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Garrucha: cinco millones en facturas sin pagar

David Franco
Portavoz de Ciudadanos en el Ayuntamiento de Garrucha

Ciudadanos Garrucha ha vuelto a denunciar la nefasta gestión del equipo de Gobierno por acumular casi cinco millones de euros en facturas sin pagar. Esto demuestra su desidia y abandono de funciones. Entró criticando la herencia recibida y lo que ha hecho es empeorarla. Su legado sí que será un problema para el futuro inminente de nuestro pueblo. El único interés que persiste es el de permanecer anclados al sillón, lo que necesite o no Garrucha pasa a un segundo plano para este equipo de Gobierno. Por ello, hemos solicitado su dimisión, porque nuestros vecinos no pueden ser los perjudicados de una gestión que está llevando a la ruina a las arcas municipales. No ha afrontado esta situación, entre otras, y no ha buscado soluciones que respondan ante todos los proveedores que están sin cobrar.

María López, alcaldesa de Garrucha

Si nos fijamos en nuestros agentes de la Policía Local, nos damos cuenta de esa desidia. Tenemos patrullas unipersonales. Junto a ello, han estado tres meses sin convocar un pleno, simplemente porque no tienen iniciativas que defender ni implementar. Hemos propuesto la creación de una mesa en la que estemos representados todos los grupos políticos para establecer líneas que vayan dirigidas a la recuperación económica de Garrucha. No la han aceptado. No les interesa que sepamos cómo gestionan el dinero público.

Nuestro municipio tiene un potencial tremendo y tenemos que actuar con urgencia para que recupere su resplandor y brío comercial, sector al que tiene totalmente abandonado este equipo de Gobierno

Sólo sabe echar balones fuera, atacar a la Junta de Andalucía, administración que, por cierto, ya ha adjudicado el estudio de viabilidad para la ampliación del puerto de Garrucha entre otros asuntos, pero se olvida de sus competencias y las funciones que tiene que ejercer. Nuestro municipio tiene un potencial tremendo y tenemos que actuar con urgencia para que recupere su resplandor y brío comercial, sector al que tiene totalmente abandonado este equipo de Gobierno. Queremos que Garrucha retome su fuerza. Quien busque su comodidad personal, un sillón público no es el sitio adecuado.

Ayuntamientos almerienses incumplidores con Hacienda


Rafael Burgos
Diputado provincial de Ciudadanos

⏩Una veintena de Ayuntamientos almerienses no han remitido al Ministerio de Hacienda la pertinente información presupuestaria del ejercicio anterior, lo que supone una falta de transparencia en la gestión económica de los Ayuntamientos afectados, a saber: Alhabia, Almócita, Berja, Cantoria, Dalías, Enix, Felix, Huércal de Almería, Huércal-Overa, Laujar de Andarax, Líjar, Lucainena de las Torres, Olula de Castro, Oria, Pulpí, Rágol, Santa Cruz de Marchena, Somontín, Urrácal y Zurgena.

El caso de Garrucha hay que tildarlo de grave (Loa)

El informe de Hacienda diferencia entre Ayuntamientos que, a fecha 22 de julio, sí han remitido al Ministerio de Hacienda la liquidación del presupuesto de 2018, así como aquella información que requiere la normativa de estabilidad presupuestaria, y aquellos consistorios que no han remitido y/o firmado dicha información. En ese sentido, hay que considerar a los ejecutivos anteriores al 29 de mayo como responsables, pero son los gobiernos municipales constituidos tras las últimas elecciones locales los que deben remitir la información presupuestaria a Hacienda a la menor brevedad posible.
Llama especialmente la atención el caso de Garrucha, que hay que tildar de grave, puesto que también incumple el objetivo de estabilidad presupuestaria
A todo ello hay que añadir otros ocho Ayuntamientos almerienses que incumplen la regla de gasto fijada por el Ministerio de Hacienda. Se trata de los ayuntamientos de Almería capital, Carboneras, Garrucha, Huécija, María, Níjar, Olula del Río y Vera. De estos consistorios, llama especialmente la atención el caso de Garrucha, que hay que tildar de grave, puesto que también incumple el objetivo de estabilidad presupuestaria según criterios SEC y de acuerdo con la información facilitada por las propias entidades locales.

Muere a los 104 años el garruchero Antonio Bonaque


Emilio Ruiz
@opinionalmeria

➤➤➤ Antonio Bonaque Martínez, el garruchero más longevo, ha fallecido a los 104 de edad en Marín (Pontevedra), donde estableció su residencia en el año 1943 tras llegar destinado desde la Escuela Naval de San Fernando, de Cádiz. Una rotura de cadera, al poco de cumplir un siglo de vida, dio lugar a que en los últimos años necesitara utilizar una silla de ruedas.

Antonio Bonaque, el día de su 103 cumpleaños (Áñlbum familiar)

Antonio Bonaque nació en Garrucha el 3 de enero de 1915 y toda su vida profesional, hasta el año 1980, que se jubiló, la ha desempeñado como administrativo de la Academia de la Armada como trabajador civil. Su nacimiento se produjo cuando en España reinaba Alfonso XIII. Era aún un niño cuando sus padres se trasladaron con él a Allvar Les Bains, cerca de Grenoble. Allí realizó sus estudios y comenzó a trabajar como inspector de seguros.

