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Cristina Narbona, de nuevo en Almería

Antonio Torres
Director de Canal Sur en Almería

La economista y profesora universitaria Cristina Narbona Ruiz (Madrid, 1951) es desde este año la presidenta del PSOE. Narbona clausurará, el próximo viernes, las jornadas sobre reflexiones e historia del socialismo que se desarrollan bajo el epígrafe “125 aniversario de la Agrupación socialista de Almería”.

En octubre de 1892 llegó a Almería Pablo Iglesias por barco, procedente de Málaga. Años después hizo el viaje vía marítima Alfonso XIII y en el séquito figuraba la pionera del periodismo y precursora del feminismo la almeriense Carmen de Burgos Seguí. En tren, 150 años después, Almería sigue siendo una isla.

Cristina Narbona

Narbona sabe de eso porque ha estado vinculada a este tierra y conoce la realidad por ser hija de periodistas. Fue ministra de Medio Ambiente en el periodo 2004-2008, el gobierno de Zapatero. Tiene una larga experiencia que comenzó en 1982, año del inicio de la Junta de Andalucía, cuando fue nombra viceconsejera de Economía en el primer gobierno autonómico que presidió Rafael Escuredo.
En las elecciones de 1996 fue elegida diputada al Congreso por Almería
Con Felipe González ocupó la dirección del Banco Hipotecario, directora general de la Vivienda en 1991 y secretaria de Estado de Medio Ambiente y vivienda en 1993. En las elecciones de 1996 fue elegida diputada al Congreso por Almería. En 1999 fue elegida concejal en el Ayuntamiento de Madrid, al tiempo que se incorporó a la Comisión ejecutiva Federal con Rodríguez Zapatero, donde mantiene su compromiso por la defensa del Medio Ambiente, la apertura de desaladoras para solventar la escasez de agua y el trabajo por la Igualdad que le marca desde siempre.

En su labor al frente del Ministerio se propuso como objetivo el cumplimiento por España del Protocolo de Kyoto y defendió el derribo del controvertido proyecto turístico de la playa del Algarrobico, poniendo sobre la mesa alternativas para el empleo en la zona, cuestión que le costó muchos disgustos. El semanario Time incluyó a Narbona entre los líderes que estaban cambiando el mundo en materia de medio ambiente.
Las ONG ecologistas españolas expresaron que Narbona ha sido la mejor titular de Medio Ambiente que ha tenido España
Entre las medidas expuestas por la presidenta del PSOE como parte de las propuestas socialistas de gobierno, también ha abogado por "una globalización de la política" que defienda derechos frente al "lado oscuro" de la liberalización de los mercados, así como la defensa de la sostenibilidad medioambiental como "condición imprescindible" de cualquier política económica. Las principales ONG ecologistas españolas expresaron en una rueda de prensa conjunta que Narbona ha sido la mejor titular de Medio Ambiente que ha tenido España.

Cristina Narbona es hija de periodistas. Su madre, María Francisca Ruiz Cortés, fue corresponsal del diario Pueblo en Roma. El padre, Francisco Narbona, fue corresponsal de RNE y TVE en Roma durante el periodo 1967-1974, año en el que fue nombrado responsable de TVE en el Centro Emisor de Sevilla. Su madre se convirtió en la primera mujer redactora de la historia de la televisión en Andalucía. Los gerifaltesde la época pensaban que sólo mujeres bellas, de voz dulce y dicción perfecta podían aparecer en pantalla presentando temas femeninos o como acompañantes del presentador en programas de variedades.

Las primeras mujeres que acompañaron a la madre de Narbona en la tele fueron Begoña Achábal  y María José Máñez, primeras presentadoras,  tal como recojo en mi libro Los primeros ojos de Andalucía.

Cristina Narbona vivió durante 12 años en Italia. Se doctoró en Ciencias Económicas por la Universidad de Roma. Regresó a España en 1975 y comenzó a impartir clase en Universidad de Sevilla. El currículo de Cristina Narbona, exembajadora de España ante la OCDE, excede este trabajo.

En esos actos del aniversario del PSOE, el director de La Voz de Almería, Pedro M. de la Cruz, fue el encargado de moderar la mesa de debate La contribución del socialismo a las transformaciones de la sociedad almeriense. De la Cruz destacó que la provincia, gracias  a la Constitución y a todos los partidos gobernantes, ha tenido “más avances en los últimos 40 años que en los 400 años anteriores”.

