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Volver a Bacares


Manuel Zaguirre
Expresidente de USO

Mañana salgo para mi pueblo natal, el mítico Soledades, el real Bacares. Serán 20 ó 25 días, hasta después de las Fiestas del Santo Cristo del Bosque que se celebran a mediados de Septiembre. Llevo en la agenda darle allí el arreón definitivo al libro sobre "50 años de la USO de Murcia" en el que vengo trabajando hace un tiempo.

Bacares, la nativa Soledades de Manuel Zaguirre

Llevo un cargamento de recuerdos de mi vida militante porque el alcalde, mi amigo José, quiere hacer una especie de exposición permanente con ellos. Con mucho gusto. Y volver a instalarme en "la casa dels morts del meu vell nom ...", que diría Espriu. Y a respirar sin que te escueza la garganta. Y a mirar al infinito sin que una pared o un coche te lo impida. Y a comer unos espeluznaos en Los Arcos o una ollica de trigo en Las Fuentes. Y a cruzar el pueblo para ir a por el pan y pegar la hebra con Juan Perete. Y a leer y a ver Canal Sur que me han dicho que está mucho más patriótico desde que lo gobiernan las derechas.

Y a bajar a Almería, con José, a dejar claro en la Diputación que Soledades existe y es uno de los pueblos más bonitos de España según una reciente votación popular. Y, de paso, dar cuenta de los churros y las palomillas en el Habibi. Y a escribir cosas de interés para que 'El Comercio' no se olvide de mí. Ni el Facebook tampoco. Y a mirar las estrellas y los exoplanetas desde el Observatorio de Calar Alto, si ello es posible. Y a merendar con Consuelo y Juan, y ver que el huerto está vivo y la pasión por la historia del pueblo también.

Todo esto, o una parte notable, espero compartirlo los primeros días de mi estancia con Angelita y Juan, que vienen poco a Soledades, pero vienen, porque sus raices también están aquí.

Servid al pueblo y no al revés


Manuel Zaguirre
Exsecretario General USO. Afiliado al PSC

➤ Imposible comprimir en unas líneas de urgencia el turbión de la jornada vertiginosa de ayer. Más de 8.000 municipios de España han confirmado o renovado a miles y miles de alcaldes y concejales, en actos democráticos llamados a tener una gran incidencia en la vida cotidiana y los intereses de proximidad de la ciudadanía española. Y espero, deseo, exijo, que esa incidencia sea para bien de la inmensa mayoría social, con preferencia a los millones de excluidos y empobrecidos.

José Segura, alcalde de Bacares (Loa)

Permitanme, no obstante, expresar algunas sensaciones, más con la inmediatez de los sentimientos que con la reflexión, sobre aquellos pocos casos que más me incumben:
Me ha producido una enorme tristeza que la extrema derecha trinitaria haya desalojado a la compañera Manuela Carmena de la alcaldía de Madrid, y que hayan colocado en ella a un muchacho que, como dice el rojerío vallecano, no ganaría ni la presidencia de su comunidad de vecinos
... Me ha producido una enorme tristeza que la extrema derecha trinitaria haya desalojado a la compañera Manuela Carmena de la alcaldía de Madrid, y que hayan colocado en ella a un muchacho que, como dice el rojerío vallecano, no ganaría ni la presidencia de su comunidad de vecinos. Carmena, antes que nada, es un emblema moral, una larga vida entera al servicio de los más desfavorecidos y de la Libertad y la Democracia de todos. Por eso me ha llenado de emoción y de orgullo su discurso y la carga ética y humanista del mismo, y la ausencia de reproches a quienes le arrebataron la alcaldía pese a ser la de Manuela la lista más votada con amplia diferencia.