En 1936 se vio obligado a volver a España para cumplir con el servicio militar obligatorio. La guerra civil española le sorprendió cuando estaba destinado en San Fernando. Como hombre bien formado que era, al finalizar la guerra le ofrecieron un puesto de administrativo, como personal civil de la Escuela Naval, que aceptó. A los pocos meses de ocupar su empleo, en 1939, quiso volver a Francia para reunirse de nuevo con sus padres y sus hermanos, pero no pudo porque le pusieron trabas para obtener el pasaporte. Antonio no volvería a ver a sus padres hasta que terminó la Segunda Guerra Mundial.

En San Fernando, Bonaque conoció a la que sería su esposa, Isabel Belizón Durán, con la que tuvo tres hijas: Cristina, Ana e Isabel. En 1943 el cabeza de familia fue trasladado a la Escuela Naval Militar de Marín (Pontevedra), donde estableció su domicilio de forma definitiva. En su nuevo destino, su esposa trabajaba como modista. La mayor parte del trabajo era para la propia Escuela Naval. Era el único miembro vivo de la primera dotación de personal con la que fue inaugurada la Escuela Naval Militar de Marín.

En Marín, su ciudad de adopción, Antonio Bonaque ha recibido a lo largo de su vida numerosas muestras de reconocimiento a su vida profesional y vecinal. En 2018 fue reconocido con una Mención Especial de los premios Facendo Historia 2018 por parte del Grupo de Accion Cultural Reencontro coa Historia de Marín, del Concello y de la Escuela Naval Militar. En el acto de entrega del galardón participó, además de la Escuela, el Concello de Marín.

Cuando el niño Julio Iglesias veraneaba en Garrucha


Manuel León
Periodista

➤➤➤Antes de Benidorm y Miami fue Garrucha; antes de conquistar el estrellato musical y la fama mundial, Julio Iglesias de la Cueva tuvo su primera playa, sus primer sabor a salitre y sus primeros pasos sobre una arena mojada, en esa rada abierta a los cuatro vientos en el Levante almerienses. Fueron dos veranos infantiles, fugaces y dichosos -los de 1948 y 1949- los que la familia Iglesias de la Cueva, con sus hijos Julio y Carlos, procedentes de Madrid, pasaron sus vacaciones en Garrucha. Primero en la posada de las hermanas Isabel y María, en la entonces calle Calvo Sotelo, y luego en una casa de alquiler.

Julio Iglesias, de niño, en Garrucha (La Voz)

Julio Iglesias Puga y Rosario de la Cueva Perignat se sumaron así a la costumbre del veraneo almeriense iniciada por su tío Jorge de la Cueva y Orejuela, dramaturgo y crítico literario de El Debate y su esposa Pepita de Haro Benavides, hija del que fuera alcalde de Vera, Tomás de Haro. De la misma manera, se adhirió también el abuelo materno del cantante, José de la Cueva -hermano de Jorge y autor teatral como él- junto a su esposa Dolores de Perignat, de origen puertorriqueño. Allí disfrutaron las tres familias de esas temporadas de baños de finales de los 40, enfrente de El Perejil, cuando no había sido reconstruida aún la Caseta de Sanidad como Club Náutico; allí corretearon con el culo al aire lo hermanos Carlos y Julio, en ese polvoriento malecón que entonces se regaba a mano, saboreando chambis y riñendo con las posaderas por ensuciarles el suelo con los pies de arena de la playa, así al menos lo recordaba María Carballo, una vecina de la época, quien evocaba también cómo Julio, tenía ya una amiguita especial que era de Huércal-Overa.

El abogado José de la Cueva de Haro, primo de la madre del artista que más discos ha vendido en la historia de la música latina, recordaba sobre todo de Julio y de Carlos que se ponían negros como el hollín de tanto sol almeriense. Y abundaba en ello el abogado Fausto Romero-Miura- un abrazo eterno desde aquí para él- cuya madre era amiga de la de Julio en esos días estivales de Garrucha, donde la familia materna de Fausto tenía casa. “Le llamaban Sabu, de negro que se ponía”, rememoraba Fausto refiriéndose al cantante. (Sabu era un actor hindú muy en boga en la década de los 40 que participó en películas como El ladrón de Bagdad y que destacaba por su tez morena).

El propio Julio recordó en dos ocasiones que actuó en la provincia sus vínculos con Garrucha a través de su familia materna: una fue en Olula en los años 90 y otra en la Plaza de Toros de Roquetas, en 2013, cuando evocó desde el escenario, antes de arrojar la corbata al público: “Yo pasé tiempo en Garrucha, cuando era un chavalito, me gustaría volver a ese pueblo”.

El abuelo del divo y su tío abuelo -José y Jorge de la Cueva-, hermanos, autores y críticos teatrales de cierta nombradía, eran oriundo de La Palma del Condado, provincia de Huelva, donde nacieron en 1886 y 1884 respectivamente. En 1908 triunfaron ganando el primer premio del diario El Heraldo de Madrid con su sainete ‘Aquí hace falta un hombre”. Después le siguieron zarzuelas, guiones cinematográficos y numerosas comedias representadas en teatros madrileños como el Albéniz o el Calderón.

