pareció brillar para ellos y solo para ellos.

Los periodistas en general y muchos cargos del partido siguen todavía considerando a Javier Arenas un dirigente compacto y verdadero, un tipo con una salud política excelente, cuando en realidad es ya solo una sombra, aunque sea, eso sí, la más hábil de las sombras: tan hábil que sin mover siquiera un dedo ha conseguido que mucha gente crea que no es tal sombra.

Desde hace demasiado tiempo Arenas viene a ser algo así como el candidato al Nobel al que nunca le dan el Nobel. Al final, y aun sin discutirle nadie su talento, el candidato deja de estar en las quinielas. Cuando empezó a producirse el declive y el desprestigio de Cospedal todavía llegó a hablarse de él como sustituto de la de Albacete. Cuando, más adelante y tras perder el poder en Castilla-La Mancha, se produjo la caída, hoy irreversible, de Cospedal nadie medianamente informado apostaba ya por que Arenas pudiera ocupar su lugar. El sinuoso pero carismático líder del PP andaluz ha dejado de estar en las quinielas.

"El problema de Moreno no es Arenas, sino Moreno"

Juanma Moreno puede decir que no le consulta absolutamente nada porque no se consulta con un muerto. No es que ya Arenas no sea peligroso para Moreno; es algo peor: es que ya no es importante para Moreno. Ese es el dato crucial de la relación entre ambos. A Moreno ya no le preocupa que Arenas pueda vigilarlo con el rabillo del ojo: su vigilancia no tiene recorrido, su tutela es irrelevante, sus informes, si existieran, serían papel mojado.

El problema, en fin, de Moreno, no sería tanto Arenas como la sombra de Arenas. Es esa sombra lo que sigue pesando en el malagueño. Es el espacioso hueco dejado por el liderazgo del de Olvera lo que Moreno no ha sido todavía capaz de llenar satisfactoriamente.

Y de ahí que, en definitiva, el problema de Moreno no sea Arenas, sino Moreno. El problema de Juanma es Moreno aunque Bonilla no lo sepa. Proclamaba el líder popular lo ya reseñado: Javier Arenas no influye nada en el PP andaluz. Y es cierto. Pero la cuestión ya no es esa: la cuestión ahora es si verdaderamente el propio Moreno influye en el PP andaluz.

Los porqués del No de Arenas y del Sí de Crespo

Pedro M. de la Cruz
Director de La Voz de Almería

La configuración definitiva de las listas electorales nunca es el fruto de una apresurada improvisación; ni la consecuencia de una circunstancia inesperada; ni el resultado de la imprevisión que acompaña al azar. Todo está medido y cada nombre que aparece tiene su porqué y su para qué. La elaboración de las candidaturas se asemeja al movimiento de una noria que nunca se detiene y en la que son siempre más los aspirantes a subir que los espacios a ocupar.

La elección de Carmen Crespo como cabeza de cártel por el PP y la inclusión de Arenas en el puesto número cuatro han levantado muchos interrogantes, pero las respuestas son fácilmente explicables si se tiene el cuentan el contexto en el que se han producido. Después de dos convocatorias encabezando, es obvio que Arenas podría haber encadenado una tercera con el apoyo total del partido en Almería. Su indiscutida vinculación con la provincia y su indiscutible aportación de “valor añadido” a la candidatura popular -está sentado a la izquierda de Rajoy en Génova- aporta beneficios a la marca PP.

Edición de hoy de La Voz de Almería
La pregunta entonces es: ¿Por qué no lo ha hecho? Sencillamente porque los beneficios que aportaba en Almería se diluían en el riesgo de que su proyección política no contribuyera al fortalecimiento de liderazgo de Juanma Moreno. La sombra de Arenas sobre el nombramiento por Rajoy del nuevo presidente andaluz fue tan alargada que su presencia junto a él en toda la campaña podría llevar acompañada la percepción de un tutelaje a todas luces inconveniente.

Arenas no podía ir de número uno. Si, pese a que no encabeza la candidatura, son muchos los que han utilizado su continuidad en la política andaluza como un argumento para menoscabar la solidez de Moreno, es fácil imaginar su protagonismo si la hubiera liderado. Arenas al lado del candidato a la presidencia en todos los actos conjuntos con los cabezas de lista andaluces hubiera sido una estampa electoral que en nada beneficiaría; ni a uno ni otro.