... En el Ayuntamiento de Barcelona me ha parecido digno y conciliador el discurso de Joaquín Forn, pese a su situación de prisión preventiva. Me gustó mucho la sobriedad, la moderación y el esbozo programático del discurso del compañero Jaume Collboni, lider del PSC en Barcelona; sigo pensando de corazón que sería el mejor alcalde posible de Barcelona. Y me gustó también, y no lo oculto, la valentía y la altura del discurso de Manuel Valls, situando a Barcelona en su gran dimensión catalana, española, europea e internacional como un muro democrático y cosmopolita frente a los secesionismos y populismos diversos que padecemos. El tránsfuga Ernesto a duras penas podía contener su ira y rencor y cedió a la tentación, lo hace a menudo, de instrumentar la memoria del compañero Pasqual Maragall pese a que hace muchos años que su cabeza lo traicionó y que nunca fue secesionista. Por último, la Colau, en su línea, ya es alcaldesa de Barcelona de nuevo y me temo que no le importa casi nada más. Habló de "la cruel represión que sufren los presos y exiliados políticos", violentando así el acuerdo con el PSC de que Barcelona no será un juguete roto de los secesionistas ... Me temo lo peor con esta señora, y creo que anuncié en un reciente artículo el riesgo de que, una vez tiene la alcaldía, si te he visto no me acuerdo, ¿se me entiende?. Está en la naturaleza -o el guirigai- de Colau y su plataforma: Tienen que ser una cosa y su contraria a la vez como única forma de supervivencia ideológica; eso, y una cuota de poder cuanto mayor mejor, claro ... El compañero Collboni haría bien en ser muy cauto y exigir para ya mismo un acuerdo programático y de gobierno municipal a Colau.

... Me da mucha alegría íntima que hoy mismo se hayan elegido alcaldes y alcaldesas socialistas y progresistas en un puñado de pueblos y ciudades en los que tengo esturreados cariños y afectos con plena vigencia: En primer lugar y destacado, mi pueblo natal, Bacares/Soledades; enhorabuena José, hasta pronto. Hospitaler del Infant/Vandellós; Germán, Joaquín, campeones de la lealtad, lo habeís vuelto a hacer. La Canonja, Gijón, Avilés, Pinos Puente, Parla, Sant Adriá de Besós, Badalona ... entre otros.

Gobernad los pueblos y ciudades de España con decencia, honradamente, dad lo mejor que teneís, con sentido de la solidaridad y la justicia, primando a los más débiles e indefensos ... Cuarenta y muchos millones de ciudadanos y ciudadanas de España lo necesitamos y lo merecemos.

Se presenta 'Historia y memoria de la cuenca minera de Serón-Bacares'


Juan Grima
Editor

➤Quisiera invitaros en nombre del Ayuntamiento de Serón y de Arráez Editores a la presentación del libro Historia y memoria de la cuenca minera de Serón-Bacares, escrito por Juan Torreblanca Martínez, que tendrá lugar el domingo, día 12 de agosto de 2018, a las 20'30 horas, en la Casa de la Cultura [Plaza Nueva, nº 1. Serón]. En el acto intervendrán Juan Antonio Lorenzo Cazorla (alcalde de Serón), Juan Grima Cervantes (editor), Jan Steensma (hijo de don Renato, último director de la empresa minera Cabarga San Miguel que explotaba las minas de Serón-Bacares), Andrés Sánchez Picón (catedrático de Historia Económica de la Universidad de Almería y prologuista del libro )  y María Gracia Pozo Oller (viuda de Juan Torreblanca y coordinadora del libro).

Nuevo libro de Juan Torreblanca

Todos sabemos que Juan Torreblanca ya no está físicamente entre nosotros, pero su legado sobre el Almanzora y Los Filabres con este libro lo convierte en una figura inmortal mientras el mundo exista. Estamos en presencia, sin duda, del libro más completo escrito sobre la minería almeriense y quizá el mejor ilustrado. En ello han intervenido muchos factores, quizá el más importante es que Juan Torreblanca vivió de niño en Las Menas, era hijo de minero y nieto de un ventero de El Rascador.

Y luego, su trabajo (que se presentó en la Universidad de Almería como tesis doctoral y obtuvo la máxima calificación) es fruto de una investigación que ha durado más de treinta años, por lo que el resultado es consecuente, sereno, equilibrado y toca todos los aspectos de la vida económica, social, cultural, sanitaria, costumbres y mentalidades de los mineros de la Sierra de Serón-Bacares, incluidas las explotaciones mineras de Bayarque, Tíjola y Alcóntar, así como la historia de las diferentes empresas (sus directivos) e infraestructuras instaladas y otros muchos pormenores.