Cristina Narbona, una presidenta nada honorífica

Emilio Ruiz

Quienes conocen a Cristina Narbona aseguran que es una persona de un fuerte carácter y de sólidas convicciones, que detesta eso de ser mujer florero y que considera que su periodo vital aún no ha entrado en la fase de regocijarse con cargos honoríficos u otras mandangas que intentan echar el tablacho a las inquietudes. En Almería se le conoce bien, si bien es verdad que más por sus cualidades para anunciar grandes acciones que en la ejecución de las mismas, como muy bien nos recordó el pasado domingo el director de La Voz de Almería, Pedro Manuel de la Cruz. El PSOE de Almería ha tenido en esta nueva etapa democrática dos diputados ‘paracaidistas’. El actual presidente de Unión Romaní, Juan de Dios Ramírez Heredia, se entregó en cuerpo y alma a esta provincia y con Joaquín Navarro Estevan formó un tándem que trasladó a Madrid, como nadie lo ha hecho, las inquietudes de Almería. Entonces ambos eran diputados de la oposición al Gobierno de UCD y la labor de control al ejecutivo se realizaba de forma más apasionada que ahora. El dúo Heredia-Navarro era un torrente de denuncia de la marginación almeriense y sus insistentes preguntas parlamentarias eran un detallado análisis de la situación de una provincia que siempre se ha considerado despreciada.

Cristina Narbona

La otra diputada ‘paracaidista’ del PSOE fue Cristina Narbona. Cuando fue nominada candidata al Congreso por Almería los socialistas provinciales andaban a la greña –como casi siempre- y su presencia en nuestra tierra no fue acogida con desagrado. Se consideraba una persona solvente, muy estimada por los grupos ecologistas –eso siempre da un plus de aceptación ante las élites izquierdistas- y capaz de ayudar a solventar algunos de los sempiternos problemas de la provincia. Lamentablemente no arregló ninguno, y sí empeoró dos que aún siguen castigándonos: el déficit hídrico y El Algarrobico. Narbona siempre manifiesta que en El Algarrobico ella era parte de la solución y no del problema. Pero la realidad de los hechos es la que es.

"Se equivoca el repuesto secretario general si piensa hacer de Narbona un Ramón Rubial o una Micaela Navarro al uso"

Ahora, Pedro Sánchez se ha acordado de ella -de Cristina, digo- para presidir el PSOE. Se equivoca el repuesto secretario general si piensa hacer de Narbona un Ramón Rubial o una Micaela Navarro al uso. En las pocas semanas que lleva en el cargo ya ha dado muestras de ello. Los diputados socialistas se enteraron del cambio de postura ante el acuerdo entre la Unión Europea y Canadá (CETA) por un tuit suyo. “No lo vamos a apoyar”, dijo. Finalmente, como se sabe, el no apoyo fue una abstención, que es como un ‘no pero sí’. Lo que no consiguió Susana Díaz lo consiguió el comisario Europeo de Asuntos Económicos, el socialista Pierre Moscovici.

Al no ser diputados, el PSOE pagará a Narbona el mismo sueldo que a Sánchez

Otra prueba de que Narbona piensa desempeñar un papel muy distinto al honorífico de su predecesores es el acuerdo económico al que ha llegado con Pedro Sánchez: al no ser ninguno de los dos diputado, el partido les gratificará con unos emolumentos anuales de alrededor de 80.000 euros. “Cobraré lo mismo que Pedro Sánchez”, recalcó a Ana Pastor en La Sexta, por si alguien dudaba. Bien es verdad que mientras el nuevo secretario general estaba en las listas del paro, la nueva presidenta tendría que renunciar a un sueldo superior a 100.000 euros como consejera del Consejo de Seguridad Nacional. Un sacrificio de 20.000 euros no se hace a cambio de un honorífico cargo.

