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Virginia Fernández publica "Los cantos de Layla", una historia de amor

Antonio Torres
Periodista 

La profesora Virginia Fernández Collado comienza el curso con la promoción de Los cantos de Layla, historia de amor. Virginia invita a conocer la ruta del agua de Bédar, su pueblo.

La escritora Virginia Fernández Collado es un torbellino de ideas y mantiene la misma pasión por la poesía como si fuera su primer día. Comentamos el aislamiento ferroviario de la “isla” de Almería y recordamos los viajes de Echegaray a lomos de un caballo, o de Alfonso XIII en barco desde Cartagena y cómo se celebró el “Objetivo Almería”, diseñado por el presidente de la Cámara de Comercio, Jerónimo Parra. Almería clamó para la línea de la alta velocidad, AVE, la conexión con Murcia sea una realidad. “Mi último viaje en tren ni siquiera lo recuerdo, ¿La pandemia? Quizás ha influido, pero, si de comunicaciones hablamos, la ciudad de Almería se encuentra en un total abandono. Hace ya algunos años que comenzaron unas obras cerca de mi pueblo (términos de Sorbas, Los Gallardos y Turre) que dijeron, si no recuerdo mal, eran para estos menesteres. Cada año que pasa se prometen nuevas fechas, pero éstas se van alargando como si se tratara del poema de Kavafis “Esperando a los bárbaros”. ¿Por qué vacía la multitud calles y plazas, y sombría regresa a sus moradas? Porque la noche cae y no llegan los bárbaros. Y gente venida desde la frontera afirma que ya no hay bárbaros. ¿Y qué será ahora de nosotros sin bárbaros? Quizá ellos fueran una solución después de todo.

Amor eterno

Fernández Collado inicia el otoño con la esperanza de que haya una buena difusión del poema narrativo Los cantos de Layla, editorial Independiente/Fondo Kati, edición bilingüe y 143 páginas. La historia de Majnún y Layla tiene su origen en tradiciones locales árabes que podrían remontarse a la segunda mitad del siglo VII. “Una versión de la leyenda nos dice que Layla y Qays, pertenecientes a diferentes tribus, se enamoraron como lo hicieron Romeo y Julieta; los padres de ella la casaron con otro hombre, exiliándose Qays al desierto con la única compañía de las fieras y las estrellas; cantó al amor de Layla y se convirtió en ´el loco´ Majnún, adoptando este nombre. Cuando murió el marido de Layla, esta fue a buscar a su amado al desierto, pero este ya no quería carnalmente a Layla. Su Layla vivía en su corazón. Ella murió y después murió él, convirtiéndose su amor en eterno. Layla significa en árabe, noche. Esta historia de amor ha sido un símbolo en el sufismo y ha sido escrita por numerosos escritores y poetas a lo largo de los tiempos. Para las descripciones de las diferentes etapas del amor por los que pasa Qays, Virginia se ha basado en Sawāneḥ de Al-Ghazālī. En esta versión poética de la leyenda los versos están en la voz de Layla. Para la forma de escribir el nombre de Qays “el loco”, se utiliza “Majnún” donde la “j” se ha de pronunciar como en lengua inglesa. “Esta versión poética de la historia se basa en el libro لیلی و مجنونLayla y Majnun, en su versión castellana, que parte, a su vez, de la versión inglesa que realizó el Dr. Rudolf Gelpke, con la colaboración de E. Mattin y G. Hill, a partir de su propia versión alemana, Nizami: Leila und Madschnun“.

La poeta Virginia Fernández Collado (Bédar, 1977), hija de carpintero, con su presencia en el medio rural o desde su localidad natural, siempre encuentra argumentos para asomarse a la pantalla verde de la naturaleza. En uno de los últimos encuentros me hablaba de que todavía en Bédar se puede escuchar al gallo cantar. Chicharras, pájaros, grillos, las noches de cháchara al fresco con los vecinos para las altas temperaturas. En su vuelta a lo natural, ha practicado senderismo y una ruta que recomienda a los amigos y al viajero. “Hay una cierta vuelta a los orígenes”, dice, “de la cual uno se da cuenta de repente. Esto me pasó hace tiempo. Cuando uno vive en tierras de sus raíces, no se aprecia lo que se tiene alrededor, y en mi caso, irme a vivir fuera de Bédar hizo que me diera cuenta de la maravilla que es. Ciertos rincones son encantadores”. 

Dibujos del siglo X

Uno de sus sitios preferidos de especial encanto para los senderistas es la ruta del agua que pasa por el Malecón “Después sigue hacia la balsa de Jamontar, después se llega por la fuente de los chorraores y la balsa del Queque a la de la Basalta, donde se encuentran las míticas pintadas árabes, que según fuentes datan del siglo X. De allí se llega a la fuente temprana. Es una ruta de poca dificultad y no muy larga, pero el encanto radica en el sendero que se sigue a lo largo de las acequias construidas por los árabes que aún se conservan en esa montaña de la sierra de Bédar. Parece, al entrar en la ruta, que una no estuviera en la provincia de Almería, más conocida por su bello desierto de Tabernas que por tener tal vasta vegetación”.  Ya en su obra Bosque aporta una vuelta a lo natural, tan necesario en estos tiempos, y reclama lo natural. La fuente Cahara se correspondería con la famosa Balsa Alta o Basalta, situada a unos 400 metros de Bédar y abastece a los huertos. Allí, a menos de 15 minutos de la playa nos encontramos esa ruta increíble. Cerezos, higos, membrillos, jínjoles y en otro escondite increíble, rodeado de acequias, un clima extraordinario que permite fruta tropical de la que nos atrevimos con un par de mangos. Una ruta que acabo de realizar la ruta del Agua, junto al entrañable Ángel Miguel Roldán Molina, documentalista y compañero de libros y tertulia radiofónica en La Jugada que presenta Joaquín Amérigo.  El Faro de Bédar recuerda que las pinturas se encuentran en la parte interior de los restos de una antigua balsa de agua cercana al núcleo urbano y del que le tengo doble afecto. Mi padre contó a mi hermana Juanita que ahí aprendió a nadar y fue una de mis primeras crónicas periodísticas en tiempos de instituto y en el que varios vecinos como Pedro Cano, un gran futbolista admirado en Los Gallardos, ponían el grito en el cielo sobre el abandono de las pinturas rupestres del siglo X. Cultura y el Ayuntamiento de Bédar con Ángel Collado Fernández deben establecer una línea concreta para que la histórica ciudad de Bédar aumente su potencia con ese patrimonio cultural y de enganche para el turismo de ocio.

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