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Venta ilegal de pescado en el puerto de Almería: la buena y la mala disposición

Gabriel Sánchez Ogáyar
Escritor

El eco y la repercusión sobre la denuncia que desde este medio hicimos al publicar la venta ilegal de pescado que se lleva a cabo en el Puerto de Almería ha hecho que sea la propia presidenta de la Autoridad Portuaria, Trinidad Cabeo, la que, tomando las riendas del asunto, haya dado traslado a la Consejería de Agricultura y Pesca de la Junta de Andalucía el caso para que sea la mima la que se pronuncie sobre lo que se entiende por segunda venta.

Cabeo y Ortiz están por la labor
Días después la respuesta no se hizo esperar cuando inspectores de la consejería se trasladaron al puerto para comprobar la veracidad de dicha denuncia, constatando que si bien en aquellos momentos en las naves donde se llevaba a cabo la segunda venta no había actividad alguna, tanto su impolutez como su falta de actividad dio pie a la sospecha por parte de los inspectores. La pregunta que nos hacemos es: ¿quién les puso sobre aviso?

Aunque existen sospechas de quien ha podido hacerlo, resulta difícil aunque no imposible constatarlo; sin embargo, no resulta conveniente publicarlo hasta no tener una prueba fehaciente del autor de dicha filtración, cuyos tejemanejes en el puerto son de sobra conocidos por todos aunque sean pocos los que se atrevan a denunciarlos, si no es en petit comité.

Que la segunda venta se produce es evidente, como evidente es el compromiso de Trinidad Cabeo por atajar la ilegalidad dentro del puerto, algo que pude constatar tras la reunión mantenida en la sede de la Autoridad Portuaria a la que, tras la convocatoria llevada a cabo por parte de la presidenta, acudieron entre otros el director del puerto, el jefe de explotación, el delegado de Agricultura y Pesca de la Junta de Andalucía en Almería, José Manuel Ortiz, así como dos representantes de los afectados.

Tras escuchar a los afectados tanto Trinidad Cabeo como José Manuel Ortiz dejaron claro que ni la Delegación ni la Autoridad Portuaria estaban dispuestos a permitir que se llevara a cabo ninguna actuación ilícita. Para ello la presidenta ha dado orden a la policía portuaria de extremar la vigilancia en lo referente a la venta ilegal de moluscos que se lleva a cabo en la explanada que hay junto a la lonja, donde furgonetas procedentes de otros puertos venden el género sin pasar por la lonja pesquera y en consecuencia sin el control sanitario y fiscal que exige la legislación. Una lidia difícil teniendo en cuenta que algunos miembros de la policía portuaria no están por la labor, como hemos podido comprobar in situ.

También José Manuel Ortiz hizo lo propio en relación a lo que se entiende por segunda venta y cuya competencia corresponde a la Junta de Andalucía.

Al indagar en este asunto sabemos de las dificultades, zancadillas y trabas que Trinidad Cabeo tendrá que sortear hasta conseguir el objetivo. Los vicios ocultos del puerto son más que evidentes, como lo es el servilismo de unos y los negocios encubiertos de algún responsable de la institución que ha manejado la misma haciendo de su capa un sayo, no solo permitiendo, también fomentando dichas prácticas.
¿A cambio de qué?

A buen entendedor pocas palabras bastan. Sin señalar a nadie, a veces una retirada a tiempo es una victoria, incluso si la misma viene por una jubilación.

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