Amat lo supo desde el principio. El corazón le pedía la continuidad que la razón le impedía. Al final un tipo tan pragmático como el alcalde de Roquetas buscó con Arenas y Moreno la salida del laberinto que mejor se acomodaba a los tres. Mantengamos la influencia de Arenas en el electorado almeriense disipando la niebla sobre el liderazgo del aspirante a la presidencia de la Junta. Arenas hará campaña como candidato por Almería pero reduciendo su protagonismo en el resto de comunidad a lo imprescindible.

La duda surgía sobre el puesto a ocupar. La conversación duró poco menos de diez minutos. De número dos su presencia se antojaba excesiva y, a la vez, aminoraba el liderazgo como cabeza de cártel de Carmen Crespo. El cuatro es una posición de salida segura y no hay riesgos de protagonismo para nadie. Todos salen ganando.

En cuanto a Carmen Crespo, la elección entre continuar en la Delegación del Gobierno o encabezar la candidatura, es seguro que también le ha supuesto un coste emocional. Crespo se encontraba cómoda en Sevilla. Su paso por la Delegación no le ha supuesto ningún contratiempo administrativo o político de alcance y su continuidad en la Torre Sur del Parque de María Luisa no se veía amenazada si el PP volviese a ganar las elecciones generales de otoño. En política, como en la vida, sólo los torpes cambian las cosas cuando funcionan y Soraya Sáenz de Santamaría no marca el paso en ese pelotón.

El problema para Crespo es que ella, que está más cerca de la política que de la administración, el regreso al parlamento le acercaba a su pasión. La Delegación es un puesto político pero con un componente técnico de profundo calado. En cambio el Parlamento es un escenario formidable para quien se siente un político de largo recorrido.

La futura parlamentaria almeriense no va a ser una diputada silenciosa. Ocupe el puesto que Moreno decida para ella en el grupo parlamentario, tendrá una posición de protagonismo inevitable. Conoce la política andaluza desde las dos orillas. Antes de delegada fue parlamentaria, y eso le aporta un plus que la inmensa mayoría de sus compañeros no pueden exhibir.

Por otra parte Crespo, con su aceptación al ofrecimiento de Amat, no sólo se proyecta dentro de su partido en Sevilla (y, por tanto, en el resto de Andalucía), sino que, a la vez, refuerza su posición en Almería. (No olviden este detalle).

Hay políticos “laguna” a los que llegar (y permanecer el mayor tiempo posible en el puesto) colma su máxima aspiración. Crespo no se encuentra entre ellos. Ella se sitúa en el equipo de los políticos “río”. Se plantea la llegada a cualquier puesto como el alcance de una etapa, pero no como el paso por la última meta.

El resultado de las elecciones de marzo dejará héroes y heridos y con su regreso a la política parlamentaria Crespo estará en la mejor posición para acompañar al victorioso o para curar las heridas al derrotado. Con su apuesta puede ganar más o menos, pero en la jugada no cabe la posibilidad de la derrota. Y menos a medio y largo plazo.
(Publicado en la edición vegetal de La Voz de Almería. Autorizada su reproducción)

El PP se lo piensa mejor y vuelve a presentar a Javier Arenas por Almería

Simón Ruiz
Redactor-Jefe de La Voz de Almería

El Partido Popular empieza a despejar incógnitas para su candidatura en Almería para las elecciones autonómicas del próximo 22 de marzo. Tras la presentación de Carmen Crespo, delegada del Gobierno en Andalucía, como cabeza de lista, ayer quedó confirmado que el segundo puesto en la lista será para el actual concejal de Urbanismo en el Ayuntamiento de Almería, Pablo Venzal, y el cuarto para el vicesecretario nacional de Política Autonómica y Local del PP, Javier Arenas.

Pablo Venzal, tras Carmen Crespo
El propio presidente de los populares andaluces, Juan Manuel Moreno Bonilla, opinaba ayer que Javier Arenas debía seguir como parlamentario autonómico por Almería, circunscripción electoral por la que se ha presentado en los comicios de 2008 y 2012. “Arenas es un gran revulsivo no solo en la lista electoral de Almería, sino en el conjunto de las listas”, dijo Moreno en un acto en la localidad cordobesa de Cabra. Y añadió: “Las personas que han demostrado capacidad, honestidad, ganas y amor por Andalucía deben estar en el equipo ganador”, informa Europa Press. Respecto al resto de la candidatura aún quedaban anoche varias incógnitas por despejar.

