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Manuel Zaguirre: ”Hace falta más alma para combatir la desigualdad”

Antonio Torres
Periodista

El sindicalista, exdirigente nacional de USO, aprovecha el descanso en Bacares para escribir varios libros. “Llegué en septiembre y todavía no sé cuando regresaré a mi casa de Barcelona por culpa de la grave situación, por culpa de la pandemia. Aquí estoy autoconfinado. En Bacares tengo una casa hermosa, restaurada. Era de mis padres de la que salieron para Barcelona a buscarse la vida como millones de andaluces. Soy hijo de agricultor, anarcosindicalista, republicano y cristiano. Se dedicó también a la industria en Barcelona. Mi madre, Ángeles, trabajó para varias distribuidoras cinematográficas, repasadora de películas, después de cada exhibición para que no se dañara el sonido. En casa siempre hubo libros, música, cine. Y lo sigue habiendo con una buena filmoteca”.

Manuel Zaguirre

El exsindicalista lleva escribiendo casi toda su vida. Tiene en mente Historia de una pasión que incluirá la militancia desde 1962, plena dictadura, cuando tenía 16 años en el Partido Socialista Unificado de Cataluña (PSUC). Mi paso por la Unión Sindical Obrera (USO) o la vicepresidecia de la Confederación Mundial del Trabajo. Hay tanto que contar!

Es partidario del uso de los ERTE, una medida preventiva de contención a raíz de la pandemia. “Son una batería de medidas que aplicó este gobierno con el criterio de atenuar los costes de la pandemia a la espera de que se supere e ir a una recuperación económica. Antes era un sindicalismo propio cuando salíamos de una dictadura. Compromiso ideológico, pasional y mucha alma. Ahora todo es más pragmático. La gravedad de los problemas de hoy aconsejan un sindicalismo más fuerte con más dimensión sociopolítica, más nervio porque la desigualdad social deja mucho desgarro en las familias. El nivel de desigualdad e injusticia social es muy grande. Los tiempos requieren de un sindicalismo muy comprometido que genere empleo de calidad o transforme el modelo productivo para los jóvenes que hoy son calificados hasta los 35 años y no pueden comprarse una casa. Sí, estuve en la cárcel dos meses en Carabanchel y allí estaban los famosos torturadores aunque nuestra consigna era no abrir la boca”.

El Consejo de Ministros, presidido por Rodríguez Zapatero, aprobó en 2011 la concesión de Medalla de Oro al Mérito en el Trabajo a Manuel Zaguirre Cano (Bacares, 1947). El ser profeta en su tierra le llegó por la iniciativa del alcalde de Bacares, José Segura, al imponerle la Insignia de Oro. Zaguirre dedicó la insignia de oro a sus padres. Seguro que el presidente de la Diputación Javier Aureliano García tomará nota para que la provincia lo reconozca.

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Manuel Zaguirre
Expresidente de USO

Mañana salgo para mi pueblo natal, el mítico Soledades, el real Bacares. Serán 20 ó 25 días, hasta después de las Fiestas del Santo Cristo del Bosque que se celebran a mediados de Septiembre. Llevo en la agenda darle allí el arreón definitivo al libro sobre "50 años de la USO de Murcia" en el que vengo trabajando hace un tiempo.

Bacares, la nativa Soledades de Manuel Zaguirre

Llevo un cargamento de recuerdos de mi vida militante porque el alcalde, mi amigo José, quiere hacer una especie de exposición permanente con ellos. Con mucho gusto. Y volver a instalarme en "la casa dels morts del meu vell nom ...", que diría Espriu. Y a respirar sin que te escueza la garganta. Y a mirar al infinito sin que una pared o un coche te lo impida. Y a comer unos espeluznaos en Los Arcos o una ollica de trigo en Las Fuentes. Y a cruzar el pueblo para ir a por el pan y pegar la hebra con Juan Perete. Y a leer y a ver Canal Sur que me han dicho que está mucho más patriótico desde que lo gobiernan las derechas.

Y a bajar a Almería, con José, a dejar claro en la Diputación que Soledades existe y es uno de los pueblos más bonitos de España según una reciente votación popular. Y, de paso, dar cuenta de los churros y las palomillas en el Habibi. Y a escribir cosas de interés para que 'El Comercio' no se olvide de mí. Ni el Facebook tampoco. Y a mirar las estrellas y los exoplanetas desde el Observatorio de Calar Alto, si ello es posible. Y a merendar con Consuelo y Juan, y ver que el huerto está vivo y la pasión por la historia del pueblo también.