En definitiva, un libro riguroso, fundamentado, rico en matices y obra maestra de la bibliografía minera almeriense, que ofrece las claves y las pautas que se dieron desde el arranque de la minería moderna a fines del siglo XIX hasta el cierre de las minas en 1968.

'Historia general de la villa de Bacares' y 'Monumentos y disparates. Diatribas patrimoniales', nuevos títulos para este verano de G.B.G. Editora

Griselda Bonet Girabet
Catedrática y editora

Desde hace más de un cuarto de siglo G.B.G. Editora es una modesta editorial que ha logrado publicar más de medio centenar de estudios sobre temas de historia, historia del arte o patrimonio almeriense y español en general, incluyendo guías turísticas, facsímiles, manuscritos, etcétera. Dichas publicaciones se incrementan este verano con dos nuevos e interesantes títulos: Historia general de la villa de Bacares, de Iván Garrido Jorquera, y Monumentos y disparates. Diatribas patrimoniales, de Antonio Gil Albarracín.

Bacares

El libro de Iván Garrido Historia general de la villa de Bacares es un extenso estudio de la historia bacareña que, junto a constantes referencias a Gérgal y a Velefique, con las que formaba el Estado de Bacares, desde poco después de su incorporación a la cristiandad a finales del siglo XV hasta la desaparición del régimen señorial, durante las revoluciones burguesas del siglo XIX; asimismo son permanentes las referencias a otras poblaciones de la sierra de Filabres, el singular espacio donde sus gentes han desarrollado su vida. No se olvidan en este trabajo las etapas posteriores de los siglos XIX y XX, incluyendo aspectos hasta ahora desconocidos de la Guerra Civil, que asoló hace unas ocho décadas las tierras de España.

Historia general de la villa de Bacares consta de 898 páginas en las que se incluyen la transcripción de más de un centenar de documentos y unas 200 imágenes de Bacares y sus gentes

También se detiene este estudio en los principales edificios de Bacares, con sus castillos musulmanes, la notable herrería o la iglesia del siglo XVII, cuya construcción actual, sobre otras antecedentes, se remonta al proyecto redactado el año 1688 por Tomás Alonso, maestro mayor de obras del obispado, siendo ejecutado por el maestro alarife Diego de Aranda. Tampoco se olvidan las referencias a la arquitectura y la tecnología popular del municipio, tan maltratada desde hace tiempo y otros muchos aspectos que enriquecen el conocimiento de la comunidad que ha desarrollado su vida en aquellos parajes. Este completo estudio se compone de 898 páginas en las que se incluyen la transcripción de más de un centenar de documentos y unas 200 imágenes de Bacares y sus gentes.

El libro de Antonio Gil Albarracín Monumentos y disparates. Diatribas patrimoniales reúne una colección de artículos publicados el año anterior en la prensa almeriense que reflexionan sobre el hecho de que numerosas actuaciones realizadas en las últimas décadas, podíamos remontarnos a muchas más, pues también hay muestras, han supuesto un ingente despilfarro que ha causado un notabilísimo deterioro a un buen número de ejemplos del patrimonio almeriense.

Por citar algunos casos: mole construida ante el Mesón Gitano y empleo de acero corten en la muralla de La Hoya, en el entorno monumental de la Alcazaba de Almería, mausoleo de Abla, martirizado con una intervención de difícil justificación, convento de los Mínimos de Vera o los castillos de Bacares, Huércal-Overa o San Pedro, en el Parque Natural de Cabo de Gata-Níjar, además de la desafortunada musealización del Museo de Almería, que ha desaprovechado buena parte de las virtudes propias del edificio, por citar solo algunos ejemplos de una lista que podría ser mucho más larga.

Los citados artículos, ampliamente ilustrados para acreditar sobradamente su contenido, complementados con un prefacio y una relación de textos del autor sobre dichos temas, se ofrece en un libro de 80 páginas de lectura ágil y amena, para que estén al alcance de todos aquellos que se interesen por estos temas. 

