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Ana Julia Quezada, culpable de asesinato con alevosía


Javier Pajarón
Periodista

Ana Julia Quezada asesinó a Gabriel Cruz Ramírez de manera "voluntaria, sorpresiva y repentina, sin posibilidad de defensa ni de reacción por parte del niño" aquel 27 de febrero de 2018 en la finca de Rodalquilar (Níjar).

El veredicto del jurado popular declara a la acusada culpable de un delito de asesinato con alevosía, agravado por la relación de parentesco, y la aboca a la prisión permanente revisable. Será la primera mujer en España condenada a cadena perpetua tras la reforma del Código Penal de 2015.

Asesinato con alevosía

El portavoz del jurado leyó el veredicto a las 18.30 horas del jueves tras un día y medio de deliberaciones. El fallo, alcanzado por unanimidad, confirma la intención de Quezada de matar al pequeño Gabriel y la incapacidad del pequeño para defenderse de una agresión llegada desde su entorno familiar. 

Sin embargo, desestima la existencia del ensañamiento, en contra del criterio marcado por la acusación particular. La representación de los padres Ángel Cruz y Patricia Ramírez presentó un informe médico para intentar demostrar que Ana Julia Quezada golpeó a la víctima repetidamente antes de asfixiarlo, entre 45 y 90 minutos después. "Aumentó de forma deliberada, inhumana e innecesaria el dolor y el sufrimiento de Gabriel", según el párrafo extraído del objeto de veredicto.

Ahora bien, los nueve miembros del jurado popular no dan credibilidad a la propuesta de la acusación particular y, como ya anunciara la fiscal Elena Fernández Lora, estiman que solo existió alevosía. Dicho de otro modo, el niño sufrió un ataque violento sin posibilidad de defensa, pero no sufrió más de una hora de agonía. Queda probado.

La sentencia puede recurrirse ante el Tribunal Superior de Justicia de Andalucía (TSJA). En cualquier caso, la magistrada Alejandra Dodero y los miembros del jurado popular realizaron un esfuerzo adicional para cumplir con los requisitos técnicos del veredicto e impedir errores que puedan tener recorrido legal en la apelación al TSJA.

La carta de Ana Julia Quezada


Emilio Ruiz
www.emilioruiz.es

Si hay una conclusión clara que se pueda extraer de las dos cartas enviadas por Ana Julia Quezada a Ana Rosa Quintana, esa conclusión no es otra que la del cinismo que emplea. La asesina confesa del pequeño Gabriel podría haber aprovechado la ocasión para dedicar todo el texto de las misivas a expresar, primero, su arrepentimiento, y después, para suplicar el perdón de los padres del niño y de su familia y de otras muchas personas que se han sentido heridas por un asesinato tan cruel.