Catálogo ministerial de promesas incumplidas

Pedro Manuel de la Cruz
Director de La Voz de Almería

La firma el pasado lunes de un convenio entre Costas y el Ayuntamiento de la capital para continuar el paseo marítimo hasta la desembocadura del río Andarax y el acuerdo para regenerar las playas de La Cañada y El Toyo me llevó inevitablemente al baúl de los recuerdos para encontrar la crónica de la visita que la entonces ministra de Medio Ambiente y hoy presidenta del PSOE, Cristina Narbona, hizo a Almería para apoyar la candidatura de Nono Amate a la alcaldía. Aquel sábado 12 de mayo de 2007, la ministra puso sobre los periodistas todo su armamento de seducción electoral masiva en busca de votos. La crónica de aquella visita está firmada por Antonio Lao, entonces redactor jefe de La Voz y hoy director de Diario de Almería, y el catálogo de compromisos de Narbona fue tan abrumador que no me resisto a proporcionar al lector un ejemplo de manual del cinismo político.

Cristina Narbona y Pedro Sánchez

La crónica, recogido en la página 7 de La Voz decía, textualmente, lo siguiente: “La ministra de Medio Ambiente, Cristina Narbona, estuvo ayer en Almería para apoyar al candidato socialista a la alcaldía de la capital, Jose Antonio Amate. La responsable de Medio Ambiente insistió en el compromiso de su Ministerio con la provincia en materia de agua y recordó que dos tercios del programa de desaladoras y reutilización previsto para esta tierra, que cuenta con una inversión de 400 millones de euros, ya está adjudicado. En esa línea el secretario general del PSOE, Martín Soler, aseguró que “esta tierra tiene garantizada el agua para que nunca más vuelva a pasar sed”.

Narbona -continuaba la información- confirmó la apuesta de su Ministerio por la mejora de la costa de Almería, con una inversión en regeneración de playas y en paseos marítimos por encima de los 12 millones de euros. “Tenemos en marcha tres grandes actuaciones, con una inversión de más de doce millones de euros, que espero puedan ser contratados este mismo año. Vamos a dar continuidad al Paseo Marítimo de la capital, apoyando si es necesario al Ayuntamiento en la adquisición de los terrenos; la ejecución de una senda peatonal desde el Perdigal hasta el Toyo y la aportación de un millón de metros cúbicos de arena de la desembocadura del Andarax a las playas de Almería.

La ministra ha hablado también -añadía la información- del Algarrobico. El proceso de expropiación de los terrenos sigue su curso, aunque avanzó que la intención del Ministerio y de la Junta es poder demoler cuanto antes. Por ello mantienen contactos con los propietarios, en un intento de cerrar un acuerdo, y acortar los tiempos. Además, anunció -terminaba la información- que Acuamed está redactando el proyecto que permitirá regar la margen izquierda del Andarax “tanto con agua de la desaladora de Carboneras como la de Rambla Morales”. El acuerdo de todas las partes implicadas, para que pase a Acuamed, está prácticamente cerrado”. Fin de la crónica. 

Han pasado diez años y más de un mes desde entonces y aquellas palabras, que tan bien sonaron aquel día, se antojan hoy más una condena que un compromiso. Porque de toda aquella catarata de promesas nada (o casi nada) se ha hecho y, lo que se ha hecho, nunca ha sido con la eficacia y prontitud que se anunció. El agua sigue siendo una asignatura pendiente sin resolver, entre otras cosas porque Narbona, tan verde ella, ya se ocupó de derogar el trasvase del Ebro; la ribera del Andarax continúa sin regarse, salvo un riego de emergencia de Níjar, con agua de Carboneras; la desaladora de rambla Morales -esa que tan cerca estaba de pasar a ser parte de Acuamed- se ahoga en el estropicio más absoluto en medio de decenas de millones de deuda bancaria; la desaladora de Palomares habría que convertirla en un monumento a la estupidez: se hizo junto a una rambla que, a los pocos meses de su inauguración, fue destruida por la riada del día de san Wenceslao, hace ya cinco años y seguimos a la espera; la planta de Dalías está ejecutada, pero su uso es mínimo porque no cuenta con redes de baja para llevar el agua hasta los invernaderos; el paseo marítimo sigue sin terminarse; la regeneración de playas es a lo que, esta semana, Costas y el Ayuntamiento se han comprometido (verbalmente y sin fecha, como para confiar); la senda peatonal desde el Perdigal hasta El Toyo es una línea en el aire; y de el Algarrobico me resulta obsceno añadir una línea más al caudal de despropósitos iniciado por ministra tan brillante.

