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Se robaba, y mucho, y ambos lo consistieron

José Fernández
Periodista


El juez instructor de la pieza del procedimiento específico de la macrocausa de los ERE ha decidido sentar en el banquillo a los expresidentes de la Junta de Andalucía Manuel Chaves y José Antonio Griñán por sendos y presuntos delitos continuados de prevaricación y malversación de caudales públicos. Es decir, que un juez considera que ambos altos cargos socialistas consintieron y permitieron que otros se apropiasen de dinero del contribuyente (suyo de usted y mío) y para ello dictaron arbitrariamente resoluciones a sabiendas de su injusticia.

Chaves y Griñán (Foto: Expansión)

Perdonen la espesura del párrafo, pero conviene para situar el terreno que pisamos. Estamos ante una decisión judicial que viene a confirmar lo que todo el mundo ya sabía por simple sentido común. En una administración tan jerarquizada, tan minuciosa y prescriptiva, es de todo punto im-po-si-ble que un grupo de funcionarios de segundo o tercer nivel (los famosos “cuatro gatos” que decía la presidenta heredera de los imputados, Susana Díaz) establezcan una red de saqueo sistemático de fondos públicos sin el conocimiento y/o consentimiento tácito o proactivo de los máximos dirigentes. Lo contrario sería pretender que tanto Chaves como Griñán padecían un severo nivel de discapacidad cognitiva.

Y sin dudar de la honestidad personal de ambos, lo que parece indiscutible es que los dos eran plenamente conscientes de que se robaba, y mucho, y que ambos lo consintieron. Y mucho. Resulta difícil no asumir ya de una vez que el PSOE ha instalado en la Junta de Andalucía un mecanismo delictivo destinado a favorecer intereses propios y/o de organizaciones y empresas afines. La clave está en las razones por las que este mismo tipo de fechorías ha provocado el merecido desplome del PP en Valencia y que en Andalucía llevemos sosteniendo ya tres décadas a toda esta panda de tremendos sinvergüenzas.

La mancha de aceite

Antonio Felipe Rubio
Periodista

En la mili si el cetme se encallaba, la munición estaba húmeda… las culpas, al maestro armero. Así, para cualquier cosa que ocurra fruto de nuestra propia incompetencia buscamos un “maestro armero” que acarree con las culpas y consecuencias. Esta práctica ha superado la desfachatez con las comparecencias de Griñán, Chaves, Zarrías, Moreno, etc., ante el Tribunal Supremo: nadie era responsable de sus actos y, en cualquier caso, siempre hubo técnicos señalados como últimos responsables de la pretendida ignorancia/inutilidad de los máximos dirigentes de la Junta de Andalucía.

Con las debidas excepciones, ha quedado acreditado que los técnicos de la administración pública son mucho más responsables que los políticos que están a su mando, y esa responsabilidad conllevaba una posición de segundo plano, disciplinada, silente. Pero, ante el insultante desparpajo de los políticos, los funcionarios han levantado su voz y vemos al exinterventor de la Junta clamando ante el Supremo desenmascarar las fabulaciones de los dirigentes socialistas de la Junta de Andalucía.
El delegado de Agricultura, Ortiz Bono, siguiendo los ejemplares pasos de sus máximos dirigentes, también endilga los muertos a los técnicos al ser imputado en un caso de presunta prevaricación por la conversión de terrenos forestales a agrícolas para una vasta extensión de olivar en Tabernas. La respuesta es que “firmaba y daba el OK a lo que le presentaban los técnicos”. Esta respuesta de Manual del Descaro de la Junta ha desatado las iras de los técnicos. No es para menos.

"El caso de Ortíz Bono es otra desfachatez
que se extiende como una mancha de aceite"
Y, buscando y buscando a ese maestro armero que se coma el marrón, ahora la emprenden contra la empresa promotora de 300 Has de olivar por cambiar el uso de “agrícola de secano” a “agrícola de regadío”. No les toman el pelo sólo a los técnicos, es que nos toman por tontos a todos. ¿Alguien se ha parado a pensar en la productividad de 300 Has de olivar de secano? ¿Hay alguien medianamente sensato que se aventure a plantar miles de olivos sin riego por goteo en un emplazamiento tan árido como Tabernas? ¿Es que un delegado de agricultura no sabe que las dos macroexplotaciones ya existentes en Tabernas siempre utilizaron el riego por goteo?