Mucho cinismo

Lejos de esa actitud de humildad, Quezada manifiesta un deseo de perdón que se nota artificial. Dice que no puede hablar porque aún sigue el secreto del sumario, pero, sin embargo, se adentra en la exposición de cuestiones insustanciales –insustanciales ante la gravedad de lo sustancial- que intenta elevar al misma nivel que su cruel asesinato. “Lo primero, estoy impactada por todas las mentiras que se han dicho de mí”, dice. ¿Eso es lo primero, Ana Julia? “Fue un accidente y siempre lo diré porque es la verdad”. Ningún indicio conocido hasta ahora ahonda en esa posibilidad. No hay que conocer en detalle el desarrollo de la investigación, sino simplemente tener constancia de los hechos que las fuerzas y cuerpos de Seguridad han dado como probados -y que tendrán, ciertamente, que ratificar los jueces- para saber que la dominicana asesinó a Gabriel de forma planificada, premeditada, y que mantuvo el secreto durante los doce días posteriores.
La asesina confesa de Gabriel aprovecha la misma línea del perdón a los padres para reclamar el perdón de su hija, como si fuera un perdón equiparable
La asesina confesa de Gabriel aprovecha la misma línea del perdón a los padres para reclamar el perdón de su hija, como si fuera un perdón equiparable. Tiene razón –aquí, sí- cuando afirma que “cometas el delito que cometas nos tienen que tratar como personas”. Qué pena que no hubiera practicado tanto raciocinio cuando decidió acabar con la vida del pequeño. En otro lugar de las cartas Ana Julia abre de par en par las puertas a la cuasi exculpación y hace insinuaciones intolerables: “Tengo mucho que contar, en cuanto pueda, lo explicaré”, escribe. Posteriormente instala en el mismo plano su cruel acto con el ciertamente despreciable hecho de quemar una muñeca de plástico con su cara, para concluir: “No soy más monstruo que esas personas”. Es, quizás, la mayor barbaridad que expresa.
Debe la dominicana dejar de escribir cartas exculpatorias o justificativas y contar todo lo que tenga que contar a quienes son sus receptores naturales: los profesionales de la justicia que instruyen la causa de la muerte del pequeño
Ana Julia Quezada finaliza la más extensa de sus cartas a Ana Rosa Quintana manifestando que “menos mal que aquí en la prisión me siento bien y me tratan como es debido porque son profesionales”. Debe la dominicana aprovecharse de ese trato –habría que decirle que ese exquisito trato no forma parte de la anomalía sino de la normalidad de un Estado de derecho como España- para dejar de escribir cartas exculpatorias o justificativas y contar todo lo que tenga que contar a quienes son sus receptores naturales: los profesionales de la justicia que instruyen la causa de la muerte del pequeño.

Esta es la carta íntegra enviada por la presa a Telecinco, escrita en dos partes:

¿Que cómo estoy? Pues te puedes imaginar, nada bien. Ante todo pedir perdón a toda la familia de Gabriel y a todas las personas que he hecho daño. No puedo hablar mucho por el secreto de sumario. Lo primero, estoy impactada por todas las mentiras que se han dicho de mí. ¿Mi versión de los hechos? Fue un accidente y siempre lo diré porque es la verdad. Me asusté mucho, el miedo se bloquea y actué así. No fui lo suficientemente fuerte como para decirle a mi pareja, a nadie, lo que había pasado y, poco a poco, me fui metiendo en una bola cada vez más grande.
Tengo una hija y le he hecho mucho daño, espero que ella algún día me pueda perdonar
Sé que no tengo excusa por el accidente. Quite a la persona que amo lo más grande que uno puede tener, un hijo. Ángel, Patricia, a todos perdón. Tengo una hija y le he hecho mucho daño, espero que ella algún día me pueda perdonar. También creo que cometas el delito que cometas nos tienen que tratar como personas. Sé que pasaré el resto de mi vida aquí, pero esto es en lo que menos pienso. Tengo mucho que contar, en cuanto pueda, lo explicaré.
Lo que no veo normal son otras imágenes donde sacan una muñeca de plástico negra, la ponen en una plaza y la queman como si me quemaran a mí
Hola Ana Rosa otra vez. Impresionante las imágenes que he visto hoy. Subo del patio y como siempre pongo las noticias y en Tele5 sale que el juez tiene nuevas noticias sobre la muerte de Gabriel, vale. Lo que dicen coincide con mi declaración, pero lo que no veo normal son otras imágenes donde sacan una muñeca de plástico negra, la ponen en una plaza y la queman como si me quemaran a mí.
No soy más monstruo que esas personas y lo hice por un accidente
Lo mío con Gabriel lo dije y siempre lo diré, fue un accidente. No soy más monstruo que esas personas y lo hice por un accidente. Ellos lo harían queriendo, son más monstruo que yo. Al escribir esta carta me tiemblan las manos. Así que disculpas cuando hay padre gente de color blanco que cometen esos crímenes nunca he visto tantas barbaridades. Eso se llama racismo y xenofobia.
Soy negra, cometí un delito sin querer, lo único que pido es que se me juzgue y se me trate como se me tiene que tratar en mi situación
Soy negra, cometí un delito sin querer, lo único que pido es que se me juzgue y se me trate como se me tiene que tratar en mi situación. Dicen que el fiscal va a investigar si se trata de racismo. Por Dios! Si ya cuando me detuvieron en el coche que me metieron las dos chicas que se montaron conmigo, esas mismas me querían matar con las esposas por detrás y diciéndome una “ahora mismo te mataba, zorra. Te dejaba en una plaza para que te mataran, hija de puta. A ver si con un poco de suerte te matan en la cárcel”.
No sé si sabéis que la familia de Ángel es Guardia Civil, con esto os puedo decir cómo me trataron
En el calabozo fue un infierno. No sé si sabéis que la familia de Ángel es Guardia Civil, con esto os puedo decir cómo me trataron. Estoy con antidepresivos y pastillas para comer y dormir. Que no hay racismo en España? Ahora lo pongo en duda, menos mal que aquí en la prisión me siento bien y me tratan como es debido porque son profesionales. Un saludo, Ana Julia Quezada Cruz.