La distancia entre aquellas palabras de la ministra y los hechos de su gobierno y de todos los que les siguieron -del PSOE o PP- es tan abismal como la caradura de aquellos y aquellas que, sin vergüenza, nunca cumplieron sus palabras. Claro que a unos los han premiado con un consejo de administración y a otra con la presidencia de un partido. Aunque lo que más abochorna es saber que, cuando unos y otros vuelvan a Almería, siempre encontrarán un coro de aplaudidores dispuestos a derramar incienso a su paso. La única duda que me queda entre quienes incumplieron su palabra y quienes les babean es en cuál de las dos trincheras hay menos vergüenza.

El Algarrobico: un hotel y cinco ministros

Emilio Ruiz

La rocambolesca historia del más popular de los hoteles inacabados de España, El Algarrobico, se remonta al mes de marzo de 2003, cuando el Ayuntamiento de Carboneras concede la licencia de obras, “en zona urbana”, según todos los informes y las propias palabras de quien era entonces delegado de Medio Ambiente de la Junta de Andalucía, Juan José Luque, ratificadas por su consejera, Fuensanta Coves, que consideraba que el terreno contaba con derechos consolidados antes de ser declarado parque natural.
 
Cristina Narbona confía desde Twitter en la justicia. Suma y sigue 
Desde 2003 hasta 2014 han pasado por el Ministerio de Medio Ambiente cinco ministros y se han acumulado 22 resoluciones judiciales, de las que 20 son contrarias al hotel, entre ellas tres del Supremo y cuatro de la Audiencia Nacional, y dos, de la Sala Tercera del Tribunal Superior de Justicia de Andalucía, a favor. Y el hotel, ahí sigue.

El primero de los ministros fue Jaume Matas, actualmente en desagradable estancia. Según la secretaria socialista de Cambio Climático y Sostenibildad, Pilar Lucio, fue él quien “debió haber intervenido en la tramitación de la licencia y detenido el procedimiento amparándose en la legislación de costas”.

Quien sí intervino fue su sucesora, la socialista Cristina Narbona, ministra entre 2004 y 2008. “Su actuación fue por motivos personales”, dice el alcalde que más apostó por el proyecto, Cristóbal Fernández, en unas recientes declaraciones. Hace unos días, la exministra le ha respondido vía Twitter: “¿Cuestión personal defender la Ley de Costas? Falso”.

La actuación de Cristina Narbona en el “Caso Algarrobico” suma por igual detractores y defensores. Hay quien le acusa de ser la causante de la endiablada situación político-judicial en la que se encuentra el hotel. Y no falta quien la considera la héroe que ha evitado el mayor atropello paisajístico de los últimos tiempos en la costa española.

Narbona siempre ha estado convencida de lo que hacía y siempre ha considerado que todos sus pasos se han mantenido dentro del margen de la legalidad, si bien, a veces, también de la incomprensión. El pasado mes de abril, explicaba que el hotel tenía permiso de obras dos años antes de su llegada al Ministerio y que las mismas se iniciaron cuando todavía no se había hecho el deslinde que marcaba la ley.

"Intenté”, recuerda, “persuadir al promotor y al Ayuntamiento de que se modificase el proyecto, con un retranqueo factible en ese momento, advirtiéndoles de que, de seguir adelante con el proyecto inicial, cuando el deslinde definitivo estableciera una franja de 100 metros, el hotel incumpliría la Ley de Costas y el ministerio estaría legitimado para actuar". “Lamentablemente no se llegó a ningún acuerdo, y la obra siguió adelante sin ninguna modificación”, añade.

A Narbona le sucedió Elena Espinosa (2008-2010), que se limitó a decir que su ministerio se mantenía en permanente contacto con la Junta de Andalucía y ponía de relieve su voluntad de colaborar para proceder al derribo en cuanto culminara el procedimiento judicial en curso. El mismo guión siguieron Rosa Aguilar (2010-2011) y Miguel Arias Cañete (2011-2014). De Isabel García Tejerina aún no se tienen referencias.