Con tres puestos ya confirmados, está claro que no hay huecos en los puestos de salida para los que han sido parlamentarios autonómicos hasta ahora: Rosario Soto, Miguel Ángel Castellón, Rosalía Espinosa, Aránzazu Martín, José Jesús Gázquez y Maribel Sánchez Torregrosa. Se espera que a lo largo del día de hoy se despejen más incógnitas. Sobre todo, porque los plazos se van apurando y el Comité Electoral Nacional debe aprobar las ocho candidaturas andaluzas el próximo viernes en Madrid.

En puestos de salida se apunta que quedaría descartada o Aránzazu Martín o Rosario Soto, mientras que en la Comarca del Almanzora las dudas se sitúan entre Miguel Ángel Castellón y José Jesús Gázquez Linares. Una opción que se baraja es la de mantener a Rosario Soto única y exclusivamente como senadora autonómica.

Del resto de la lista, la dirección provincial del Partido Popular de Almería trabajará para que estén representados todos los territorios, desde el Poniente hasta el Andarax, pasando por el Levante y Los Vélez. La solución, en cuestión de horas.

Almería merece menos hipocresía, señor Arenas

José Luis Sánchez Teruel
Secretario General del PSOE de Almería

Leo con asombro el artículo publicado en este mismo periódico por Javier Arenas (http://www.laopiniondealmeria.com/2013/09/andalucia-merece-mas-almeria.html) firmado como diputado por Almería, en el que se vanagloria de haberse presentado a las elecciones autonómicas por la provincia como un gesto hacia esta tierra, cuando la verdad es que era todo lo contrario: vino a aprovecharse de ello, a sacar tajada electoral porque no quería presentarse por Sevilla, donde vive.

Obras del AVE en Almería,
ahora paralizadas
Comparto con Arenas el análisis que realiza sobre los sectores productivos de nuestra provincia y la capacidad que han demostrado los almerienses para lograr un indiscutible liderazgo en materias como la agricultura, la piedra natural o el turismo sostenible. En eso estamos de acuerdo. Pero solo en eso.

Me parece insultante que una persona que no ha movido ni un solo dedo por esta tierra, que es incapaz de luchar por ella, de ser crítico con las injustas decisiones del Gobierno de Rajoy que no reconoce las inversiones que nos corresponden en virtud de lo que aparece en nuestro Estatuto de Autonomía –que él mismo votó a favor– y que supone que Andalucía deje de recibir en torno a 2.000 millones de euros, se rasgue las vestiduras por la cuota territorial en la composición del Gobierno andaluz, cuando no ha hecho nada para situar a alguien de Almería en Madrid, en el Gobierno del PP.

Al parlamentario andaluz Arenas, también senador, tampoco le hemos escuchado pronunciarse sobre las infraestructuras que ha paralizado el Gobierno de Rajoy en nuestra provincia, como las obras del AVE; el soterramiento del ferrocarril; la conexión con el Puerto; la desaladora del Campo de Dalías; el túnel de la Balsa del Sapo… y tantas otras cuestiones que, de impulsarse, a buen seguro redundarían en un beneficio directo paraAlmería

También sería deseable que nos dijera qué piensa de las medidas que Rajoy va a poner en marcha contra las personas que padecen una grave enfermedad y que, a partir del 1 de octubre, tendrán que pagar parte de sus tratamientos o qué opina de la reducción de las pensiones que plantea el Ejecutivo y que reducirán de manera notable el poder adquisitivo de la mayoría de los pensionistas almerienses.

Pero, ¿en qué está Javier Arenas realmente si no se ocupa de estas cuestiones? Imagino que intentando que su relación con Bárcenas le salpique lo menos posible y que la presunta financiación ilegal del Partido Popular o los sobresueldos que manejaban, no terminen de llevárselo por delante.

Así, y en vista de su poca implicación con esta tierra, bien haría en dejar su sitio a otra persona que sí es de Almería para que realmente defienda los intereses y las necesidades de esta tierra. el desarrollo de la provincia.