Ana Julia Quezada escribe a Ana Rosa Quintana


Tania Artajo
@opinionalmeria

Ana Julia Quezada Cruz, la asesina confesa del niño Gabriel, ha escrito dos cartas de dos folios cada una dirigidas a Ana Rosa Quintana, que ésta ha hecho pública en su programa de Telecinco. En las misivas habla de la muerte del niño. Son dos cartas escritas de su puño y letra en la que da su versión de lo ocurrido el 27 de febrero y de los 12 días posteriores de búsqueda del pequeño Gabriel.

Ana Rosa Quintana muestra la carta recibida de Ana Julia Quezada

En las cartar Ana Julia Quezada explica que fue un accidente que tuvo miedo contar a su pareja. Dice que es consciente de la gravedad de su delito. Admite que ha hecho el mayor dadño que se puede hacer una persona, su pareja. "Angel, Patricia, a todos, perdón. Tengo una hija y le he hecho mucho año, espero que me sepa perdonar". "Me asusté, me bloqueé y la bola se fue haciendo cada vez más grande", cuenta.


Añadir leyenda

Explica que sabe que pasará mucho tiempo en la cárcel, pero que cree que tiene muchas cosas que explicar. Se ampara en el secreto del sumario para no desvelar detalles de cómo cometió el asesinato.

Los padres de Gabriel no han tenido interés en conocer el contenido de las cartas, según el programa, pero sí han mostrado su extrañeza. No escribe ni una sola línea sobre el niño. Sin embargo, se queja del trato que le dio la Guardia Civil durante el tiempo que estuvo detenida. "Quité a la persona que amo lo más grande que puede tener, un hijo".

Ana Julia considera que "son más monstruos que yo" las personas que han exhibido un muñeco con su figura. "¿Que no hay racismo en España?, ahora lo pongo en duda", dice. En el tono de la carta transmite la impresión de que quiere limpiar su conciencia, algo imposible de alcanzar, y menos comparando el asesinato de una persona indefensa con la quema de un muñeco.

La carta de la asesina confesa de Gabriel está llena de cinismo. "A mí me han tratado muy mal ciertas personas", dice en referencia a quienes les insultaron tras su detención, "por eso, cuando llegué al calabozo, vi el cielo. Menos mal que aquí, en prisión, me siento bien y me tratan bien porque son profesionales".

Se queja de la visita que reporteros de televisión han hecho a su familia en República Domincana. "Mi pobre madre sufre del corazón".