Evidentemente, para poner en producción 300 campos de fútbol con olivos es necesario prever el abastecimiento hídrico suficiente y en Tabernas no es otro que el regadío de aportación superficial o de extracción. En definitiva, que el delegado de Agricultura sabía perfectamente que esta explotación autorizada no tendría más opción que el regadío que, ahora, pretende criminalizar.

Resulta insoportable tanta inutilidad por parte de la Junta del PSOE de Sevilla y sus “sucursales” provinciales que bloquean, obstruyen, averían y otorgan una pésima imagen de la “Marca Almería”.

Por cierto, sobre la “Marca Almería” hay que recordar las afirmaciones de Sánchez Teruel, secretario provincial del PSOE, en relación al alcalde de Roquetas, Gabriel Amat, de quien dijo perjudicaba la imagen de Almería por las licencias de Las Salinas. Recordemos que Amat no sólo se basó en informes favorables de los técnicos municipales, también pidió uno “extra” (Colegio de Arquitectos) que resultó favorable. Pero la petición de dimisión era un clamor.

Ya sea con los olivares, regadíos, técnicos… El caso de Ortíz Bono es otra desfachatez que se extiende como una mancha de aceite.

La mala imagen y la mala memoria

José Fernández

Mucho antes de que los periodistas incurrieran en el pecado de tener memoria, un tipo tan anguloso como Baltasar Gracián sentenció que para saber olvidar las cosas era necesario tener más arte que dicha. Y como no todo el mundo tiene arte o merece la dicha, el periodismo creó la hemeroteca, ese arma del pasado tan fieramente cargada de futuro y ante la cual nadie sale indemne.

Los expresidentes Chaves y Griñán
Y mucho más arriesgado será el trance de enfrentarse a la hemeroteca si uno gusta de ser tan palabrista y contumaz como el actual Secretario Provincial del PSOE almeriense, José Luis Sánchez Teruel, que hace apenas unas semanas nos dejaba estas líneas acerca de la figura jurídica de la imputación: “Más allá de lo que la justicia diga, cuando lo dictamine -eso es competencia de los jueces- en el ámbito de la política y de los políticos, en estos casos y cuando la imagen personal, por las razones que sean, daña gravemente la de las instituciones, lo mejor que se puede hacer es marcharse”.

Tal cual. La intensa reflexión del señor Sánchez Teruel estaba dirigida a un político del PP de Almería al que conminaba a dimitir, dicho lo cual corrió rápidamente a abrazarse y fotografiarse y dedicar encendidos elogios a otro político también imputado, pero de su partido.

Traigo a colación esta epístola moral por la reciente y doble imputación de los dos últimos ex presidentes de la Junta, Manuel Chaves y José Antonio Griñán, en el caso de los ERE falsos. Como además es justo recordar que la actual presidenta, Susana Díaz, anunció severísimas determinaciones políticas contra ambos si se producía (como finalmente se ha producido) la imputación, no me cabe duda de que en las próximas horas veremos muestras de la coherencia política de Susana Díaz y, naturalmente, también podremos ver la pública reprimenda del señor Sánchez Teruel a sus jefes, a los que coherentemente exigirá la dimisión, para que no den mala imagen de Andalucía y del PSOE. Pero por si acaso voy a buscar un sillón cómodo.

Chaves y Griñán

Joaquín Abad
Exdirector de La Crónica de Almería

Pues parece que la juez Ayala por fin ha enviado al Tribunal Supremo la parte del sumario de los famosos "eres" para que tenga a bien imputar a los dos ex-presidentes de la Junta de Andalucía, Manuel Chaves y José Antonio Griñán. A ver si se creen los lectores que sólo en Cataluña sus cargos, su honorable presidente, Jordi Pujol, se llevaba el por ciento de las obras y demás negocios. Porque me consta que en Andalucía también había que pasar por caja en casi todas las obras públicas y privadas. Y en muchos casos, como en el famoso hotel El Algarrobico, en la costa almeriense, la maleta con más del cuatro por ciento fue entregada como era costumbre.

