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Nada debajo del sombrero

Antonio Quesada
@AntonioFQuesada

Rajoy se ha proclamado candidato in péctore para las autonómicas del 22 de marzo ante la intrascendencia que destila entre el vecindario su cabeza de cartel Juan Manuel Moreno Bonilla, Juanma para los amigos. Peor para el PP. Rajoy hace oposición como presidente del Gobierno, le coge la mano a Juanma y se la estrecha cuando se despista, le mete a Arenas en las listas, en la de Almería aunque viva en Sevilla, y le atusa el pelo para calmarlo cuando las encuestas dicen que no lo conoce ni Perry.

"Moreno Bonilla, irrelevante"
Lo del PP en Andalucía ya da no solo para un libro sino para una enciclopedia de varios tomos. Nunca, ni siquiera en 2012, cuando todo el mundo creía que Zapatero era el mismísimo demonio, lo que acabó costándole al PSOE el gobierno de la nación, consiguió gobernar.

La derecha andaluza cayó entonces en estado perpetuo de melancolía y nada ni nadie pudo evitar que aquella profunda tristeza por lo que pudo haber sido y no fue, terminara en ruptura. Eso sí, el novio ni devolvió los regalos ni las cartas. Guardó todo a buen recaudo.

Arenas, entonces candidato, se retiró –como hace estas cosas Arenas, con la puerta entornada y sin perder de vista al que entra o sale- apareció Zoido el breve y, tras el pertinente dedazo, Moreno Bonilla bajó de Madrid como el que se baja de un caballo: con la silla caliente del Ministerio y poco más debajo del sombrero.

En el PP han tenido hasta ahora mucha paciencia con su decepcionante líder, lo han paseado, le han dado varias vueltas por Andalucía y han hecho todo lo posible para que la gente olvidara que, junto a la ministra Mato, fue el ejecutor de la masacre que el Ejecutivo de Rajoy ha hecho con la dependencia.

Pero no hay forma. Juanma sigue sin atinar, dando bandazos. Ora digo una cosa, ora digo la contraria; quiero elecciones, ahora no quiero elecciones. En fin, que le ha pasado lo peor que le puede pasar a un político: se ha vuelto irrelevante.