El sacrificio minero de Almería en Cataluña

Carles Cortina i Riu
Protocolista

Quisiera compartir con cuantas personas lean estas letras la grata noticia de la publicación de un libro excepcional, Historia general de la villa de Bacares, de GBG Editora, y cuya autoría corresponde al insigne licenciado en Derecho y experto en Casas Reales Iván Garrido Jorquera.

Bacares

Es indudable la capacidad de investigación del autor, su objetividad, rigor y ecuanimidad que nos narran de forma magistral sus orígenes y el orgullo que anida en su corazón y hasta los confines de sus genes, por su patria chica y por su pertenencia a este retazo de suelo almeriense en el valle del Almanzora, devenido en marquesado, que permite remontarnos hasta los fenicios, aunque su nombre provenga del árabe, Baqarah, o vaquería, por ser una de las ocupaciones más arraigadas, pero no la única.

Por ejemplo, podemos referirnos a la principal actividad que llevaron a cabo las colonias púnicas de la lejana Fenicia que, asentadas en este municipio bacareño, aprovecharon la riqueza de su subsuelo en una minería incipiente a cielo abierto. Y es precisamente este laboreo minero desde el quebrar albores de la historia que supo cuajar en el espíritu almeriense, forjando un linaje singular y único de hombres esforzados, sacrificados y valientes que desentrañaron los tesoros minerales escondidos en las entrañas de la tierra.

La minería ha cincelado el espíritu de Almería en general y de Bacares, en particular, porque ha originado una verdadera estirpe de almerienses animosos, osados, audaces e intrépidos hasta la heroicidad, y cuyas gestas merecen toda nuestra admiración, reconocimiento y homenaje.

Iván Garrido en su libro nos revela un conmovedor hito sobre los mineros almerienses, de aquellos que, en su éxodo de la postguerra, recalaron en tierras catalanas, ignotas y desconocidas para ellos, y a quienes les movía la determinación, el sentimiento de familia, sus habilidades y destrezas, y, evidentemente, su infinita generosidad.

Emociona leer cómo sin dudarlo ni un momento emprendieron un viaje para ganarse la vida, labrarse un futuro y, tristemente, para algunos –demasiados, ciertamente- fue un viaje sin retorno. Así, de cuantos arribaron a Cataluña, concretamente, a la comarca del Berguedà, en el término municipal de Saldes, y laboraron en las explotaciones mineras que extraían el lignito de aquella cuenca, 42 perdieron la vida a pie de tajo: “El total de fallecidos durante los más cincuenta años en que las minas estuvieron en activo es de 87 personas, por lo que los oriundos de la provincia de Almería representan casi la mitad”. Algunos procedentes de Serón, Gérgal, Senés, Purchena, Partalos, Bacares, Mojácar, Sorbas, Urrácal, Carbonera, Lubrín, Alcóntar y Cantoria.

El nombre de estos héroes almerienses y de estos mártires mineros figuran gravados en los hastiales de un monumento en forma de “H” mayúscula, como acróstico de honra, humanidad y heroicidad, y con una lámpara minera que se enciende en la festividad de Santa Bárbara, para recordarnos que todos somos deudores de esta gesta, de esta inmolación y de este sacrificio recordados por Iván Garrido Jorquera.

A él, precisamente, es menester agradecer su fidelidad inmutable a sus raíces, su patriótica lealtad a Almería y a su gente y la defensa constante y encomiable del patrimonio y de la heredad bacareños; unas cualidades que sólo pueden anidar en un corazón noble y honrado.

Y refiriéndonos a los 42 mineros, a quienes la fatal guadaña, aguardó entre los hastiales de carbón, sólo nos resta formular aquella locución latina Sit tibi terra levis (que la tierra os sea leve), en la confianza cierta que el Santo Cristo del Bosque de Bacares ya les haya acogido en sus brazos, y ceñido en sus sienes la corona de la gloria celestial.