Don Jorge, más prolífico, escribía sus crónicas artísticas en el diario El Debate y en el Ya y fue profesor de la primera Escuela de Periodismo. Su obra Creo en ti fue llevada al cine por Luis Lucía con el nombre de Gloria Mairena, interpretada por Juanita Reina. También recibieron el premio Rodríguez Santamaría de la Asociación de la Prensa de Madrid en 1941 y 1942. En 1949, escribiendo también en tándem, obtuvieron el premio Lope de Vega, compartido con Buero Vallejo y su ‘Historia de una escalera’. La amistad de los de la Cueva con Buero era tal que el afamado autor pasó unos días de veraneo en Garrucha como invitado. Cuentan los que le conocieron, que cuando don Jorge se sentaba en el Malecón garruchero, en gratas tertulias estivales, era un ejemplo de erudición hablando de astrología o de marinería con el comandante Antonio Diufaín y entonces iba creciendo el número de oyentes atentos a esos ingeniosos debates en ese improvisado ateneo al aire libre.

 Los hijos de don Jorge -José y Manolo- y sus familias han seguido veraneando en Garrucha hasta ahora. José de la Cueva, el abuelo de Julio, desarrolló su labor de crítico teatral en el diario Informaciones, y fue uno de los primeros escritores que indagó en el supuesto origen mojaquero de Walt Disney, con su amigo el gallardero Serafín Alarcón.

La presencia de Julio Iglesias en Garrucha se quebró cuando el doctor Iglesias Puga y su esposa eligieron como nuevo lugar de veraneo la playa de Peñíscola. Para entonces, el joven Julio, que está a punto de cumplir los 76 años, se matriculó para estudiar Derecho en el CEU, soñando con convertirse en portero del Real Madrid, donde militó en el filial compartiendo vestuario con Grosso y Pedro De Felipe. Pero un accidente truncó su trayectoria y el destino le puso una guitarra en las manos, iniciando su escalada al estrellato. Al amparo de sus primeros éxitos, una delegación de garrucheros de Madrid le solicitó que actuara en el pueblo y que cediera la recaudación para restaurar la Iglesia, pero no hubo ocasión.

Nunca más volvió a Garrucha Julio -que se sepa-, el pueblo de su primera niñez, donde discurrieron sus primeros nados, donde se enfrentó a sus primeras olas, desde donde la vida ya nunca volvería a ser igual.

La alcaldesa de Garrucha tarda más de 100 días en responder al Defensor del Pueblo


David Franco
Portavoz del Grupo Municipal de Ciudadanos en el Ayuntamiento de Garrucha

Desde el Grupo Municipal de Ciudadanos en el Ayuntamiento de Garrucha hemos instado al equipo de Gobierno municipal, encabezado por la socialista María López, a que se tome en serio de una vez a una institución como el Defensor del Pueblo Español, ya que el tiempo medio de respuesta del Ayuntamiento garruchero sobrepasa los cien días, lo que da una idea de la falta de transparencia y el desinterés en contestar en tiempo y forma.

María López deja pasar más de 100 días para responder al Defensor del Pueblo (Loa)

Si bien ese tiempo medio de respuesta se ha reducido ligeramente durante el último año, ya que el consistorio garruchero ha pasado de 127 días de tardanza en 2018 a los 102 días de media actuales, el hecho de que este Ayuntamiento se tire más de cien días para responder una solicitud de información de una institución pública como la del Defensor nos parece, cuanto menos, censurable.
Los casi 103 días que tarda nuestra alcaldesa en facilitar información contrastan con los 12 días que tarda el Ayuntamiento de Vera o los 33 días de Huércal-Overa
Instamos a la alcaldesa a aclarar la naturaleza de la información requerida por el Defensor, y el por qué de esta tardanza. Los casi 103 días que tarda nuestra alcaldesa en facilitar información contrastan con los 12 días que tarda el Ayuntamiento de Vera, o los 33 días de Huércal-Overa, los 37 de Turre o los 61 de Pulpí; si incluso ya superamos por poco a Mojácar, que hasta hace semanas era el Ayuntamiento que más tardaba de toda la provincia.

Ambrosio López, el juez instructor del Crimen de Níjar


Antonio Torres
Director de Canal Sur en Almería

El 22 de julio de 1928, un crimen, ocurrido en Nijar, impactó a la sociedad española. Fue el drama que inspiró Bodas de sangre, de Federico García Lorca. La pionera del periodismo y una de las primeras feminista Colombine publicó Puñal de claveles. Nuestro talento constituye un homenaje póstumo al juez que instruyó el sumario.

El juez Ambrosio López, rodeado de su equipo de colaboradores en la instrucción del crimen (Mundo Gráfico)

La novia, Francisca Cañadas, se dio a la fuga por amor con su primo Francisco Montes, momentos antes de la boda, ante el estupor del novio, Casimiro Pérez. A la novia intentaron estrangularla cuando huía con su primo Francisco Montes que cayó muerto a tiros por parte del condenado a cárcel José, hermano del novio Casimiro. La prensa, primero, cubrió con profusión los detalles del novelesco suceso, lleno de ambiciones, envidias y parentescos familiares entre todos los implicados y que dejaron el sentimentalismo en un segundo plano. Luego quedaría en la memoria para siempre, bajo una enorme obra inmortal de la literatura.