Andalucía merece más Almería

Javier Arenas
Diputado por Almería en el Parlamento de Andalucía

No se puede concebir el futuro de Andalucía sin Almería. Ser almeriense es una forma especial de ser andaluz tan en positivo que constituye una marca muy representativa del porvenir que queremos: el del esfuerzo, el ánimo emprendedor, la creatividad y el dinamismo.

No se merece Andalucía que esa identidad sea menospreciada políticamente ni se merece Almería que esa aportación al ser andaluz no tenga rango institucional en el gobierno de nuestra autonomía. Andalucía merece más Almería y Almería merece mejor Junta de Andalucía.

Arenas, con los 'populares'
de Almería
Andalucía no sólo es la comunidad española más importante en cuanto a población, sino también en cuanto a coraje e iniciativa. Andalucía es sobre todo talento. Hasta ahora esa virtud no ha ofrecido el mismo fruto en todo su territorio. Ha sido letal no trasladar el concepto de que el futuro depende de nosotros mismos, alejado de cualquier victimismo o antiguos paternalismos públicos.

Si en Andalucía hay una provincia que tiene como seña de identidad la capacidad de crecer y desarrollarse a partir del trabajo duro y del esfuerzo de sus mujeres y hombres, es Almería. Antaño tierra de emigración y hoy símbolo de las oportunidades, ciudadanos originarios de más de cien naciones del mundo trabajan todos los días en Almería.

En las últimas décadas Almería ha supuesto un ejemplo de superación y progreso basado en la firme voluntad de mejorar y transformar una realidad ingrata en un escenario de desarrollo espectacular en sectores como la agricultura intensiva, la piedra natural o la gestión sostenible del entorno natural para fomentar el turismo.

Ignorar esta realidad es ignorar no sólo la realidad de Almería, sino demostrar también un preocupante desconocimiento de las posibilidades de Andalucía para liderar el crecimiento del conjunto de España.

He leído con atención estos días las numerosas muestras de malestar y hartazgo que la ausencia de almerienses en responsabilidades clave del gobierno andaluz ha provocado en la provincia. A este respecto me gustaría decir no sólo que Almería merece estar representada en el gobierno de Andalucía, sino también que Andalucía merece contar con Almería, tierra que da hombres y mujeres formados y con capacidad de gestión, independientemente de su adscripción política.

La apuesta popular por Almería no ofrece duda; de hecho se tomó la decisión de que su candidato a la Presidencia de la Junta se presentara por Almería. Se quería reconocer el modelo productivo de vanguardia de esta tierra.

Me siento muy orgulloso de que el PP tenga hoy a una almeriense, Carmen Crespo, al frente de la Delegación del Gobierno en Andalucía, la representación institucional más importante que un militante del PP puede ocupar hoy en Andalucía. Por otra parte conozco a gente de la izquierda almeriense que está sobradamente a la altura de cualquier exigencia para formar parte del actual Consejo de Gobierno andaluz.

Andalucía no podrá salir de la crisis sin contar con la experiencia directa, la participación activa y el empuje que suponen los almerienses allá donde trabajan, estudian o investigan. Y es precisamente este modelo de crecimiento y desarrollo el que
desde el Partido Popular Andaluz queremos trasladar desde Almería a otras zonas de Andalucía que necesitan impulsar sus capacidades al margen de otros recursos cortoplacistas y finalmente improductivos.

Quiero recordar que el programa del Partido Popular, que defendí orgullosamente como cabeza de lista por esta provincia, incluía, entre otras medidas, la ubicación de la Consejería de Agricultura en Almería.

No se puede entender Andalucía desde criterios centralistas. Así no se avanza en la vertebración territorial, cultural y política de nuestra autonomía, asunto aún sin resolver.

No obstante este nuevo obstáculo, el dinamismo de la economía almeriense, la laboriosidad de su gente y su innegable potencial como tierra de oportunidades, logrará que Almería salga de la actual crisis económica con o sin el apoyo del nuevo gobierno en la Junta, al que, hoy por hoy, cuesta denominar gobierno “andaluz”.

Una parte no hace el todo, pero el todo está formado por todas las partes. Sin exclusiones. Almería saldrá adelante. Momentos peores se han superado. Estoy convencido de que cuanto más de Almería haya en el conjunto de Andalucía, más alto y más lejos llegaremos todos los andaluces.