Bacares, de donde nunca me fui

Manuel Zaguirre
Exsecretario General de la USO de España. Hijo natural de Bacares

El exsecretario general de la USO, Manuel Zaguirre, ha sido el pregonero de las fiestas de su pueblo natal, Barares. Por su interés lo reproducimos:

No siempre los refranes populares llevan razón. Para muestra uno que dice que “el hombre no es de donde nace, sino de donde pace”. En lo que a mí se refiere no es del todo cierto, ni mucho menos. Dejando aparte que las personas no pacemos, sino que vivimos, y pese a que yo he vivido muy pocos de mis 69 años en este pueblo, jamás se desdibujaron ni olvidé los contornos de mi origen ni las huellas de mi primera infancia. Eso lo acompaña a uno mientras vive, influye en su carácter y contribuye a crear el sentido que uno da a la Vida.

Un momento del pregón de Manuel Zaguirre

Contradiciendo el refrán, uno sí es de donde nace. A condición de que el tiempo y la memoria le alcancen para no borrar jamás las primeras luces que le iluminaron, el primer paisaje que le entró por los ojos hasta adentro, las primeras emociones al descubrir la tierra, la mina o la música, el primer cariño consciente a los padres, a los abuelos, a tanta gente querida de tu propia sangre, de tu propio pueblo…

Yo soy de Bacares porque me alcanza la memoria de sobra. Porque nunca me he ido pese a no vivir aquí. Porque siempre estoy volviendo pese a no venir casi nunca. Porque, en último extremo, mi adolescencia, mi juventud, mi vida entera, han estado marcadas –contagiadas, en el mejor sentido- por el ejemplo y los valores de mi padre, además de por la tenacidad y la ternura de mi madre. Y tengan por seguro que mi padre sí fue de Bacares y estuvo siempre en él, pese a vivir a centenares de kilómetros durante decenas de años. Y yo, como buen hijo, no tengo el menor inconveniente que esta luz bacareña sea la última que vea camino ya del último viaje, como fue la primera al llegar a este mundo… No tengo tampoco ninguna prisa.

Es por todo ello que supone un gran honor para mí que nuestro alcalde me haya dado la oportunidad de dirigirme a ustedes con ocasión del inicio de las Fiestas. Soy consciente que lo dicho hasta ahora más que un pregón festivo es un monólogo sobre mi especial relación con este pueblo, el nuestro. Discúlpenme por ello. Lo que ocurre es que cada cual encara y se dispone a vivir las Fiestas de forma distinta y con distintos significados.

Quienes, en razón de su edad, tienen mucha o toda la vida por delante, es lógico que vivan la emoción de la música, de los cohetes, del castillo, de la Bajada y la Procesión del Santo Cristo, la emoción de las Fiestas, en suma, como algo vital que les da aliento y les empuja hacia adelante. Para quienes, como es mi caso, hace mucho que enfilamos la segunda mitad de lo que nos esté dado vivir, es inevitable que las Fiestas signifiquen nostalgia y recuerdos, retorno vivo de quienes más queremos y se fueron, regreso a un tiempo en el que tuvimos toda la vida por delante…

Y ese recuerdo para los que ya no están, y no podrán físicamente compartir las Fiestas con nosotros, quiero personalizarlo en el entrañable amigo y vecino Manuel Egea Martinez, nuestro querido Manuel El De Elena, hombre bueno y noble como todos los que aman la música, y que se nos fue al inicio de este año. Para mí, esté donde esté, cuando llega septiembre, vuelvo siempre al mismo punto imborrable de la memoria: Mi madre arreglándome, poniéndome guapo, para la Procesión. Mi padre tocando el clarinete con la Banda Municipal y yo, agarrado al bajo de su chaqueta, flotando en una burbuja de música.

Han pasado casi 65 años desde entonces y revivirlo me produce siempre alegría. Alegría por mis raíces, por mis orígenes, por la identidad que tengo y con la que Bacares tiene mucho que ver. Y eso es justamente lo que les pido y les propongo con ocasión de estas Fiestas de Bacares: Alegría. Una alegría consciente y digna. Alegría por todo lo vivido y todo lo que nos queda por vivir. Alegría compartida, sino no lo es. Alegría por ser y tener este hermoso pueblo. Alegría por la mayor posibilidad de paz, de concordia, de vecindad, que les ofrece ser una comunidad pequeña; en las grandes todo eso es casi imposible. Alegría porque sí, porque la necesitamos y la merecemos.