Todo esto, o una parte notable, espero compartirlo los primeros días de mi estancia con Angelita y Juan, que vienen poco a Soledades, pero vienen, porque sus raices también están aquí.

Manuel Zaguirre: “Los almerienses han sido decisivos en la construcción de Cataluña”

Emilio Ruiz

➤ Manuel Zaguirre Cano (Bacares, 1947) ha sido durante 25 años secretario general de la USO (Unión Sindical Obrera). En 2011 recibió la Medalla de Oro al Mérito en el Trabajo. Jubilado un año después, continúa con su inquietud social colaborando en diversas ONGs y en movimientos sindicales españoles e hispanoamericanos. Reside en Cataluña y es militante del PSC. Nos ofrece su visión del ‘tema catalán’.

Manuel Zaguirre, ante la vivienda familiar de Bacares, donde aparece una placa en honor a su padre, maestro de música (Foto: La Opinión de Almería)

Era Manuel Zaguirre un chiquillo cuando sus padres, Manuel ‘el de Anica’ (“Mi padre, con nueve años, ya tocaba el clarinete en la banda del pueblo”) y Ángeles, decidieron levantar su casa de Bacares y emigrar a Barcelona. Era el año 1952. Han pasado 66 años, pero, pese a su intensa vida, cada año siempre ha encontrado un hueco para reencontrarse con su tierra y con su gente. “Quien pierde los orígenes, pierde la identidad, pero no es mi caso”, dice.

Con 14 años, Zaguirre lleva a casa su primer jornal (acomodador en el cine Ducal) y con 16 empieza a colaborar con el PSUC repartiendo propaganda antifranquista. Con 18 años ingresa en el Banco Ibérico (“A mi madre se le metió en la cabeza que tenía que trabajar en un banco”) y allí es donde entra en contacto con la gente de la USO, donde ha sido casi todo. En 1971 dejó el banco para dedicarse por completo a lo que ya era su pasión: el sindicato. En 1972 es detenido, junto con nueve miembros del Comité Confederal, en el Convento de los Dominicos, de Alcobendas, y encarcelado en Carabanchel. Tras la muerte de Franco, es amnistiado. En 1977 resulta elegido secretario general de USO, cargo en el que ha permanecido durante 25 años.

El 27 de octubre de 2011 Manuel Zaguirre recibe la Medalla de Oro al Mérito en el Trabajo y en julio 2012 se jubila, que es un decir, pues continúa más activo que nunca. Actualmente colabora con diversas ONGs y movimientos sociales y dedica todo el tiempo posible a escribir y a atender invitaciones de diversos estamentos sindicales. Acaba de llegar de Perú. Sigue viviendo en Barcelona y es militante del PSC (Partit dels Socialistes de Catalunya).

Buen cóctel: sindicalista, socialista, almeriense de Bacares… ¿y también catalán, no?
Hay una canción de Serrat, “Por las paredes”, que es la mejor historia de Cataluña. Es de 1978 y dura 13 minutos. Expresa la mirada mestiza y fraterna de un Serrat al que parió “una dulce criada de Aragón”. Termina así: “Mil años hace y unas horas / que con manos trabajadoras / se amasa un pueblo de aluvión. / Con sangre murciana y de Almería / se edificó una Exposición”, esto último en recuerdo a la Expo de Barcelona de 1929. La de Serrat es la Catalunya de todos. De quienes tienen ocho apellidos catalanes  o no tienen ninguno. La Cataluña de la gente del trabajo por encima de apellidos. La mirada con la que yo miré a Cataluña y a España y a su gente es la misma con la que miré a Bacares desde que vi la luz por primera vez.

Son muchos los rincones de Bacares queridos por el exsecretario general de USO. El primero, sin duda, el castillo (Foto: La Opinión de Almería)

¿Qué ha pasado para que Cataluña llegue a esta situación?
En Cataluña siempre ha habido secesionistas, pero de forma residual. No era secesionista la ERC de Maciá, Companys o Barrera. Ni la CiU de Pujol y Roca. La eclosión separatista es reciente. Tiene su detonante en la sentencia del TC sobre el segundo Estatuto. Se volvió al agravio y al victimismo. Rechazando aquel Estatuto se perdieron 30 años futuros de estabilidad e inserción de Cataluña en el entramado institucional y convivencial de España.
Los secesionistas deben abandonar toda esperanza de que dos millones de personas se impongan a cuarenta y tantos. No es democrático
¿Tiene solución el problema?
Sí, pero no con posiciones maximalistas. Los secesionistas deben abandonar toda esperanza de que dos millones de personas se impongan a cuarenta y tantos. No es democrático. No existe el derecho de autodeterminación al no ser Cataluña una nación colonizada, expoliada u oprimida. A sensu contrario, no es posible imponer que se evaporen dos millones de secesionistas, o que se les meta en la cárcel. Olvídenlo, no es democrático tampoco. No hay solución a la medida de los deseos máximos de cada parte.