El futuro del hotel pasa por dos posibles soluciones y una no solución. La no solución es dejarlo como está. Las dos soluciones son demolerlo o terminarlo. Posiblemente tengamos que esperar aún a ver pasar a otros cinco ministros para que el asunto se resuelva.

Puntualización de Cristina Narbona sobre El Algarrobico

Cristina Narbona
Diputada del PSOE y exministra de Medio Ambiente

En relación con la entrevista sobre el Hotel Algarrobico, deseo hacer las siguientes precisiones:

1. El hotel obtuvo licencia municipal en 2003, conforme al Plan Parcial aprobado en 1997, que no respetaba la ley de Costas, que, en suelo no urbano, prohíbe construir en la denominada “zona de protección”, a una distancia de 100 metros de la delimitación del dominio público. El correspondiente deslinde se inició después de la obtención de la licencia.

2. En 2004, dado que el deslinde del litoral apenas alcanzaba el 60%, impulsé la máxima agilización y diligencia en expedientes en curso, en particular en las zonas más amenzadas por la presión urbanística. Resultó que en la playa del Algarrobico se estaba construyendo un hotel según un proyecto que invadía la zona de protección, conforme al ya citado Plan Parcial, respetando una distancia de tan solo 20 metros a la línea del deslinde.

3. El Ministerio advirtió, sin éxito, a la empresa Azata y al Ayuntamiento de la inminente aprobación del deslinde, así como de las consecuencias de continuar la obra sin modificar el proyecto.

4. En noviembre de 2005 el Ministerio aprobó el deslinde e inició el expediente de expropiación. En 2006 la Audiencia Nacional ratificó la exigencia de respetar los 100 metros de zona de protección.

En la entrevista se asegura, entre otras inexactitudes, que el proyecto tenía “luz verde” del Ministerio de Medio Ambiente. (El País)
(Nota de la Redacción: la entrevista a que se refiere la diputada puede leerse pinchando en el siguiente enlace:

El Algarrobico

Emilio Ruiz
www.emilioruiz.es

El paso de Cristina Narbona por el Ministerio de Medio Ambiente nos dejó a los almerienses una herencia envenenada: El Algarrobico. Cinco años llevamos ya de pleitos políticos y judiciales, y el hotel ahí sigue, enhiesto y en podredumbre, riéndose de administradores y administrados. Digámoslo de una vez, alto y claro, todos los almerienses: hay algo mucho peor que derribar el hotel y algo mucho peor que terminarlo. Es dejarlo como está.

Esta semana, los catorce ayuntamientos que integran la Mancomunidad de Municipios del Levante Almeriense –tres son del PSOE y los demás del PP- han pedido, por unanimidad, la conclusión de las obras. Leire Pajín, la portavoz socialista de Medio Ambiente en el Congreso, por su parte, ha presentado una enmienda al proyecto de Ley de Presupuestos Generales del Estado para que “durante el año 2012 se realicen las actuaciones necesarias para la demolición del hotel Azata del Sol, ubicado en el paraje El Algarrobico, en el parque natural Cabo de Gata (Carboneras), habilitándose a tal efecto los créditos presupuestarios necesarios”.

Pues no se va a hacer ni lo uno ni lo otro. La maraña política y jurídica en la que se encuentra el hotel es tan complicada que, lamentablemente, vamos a tener Algarrobico para rato. Han “enmierdado” tanto el caso que ahora las obras ni se pueden demoler ni se pueden terminar. Siempre habrá por medio un contencioso que impida hacer una cosa u otra. De “algarrobicos”, la costa española está llena, pero había que coger un caso que sirviera de escarmiento. Narbona se acordó de nosotros. Es el pago que nos dio por haberla hecho diputada en alguna ocasión. Qué pena.

Por un nuevo PSOE


Cristina Narbona
Diputada por Madrid

El manifiesto "Mucho PSOE por hacer" ha animado el imprescindible debate sobre el futuro de nuestro partido, estimulando la reflexión colectiva y la identificación de los planteamientos que permitan, en su momento, elegir entre diferentes candidatos.