El hijo de Arenas

Marcial Vázquez
Comentarista político

“A menudo los hijos se nos parecen y así nos dan la primera satisfacción…” Sin lugar a dudas esta canción de Serrat es una de mis favoritas. Y lo es a pesar de que yo no soy padre, y seguramente nunca lo seré. Sin embargo no es necesario llegar a ciertos estados biológicos para comprender lo que implica un sentimiento y compartir esos temores que siempre encierra toda relación afectiva y no digamos ya si es paternal.

De Javier Arenas, a estas alturas, no debe sorprendernos nada, porque políticamente ya ha demostrado, desde hace muchos años además, que es lo peor que le ha podido pasar al PP de Andalucía, y por extensión a la sociedad andaluza. Arenas no solamente ha conseguido ser el político que más elecciones ha perdido en nuestra democracia, sino la persona que ha convertido a su partido en un apéndice más de su ambiciosa como espuria carrera política, que, lejos de ser colmada durante su estancia en Madrid, le provocó nuevos espasmos despóticos con los que regresar a Andalucía para darle otra vuelta de tuerca más a las urnas de San Telmo a ver si así podría llegar a sonar la flauta. Ya nadie le recuerda que dijo que se iría cuando Aznar se marchase por la sencilla razón de que la palabra arenil deja de tener valor en cuanto se le conoce, y a ti Javier, a estas alturas, ya te conocemos todos.

Diste por amortizada a Teófila después de perder dos elecciones. Las mismas que tú por entonces. Sin embargo, ahora que llevas tres derrotas no te das a ti mismo por amortizado. Para esto no te quedó más remedio que barrer todo el PP andaluz de gente próxima a la alcaldesa de Cádiz y volver a llenar el partido de inútiles y mediocres acreditados donde todo mérito es la sumisión a tu moreno perenne. Pero, lejos de quedarte aquí, tú fuiste uno de los principales culpables de que Mariano Rajoy no hiciese lo que cualquier persona decente hubiese hecho después de perder en el 2008: irse a su casa. Le hiciste creer lo mismo que, por lo que parece, tú te aplicas a ti mismo: que sois imprescindibles para que el PP siga existiendo y para que los españoles y andaluces puedan ser justamente gobernados algún día. Que luego todas las encuestas dejen patente que ni los españoles ni los andaluces os quieren, eso da igual, porque tenéis la vergüenza tan adormecida que además predicáis que sois los salvadores de todas las realidades nacionales de España.

Y por si esto no fuera poco, no solamente has demostrado tu escasa talla política, sino que también te has adentrado en esta legislatura en el peligroso terreno de enseñarnos a todos tu catadura moral: primero, te aprovechaste de un padre hundido en su dolor por el recuerdo del asesinato de su hija; y ahora buscas derrotar en la prensa a quien no pudiste derrotar en las urnas a través de su parte más débil: la figura de sus hijos.

Habéis fabricado dos montajes sobre hija e hijo de Chaves que poco se ajusta a la realidad, pero que os sirve para adoctrinar a esos sectarios ciudadanos que entran en éxtasis cuando hablan en cualquier tertulia de bar de cómo el PSOE está lleno de enchufados y de hijos aprovechados mientras olvidan que en su partido, en el PP, está encarnado el ejemplo más hiriente y escandaloso de tráfico de influencia política: Ana Botella. Por no empezar a contar con detalles y ejemplos la cantidad de casos de familiares, parientes, primos y amigos íntimos, que han sido colocados y se han beneficiado inmoralmente de los cargos y posiciones de muchos dirigentes del Partido Popular.

Hace pocas noches, como padezco insomnio, estaba viendo un capítulo de una de mis series favoritas, Blue Bloods. Trata de una familia de policías de Nueva York. Y me acordé de mi padre. Y entendí que quizás yo le fallé hace algunos años. Mi abuelo fue Guardia Civil. Él también lo es, pero yo no he querido serlo, y sé que le hacía mucha ilusión. Tal vez escogí un camino mucho más difícil, pero que en el fondo también busca mejorar la sociedad desde mi rincón: una columna de un periódico donde ayudar a comprender a quien me lea la complejidad política de nuestra sociedad. Por esto mismo, y por si da la casualidad de que mi amigo Arenas lee este artículo, no te olvides nunca, Javier, de que tú también eres padre y que quizás un día tus hijos te piden que les ayudes a salir adelante en un mundo tan difícil. ¿Qué les vas a decir entonces? A lo mejor te acuerdas de Paula Chaves o de Iván y les dices: lo siento, hijos míos, pero aunque lo que me pedís no es ilegal, yo no puedo hacer ahora lo mismo que en su día hizo otro padre y por lo que yo intenté destruirle.