¿Entonces…?
Si no hay solución unilateral que ignore al otro, hay que buscar un arreglo, en el mejor sentido de la palabra, para ir viviendo y conviviendo. Y eso no se construye a base de banderazos, sino a base de diálogo sincero, sentido común e inteligencia. Pirómanos de manual como los dúos Puigdemont-Torra, Rivera-Arrimadas o Casado-Albiol, dispuestos a que España se quede ciega con tal de que Cataluña se quede tuerta, o viceversa, por un puñado de votos, son la antítesis del sosiego que el conflicto demanda.

Manuel Zaguirre, con Emilio Ruiz, autor de la entrevista (Foto: La Opinión de Almería)

No ha nombrado a su partido, el PSC, que a veces juega un papel un tanto ambiguo.
El PSC representó y aspira a seguir representando la centralidad política y social, es decir, un espacio vertebral que exprese la síntesis entre tensión nacional y solidaridad estatal, a la que me referí, y lo haga desde los intereses y aspiraciones de las clases trabajadoras y populares, autóctonas  o inmigrantes. La irrupción de este tsunami secesionista y su contraria han socavado grandemente esa centralidad. Son tiempos de polarización extrema y el PSC la sufre. Cuando se tensionan los extremos de manera tan brutal, las  posiciones centrales devienen en poco atractivas. Para alimentar los extremos basta con las vísceras. El PSC no va a cambiar de modo oportunista o electoralista esa vocación y esa naturaleza de centralidad. Cuando solo hay una política valiosa no cabe otra que perseverar en ella.
El abandono de Xavier Domenech es una mala noticia para la política catalana y española
¿Se entiende en Cataluña la posición en el ‘procés’ de los ‘Comuns’ de Colau?
Los Comunes son un intento de síntesis vertiginosa entre los restos del PSUC, el ecologismo, el 15-M, Podemos y una nueva izquierda. Es muy difícil cuadrar ese círculo. Su buque insignia, el Ayuntamiento de Barcelona, lo están gestionando de pena. Lo de romper con el PSC por el qué dirán los secesionistas fue de aurora boreal. Pero peor sería que el secesionismo se cobrara la pieza del Ayuntamiento de Barcelona. El abandono de Xavier Domenech es una mala noticia para la política catalana y española.

Sin remontarnos a otros momentos históricos, ERC ha sido siempre un partido independentista, pero respetando las reglas del juego democrático. ¿Por qué ahora está tan radicalizado?
Alimentaron al tigre, se montaron en él, por este torpe e irresponsable oportunismo llamado electoralismo, y ahora no se atreven a bajarse por el lógico miedo a que los irracionales los tilden de “botiflers”, colaboracionistas. Pero lo que les pide el cuerpo y la mente es bajarse del tigre. Si hubiera que ponerle un apodo al tigre lo llamaríamos “puigdemont”, ese personaje valleinclanesco tan exótico, errático, tan carlista, tan de nuestra tradición  rocambolesca.

Manuel Zaguirre, en el Ayuntamiento de Bacares (Foto. La Opinión de Almería)

¿No cree que la salida de la situación pasa por un acuerdo ERC-PSC-Comuns?
Creo que sí. Estos tres partidos van a ser la palanca para sacar a Cataluña del hoyo y devolverla a la luz y a la realidad, sin necesidad de que nadie renuncie a sus sueños máximos. A ese eje-palanca cabría añadir a sectores racionales del catalanismo de derechas, la antigua Convergencia, que quiere lo mismo, pero también lo dicen “por lo bajini”.
Los presos y los “exiliados” son como la argamasa de victimismo y martirologio que une al secesionismo
Su partido, el Socialista, sigue creando desconcierto con el tema de los encarcelamientos. Iceta y Cunillera hablan de indulto. La vicepresidenta habla de no prolongar las encarcelaciones ¿Es eso normal cuando ni siquiera ha empezado el juicio?