La mayoría de las aportaciones a dicho documento -formuladas tanto por parte de militantes como de ciudadanos no afiliados- inciden en la necesidad de cambios significativos en la organización y funcionamiento del PSOE, para que responda de manera más efectiva a la demanda social de regeneración de la política. Sin duda, los socialistas debemos sentirnos especialmente afectados por la pésima consideración que los españoles tienen de la clase política; y absolutamente comprometidos a cambiar esa percepción, reforzando las exigencias tanto en el plano de la ética como de la eficiencia. Ello requiere mecanismos concretos de participación, de transparencia, de rendición de cuentas... que nos hagan mucho más creíbles a la hora de defender, desde el PSOE, las mejoras necesarias en la calidad de la democracia , dentro y fuera de nuestras fronteras. En ese sentido va esta contribución, en la que intento recoger muchas de las propuestas ya recibidas, que podrían convertirse en enmiendas a la ponencia a debatir en el próximo Congreso Federal. Es, también, un mensaje dirigido a quienes estén dispuestos a liderar el PSOE, para que expliciten la orientación de su candidatura. Como bien señala el manifiesto, la razón última de nuestro rotundo fracaso electoral está en la desconexión entre el partido y la sociedad. Las elecciones no se ganan ni se pierden en las campañas electorales, sino día a día, en función de la credibilidad -y por tanto de la coherencia y la ejemplaridad- de quienes representan al partido en todas las instancias, institucionales y orgánicas.

Para empezar, un poco de perspectiva. Hay que recordar que hemos venido perdiendo votantes desde mucho tiempo atrás, desde mucho antes de la actual crisis económica: en 1995 perdimos las elecciones en Comunidades Autónomas y en ciudades que no hemos vuelto a recuperar, ni siquiera en los mejores momentos de " éxito " económico y político. Y ello debe hacernos reflexionar. Allí donde perdimos las instituciones, el partido no ha conseguido mantener los vínculos con la ciudadanía. Y allí donde las mantuvimos, también hemos ido perdiendo progresivamente el apoyo de los ciudadanos, en particular el voto urbano, el voto de los jóvenes, de los mayores, así como de los colectivos más comprometidos con una transformación más progresista de la sociedad. Sin duda, una parte de esa desafección la explican las políticas que hemos defendido, en algunos ámbitos demasiado parecidas a las defendidas por la derecha.

Desde el Gobierno de la nación, pero también desde el resto de las administraciones, el PSOE, como mínimo, ha tolerado el enriquecimiento y el sobreendeudamiento asociado a la burbuja inmobiliaria, sin que se nos identifique nítidamente con otro modelo económico más sostenible y más equitativo; hemos renunciado, al menos parcialmente, a la fiscalidad como herramienta de distribución de la renta y de la riqueza, y no hemos combatido suficientemente el fraude fiscal y la corrupción. A nivel europeo tampoco hemos defendido, con la energía necesaria, respuestas contundentes para frenar la especulación financiera y evitar el control de la acción política por parte de desde los "mercados".

Sobre los fallos en el contenido de las políticas hay otras aportaciones en curso. Yo quiero centrarme en cómo se definen y explican las decisiones políticas, en cómo se eligen los responsables de llevarlas cabo, en cómo se supervisan los resultados. Es decir, en la necesaria democracia interna como garantía de permanente conexión con la sociedad, incluyendo la relación entre los militantes y sus dirigentes. Porque decimos, creo que con toda razón, que "antes de que los ciudadanos se alejaran de nosotros, nosotros nos alejamos de los ciudadanos". Entre esos ciudadanos están nuestros propios afiliados, que han ido abandonando su militancia porque no se han sentido suficientemente participes ni de nuestros debates internos, ni de las decisiones, ni de la elección de nuestros propios dirigentes.

 A continuación enumero algunas posibles líneas para seguir enriqueciendo nuestro debate en los próximos días.

1. La actividad política no debe entenderse como una actividad permanente y exclusiva. Cuanta más libertad de expresión y autonomía tengan nuestros militantes, más calidad tendrá nuestro debate interno, y mayor engarce tendremos con la realidad social. Precisamente porque la política debe ser ante todo un compromiso, una vocación, todos nuestros militantes deben demostrar con su propio comportamiento la adhesión a los valores que defendemos, y, por supuesto, no solo ser honrados, sino parecerlo, en todos los ámbitos de nuestra vida diaria. Se nos tiene que identificar como vanguardia en la defensa y la consolidación de los derechos y de las obligaciones establecidas en las normas, así como en la lucha contra la corrupción, el fraude y todo tipo de comportamientos insolidarios.