El juez instructor del Crimen de Níjar fue Ambrosio López Jiménez (Garrucha, 1895-1986), quien llegó a ser presidente de la Audiencia Provincial de Granada y la de Albacete, y magistrado del Tribunal Supremo. La Plaza de la Iglesia de Garrucha lleva el nombre del juez que antes de ser juez en Sorbas, lo fue en Purchena. Desde Sorbas se desplazó hasta Níjar para seguir desde las primeras horas la instrucción del crimen pasional. En una de las crónicas de la época se destacaba su amabilidad y respeto a los sobrinos de Francisca Cañadas, Paca la coja, a los que compraba pasteles mientras sus padres formalizaban las primeras declaraciones en el Ayuntamiento de Níjar.
En 1954 Ambrosio López fue nombrado subsecretario del Ministerio de Trabajo cuando éste era desempeñado por José Antonio Girón de Velasco, caracterizándose en esta etapa por desarrollar una infatigable labor respecto a Almería y su provincia
En 1954 Ambrosio López fue nombrado subsecretario del Ministerio de Trabajo cuando éste era desempeñado por José Antonio Girón de Velasco, caracterizándose en esta etapa por desarrollar una infatigable labor respecto a Almería y su provincia, al conseguir que importantes recursos de la entonces denominada Comisaria Nacional del Paro Obrero, dependiente de dicho Ministerio, se materializarán en obras municipales y comarcales de muchos pueblos almerienses, entre ellos, y además de la capital, muy especialmente los de Garrucha y su entorno.

Fue distinguido con la Gran Cruz de San Raimundo de Peñafort, Cruz de la Orden de Cisneros y Cruz con placa del Mérito Militar. El ingeniero y profesor Clemente Flores Montoya (Mojácar, 1942), escritor, hijo de carpintero, está muy agradecido al juez instructor del crimen de Níjar porque le consiguió una beca y en los veranos le dedicaba varias tardes a repasar los estudios. “Con 11 años”, rememora Clemente, “engañé a mi padre y me presenté en la casa de don Ambrosio para que me consiguiera una beca y poder estudiar”. “Don Ambrosio fue quien, confiando en un niño, que era yo, le abrió horizontes no soñados proporcionándome una beca para poder estudiar. Mi maestro en Mojácar, don Bartolomé Flores, me hizo creer que podía volar y don Ambrosio López me subió al avión”.

La amistad entre Ambrosio López Giménez y el innovador comerciante y juez de paz Marcos Martinez Galindo, padre de José María Martínez, exdirector de La Voz de Almería, se entrelaza desde la infancia a lo largo de la vida de ambos. Los hijos jamás se desvincularon de Garrucha, subraya el periodista Martínez, los ojos de Garrucha. José López fue subdirector general de Ordenación del Ministerio de la Vivienda. Falleció repentinamente en el aeropuerto de Sevilla y está enterrado junto a su padre y hermanos en el cementerio de Garrucha. Muy querido por impulsar el acometimiento de obras importantes como la construcción de viviendas sociales, en colaboración con Cáritas, la edificación de la iglesia y la Casa del Mar de Garrucha, datos ratificados por la actual alcaldesa María López.

La glorieta de La Simona en Garrucha


Adolfo Pérez López
Exalcalde de Garrucha

➤ Cuando un gobierno, sea nacional, autonómico o local, toma posesión de su función gubernativa, existe la cortesía política de dejarlo hacer sin ninguna crítica en los primeros cien días, tanto por parte de la oposición como de los medios de comunicación. Y es lo que voy a hacer respecto a Garrucha, aunque no se trate de un nuevo gobierno municipal ya que los siete miembros que lo componen son los mismos de los cuatro últimos años, pues no ha existido ninguna renovación entre ellos, cosa que llama la atención y da lugar a que uno se pregunte si los siete son igual de buenos para haber repetido. Al parecer ha sido así dado el resultado electoral obtenido. La cuestión es que los siete siguen cobrando su buen sueldo gracias a los votos recibidos. Y todos tan felices tras el alborozo de la noche electoral.

La futura glorieta de La Simona, en Garrucha

Acogerme la cortesía política de los cien días no significa que me impida escribir sobre el eterno problema de la rotonda del cruce de La Simona que viene de lejos, ya que la alcaldesa María López lo ha puesto sobre el tapete en su discurso de toma de posesión del 15 de junio último. También he de referirme a dos temas del mandato anterior. Siendo este el momento de hablar de ellos para que todo quede bien claro, en su justo lugar. Se trata de asuntos sobre los que la gente debe estar informada para ir conformando su opinión sobre como funciona la gestión municipal, pues me parece que si yo no les cuento lo que pasa en el Ayuntamiento nadie lo va a hacer.

Según la nota publicada por el gabinete de prensa del Ayuntamiento la alcaldesa María López, en su discurso de investidura del pasado día 15, dio cuenta de un plan de acción para el “despegue definitivo de Garrucha”, y entre las acciones que enumeró se refirió a:“La mejora de los accesos al pueblo con la construcción de dos nuevas rotondas.” Una de ellas, claro está, es la del cruce de La Simona. Es evidente que si en tan solemne acto la alcaldesa le ofrece al pueblo la obra de la rotonda es porque la considera un proyecto estrella del nuevo mandato del equipo de gobierno.