Los presos y los “exiliados” son como la argamasa de victimismo y martirologio que une al secesionismo. Si estuvieran libres no tendrían más remedio que rendir cuentas de los desmanes cometidos. Estando en la cárcel o dando guerra por ahí fuera son la coartada, el programa y el mejor capital político de los secesionistas más extremos, con Puigdemont a la cabeza.

Este verano nos hemos vuelto a encontrar con nuestros paisanos almerienses de Cataluña. Están preocupados. Temen que les consideren extraños en la casa que han contribuido a levantar.
Almería y los almerienses han sido decisivos en la construcción de Cataluña en el último siglo. Y punto. Son los catalanes que vuelven en verano, que restauran sus casas familiares, que traen al pueblo niños nacidos en Cataluña, que por unos días cambian el habla y el acento para aproximarse al de sus padres y abuelos. A finales de los 60, coincidiendo con el cierre de las minas, había en Catalunya más gente de Bacares que en el pueblo mismo. Y esa proporción valdría también para el conjunto de la provincia. Es un fenómeno demográfico y socio-económico que está en la base del atraso endémico de algunas regiones de España y el enriquecimiento de otras, Cataluña como más destacada, cuya población se duplicó en el último siglo. Eso es riqueza de verdad.
La declaración de Joan Tardá, tildando de estúpidos a quienes quieren imponer la independencia cuando la mitad de la población no la quiere, es lo más racional que se ha oído en años
En medio de tanto desánimo, ¿hay razones para el optimismo?
Algo se avanza, por encima y por debajo de la mesa. Los independentistas saben que pueden hacer muchas cosas con el poder autonómico que ostentan. Saben, también, que cualquier intento de vuelta a las andadas provocaría la vuelta del 155. La declaración de Joan Tardá, tildando de estúpidos a quienes quieren imponer la independencia cuando la mitad de la población no la quiere, es lo más racional que se ha oído en años. Si los políticos presos fueran absueltos en el juicio sería un diluvio de bálsamo sobre la situación, un arreón muy grande hacia una salida transversal que aislaría a los extremos estériles. Esta es mi voluntariosa opinión, pero lo que cuenta es la libre decisión de los jueces en un Estado de Derecho como es España. Entre el corto y el medio plazo no veo otra cosa que un compromiso para instaurar un Estatuto de Autonomía similar al que fue rechazado por el Constitucional. Entre el medio y largo, España en su conjunto debe abordar su reconfiguración integral, como nación y estado plurinacional, con reformas constitucionales en una lógica federalista. Al cumplirse 40 años de nuestra Constitución de 1978, afirmo su vigencia como punto de partida ineludible hacia esa España de todos fundada en tres valores irrenunciables, que deben ser nuestra mayor fortaleza como nación: la diversidad, la solidaridad y la justicia social con nuestros compatriotas más débiles. 
La ciudadanía catalana de origen almeriense no es secesionista, porque persiste un sentimiento solidario más fuerte que el esnobismo secesionista en boga
¿Es cierto, como se dice, que buena parte de nuestros paisanos en Cataluña siente simpatía por el ‘procés’?
Mayoritariamente, la ciudadanía catalana de origen almeriense no es secesionista, porque persiste un sentimiento solidario más fuerte que el esnobismo secesionista en boga. Otra cosa es que haya descendientes con impronta catalanista como una forma de reivindicarse de su origen “charnego”, o por presión del ambiente en poblaciones pequeñas de la Cataluña profunda. Este verano, en Bacares, yo he hablado con algunos, y son respetables. El paradigma sería Gabriel Rufián, una suerte de “charnego independentista de diseño” con el que se busca penetrar en ese espacio de la inmigración originaria de otras tierras de España.

Mezquindad y esperanza en Cataluña

Manuel Zaguirre
Exsecretario General de la USO. Militante PSC

El bacareño Manuel Zaguirre ha escrito esta reflexión sobre el acto de constitución del parlamento de Cataluña

Me ha parecido mezquino, fundamentalista y propio de un converso en busca de legitimación el discurso de Ernest Maragall en su condición de presidente de la mesa de edad para constituir el Parlament de Catalunya emanado de las urnas el pasado 21 de Diciembre. Ernest Maragall fue uno de los escisionistas de lujo que abandonaron el PSC hace unos años para uncirse al torbellino arrollador del secesionismo. Nunca fue independentista y hoy ha dejado a Puigdemont y otros extremistas como regionalistas moderados. Qué pena destruir una trayectoria y una identidad socialista, una vida entera, y embarrar de incoherencia y oportunismo una vejez para la sabiduría y el sosiego.