2. Más allá de lo ya enunciado en nuestro programa electoral -una persona, un sueldo- , es imprescindible elevar la dedicación y la calidad de los resultados de la acción de nuestros dirigentes, tanto en las instituciones como en el partido, diferenciando mucho mejor las tareas y los objetivos correspondientes en cada ámbito para que haya una correcta rendición de cuentas en cada caso. Para ello es preciso reducir la concentración de poder en pocos dirigentes, establecer reglas sobre la limitación de los mandatos y definir los mecanismos de evaluación.

3. La formación permanente de nuestros militantes debe considerarse una prioridad en todos los niveles de la organización, de forma que podamos contar siempre con los mejores para el desarrollo de nuestra tarea, acorde con la complejidad creciente de la sociedad que queremos transformar.

4. Hay que potenciar la participación de los militantes en la elección tanto de los dirigentes del partido como de los candidatos a las instituciones. Para ello cabria generalizar las listas abiertas en la elección de los delegados a los congresos, así como en la selección de candidatos a tareas institucionales, estableciendo además el sistema de primarias abiertas a simpatizantes en el caso de la elección del candidato a la presidencia del gobierno, así como a otras responsabilidades institucionales de primer nivel (alcaldes, presidentes de comunidades autónomas...).

5. Además de cambios en la elección de nuestros representantes orgánicos e institucionales, parece necesario mejorar la participación de los militantes en el debate interno, tanto en la elaboración de los programas electorales como en la sistemática evaluación del cumplimiento de los mismos. Los militantes deben tener acceso permanente a la información necesaria y suficientes argumentos para poder defender lo que hacemos e incluso aquellos cambios en nuestra posición en el caso de que estos estén justificados por circunstancias sobrevenidas. Ello requiere también una permanente implicación de los cargos institucionales en la actividad.

6. La actividad presencial en las agrupaciones debe complementarse con el uso pleno de las nuevas tecnologías y con la presencia y participación activa de nuestros militantes en todos los ámbitos de la sociedad civil, muy en particular en aquellos donde más hemos retrocedido: hay que ir a buscar a los jóvenes, a los mayores... a los profesionales, a los investigadores, a los emprendedores... allí donde estos llevan a cabo su actividad, con el objetivo de ampliar el número y la capacidad de militantes y simpatizantes.

7. El PSOE debe fortalecer sus vínculos con los partidos socialistas de otros países, en particular de la Unión Europea, para contribuir a una autentica plataforma internacional en defensa de nuestros valores. Nuestros militantes en el exterior deberían poder implicarse activamente en esta tarea, y ello requiere una consideración especial, a la vista de los recientes resultados electorales. Además de la derogación del voto rogado, debería debatirse la oportunidad de una circunscripción electoral propia y la creación de un área en la dirección federal dedicada a las agrupaciones socialistas en el exterior.

8. Debemos integrar mucho mejor a los ciudadanos no afiliados en la actividad del PSOE. En particular, el Congreso Federal debería acordar que la elección del candidato o candidata a la Presidencia del Gobierno se lleve a cabo con el voto de militantes y simpatizantes, como ya ha decidido el PSC. Además, los simpatizantes deben poder participar de manera mucho más efectiva en el debate interno a través de la actividad y de las propuestas de las organizaciones sectoriales existentes, (salud, educación, medio ambiente, emprendedores...).

9. El PSOE tiene que poder integrar todas las sensibilidades que se reclaman de izquierdas. Hay que debatir, por lo tanto, con la máxima libertad y rigor, sobre posiciones que defienden algunos de nuestros militantes, así como organizaciones y movimientos que en algún caso se han distanciado del PSOE a pesar de una coincidencia básica en los valores que defendemos.

10. Los equipos son fundamentales para ejercer un buen liderazgo, y para ello deben ser inclusivos e integradores. La elección en primarias no debe nunca convertirse en un pretexto para excluir de los equipos dirigentes a quienes en su momento hayan defendido opciones diferentes.

Espero que esta reflexión venga seguida de cuantas sugerencias y criticas permitan identificar mejor el sentir mayoritario de nuestra militancia y de los ciudadanos que siguen con interés nuestro debate.