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Cuando los comercios huyen del centro de Almería


Miguel Cazorla
Portavoz de Ciudadanos en el Ayuntamiento de Almería

Todavía está caliente el anuncio del enésimo cierre de un negocio en el Paseo de Almería, en este caso, el de una tienda de Zara, lo que supone una noticia pésima -otra más- para el centro de nuestra ciudad, donde cada vez hay menos locales abiertos, menos comercios, menos movimiento, en definitiva, menos vida. Sin ánimo de ser agorero, pero sí siendo realista, el anuncio de cierre de Zara, una marca conocida, entre otras cosas, por su exitosa e innovadora estrategia comercial abriendo tiendas en las calles más concurridas y transitadas de múltiples ciudades de todo el planeta, es visto por muchos como otro signo más de defunción de nuestro Paseo de Almería ante la indiferencia de los que debería tomar cartas en el asunto, es decir, de los que mandan en el Ayuntamiento. Otra fuga de otro negocio que, por desgracia, hace más patente un éxodo comercial que jamás debiera producirse.


El problema aquí es que llueve sobre mojado. De un tiempo a esta parte, se han marchado del Paseo de Almería (y de otras céntricas calles de la ciudad) emblemáticas marcas como Springfield, H&M, Stradivarius, Bershka, Blanco, McDonalds, o Lamarca, entre otras. Si desde el equipo de Gobierno del Ayuntamiento son incapaces de comprender que dichos cierres son un claro síntoma de que el centro de nuestra ciudad huele a muerto, entonces el problema es doble; la crisis comercial y la ceguera, así como la nefasta gestión, de quienes deben resolverla.
Una de las demandas históricas de los comerciantes almerienses del casco histórico ha sido la puesta en marcha, por parte del Ayuntamiento, de un plan estratégico y de choque para hacer de nuestro centro urbano un lugar atractivo para abrir comercios

Amén de esas grandes y conocidas marcas, no hay que dejar de lado al comercio de proximidad, esto es, las tiendas de toda la vida, la gran mayoría de las cuales también estaban pasando por un momento delicado antes de la pandemia, y que con la crisis sanitaria, lo están pasando aún peor.  De hecho, una de las demandas históricas de los comerciantes almerienses del casco histórico ha sido siempre la puesta en marcha, por parte del Ayuntamiento, de un plan estratégico y de choque para hacer frente a estas dificultades, haciendo de nuestro centro urbano un lugar atractivo para abrir comercios, para mantenerlos abiertos, y por supuesto, para que la gente se anime a acudir a ellos. En definitiva, para evitar lo que está ocurriendo desde hace años, y es que tengamos medio centenar de locales en el Paseo y en sus aledaños con la persiana cerrada y con el cartel de “Se vende” o “Se alquila”.

Que sí, que entre las variadas razones para que esto ocurra se encuentran desde unos alquileres disparatados hasta la proliferación de grandes superficies comerciales, pero ojo, también pasando por una incompetencia supina del concejal de Comercio y Promoción de la Ciudad, que se ve incapaz de revertir esta peligrosa tendencia de cierres de negocios en la principal arteria de nuestra ciudad, y en buena parte del resto del centro histórico.

Dentro de ese plan de choque estratégico, se deben fomentar la celebración de más actividades lúdicas que animen a los almerienses y a los turistas a dejarse caer por el centro más a menudo, pero también dar más facilidades de aparcamiento, ofrecer bonos especiales para el uso de transporte público, y seguir con una estrategia de peatonalización valiente y seria, y no como lo que se ha hecho en el Paseo este mismo verano, con esa chapuza de suprimir un carril para pintar colorines en el suelo, creando un supuesto carril saludable por el que no pasa ni el Tato, y que además genera más contaminación producida por los atascos diarios que se forman en el único carril que queda habilitado para el tránsito de vehículos.

En resumen, desde el Ayuntamiento se está tardando en trabajar en planes, consensuados con comerciantes y asociaciones vecinales, que atraigan a la gente al centro, y que una vez allí, que existan suficientes elementos de seducción, es decir, reclamos y alicientes de verdad para que ni los clientes ni los comerciantes salgan corriendo de nuestro casco histórico. Que cuando en Almería se use la palabra 'éxodo', nos venga a la mente Ridley Scott, y no un Paseo desértico.

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