Ernest Maragall

Con la misma claridad digo que el discurso del presidente del Parlament de Catalunya recién electo hoy, Roger Torrent, ha estado salpicado de gestos y señales para la esperanza de que los independentistas, sin dejar de serlo si así lo quieren, se comporten de forma decente y democrática. Ha insistido en su compromiso con el diálogo y la búsqueda de consensos "para coser la sociedad catalana..." , ha eludido cualquier referencia a una estrategia de independencia unilateral e ilegal y ha expresado su vocación de servicio y representación de todos los grupos parlamentarios, no sólo de los independentistas de los que procede.

No sé, tal vez no sean más que brindis al sol que luego desmentirán los actos concretos. Pero necesitamos tan vitalmente que a Catalunya vuelva la racionalidad y la normalidad política y democrática para enfrentar cuanto antes unos desafíos sociales inmensos, que están provocando sufrimiento y angustia a centenares de miles de conciudadanos empobrecidos... que nos aferramos a una palabra o a una señal de esperanza por leve que sea . Ojalá.

Bacares, de donde nunca me fui

Manuel Zaguirre
Exsecretario General de la USO de España. Hijo natural de Bacares

El exsecretario general de la USO, Manuel Zaguirre, ha sido el pregonero de las fiestas de su pueblo natal, Barares. Por su interés lo reproducimos:

No siempre los refranes populares llevan razón. Para muestra uno que dice que “el hombre no es de donde nace, sino de donde pace”. En lo que a mí se refiere no es del todo cierto, ni mucho menos. Dejando aparte que las personas no pacemos, sino que vivimos, y pese a que yo he vivido muy pocos de mis 69 años en este pueblo, jamás se desdibujaron ni olvidé los contornos de mi origen ni las huellas de mi primera infancia. Eso lo acompaña a uno mientras vive, influye en su carácter y contribuye a crear el sentido que uno da a la Vida.

Un momento del pregón de Manuel Zaguirre

Contradiciendo el refrán, uno sí es de donde nace. A condición de que el tiempo y la memoria le alcancen para no borrar jamás las primeras luces que le iluminaron, el primer paisaje que le entró por los ojos hasta adentro, las primeras emociones al descubrir la tierra, la mina o la música, el primer cariño consciente a los padres, a los abuelos, a tanta gente querida de tu propia sangre, de tu propio pueblo…

Yo soy de Bacares porque me alcanza la memoria de sobra. Porque nunca me he ido pese a no vivir aquí. Porque siempre estoy volviendo pese a no venir casi nunca. Porque, en último extremo, mi adolescencia, mi juventud, mi vida entera, han estado marcadas –contagiadas, en el mejor sentido- por el ejemplo y los valores de mi padre, además de por la tenacidad y la ternura de mi madre. Y tengan por seguro que mi padre sí fue de Bacares y estuvo siempre en él, pese a vivir a centenares de kilómetros durante decenas de años. Y yo, como buen hijo, no tengo el menor inconveniente que esta luz bacareña sea la última que vea camino ya del último viaje, como fue la primera al llegar a este mundo… No tengo tampoco ninguna prisa.

Es por todo ello que supone un gran honor para mí que nuestro alcalde me haya dado la oportunidad de dirigirme a ustedes con ocasión del inicio de las Fiestas. Soy consciente que lo dicho hasta ahora más que un pregón festivo es un monólogo sobre mi especial relación con este pueblo, el nuestro. Discúlpenme por ello. Lo que ocurre es que cada cual encara y se dispone a vivir las Fiestas de forma distinta y con distintos significados.

Quienes, en razón de su edad, tienen mucha o toda la vida por delante, es lógico que vivan la emoción de la música, de los cohetes, del castillo, de la Bajada y la Procesión del Santo Cristo, la emoción de las Fiestas, en suma, como algo vital que les da aliento y les empuja hacia adelante. Para quienes, como es mi caso, hace mucho que enfilamos la segunda mitad de lo que nos esté dado vivir, es inevitable que las Fiestas signifiquen nostalgia y recuerdos, retorno vivo de quienes más queremos y se fueron, regreso a un tiempo en el que tuvimos toda la vida por delante…

Y ese recuerdo para los que ya no están, y no podrán físicamente compartir las Fiestas con nosotros, quiero personalizarlo en el entrañable amigo y vecino Manuel Egea Martinez, nuestro querido Manuel El De Elena, hombre bueno y noble como todos los que aman la música, y que se nos fue al inicio de este año. Para mí, esté donde esté, cuando llega septiembre, vuelvo siempre al mismo punto imborrable de la memoria: Mi madre arreglándome, poniéndome guapo, para la Procesión. Mi padre tocando el clarinete con la Banda Municipal y yo, agarrado al bajo de su chaqueta, flotando en una burbuja de música.