Tormenta de Arenas

Javier Salvador
Director de Teleprensa

Hace un par de días vi en la tele las imágenes de una tormenta de arena. Una especie de barrera de una enorme altura que se cernía sobre Kuwait. El día se apagó de repente y los felices habitantes de las ciudades de uno de los estados petroleros más ricos de este mundo que conocemos, comenzaron a hablar del fin del mundo.

Y esa sensación de fin del mundo, de que todo se les viene abajo, es un poco la que ayer empezaron a padecer muchos, muchísimos, de los alegres seguidores de Javier Arenas, líder del PP en Andalucía, a quien su ex tesorero, Luis Bárcenas, le ha hecho la jugada del siglo metiéndole de cabeza en el caso Gürtel. El PSOE estaba deseando tener una herramienta para soltarle toda la mala baba contenida por el tema de los ERE, pero ni en sus mejores sueños pensaban que sería directamente con la que posiblemente pasará a la historia como la mayor trama de corrupción política que jamás se ha investigado judicialmente en la España democrática.

El tesorero al que obligaron a dimitir, al que el PP ha dejado de lado y marcado, ha tirado de la manta ante el juez, y lo primero que ha dicho es que todos esos contratos sospechosos se decidían en un comité en el que estaba Javier Arenas. Como en esos tiempos el líder conservador andaluz era el hombre fuerte del partido, el secretario general, le ha puesto al frente de las sospechas y no será de extrañar que el juez le llame para que se aclare su presunta implicación con los chicos de Correa, el bigotes y toda esa fauna que regalaban algo más que trajes a medida.

Pero sorprende que, por primera vez, el PSOE tire de genio y le pida a Javier Arenas lo mismo que él está pidiendo a la Junta en el caso de los ERE. Es decir, que se presente ante el juez, que aporte las actas de esas reuniones de dirección en las que se decidieron esos contratos y todas esas cosas que suponen probar de la medicina que lleva días recetando al ejecutivo andaluz.

Y esto traerá cola, porque ahora muchos empezarán a entender por qué Camps está vivito y coleando en el mundo de la política, cuando por mucho menos han dimitido políticos de todos los niveles. Vamos, que hubo uno que hasta murió políticamente por irse de cacería y coincidir con el juez Garzón justo cuando saltó el caso Gürtel. Y la explicación más lógica es que Camps no es el único al que salpica la trama, sólo tenía que esperar para decirles a los suyos eso de a ver quién es el bonico que deja la silla el primero.

No obstante, Javier Arenas no va a tener a su mayor enemigo en el PSOE, entre otras cosas porque son muy malos montando contraofensivas. Donde debe tener cuidado es en su propio partido y por dos cuestiones muy sencillas.

La primera es que en el PP existe un debate sucesorio tan fuerte como el abierto en el PSOE, pero los conservadores son más sibilinos y ordenados. Todos saben que Aguirre no se conforma con su situación actual, y son muchos los barones que la apoyan y que barajan la hipótesis de que al más mínimo desliz se caen las encuestas.

Independientemente del palo recibido por Arenas con su salida en los papeles de la Gürtel, el PP ha errado el tiro con el Caso Faisán e intentado el linchamiento público del Gobierno por las actas intervenidas a ETA, porque una vez más se han quedado solos en el hemiciclo parlamentario y su estrategia de utilizar a los medios que controlan no ha hecho más que despertar a los abstencionistas con el famoso grito de ¡que viene la derecha!

Se veía venir. Muy fácil lo tenían para no meter la pata por la borrachera de optimismo. A ver cómo lo hacen ahora, porque esto me recuerda a la implicación de ETA en el 11 M o las justificaciones por la Guerra de Irak, es decir que se ahogaron en su verdad, que precisamente era mentira e insostenible para el resto de los españoles.

De momento Arenas ya tiene su propio tormento, y con los mismos efectos que una tormenta de arena. Todo se ha vuelto oscuro en cuestión de minutos.