Que el Santo Cristo del Bosque nos ampare a todos, creyentes o no, bacareños o forasteros. Que la transparencia de estos cielos y la rotundidad de estos cerros sirvan un año más de escenario a las Fiestas e inspiren nuestros actos cada día del año.

Un último mensaje para quienes estáis capacitadas y capacitados para ello: Traed niños y niñas a Bacares, a mi querido Soledades, en la mayor cantidad posible, para que este querido pueblo nuestro sea un espacio de Paz, de Trabajo y de Progreso en los próximos siglos. Manos a las Fiestas, queridos paisanos y paisanas. Muchas gracias.

Aquellos recuerdos de mi infancia en Bacares

Manuel Zaguirre
ExSecretario General de la USO

El exsecretario general de la USO, Manuel Zaguirre, tiene en su pueblo natal, Bacares (su querido 'Soledades'), un lugar lleno de recuerdos. Un par de veces al año abandona su Cataluña de residencia para disfrutar del reencuentro con los años de su niñez, y es desde aquí, desde Bacares, desde donde escribe emotivos comentarios. Reproducimos el titulado "El tractor de la discordia en Soledades". El autor se reencuentra con el tractor que compró su padre y con el que él y su hermano hacían diabluras.

El tractor del recuerdo

Este es el último tractor que tuvo mi padre. Tenía una función fundamentalmente de transporte. Con él iba –íbamos a veces- a las fincas que estaban a cierta distancia de la casa de Soledades: El Pilarillo, El Llano, La Era Alta… Pero también solía labrar con él y acarrear almendras y otros productos en el remolque.

El tractor va asociado en mi memoria a mi padre, obviamente, y a un perrillo sin pedigrí pero más listo que el hambre al que mi padre llamaba indistintamente Rintintín o Torrebruno. En el primer caso era en abusiva alegoría con el famoso pastor alemán que pertenecía a un regimiento de caballería norteamericana en la serie televisiva que llevaba su nombre y que se emitió, en blanco y negro, en los 50 y los 60. En el segundo caso, como homenaje al cantante italiano de estatura no exagerada … Eran notables las broncas con el perrillo cuando yo lo desplazaba al remolque para ocupar su plaza en el asiento… Esa plaza junto a mi padre era muy codiciada pues te permitía guiar el tractor agarrando el manillar.

En una ocasión coincidimos en Soledades mi hijo Chema, que estaba allí con sus abuelos, y yo, que fui a pasar unos días o a recogerlo para volver juntos a Madrid. El caso es que librábamos, mi hijo y yo, un duro forcejeo a ver quién se hacía con el manillar. Por un momento, bastante habitual, teníamos la misma edad y los mismos instintos infantiles. Mi padre, su abuelo, que iba en el centro del asiento, paró el tractor y se dirigió muy solemne a Chema: “Chema, hombre, un poco de madurez, déjale el tractor a tu padre que él también tiene derecho a jugar …”.

Chema puso aquellos inmensos ojos de sorpresa propios de cuando no entendía algo (Aitor hace lo mismo) y yo desistí de luchar por el manillar, del que Chema se enseñoreó enseguida, a la vista del sarcasmo de mi padre … Obvio es decir que mi hijo tenía 7 años y yo 36…

Cuando mi padre se fue, en plenos fastos del 92, mi madre tuvo que vender el tractor a un señor agricultor de aquí, muy buena persona y que lo conserva impecablemente.

Algunos atardeceres, cuando vuelvo de mi paseo diario, encuentro el tractor aparcado muy cerca de la casa de Soledades, a la entrada del pueblo, por la calle del Bosque, y tengo la intención refleja de darle las buenas tardes o comentarle algo sobre los buenos ratos que nos hizo pasar a tres generaciones de Zaguirres… Pero no lo hago porque los tractores no piensan, no sienten, no hablan … ¿O sí?.