Han pasado casi 65 años desde entonces y revivirlo me produce siempre alegría. Alegría por mis raíces, por mis orígenes, por la identidad que tengo y con la que Bacares tiene mucho que ver. Y eso es justamente lo que les pido y les propongo con ocasión de estas Fiestas de Bacares: Alegría. Una alegría consciente y digna. Alegría por todo lo vivido y todo lo que nos queda por vivir. Alegría compartida, sino no lo es. Alegría por ser y tener este hermoso pueblo. Alegría por la mayor posibilidad de paz, de concordia, de vecindad, que les ofrece ser una comunidad pequeña; en las grandes todo eso es casi imposible. Alegría porque sí, porque la necesitamos y la merecemos.

Que el Santo Cristo del Bosque nos ampare a todos, creyentes o no, bacareños o forasteros. Que la transparencia de estos cielos y la rotundidad de estos cerros sirvan un año más de escenario a las Fiestas e inspiren nuestros actos cada día del año.

Un último mensaje para quienes estáis capacitadas y capacitados para ello: Traed niños y niñas a Bacares, a mi querido Soledades, en la mayor cantidad posible, para que este querido pueblo nuestro sea un espacio de Paz, de Trabajo y de Progreso en los próximos siglos. Manos a las Fiestas, queridos paisanos y paisanas. Muchas gracias.

Aquellos recuerdos de mi infancia en Bacares

Manuel Zaguirre
ExSecretario General de la USO

El exsecretario general de la USO, Manuel Zaguirre, tiene en su pueblo natal, Bacares (su querido 'Soledades'), un lugar lleno de recuerdos. Un par de veces al año abandona su Cataluña de residencia para disfrutar del reencuentro con los años de su niñez, y es desde aquí, desde Bacares, desde donde escribe emotivos comentarios. Reproducimos el titulado "El tractor de la discordia en Soledades". El autor se reencuentra con el tractor que compró su padre y con el que él y su hermano hacían diabluras.

El tractor del recuerdo

Este es el último tractor que tuvo mi padre. Tenía una función fundamentalmente de transporte. Con él iba –íbamos a veces- a las fincas que estaban a cierta distancia de la casa de Soledades: El Pilarillo, El Llano, La Era Alta… Pero también solía labrar con él y acarrear almendras y otros productos en el remolque.

El tractor va asociado en mi memoria a mi padre, obviamente, y a un perrillo sin pedigrí pero más listo que el hambre al que mi padre llamaba indistintamente Rintintín o Torrebruno. En el primer caso era en abusiva alegoría con el famoso pastor alemán que pertenecía a un regimiento de caballería norteamericana en la serie televisiva que llevaba su nombre y que se emitió, en blanco y negro, en los 50 y los 60. En el segundo caso, como homenaje al cantante italiano de estatura no exagerada … Eran notables las broncas con el perrillo cuando yo lo desplazaba al remolque para ocupar su plaza en el asiento… Esa plaza junto a mi padre era muy codiciada pues te permitía guiar el tractor agarrando el manillar.

En una ocasión coincidimos en Soledades mi hijo Chema, que estaba allí con sus abuelos, y yo, que fui a pasar unos días o a recogerlo para volver juntos a Madrid. El caso es que librábamos, mi hijo y yo, un duro forcejeo a ver quién se hacía con el manillar. Por un momento, bastante habitual, teníamos la misma edad y los mismos instintos infantiles. Mi padre, su abuelo, que iba en el centro del asiento, paró el tractor y se dirigió muy solemne a Chema: “Chema, hombre, un poco de madurez, déjale el tractor a tu padre que él también tiene derecho a jugar …”.

Chema puso aquellos inmensos ojos de sorpresa propios de cuando no entendía algo (Aitor hace lo mismo) y yo desistí de luchar por el manillar, del que Chema se enseñoreó enseguida, a la vista del sarcasmo de mi padre … Obvio es decir que mi hijo tenía 7 años y yo 36…

Cuando mi padre se fue, en plenos fastos del 92, mi madre tuvo que vender el tractor a un señor agricultor de aquí, muy buena persona y que lo conserva impecablemente.