Ahora veamos la realidad del asunto. El 20 de marzo de 2016 (hace más de tres años), el Ayuntamiento publicó una nota de prensa en la que afirmaba que se haría la rotonda en el peligroso cruce de La Simona, y añadía que el PP, en sus ocho años de gobierno municipal, no fue capaz de solucionar, pero que gracias a que el gobierno socialista del Ayuntamiento de Garrucha había reactivado el Plan General de Ordenación Urbana (PGOU) la obra se llevaría a cabo como objetivo prioritario a finales de 2016 o inicio de 2017. Y como refuerzo de la veracidad de lo anterior, copio las dos frases textuales que al respecto dijo la alcaldesa María López entonces:

“Lo que no podemos permitirnos es tener en los cajones las infraestructuras que nos van a permitir crecer, dar servicios a la altura de lo que hoy es Garrucha y de lo que queremos que sea mañana. Nuestros accesos son nuestra imagen y esa rotonda tendría que estar ya hecha, pero claro, si se pierde el tiempo y el dinero de los ciudadanos en comprar miles de toallitas de manos que no gastaremos ni en tres generaciones, te encuentras una ciudad que no ha avanzado en ocho años para el bien común, sólo en beneficio de unos pocos.”

Y añadió: “Así también enseñaremos la diferencia entre para qué quiere el PGOU un gobierno del PSOE y para qué lo quieren otros partidos que viven soñando en el pelotazo urbanístico.”

Pues bien, después del énfasis de la alcaldesa y del desprecio a la oposición, han transcurrido más de tres años de esas palabras y la rotonda sigue durmiendo el sueño de los justos, lo mismo que el PGOU, pero ahora María López nos quiere ‘vender’ la primicia de una obra nueva para su gestión municipal del mandato que ahora comienza. 

Los lectores que siguen lo que se dice en los medios de comunicación sobre los asuntos municipales de Garrucha se acordarán de que el 9 de noviembre de 2017 (hace 32 meses) el Ayuntamiento daba cuenta de que la alcaldesa y el concejal Gallardo en su viaje a Madrid habían obtenido la promesa de la Dirección General de Costas del rescate del proyecto de prolongación del paseo marítimo (desde el castillo a la gasolinera) para actualizarlo y ejecutar la obra. Según dijeron esperaban que el proyecto saldría enseguida a información pública y que la obra se realizaría a finales del año 2018. Desde entonces nada se ha dicho, ha desaparecido del programa electoral socialista y la alcaldesa ni lo ha mencionado en la toma de posesión.

Como tampoco ha dicho nada de la playa del castillo, de la que nunca ha querido saber nada como es bien sabido. Sin embargo, después de que gracias a mi gestión se consiguiera que el Ministerio requiriera a la Agencia Pública de Puertos de Andalucía para que construya dicha playa, sería el momento de que la alcaldesa se preocupara de que la obra se lleve a cabo cuanto antes.

Así es que la alcaldesa María López no puede ufanarse del despegue definitivo de Garrucha si en su programa electoral no aparecen esas obras, que serían fundamentales para ese despegue del que presume, y de las que ha prescindido en su discurso. Pienso, pues, que lo bueno para Garrucha sería un poquito de más eficacia en la gestión municipal y un poquito menos de folklore. Respecto al grado de cumplimiento de su programa el tiempo lo dirá; les tendré informados.

Las elecciones en Garrucha


Adolfo Pérez López
Exalcalde de Garrucha

En Garrucha se ha cumplido lo que desde hace tiempo venía palpándose en el ambiente en cuanto a que la ganadora de las elecciones municipales del 26 de mayo último sería la candidatura del PSOE encabezada por la alcaldesa María López, que se ha alzado con un claro triunfo que le permitirá gobernar el municipio con mayoría absoluta, siete concejales, los mismos que tiene pues no ha renovado a ninguno de ellos.

María López, reelegida alcaldesa (Foto: Loa)

Veamos como han sucedido las cosas. Según los datos de internet, en las elecciones municipales del año 2015 el PSOE de María López obtuvo 1.674 votos y logró siete concejales por los pelos. Este año ha obtenido 2.178 votos y ha conseguido con holgura los mismos siete concejales.

El pueblo conoce el debe y el haber de la alcaldesa en los cuatro años pasados, sus aciertos, errores y carencias en la gestión, que de todo hay. La salida de Galasa (salida que cuenta con mi rechazo) no le ha pasado factura porque en realidad los votantes desconocen el fondo de la cuestión, ya que nadie se lo ha explicado. El tiempo dirá cuál es el resultado de esa gestión y, en su caso, será el momento de pedirle cuentas. Para los próximos cuatro años la alcaldesa tiene un programa que cumplir, un programa que con tanto énfasis ha propuesto en la campaña electoral, que es de suponer no sea un brindis al sol. Así es que habrá que estar atentos a ver como lo desarrolla. Ni que decir tiene que me alegraré de todo lo bueno que haga por Garrucha.

Respecto al Partido Popular decir que en las elecciones de 2015 se presentó con el desgarro sufrido por los concejales que abandonaron el partido. El alcalde Juan Francisco Fernández encabezó la candidatura, que obtuvo 1.372 votos y logró cinco concejales, dos menos de los que tenía. Este año ha obtenido 1.192 votos y ha conseguido cuatro concejales, uno menos. O sea, este año su candidatura se ha visto mermada en 180 votos.

