Edita: FIDIO (Foro Indalo de Debate, Ideas y Opinión) C. I. F.: G04253035 Presidente del Consejo Editorial: Emilio Ruiz

Federico García Lorca


Macarena Ruiz Esquinas
Profesora

Federico García Lorca nació en Fuente Vaqueros (Granada) el 5 de junio de 1898. En su casa natal estuvo hasta los siete años. Deespués se mudó a Valderrubio, anteriormente conocida como Asquerosa, nombre que a Federico le disgustaba bastante. Allí escribió varias de sus grandes obras: La Casa de Bernarda Alba, Yerma, Bodas de Sangre, Doña Rosita la soltera

La casa de Bernarda Alba, Federico la escribió de la siguiente manera: su tía, que vivía al lado de la casa de los Alba- donde realmente pasó ese drama-, dejó que su sobrino escribirse todo lo que allí se escuchaba, casa con casa, pared con pared. La misma gente del pueblo aún lo desmiente: ¡tampoco es para tanto! ¡es mentira!... Pero no creo que Lorca estuviese sordo. Por algo lo escribiría.

Federico
Su padre, don Federico García Rodríguez, era un hombre rico y propietario de tierras, que con el paso del tiempo dieron su fruto en la compra de varias propiedades y desarrollo de su tierra, Granada. Se casó por primera vez con una mujer muy rica, propietaria de la casa  de Valderrubio. Por segunda vez se volvió a casar con una maestra de escuela, doña Vicenta Lorca Romero. Doña Vicenta trabajó de maestra durante cinco años. Al casarse dejó de ejercer, pero no perdió contacto con la escuela, ya que Federico y el resto de sus hijos estuvieron muy integrados en las actividades educativas, motivadas por  la  propia vocación de la madre. El matrimonio tuvo cinco hijos: Paco, Federico, Concha, Isabel y Luis. Este último murió de neumonía a los dos años de edad. En el dormitorio del matrimonio, en la casa de Fuente Vaqueros, podemos ver encima de la cómoda una figura de cerámica donde está grabado el nombre de Luis García Lorca (1900-1902).

En Valderrubio y en las casas de campo de la familia Lorca podemos ver la relación estrecha que Federico mantenía con “las muchachas” de la casa: mujeres que se encargaban de dar el pecho y amamantar a los hijos de los ricos, contarles cuentos y cantarles canciones populares. Las muchachas tenían su propia casa donde el mismo Federico residía, como un segundo hogar, que comunicaba con el gran patio que caracteriza a estas casas de campo, de patios verdes y frondosos, con huertos y pozos en las esquinas y un rincón de lectura, frescos espacios donde contemplar todas las fases de la luna.

Federico realmente disfrutaba de tanto cariño e historias que le transmitían de niño. Educado en un ambiente de cariño y “armonía” por un ambiente familiar y gente que le quería a él y al resto de sus hermanos, Lorca tuvo una infancia feliz y confortable. Además, la música, en especial, su amor al piano, al cante popular y la literatura unidas a otras artes hicieron del genio y su don, un artista sensible, solidario y humano.

En la Residencia de Estudiantes (fundada en 1910) se fundió todo lo mejor del ambiente cultural, artístico y científico de Europa. La entrada de  Federico en la residencia fue como abrir una ventana al mundo. Artistas como Luis Buñuel, Juan Ramón Jiménez, Miguel de Unamuno, Rafael Alberti… vieron en Lorca a un verdadero artista y genio. La misma residencia fue la cuna y la puerta de entrada a nuevos caminos. La Residencia fue una de las ideas precursoras de la Institución Libre de Enseñanza, fundada por Francisco Giner de los Ríos en 1876.

Casa de los Lorca
Uno de los grandes proyectos de Lorca y un grupo de jóvenes que emprendieron una lucha literaria en Granada fue la Revista Gallo, una revista literaria innovadora de la que solo llegaron a publicarse dos números. Fue ilustrada por el mismo Salvador Dalí. Este grupo de jóvenes intelectuales y Lorca querían mostrar el nacimiento de lo nuevo en la literatura, artes, ¡estaban abiertos al mundo! La misma idea fue truncada y fue imposible sacarla adelante.

En Granada, en la Huerta San Vicente, nombre dedicado a la madre de Federico, doña Vicenta, Lorca tuvo la oportunidad de disfrutar todos los veranos, desde 1926 hasta 1936, de unas largas estancias de tranquilidad, paz, alegría y noches de estrella junto a su familia y amigos artistas que iban a verle. Allí escribió la mayor parte de sus obras. Al visitarla, se pueden contemplar sus dibujos y pinturas, así como las de sus amigos Salvador Dalí y Rafael Alberti. En todas queda impregnado el surrealismo de la época. Un Lorca surrealista que ilustraba sus propias obras para representarlas a través de su compañía de Teatro Universitario: La Barraca. La idea más brillante, dar al pueblo la cultura, los valores y el arte que se merecía. Un proyecto innovador que dejó al pueblo con ganas de saber más, de conocer, de sentir lo que Lorca y su grupo de teatro conocían, juventud emprendedora que amaba la libertad. Todas sus obras de teatro y poesía, y sus numerosos viajes al extranjero, dejaron una huella universal.

La muerte de Federico García Lorca, el 18 de agosto de 1936, fue un hecho dramático. En realidad, entre Alfacar y Víznar transcurre el encarcelamiento de Lorca antes de su muerte y su fusilamiento. Sin embargo , con exactitud, es difícil saber dónde lo asesinaron. Lo que sí es cierto que, junto a él, estaban dos banderilleros y un maestro de escuela. Cuatro inocentes a los que fusilaron al mismo tiempo. En el mismo Alfacar hay una gran tumba donde se puede ver una cruz enorme con una mención: “Lorca somos todos (1992)”. En ese mismo lugar hay una fosa con dos mil o tres mil personas. Y en los mismos alrededores también hay fosas con cadáveres. Todas víctimas de la Guerra Civil. Es un lugar espeluznante.

A raíz de este drama, la familia embarcó hacia Nueva York y jamás volvió a Granada, excepto Isabel. La familia fue acogida por Fernando de los Ríos. El padre de Lorca, don Federico García Rodríguez, murió en Nueva York (1945); la madre, doña Vicenta, murió en Madrid (1951). La hermana pequeña, Isabel, falleció en Madrid (2002) y este año 2013 ha fallecido uno de los sobrinos de la familia García Lorca. Su familia le guarda el mayor y más profundo de los respetos.

El sentimiento y el alma vive aún en Granada. En su escritorio lorquiano, en la Huerta San Vicente, se puede sentir su presencia. Federico vive en el corazón de todos.

Carta de Federico a “las muchachas”

“Aquí están, Anilla la Juanera y Dolores, la Colorina
Sobre todo mi Dolores, por lo buenísima que es
Vino a amamantar a mi hermano Paco y se quedó,
Habla mucho, se ríe mucho, cuenta historias sin parar
Como si hubiese vivido treinta vidas.
Es analfabeta porque nadie ha sabido enseñarle
A leer, mi madre lo intentó sin resultado,
Pero sabe más que todos nosotros.
En lo que se refiere al sexo, tiene una moral natural
Sin hipocresías, ni severidades.
Ella me ha enseñado a vivir…también Víctor Hugo, Galdós, Verlaine,
Juan Ramón Jiménez, Machado y sobre todo Rubén Darío.
Ellas, las criadas “muchachas” traen a los niños ricos, canciones
Romances y cuentos.
El niño tiene la marca
De la mujer pobre, que le da al mismo tiempo
En su cándida leche silvestre, la médula del país”.