Algunos atardeceres, cuando vuelvo de mi paseo diario, encuentro el tractor aparcado muy cerca de la casa de Soledades, a la entrada del pueblo, por la calle del Bosque, y tengo la intención refleja de darle las buenas tardes o comentarle algo sobre los buenos ratos que nos hizo pasar a tres generaciones de Zaguirres… Pero no lo hago porque los tractores no piensan, no sienten, no hablan … ¿O sí?.

La muerte también llega a Soledades

Manuel Zaguirre
ExSecretario General de la USO

El histórico sindicalista Manuel Zaguirre, natural de Bacares (su ‘Soledades’ querido), no ha podido disfrutar de su pueblo de nacimiento todo lo que él hubiera deseado. Ahora, liberado de ciertas obligaciones, hace un frecuente reencuentro literario, y también físico, con su tierra de origen. Se reproduce un hermoso artículo sobre un entierro en el pueblo.

En mis 68 años de vida nunca tuve ocasión de presenciar la muerte en Soledades. Cierto que no viví aquí de forma estable y continuada. Pero no es menos cierto que, pese a la emigración, tan temprana, nunca perdí el vínculo con Soledades, ya fuera porque me trajeron mis padres en inolvidables veraneos infantiles o porque siempre vine yo de motu proprio ya mayor … La verdad sea dicha, tampoco coincidí nunca en Soledades con el nacimiento de un niño o una niña, aunque me consta que son más los que se van que los que vienen, bastantes más…

El imperativo de la emigración, ahora que caigo, causó que la mayor parte de mis ancestros, abuelos y padres, más exactamente, no descansen en este hermoso y escarpado cementerio de Soledades que parece colgado de la ladera de un monte que hay frente a El Layón y cuyo nombre o no recuerdo ahora o no supe nunca. Sólo mi abuela paterna, Ana, reposa en este cementerio que parece flotar suspendido en el aire. Mis abuelos maternos, Juan e Isabel, yacen en un cementerio que mira al mar en una ciudad que creo que es la más grande de Catalunya tras Barcelona. Allí descansan también los restos de mis padres, Manuel y Angeles, que tanto amaron a Soledades … y a Catalunya.

Cementerio de Bacares (Foto: Manuel Zaguirre)

Es cierto que la patria de uno es donde vio y recuerda la primera luz, es decir, su infancia. Pero no debe ser menos cierto que la patria de uno es también donde vio la luz por última vez, o sea, su vejez…

El caso es que ayer de madrugada murió un señor de y en Soledades, aunque afincado en Almería donde vivía y trabajaba desde hace mucho tiempo. Una enfermedad asesina lo había sentenciado y él vino a su pueblo natal, al último trayecto. Al parecer, quería que la última luz que viera fuera la misma que la primera … A él, Pedro Pando, creo que no llegué a conocerlo; sí a un hermano y a algunos de sus parientes que viven fijos en Soledades.

Impresiona, a mí al menos, que sea prácticamente toda la población de Soledades, además de un buen número de amigos y compañeros venidos de Almería, que esperaba en silencio la salida del féretro a las puertas del tanatorio, que desfilaba hasta la iglesia y abarrotaba ésta para la ceremonia religiosa, a cargo de un cura que atiende un cierto número de parroquias de la comarca pues sabido es el enorme déficit de éstos. Una misa de difuntos habitual, con la consabida carta de San Pablo –el verdadero cerebro del invento- y unas palabras laudatorias del cura para el difunto, al que me temo que no conoció ni de oídas…

Me llamó la atención que, pese a estar el templo lleno, sólo tomaron la comunión tres personas: dos señores y una señora, uno de los cuales es amigo y pariente muy remoto, pero pariente, y fue alcalde de Soledades al inicio de la Democracia. Tras la misa, camino del cementerio, comenté este hecho de los pocos comulgantes con gente amiga con la que tengo algo más de confianza. Las razones son diversas. Unas tienen que ver con la limitada empatía que tienen muchos lugareños de buena fe con una Iglesia y unos curas muy lejanos aún… Otras me parecieron especialmente pintorescas, “mire usté, misa de verdad es cuando toca los domingos; ahí si comulga mucho más gente… esto era un responsillo”.

En todo caso, sin sombra de ironía ni chanza alguna, que descanse en paz Pedro Pando, buen paisano al margen de que yo, tal vez, no llegara a tratarlo, y sinceras condolencias a su familia, algunos de cuyos miembros sí tengo ocasión de tratar.