Texto íntegro de la carta

¿Que cómo estoy? Pues te puedes imaginar, nada bien. Ante todo pedir perdón a toda la familia de Gabriel y a todas las personas que he hecho daño. No puedo hablar mucho por el secreto de sumario. Lo primero, estoy impactada por todas las mentiras que se han dicho de mí. ¿Mi versión de los hechos? Fue un accidente y siempre lo diré porque es la verdad. Me asusté mucho, el miedo se bloquea y actué así. No fui lo suficientemente fuerte como para decirle a mi pareja, a nadie, lo que había pasado y, poco a poco, me fui metiendo en una bola cada vez más grande.

Sé que no tengo excusa por el accidente. Quite a la persona que amo lo más grande que uno puede tener, un hijo. Ángel, Patricia, a todos perdón. Tengo una hija y le he hecho mucho daño, espero que ella algún día me pueda perdonar. También creo que cometas el delito que cometas nos tienen que tratar como personas. Sé que pasaré el resto de mi vida aquí, pero esto es en lo que menos pienso. Tengo mucho que contar, en cuanto pueda, lo explicaré.

Hola Ana Rosa otra vez. Impresionante las imágenes que he visto hoy. Subo del patio y como siempre pongo las noticias y en Tele5 sale que el juez tiene nuevas noticias sobre la muerte de Gabriel, vale. Lo que dicen coincide con mi declaración, pero lo que no veo normal son otras imágenes donde sacan una muñeca de plástico negra, la ponen en una plaza y la queman como si me quemaran a mí.

Lo mío con Gabriel lo dije y siempre lo diré, fue un accidente. No soy más monstruo que esas personas y lo hice por un accidente. Ellos lo harían queriendo, son más monstruo que yo. Al escribir esta carta me tiemblan las manos. Así que disculpas cuando hay padre gente de color blanco que cometen esos crímenes nunca he visto tantas barbaridades. Eso se llama racismo y xenofobia.

Soy negra, cometí un delito sin querer, lo único que pido es que se me juzgue y se me trate como se me tiene que tratar en mi situación. Dicen que el fiscal va a investigar si se trata de racismo. Por Dios! Si ya cuando me detuvieron en el coche que me metieron las dos chicas que se montaron conmigo, esas mismas me querían matar con las esposas por detrás y diciéndome una “ahora mismo te mataba, zorra. Te dejaba en una plaza para que te mataran, hija de puta. A ver si con un poco de suerte te matan en la cárcel”.

En el calabozo fue un infierno. No sé si sabéis que la familia de Ángel es Guardia Civil, con esto os puedo decir cómo me trataron. Estoy con antidepresivos y pastillas para comer y dormir. Que no hay racismo en España? Ahora lo pongo en duda, menos mal que aquí en la prisión me siento bien y me tratan como es debido porque son profesionales. Un saludo, Ana Julia Quezada Cruz.

Los ocho días de Ana Julia Quezada, asesina confesa de Gabriel Cruz, en la cárcel de ‘El Acebuche’


Emilio Ruiz

Ana Julia Quezada, la mujer de 43 años de origen dominicano que se ha declarado autora del asesinato del pequeño Gabriel Cruz, de 8 años, el pasado 27 de febrero, cumple hoy ocho días recluida en la prisión almeriense de El Acebuche, situada en la barriada de Retamar, en la carretera de los Úbeda, junto a la autovía del Mediterráneo, donde comparte 'estancia' con 900 reclusos. Permanece desde el primer día aislada en el módulo de mujeres. Su única relación personal es la reglamentaria con los funcionarios de la prisión, además de la ‘presa sombra’ que el director de la cárcel le puso desde el primer momento. El personal médico de la cárcel le ha recetado ansiolíticos para poder dormir. "Está tranquila", según su abogado. El módulo de mujeres tiene 42 presas.

Ana Julia Quezada

La mujer que hasta ahora ha compartido celda con Ana Julia es de origen argentino y tiene una edad parecida a la de ella (45 años). Está condenada por homicidio. Aparte de esta mujer, la asesina confesa del niño no tiene relación con ninguna otra presa ni tampoco comparte los espacios comunes al mismo tiempo que el resto de las presas. Cuando necesita ir a comprar algo lo hace sin presencia de otras presas y siempre en compañía de un funcionario. Tampoco acude al comedor porque la comida se la llevan a la propia celda. Ana Julia recibe de vez en cuando la visita de su abogado de oficio, Esteban Hernández Thiel, pero hasta el día de hoy no ha recibido ni una sola visita de familiares y amigos.