José Antonio Griñán y Manuel Chaves
La juez Ayala ha tardado lo suyo en argumentar como funcionaba la Junta a la hora de dar dineros a empresarios, sindicatos y otros que se lo repartían crudo sin control. Es más, se legisló para evitar los controles. Y de eso alguien tiene la culpa. O bien por haberlo autorizado o bien por no haberse dado cuenta de la ilegalidad. Pero se dice que la ignorancia de la norma no exime de su cumplimiento. Y me extraña muy mucho que Chaves y Griñán no estuvieran al tanto de lo que Magdalena Alvarez se trajinaba para que salieran miles de millones, de las antiguas pesetas, y cientos de millones de los nuevos euros, del control oficial a que está obligada la administración pública.

En Andalucía se vienen destinando miles y miles de millones de euros para el fomento del empleo y para que esa región salga del pozo y se industrialice. Si durante el franquismo fue marginada, con la democracia no pararon de llegarle cantidades millonarias que, como se ha comprobado, de poco ha servido. Y ha servido de poco porque los sucesivos gobiernos de la Junta, socialistas, han preferido repartirse el dinero entre los amiguetes y lo que sobraba destinarlo a subsidiar miles y miles de parados en lugar de buscarles trabajo. Por supuesto, por eso la zona rural de Andalucía siempre votará al pesoe. Para que le siga subsidiando.

Pues Manuel Chaves y José Antonio Griñán deberían purgar sus culpas de una vez por todas. Porque si Andalucía está en la cola de la cola del paro, del analfabetismo tecnológico, de la industrialización, de la corrupción, ambos ex-presidentes algo tienen que ver.  


Andalucía, de película

Antonio Felipe Rubio
Periodista

Los argumentos más exitosos del cine de acción siempre van ligados a la superación de grandes obstáculos para logar el objetivo. Un rescate en Vietnam, el robo de la Reserva Federal, una invasión extraterrestre, secuestro del Air Force One… todos los guiones mencionan y exhiben procedimientos extraordinarios para vulnerar las más férreas y sofisticadas medidas de seguridad que son burladas con extraordinaria pericia e inusitado aporte tecnológico.

Manuel Chaves
Manuel Chaves acaba de escribir un lamentable guión sobre Andalucía: “Un director general, si quiere robar, roba”. Independientemente de las medidas de caución, un director general de la Junta se lo puede llevar crudo sin alertar y generar sospecha. Así, en orden de gradación, un vice consejero, un consejero y el presidente, si quieren robar, roban. Tan sólo hay que desactivar los dispositivos de seguridad y control para ofrecer un acceso franco y cómodo a los ejecutantes del saqueo. Para que un robo se desarrolle con facilidad y reiteración es imprescindible la colaboración necesaria de los claveros y activadores de las alarmas. De ahí que si un director general quiere robar, roba; lo ha de hacer por encargo o motu proprio, pero siempre con la “vista gorda” de las autoridades superiores que desactivan las alarmas y desoyen los reiterados informes de los “vigilantes” sobre la incursión de saqueadores.

Nadie acude a un banco a cobrar un cheque y ve una montaña de billetes encima del mostrador. El dinero se mantiene a buen recaudo en cajas fuertes blindadas con apertura retardada, cámaras de video vigilancia, alarmas conectadas con la Policía… en fin, medidas de seguridad, que de no existir, harían del robo una experiencia cotidiana.

Ahora se explican extracciones dinerarias descontroladas y sostenidas en el tiempo con excusas como “yo no sabía nada”, “me siento engañada”, “no hice nada ni por acción u omisión”, etc.

Manuel Chaves, cuando ejercía de presidente, mantuvo una escolta permanente en sus desplazamientos, fuesen de índole pública o privada. El motivo de esta medida de seguridad es la garantía de inaccesibilidad hacia el presidente y la preservación de su integridad física. Así, Chaves anduvo flanqueado por un exitoso sistema de seguridad personal que, por otro lado, supo descuidar en lo relativo al dinero de todos los andaluces.