Por último, permítanme dos vivencias personales en relación al protocolo de la muerte en nuestro universo cultural y religioso, tan ramplón a veces:

1) Mi madre murió hace unos años a causa de un criminal accidente doméstico que la dejó tetrapléjica. Sólo movía los músculos de la cabeza, es decir, podía sonreir, y lo hacía pese a todo, mirar, comer despacito lo que alguien le daba. Con seguridad podía pensar y llorar… El caso es que vivió así más de tres años si no recuerdo mal, para sorpresa de los médicos que no daban crédito a aquel apego a la vida y a aquella resistencia a la muerte.

Mi madre era un roble y viviría todavía y estaría activa de no ser por aquel accidente de un maldito 1º de noviembre…. Total, que su cadáver lo trasladaron al tanatorio del Hospital Universitario “Germans Trias i Pujol”, o “Can Ruti”, donde murieron mi padre y El Camarón de la Isla en Junio de 1992. Antes del último viaje al cementerio, en una capilla que tienen allí para estos efectos formales, un cura anodino absolutamente desconocido ofició un breve responso “por el alma de nuestra hermana Angeles”. Dijo alabanzas de oficio, huecas, sobre mi madre, sobre su vida y trayectoria… hay que joderse.

Yo tuve que cerrar el acto con unas palabras de recuerdo y agradecimiento, a mi madre y a cuantas personas había allí, muchas de las cuales eran compañeras y compañeros que habían venido de muy lejos...  Me dirigí al cura de oficio para empezar, “las cosas que ha dicho usted de mi madre sin conocerla; imagínese lo que diría de haberla conocido…” Al hombre no debió gustarle el comentario porque, situado a un lado mío y un poco detrás, ví que desapareció al poco.

2) Ësta no la viví, me la contaron. Hace más de 50 años, la emigración masiva a causa del cierre brusco de las minas de hierro cuando venció el siglo de concesión a las compañías extranjeras que las explotaban, puso en grave riesgo de supervivencia a Soledades. Pero había gente, en el propio pueblo y en la emigración en Catalunya, dispuesta a que eso no ocurriera, y hacían cuanto podían para ello. Una forma de potenciar Soledades, su presente y su incierto futuro, entre otras, era que no desapareciera la música, seña de identidad histórica del pueblo.

Y había una Banda de Música, con perdón, algunos de cuyos miembros vivían en Soledades y otros en Catalunya. Salvo mi padre, que era el más viejo y había estudiado música, los demás músicos eran aficionados que amaban a Soledades y la música era una forma de demostrarlo. Reunirse a tocar, aún a costa de largos viajes en poco tiempo para algunos de ellos, con cualquier motivo, ya fueran las Fiestas del Santo Cristo, o el Día de Santiago, o la Semana Santa, o una boda, o un entierro … era una forma de hacer patria, de afirmar Soledades.

"Un pueblo sin música es un pueblo sin vida" (Manuel Zaguirre)

Mi recuerdo emocionado, cariño y respeto para aquellos músicos que, tal vez sin plena consciencia de ello, tanto hicieron por su pueblo: Mis primos Manolo y Paco, Manuel el de Elena, Frasquito, primo de mi padre, que era sordo pero eso no era problema porque también lo era Beethoven, como a él le gustaba recordar, Casimiro, Juan el de Marcela, Juan “Fuentes”, Dieguito, Gabinillo, y mi propio padre, entre otros…

El caso es que se produjo un fallecimiento en el pueblo y, tras la ceremonia religiosa, convinieron que la Banda y la música acompañaran al fallecido al cementerio… Mi padre, que venía a ser como el director, sugirió una marcha fúnebre o de procesión como más adecuada para la ocasión … “qué marcha, Manuel, si lo que nos sabemos es la media docena de pasodobles…”, “bueno, pues con pasodobles pero muy despacio y sin cargar apenas el bombo…”.

Y así fue hasta la salida del pueblo; no llegaron al cementerio porque queda muy retirado. Qué mejor que un buen pasodoble, aunque lento, para ese tránsito…

Las decenas de muchachos y muchachas, excelentes músicos, que integran la Banda de Música de Bacares, “Anacrusa”, y compiten con éxito en Certámenes de Bandas, así como Soledades en su conjunto, no deben olvidar nunca a aquellos hombres y músicos sencillos, algunos afortunadamente vivos, y cuanto hicieron por la vida y el progreso de su pueblo … porque un pueblo sin música es un pueblo sin vida …