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La plataforma ‘Hotel Algarrobico sí’ se moviliza

Juan Folío
La Opinión de Almería


El Algarrobico, el polémico hotel que se levanta en el término municipal de Carboneras, vuelve a acaparar titulares. Esta semana, la noticia ha sido doble: por una parte, el TSJA ha dictaminado que la licencia de obras concedida en su día por el Ayuntamiento se ajustó a la legalidad; por otra, la Junta de Andalucía ha decidido depositar los 2,3 millones de euros del derecho de retracto sobre la propiedad de los terrenos, ejercida en el año 2006

Los vecinos de Carboneras, en su inmensa mayoría partidarios de que culminen las obras del hotel, también mueven ficha. Dieciséis colectivos ciudadanos han constituido la plataforma “Carboneras por su futuro”, que se declara en defensa del desarrollo turístico, económico y social del municipio.

Según los vecinos, que se reunieron en un número de 200, la decisión del Gobierno ha sido fruto "del poder de presión del lobby ecologista y de la connivencia entre ellos y la ministra para que los grupos ecologistas se taparan los ojos ante otros problemas ecológicos de la zona”.


La plataforma “Hotel Algarrobico sí” ha convocado a los vecinos de Carboneras para el martes, a las 6 y media de la tarde, en las propias instalaciones del hotel, para manifestarse a favor de la continuidad de las obras.

El Algarrobico

Emilio Ruiz
www.emilioruiz.es

El paso de Cristina Narbona por el Ministerio de Medio Ambiente nos dejó a los almerienses una herencia envenenada: El Algarrobico. Cinco años llevamos ya de pleitos políticos y judiciales, y el hotel ahí sigue, enhiesto y en podredumbre, riéndose de administradores y administrados. Digámoslo de una vez, alto y claro, todos los almerienses: hay algo mucho peor que derribar el hotel y algo mucho peor que terminarlo. Es dejarlo como está.

Esta semana, los catorce ayuntamientos que integran la Mancomunidad de Municipios del Levante Almeriense –tres son del PSOE y los demás del PP- han pedido, por unanimidad, la conclusión de las obras. Leire Pajín, la portavoz socialista de Medio Ambiente en el Congreso, por su parte, ha presentado una enmienda al proyecto de Ley de Presupuestos Generales del Estado para que “durante el año 2012 se realicen las actuaciones necesarias para la demolición del hotel Azata del Sol, ubicado en el paraje El Algarrobico, en el parque natural Cabo de Gata (Carboneras), habilitándose a tal efecto los créditos presupuestarios necesarios”.

Pues no se va a hacer ni lo uno ni lo otro. La maraña política y jurídica en la que se encuentra el hotel es tan complicada que, lamentablemente, vamos a tener Algarrobico para rato. Han “enmierdado” tanto el caso que ahora las obras ni se pueden demoler ni se pueden terminar. Siempre habrá por medio un contencioso que impida hacer una cosa u otra. De “algarrobicos”, la costa española está llena, pero había que coger un caso que sirviera de escarmiento. Narbona se acordó de nosotros. Es el pago que nos dio por haberla hecho diputada en alguna ocasión. Qué pena.

Camuflaje

José Fernández
Periodista

Comparto con el alcalde de Carboneras, Cristóbal Fernández, no sólo apellido, sino también la impresión de que el hotel de El Algarrobico nunca será derribado, salvo que una contingencia telúrica se manifieste más allá de la norma sismorresistente. Esta idea se apoya en dos hechos indiscutibles. El primero es que desde la Junta de Andalucía se insiste en que lo van a tirar inmediatamente. Y bueno, la experiencia nos permite situar con precisión lo que valen las afirmaciones categóricas cuando vienen de parte de un alto cargo autonómico. Y el segundo hecho es el propio sentido común: la Junta no afrontará el trance económico y político de indemnizar y pagar la demolición de un hotel que ella misma ha hecho absolutamente legal. Por lo tanto, no cabe sino esperar a recibir la invitación para la celebración de su inauguración. De hecho, empiezan a leerse algunas propuestas e iniciativas tendentes al apaño que reflejan las ganas de más de uno por cerrar el tema de cualquier modo y empezar a buscar metros de alfombra roja para la noche de su estreno.

Una de estas ocurrencias, de sospechoso tono lisérgico, habla de "mimetizar y camuflar" el hotel para que no desentone en el entorno. No se rían, que va en serio. Pintamos las veinte plantas de color barranco y asunto resuelto. A este paso alguien acabará proponiendo que se instale una compresa gigantesca en la fachada del hotel para que no se note, no se mueva y no traspase el medioambiente. Se contrata luego a un artista pluscuamperfecto para que diga que es una alegoría sobre el deterioro del océano, creamos luego una plataforma vecinal por el empleo sostenible, y listo papeles.