Los malos números de este año del PP son el resultado de una oposición muy endeble, apenas perceptible. Oposición basada en fotos y mensajes en las redes sociales, así como en los plenos municipales, cuyos debates y votaciones no llegan al gran público, junto con la nula presencia en la calle escuchando a la gente. Si bien el partido se opone a la salida de Galasa no ha dado la batalla intensamente a pesar del boletín informativo que se editó del que solo repartieron una parte, dejando sin él a la mayoría de la población. Después de esta segunda derrota, peor que la primera, el partido se ha instalado en el tobogán de la derrota, razón por la que creo que es el momento de que se renueve la cúpula del PP local.

Los simpatizantes del PP deseamos una oposición potente, sin melindres, perseverante, que aproveche todos los medios a su alcance y no solo las tranquilas y cómodas redes sociales. Materia para hacer una buena oposición hay más que suficiente. Y dentro de cuatro años será el momento de presentar una candidatura renovada que aspire a ganar. Si no se cambia de rumbo, mal asunto. Desmoraliza ver un PP desmotivado, de escasa relevancia, que puede dar lugar a que el partido socialista se eternice en el gobierno municipal; o sea, una larga travesía del desierto. Así es que ellos verán.

En cuanto al partido de Ciudadanos señalar que su antecedente en Garrucha es la candidatura independiente (Giga) del año 2015, rama desgajada del Partido Popular, encabezada entonces por el concejal Bernardo Simón Paredes que obtuvo 476 votos y un acta de concejal (la suya). En las elecciones de este año, ya con el paraguas de Ciudadanos, el mismo Bernardo Simón ha sido cabeza de lista y de nuevo elegido con los 374 votos obtenidos. O sea, este año la merma en votos de esta formación ha sido de 102 respecto al Giga de 2015, casi la cuarta parte menos. 

Los malos resultados de Ciudadanos son el fruto de una oposición parecida a la del Partido Popular, con un programa electoral que contenía el proyecto estrella del concejal Bernardo Simón, consistente en la modificación a fondo de la estructura del paseo marítimo en base a:

- Suprimir un carril del tráfico dejando solo uno para la circulación en un solo sentido, cuyo espacio libre sería ocupado por un carril – bici.

- Suprimir las jardineras con sus árboles y los aparcamientos del lado de los edificios, de modo que todas las terrazas se colocaran en esa acera y ninguna en la parte de la baranda, excepto el Club y el Pósito.

A la vista del pésimo resultado electoral de esta formación política, es evidente que el proyecto no ha contado con el beneplácito de los votantes, que no se han dejado seducir por tal ocurrencia y han optado por su archivo, algo propio de la gente sensata.

En un municipio turístico como éste, con las empresas del ramo pendientes todo el santo año de la llegada del verano, daría gusto ver la cara de los dueños de las terrazas ante el extravío de verse encajonados junto a los edificios del paseo, con unas cuantas mesas y menos puestos de trabajo para el sector. Una medida lesiva para un municipio netamente turístico como éste. 

Sobre la candidatura “Somos Garrucha para la gente”, encabezada por Andrés Segura Soler, hay poco que decir pues no hay referencia suya al respecto. Ha logrado su acta de concejal con 316 votos. Si su plan era conseguir la ‘llave’ para el gobierno municipal no la ha logrado. Ahora queda por ver el tipo de oposición que va a practicar.

Ciudadanos, contra la concesión del agua de Garrucha a Codeur


Tania Artajo
Periodista

➤ Las agrupaciones locales de Ciudadanos de Vera y de Garrucha no están de acuerdo con que el servicio de abastecimiento de agua de este último municipio sea concedido a la empresa Codeur, participada mayoritariamente por el Ayuntamiento veratense. En un manifiesto conjunto exponen posibles irregularidades y sospechosas rarezas en la concesión, aún no materializada oficialmente.

Ciudadanos acusa a María López de intentar hundir Galasa (Foto: Loa)

Bernardo Simón, concejal de la oposición del ayuntamiento garruchero y ahora portavoz de Ciudadanos Garrucha, ha manifestado que este proyecto es la consecuencia final de la crónica de una muerte anunciada, con un pliego de condiciones para llevar a cabo esa adjudicación hecho a medida para la empresa del Consistorio de Vera, Codeur. “Es evidente que el Ayuntamiento de Garrucha le ha adjudicado este servicio a Codeur con el ánimo de intentar hundir Galasa, sabiendo incluso que Garrucha aún está dentro de la empresa pública del agua que dirige la Diputación Provincial de Almería”.
Lázaro Segura: “Parece evidente que las condiciones planteadas para que Garrucha le adjudique la concesión a Codeur están hechas a gusto del consumidor”
Según Lázaro Segura, coordinador de Ciudadanos Vera, Codeur es la única empresa que tiene a su disposición una estación de aguas residuales (EDAR) y una infraestructura ya creada, medios de los que no disponen el resto de aspirantes. “Es decir, parece evidente que las condiciones planteadas para que Garrucha le adjudique la concesión están hechas a gusto del consumidor”. “El único y pequeño inconveniente es que la depuradora pertenece a los contribuyentes de Vera y está construida con la intención de ofrecer servicio a los vecinos de este municipio y a sus perspectivas de crecimiento poblacional”.

Por otro lado, Segura considera que “si lo que pretendemos es crear otra Galasa, deberíamos preguntarnos a quién beneficia todo este asunto. Está claro que a la empresa privada y, en su defecto, a aquellos políticos que sólo miran por sus intereses partidistas y no por el bien comunitario”.