La muerte también llega a Soledades

Manuel Zaguirre
ExSecretario General de la USO

El histórico sindicalista Manuel Zaguirre, natural de Bacares (su ‘Soledades’ querido), no ha podido disfrutar de su pueblo de nacimiento todo lo que él hubiera deseado. Ahora, liberado de ciertas obligaciones, hace un frecuente reencuentro literario, y también físico, con su tierra de origen. Se reproduce un hermoso artículo sobre un entierro en el pueblo.

En mis 68 años de vida nunca tuve ocasión de presenciar la muerte en Soledades. Cierto que no viví aquí de forma estable y continuada. Pero no es menos cierto que, pese a la emigración, tan temprana, nunca perdí el vínculo con Soledades, ya fuera porque me trajeron mis padres en inolvidables veraneos infantiles o porque siempre vine yo de motu proprio ya mayor … La verdad sea dicha, tampoco coincidí nunca en Soledades con el nacimiento de un niño o una niña, aunque me consta que son más los que se van que los que vienen, bastantes más…

El imperativo de la emigración, ahora que caigo, causó que la mayor parte de mis ancestros, abuelos y padres, más exactamente, no descansen en este hermoso y escarpado cementerio de Soledades que parece colgado de la ladera de un monte que hay frente a El Layón y cuyo nombre o no recuerdo ahora o no supe nunca. Sólo mi abuela paterna, Ana, reposa en este cementerio que parece flotar suspendido en el aire. Mis abuelos maternos, Juan e Isabel, yacen en un cementerio que mira al mar en una ciudad que creo que es la más grande de Catalunya tras Barcelona. Allí descansan también los restos de mis padres, Manuel y Angeles, que tanto amaron a Soledades … y a Catalunya.

Cementerio de Bacares (Foto: Manuel Zaguirre)

Es cierto que la patria de uno es donde vio y recuerda la primera luz, es decir, su infancia. Pero no debe ser menos cierto que la patria de uno es también donde vio la luz por última vez, o sea, su vejez…

El caso es que ayer de madrugada murió un señor de y en Soledades, aunque afincado en Almería donde vivía y trabajaba desde hace mucho tiempo. Una enfermedad asesina lo había sentenciado y él vino a su pueblo natal, al último trayecto. Al parecer, quería que la última luz que viera fuera la misma que la primera … A él, Pedro Pando, creo que no llegué a conocerlo; sí a un hermano y a algunos de sus parientes que viven fijos en Soledades.

Impresiona, a mí al menos, que sea prácticamente toda la población de Soledades, además de un buen número de amigos y compañeros venidos de Almería, que esperaba en silencio la salida del féretro a las puertas del tanatorio, que desfilaba hasta la iglesia y abarrotaba ésta para la ceremonia religiosa, a cargo de un cura que atiende un cierto número de parroquias de la comarca pues sabido es el enorme déficit de éstos. Una misa de difuntos habitual, con la consabida carta de San Pablo –el verdadero cerebro del invento- y unas palabras laudatorias del cura para el difunto, al que me temo que no conoció ni de oídas…

Me llamó la atención que, pese a estar el templo lleno, sólo tomaron la comunión tres personas: dos señores y una señora, uno de los cuales es amigo y pariente muy remoto, pero pariente, y fue alcalde de Soledades al inicio de la Democracia. Tras la misa, camino del cementerio, comenté este hecho de los pocos comulgantes con gente amiga con la que tengo algo más de confianza. Las razones son diversas. Unas tienen que ver con la limitada empatía que tienen muchos lugareños de buena fe con una Iglesia y unos curas muy lejanos aún… Otras me parecieron especialmente pintorescas, “mire usté, misa de verdad es cuando toca los domingos; ahí si comulga mucho más gente… esto era un responsillo”.

En todo caso, sin sombra de ironía ni chanza alguna, que descanse en paz Pedro Pando, buen paisano al margen de que yo, tal vez, no llegara a tratarlo, y sinceras condolencias a su familia, algunos de cuyos miembros sí tengo ocasión de tratar.

Por último, permítanme dos vivencias personales en relación al protocolo de la muerte en nuestro universo cultural y religioso, tan ramplón a veces:

1) Mi madre murió hace unos años a causa de un criminal accidente doméstico que la dejó tetrapléjica. Sólo movía los músculos de la cabeza, es decir, podía sonreir, y lo hacía pese a todo, mirar, comer despacito lo que alguien le daba. Con seguridad podía pensar y llorar… El caso es que vivió así más de tres años si no recuerdo mal, para sorpresa de los médicos que no daban crédito a aquel apego a la vida y a aquella resistencia a la muerte.