En casa, una madre descubre inmediatamente si su hijo le mete mano en la cartera; primero por intuición y, después, por la certeza. Al contrario, en la Junta se nubló la intuición y se desactivó la certeza. Todo un insulto a la inteligencia y una descomunal desfachatez típica de la “casa” que se sacude su inevitable complicidad, haciendo de una “Misión imposible” una película de “Bambi” o, en este caso, “Los tontos del bote”, en clara alusión a todos los andaluces.

Discurso del siglo XXI

Antonio Felipe Rubio
Periodista

No se puede negar el carácter galáctico que ejercen algunas estrellas socialistas que orbitan en torno al líder de turno. A Leire Pajín, con su “conjunción planetaria”, le sucede Elena Valenciano tildando de “discurso del siglo XXI” la intervención de Susana Díaz como subsucesora de Manuel Chaves al frente de la Junta. Cabe preguntarse si el citado discurso de la centuria se refiere a que está inserto en el siglo XXI, lo cual es una absoluta obviedad, o que es el mejor discurso que ha escuchado Valenciano en lo que va de siglo; asunto que aclara su escasa valoración por el resto de dirigentes socialistas, incluido su jefe, Rubalcaba.

Susana Díaz
Por otro lado, la subsucesión de la presidencia (no ha mediado proceso electoral alguno) se establece desde la “generosidad” de Griñán favoreciendo un necesario relevo generacional en las instituciones; ante lo cual, cabe preguntarse por qué Griñán se retira de la Junta, pero accede al Senado. Griñán acaba de ratificar la acepción “cementerio de elefantes” aplicada a la Cámara Alta. Si no se considera generacionalmente apto para la Junta, por qué ha buscado refugio en otra alta institución del Estado. Pues porque no se trata de generosidad, es oportunidad, conveniencia, estrategia… en definitiva, lo que mejor le conviene a él para zafarse de los ERE, y lo que mejor le conviene al Partido para continuar con el proyecto de “cambio y modernización” que venimos conociendo desde hace 32 años.

La opción de Susana Díaz, independientemente de sus acciones de futuro, se adopta por su amplio conocimiento del PSOE (no ha hecho otra cosa) en el que se ha desenvuelto desde su tierna juventud en puestos orgánicos internos con evidente supervivencia y proyección. Por tanto, intuyo una buena solución para el PSOE de Andalucía, que para Andalucía está por ver.

Ahondando en el “discurso del siglo XXI”, encuentro algunas facetas bastante rechinantes. La nueva presidente de la Junta podría ser la más avergonzada que accede a tan alto honor porque acaba de decir que se siente avergonzada por la corrupción y, si se ha pasado media vida en las cavidades internas del PSOE-A, es para haber vivido unos angustiosos años de bochorno y vergüenza continuados. Nadie mejor que los órganos internos del PSOE de Andalucía han podido conocer, desde la “mafia” de Juan Guerra hasta la organización de los ERE falsos. Y es ahí, en los órganos internos del PSOE-A, donde se ha formado e instruido la flamante presidente de la Junta. Por tanto, desconozco a qué corrupción se refiere cuando dice avergonzarse de la misma.

En el aspecto de género existe otra contradicción. Bien es cierto que es la primera mujer que accede a la presidencia de la Junta, pero es que esto no debe ser nada tan excepcional como para repetirlo como un “hecho histórico sin precedentes”. Pues claro que no tiene precedentes, porque al PSOE jamás se le ha ocurrido presentar a una mujer como candidato. Y no será por oportunidades para hacerlo: todas.

Si Susana Díaz se sorprende de que después de tantos años acceda a la Junta una mujer, ya se lo puede estar reprochando al PSOE y a IUCA; ambos partidos jamás propusieron a una mujer. Mira por dónde fueron los “fachas” de la derecha los que, sin tanto discurso igualitario, propusieran como candidato a la presidencia de la Junta de Andalucía a Teófila Martínez; o sea, una mujer. Dime de qué presumes…

En cuanto a los grandes cambios que se pretenden implementar, digo yo que alguna inquietud tuvo que aportar Susana Díaz desde el PSOE-A y desde la consejería de Presidencia; pero, o no aportó ninguna genialidad revolucionaria o se las estaba reservando para esta oportunidad histórica.
Y a esto se le llama el discurso del siglo XXI.

En cualquier caso, suerte y acierto. Más nos vale.