Se da la circunstancia de que durante estos días cunde el rumor en Vera de que su alcalde, Félix López, del PA, que posteriormente pactó con el PSOE para conseguir la alcaldía, podría concurrir a las próximas elecciones encabezando la candidatura de Ciudadanos, rompiendo el compromiso que había de hacerlo con el PSOE.

El día que a Garrucha le quitaron 200 metros de playa... que no le han devuelto

Adolfo Pérez López
Exalcalde de Garrucha


Corría el año 1926 cuando se recibió en el Ayuntamiento de Garrucha la notificación gubernativa de la concesión del puerto. La noticia, según cuentan las crónicas, produjo gran alborozo y expectación en la población. Finalizaban así los intensos tres años de gestión para conseguir la ansiada obra, que se terminó en los años 40. Ni que decir tiene que la construcción del puerto suponía acabar con el peligro que los pescadores padecían para botar y varar sus embarcaciones con los temporales de levante. Se trata de una obra que le da mucha prestancia a Garrucha y por la que el pueblo ha mostrado siempre una lógica satisfacción. 
Desde hace más de cuarenta años Garrucha soporta la perjudicial contaminación atmosférica del yeso sin compensación alguna para el municipio
Pero, casi siempre hay un pero, no todo ha salido a pedir de boca, pues inesperadamente han surgido cargas que se derivan de la actividad portuaria, y que no han tenido compensación alguna. La situación marchaba sobre ruedas hasta que llegó el yeso. Resulta que en la década de los años 70 del siglo XX se comenzó a explotar el yeso del municipio de Sorbas. La salida masiva del yeso se hacía (se hace) en camiones con destino a los barcos fondeados en el puerto de Garrucha, de modo que cada día, sin parar y durante años, la población hubo de soportar un descomunal tráfico de camiones que atravesaba de punta a punta el paseo marítimo (más de un kilómetro), entonces de pavimento de tierra. Semejante tráfico suponía peligro, dificultad para pasear, mucho ruido y continuas polvaredas. La urbanización del paseo en 1982 acabó, por fin, con tan alucinante e injusta situación. También, desde hace bastante tiempo (más de cuarenta años) la población soporta la perjudicial contaminación atmosférica del yeso almacenado y manipulado a diario en el puerto. Sin embargo, como digo antes, por tales cargas y molestias no ha habido compensación alguna para el municipio, al contrario. 
Es evidente que la longitud de playa de este municipio es bastante exigua, que en nada se corresponde con su número de habitantes más la gran cantidad de turistas que acuden durante el verano
En efecto, en estos últimos años se ha producido el feo asunto de la playa que nos han birlado. Como ahora veremos se trata de una cuestión arrastrada desde hace varios años y cuyo origen se debe a una serie de actuaciones injustas y arbitrarias que han perjudicado notablemente los intereses de Garrucha.  Garrucha es un pequeño municipio costero, cuyo término jurisdiccional es de 767,7 has. y algo más de 8.000 habitantes. Su economía radica en el turismo y la pesca. Su longitud de costa es de 2.240 metros, que se dividen en cuatro tramos: en el extremo norte, junto al T. M. de Vera, una playa de unos 150 metros, le sigue hacia el sur el puerto con unos 1.020 metros de longitud, después, frente al núcleo urbano, una playa cercana a los 750 metros, y en el extremo sur, junto al T. M. de Mojácar, una rocosa franja costera de 300 metros, franja en la que se ha de construir la playa que se reivindica. Es evidente que la longitud de playa de este municipio es bastante exigua, que en nada se corresponde con su número de habitantes más la gran cantidad de turistas que acuden durante el verano.

Sobre el año 2003 la Agencia Pública de Puertos de Andalucía programó la ampliación del puerto de Garrucha por su lado norte con el fin de aumentar la superficie del puerto deportivo. La ampliación suponía invadir 200 de los 350 metros de playa que el municipio tenía por ese lado. Para llevarla a cabo solicitó a la Dirección General de Costas una superficie suficiente de los bienes de dominio público marítimo-terrestre relativos a la zona de servicio del puerto de Garrucha. Tal ocupación concernía plenamente al artículo 93 (ahora el 94) del Reglamento de la Ley de Costas, el cual dispone que «la disminución significativa de la superficie de playa existente, causada por las actividades proyectadas, deberá, en su caso, ser compensada con otra equivalente, a crear o regenerar en la zona».
El acta de adscripción del dominio público marítimo-terrestre por la ampliación del puerto recoge crear una playa al sur del municipio equivalente a la ocupada al norte, pero  resultó que el puerto se amplió, la nueva playa se fue al limbo y los 250.000 m3. de arena extraídos del dragado del puerto se los llevaron a la playa de Quitapellejos
Así es que el acta de adscripción del dominio público marítimo-terrestre recoge las siguientes exigencias: Crear una playa al sur del municipio equivalente a la ocupada al norte. Que las obras del puerto y la playa se realizaran de forma paralela. Que la arena extraída del dragado del puerto se depositara en la nueva playa.  Lo que antecede me lo confirmó, de forma clara y precisa, el jefe del gabinete de la ministra de Medio Ambiente, Dª Cristina Narbona, en el amable escrito que me envió. Según dice el escrito del Ministerio tales exigencia fueron asumidas por la Agencia Pública de Puertos de Andalucía. Pero resultó que el puerto se amplió, la nueva playa se fue al limbo y los 250.000 m3. de arena extraídos del dragado del puerto se los llevaron a la playa de Quitapellejos. 
Nadie ha forzado a la agencia de puertos a cumplir con su compromiso y el Ayuntamiento actual no está por la labor de causar molestias en la Junta de Andalucía
Sin embargo, cuando el jueves 17 de marzo de 2011 se colocó la primera piedra de la ampliación del puerto deportivo, el director-gerente de la Agencia Pública de Puertos de Andalucía, D. Sergio Moreno, anunció que se estaba redactando el proyecto de creación de esa playa por importe de cuatro millones de euros, pero el anuncio se lo llevó el viento. Tanto el Ayuntamiento como yo mismo hemos intentado conseguirla pero todo ha sido en vano, incluso he acudido al Defensor del Pueblo. Pero es el caso que nadie ha forzado a la agencia de puertos a cumplir con su compromiso y el Ayuntamiento actual no está por la labor de causar molestias en la Junta de Andalucía. 