Mi madre era un roble y viviría todavía y estaría activa de no ser por aquel accidente de un maldito 1º de noviembre…. Total, que su cadáver lo trasladaron al tanatorio del Hospital Universitario “Germans Trias i Pujol”, o “Can Ruti”, donde murieron mi padre y El Camarón de la Isla en Junio de 1992. Antes del último viaje al cementerio, en una capilla que tienen allí para estos efectos formales, un cura anodino absolutamente desconocido ofició un breve responso “por el alma de nuestra hermana Angeles”. Dijo alabanzas de oficio, huecas, sobre mi madre, sobre su vida y trayectoria… hay que joderse.

Yo tuve que cerrar el acto con unas palabras de recuerdo y agradecimiento, a mi madre y a cuantas personas había allí, muchas de las cuales eran compañeras y compañeros que habían venido de muy lejos...  Me dirigí al cura de oficio para empezar, “las cosas que ha dicho usted de mi madre sin conocerla; imagínese lo que diría de haberla conocido…” Al hombre no debió gustarle el comentario porque, situado a un lado mío y un poco detrás, ví que desapareció al poco.

2) Ësta no la viví, me la contaron. Hace más de 50 años, la emigración masiva a causa del cierre brusco de las minas de hierro cuando venció el siglo de concesión a las compañías extranjeras que las explotaban, puso en grave riesgo de supervivencia a Soledades. Pero había gente, en el propio pueblo y en la emigración en Catalunya, dispuesta a que eso no ocurriera, y hacían cuanto podían para ello. Una forma de potenciar Soledades, su presente y su incierto futuro, entre otras, era que no desapareciera la música, seña de identidad histórica del pueblo.

Y había una Banda de Música, con perdón, algunos de cuyos miembros vivían en Soledades y otros en Catalunya. Salvo mi padre, que era el más viejo y había estudiado música, los demás músicos eran aficionados que amaban a Soledades y la música era una forma de demostrarlo. Reunirse a tocar, aún a costa de largos viajes en poco tiempo para algunos de ellos, con cualquier motivo, ya fueran las Fiestas del Santo Cristo, o el Día de Santiago, o la Semana Santa, o una boda, o un entierro … era una forma de hacer patria, de afirmar Soledades.

"Un pueblo sin música es un pueblo sin vida" (Manuel Zaguirre)

Mi recuerdo emocionado, cariño y respeto para aquellos músicos que, tal vez sin plena consciencia de ello, tanto hicieron por su pueblo: Mis primos Manolo y Paco, Manuel el de Elena, Frasquito, primo de mi padre, que era sordo pero eso no era problema porque también lo era Beethoven, como a él le gustaba recordar, Casimiro, Juan el de Marcela, Juan “Fuentes”, Dieguito, Gabinillo, y mi propio padre, entre otros…

El caso es que se produjo un fallecimiento en el pueblo y, tras la ceremonia religiosa, convinieron que la Banda y la música acompañaran al fallecido al cementerio… Mi padre, que venía a ser como el director, sugirió una marcha fúnebre o de procesión como más adecuada para la ocasión … “qué marcha, Manuel, si lo que nos sabemos es la media docena de pasodobles…”, “bueno, pues con pasodobles pero muy despacio y sin cargar apenas el bombo…”.

Y así fue hasta la salida del pueblo; no llegaron al cementerio porque queda muy retirado. Qué mejor que un buen pasodoble, aunque lento, para ese tránsito…

Las decenas de muchachos y muchachas, excelentes músicos, que integran la Banda de Música de Bacares, “Anacrusa”, y compiten con éxito en Certámenes de Bandas, así como Soledades en su conjunto, no deben olvidar nunca a aquellos hombres y músicos sencillos, algunos afortunadamente vivos, y cuanto hicieron por la vida y el progreso de su pueblo … porque un pueblo sin música es un pueblo sin vida …