La cuestión es que lo firmado quedó en agua de borrajas, de modo que Garrucha se quedó sin la playa y sin la arena, cosa que no se comprende. Para no construir la playa la agencia portuaria se justificó con el alcalde al que le dijo en un escrito (20.06.2012) que por falta de fondos ni a corto ni medio plazo podía acometer la obra. Claro que pasados más de cinco años la situación económica ha cambiado y el negocio del puerto deportivo le produce cuantiosos beneficios. Así es que es hora de que la agencia portuaria andaluza cumpla con lo firmado. 

Créanme, en nada de cuanto digo exagero, así es la realidad de la reivindicación, máxime cuando esa playa es tan necesaria para la promoción turística de Garrucha dada la escasez playera de la que dispone el municipio como fácilmente se puede comprobar.

Que paguen los pecadores, no los justos

María López Fernández
Alcaldesa de Garrucha

Se puede hablar de impuestos municipales sin que el ciudadano lo vea como una amenaza. Incluso se pueden tomar medidas que te permiten cobrar más sin que el ciudadano de a pie tenga que rascarse el bolsillo y desechar ya, de una vez por todas, el dicho y el hecho de que al final siempre pagan justos por pecadores, para que sean realmente los pecadores quienes paguen los platos rotos. Garrucha es un municipio pequeño y de gente honrada y cumplidora. De hecho, creo que debemos ser una de las localidades con mayor índice de recaudación porque en números totales estamos en un 89% de efectividad.

Obras de canalización subterránea

Ahora bien, ¿qué ocurre con ese 11%? Para que se hagan una idea, sólo en los últimos cuatro años, que es lo que aún no hay prescrito, tenemos en la calle algo así como 1,16 millones de euros que son propiedad de todos los vecinos de Garrucha. Dinero que debe invertirse en beneficio de todos y que unos pocos intentan no pagar, y ése es uno de los pasos que hemos decido dar: abordar de forma seria y especializada la ejecución de esas deudas y traducirlas en beneficio de todos. 
Uno de los problemas es que las Diputaciones en las que delegamos el cobro de tasas e impuestos son especialistas en cobrar al honrado, al que paga en periodo voluntario, pero también son el mejor aliado de quienes intentan escaquearse de estas obligaciones
A alguno le puede parecer la puesta en marcha de un mayor ímpetu recaudatorio, pero todo lo contrario, se trata de equiparar a todos, de que no sean siempre los mismos quienes paguen el pato porque, casualmente, también son siempre los mismos quienes intentan evitar estas obligaciones. Pero hay mucho más. Los ayuntamientos pequeños no tenemos personal suficiente para saber qué, cómo y cuánto nos corresponde, y de hecho uno de los problemas fundamentales es que las diputaciones en las que delegamos esa tarea son especialistas en cobrar al honrado, al que paga en periodo voluntario, pero también son el mejor aliado de quienes intentan escaquearse de estas obligaciones, porque sencillamente su recaudación ejecutiva, la que se refiere a los deudores, es nula.

En la mayor parte de los Ayuntamientos no se cobran tasas a empresas que prestan servicios y que ocupan subsuelo, espacio aéreo o dominio público en general
Si esto suena raro o mal, peor aún es descubrir que en la mayor parte de los Ayuntamientos no se cobran tasas a empresas que prestan servicios a nuestros ciudadanos y que ocupan subsuelo, espacio aéreo o dominio público en general. Para que nos hagamos una idea. Esas empresas que taladran las calles, meten las redes y luego cobran servicios a los ciudadanos, tienen por obligación pagar el 1,5% de la facturación generada en ese municipio, más o menos y a rasgos muy generales. 

Aproximadamente sólo en Garrucha se han dejado de percibir hasta ahora más de 200.000 euros al año. Esto quiere decir que antes de subir impuestos a los vecinos, podemos aplicarnos en cobrar a aquellos que por ley les corresponde pagar a las haciendas locales y que hasta ahora no lo están haciendo.

Un ayuntamiento siempre tiene la necesidad de hacer obras, mejorar servicios, apoyar nuevas iniciativas que permitan generar las condiciones ideales para que los emprendedores den rienda suelta a su creatividad, pero el cambio, la gran revolución que nos corresponde tiene que ser esa, generar un escenario para que no paguen siempre justos por pecadores. Nosotros, en Garrucha, ya nos hemos puesto en marcha.