La 'presa en la sombra' de la confesa asesina de Gabriel está en la cárcel por matar a su marido. Esta circunstancia era conocida por el resto de reclusas -en la cárcel cada una sabe por qué están allí las otras-, pero ahora ha trascendido más allá de las paredes de la cárcel. Y eso ha incomodado a la presa argentina, que siempre ha tenido un excelente comportamiento, por lo que ha pedido ser sustituida como acompañante de la dominicana.

Según se ha sabido, desde el viernes este fundamental papel de acompañante está  siendo desempeñado por un turno rotatorio de presas. Cada día es una persona distinta. Para que una presa pueda desempeñar esta labor de acompañante-24 horas tiene que haber tenido un comportamiento adecuado y, además, ofrecerse de forma voluntaria. Las mismas presas han decidido que no haya una única acompañante, sino que se efectúe un turno rotario. Por realizar esta labor las voluntarias reciben beneficios penitenciarios.
Durante el tiempo que regentó una cafetería en Las Negras, la dominicana conoció a muchas personas, con algunas de las cuales llegó a establecer amistad. Ninguna de estas personas desea mantener esa amistad y mucho menos hacerle una visita a la cárcel
Ana Julia tiene en Burgos una hija, Judith, de 24 años, con la que apenas mantiene relación. De niña vivía con la madre, pero con 15 años se fue a vivir con su padre adoptivo, un burgalés, y vive en Gamonal. En los primeros días de la desaparición de Gabriel la joven se desplazó desde Burgos hasta Almería para consolar a los padres del niño y también a su propia madre, de la que no podía imaginar que estuviera implicada en el caso. Conocido el desenlace del suceso, Judit quiere mantenerse al margen de la situación y tampoco desea mantener contacto con su madre. Ana Julia tiene también una tía en Burgos, pero las relaciones entre ambas son muy tensas desde hace años.

Durante el tiempo que Quezada regentó la cafetería 'Black' en Las Negras conoció a muchas personas, con algunas de las cuales llegó a establecer amistad. Como suele suceder en estos casos, ninguna de estas personas podían pensar hasta dónde podía llegar su maldad y ninguna de ellas desea mantener esa amistad ahora y mucho menos hacerle una visita a la cárcel.

Desde hace dieciocho meses, tras iniciarse la relación de Ana Julia Quezada con el padre de Gabriel, Ángel Cruz, la pareja estableció su domicilio en La Puebla, en el núcleo urbano de Vícar, donde también hizo relaciones propias de vecindad. En Vícar se veía con frecuencia, los fines de semana, a la mujer con Gabriel, y nadie sospechó nunca nada, pues, al menos de cara a los vecinos, con el niño tenía un trato afectuoso. Tampoco ninguno de estos vecinos ha manifestado interés por seguir en contacto con la presa ahora que está entre rejas.
Al margen de las llamadas telefónicas que hace a sus abogados, ninguna otra persona de lo que era su entorno en la provincia establece contacto telefónico con ella

Este aislamiento carcelario de Ana Julia afecta incluso a las relaciones por teléfono. Al margen de las llamadas telefónicas que hace a sus abogados, ninguna otra persona de lo que era su entorno en la provincia de Almería establece contacto telefónico con ella. La primera vez que hizo uso de su derecho a una llamada telefónica, al día siguiente de su ingreso en El Acebuche, se puso en contacto con su familia en República Dominicana. Según confesaron su madre y su hermana al programa ‘Espejo Público’, de Antena 3, les pidió que le enviaran algo de dinero para cubrir algunas de sus necesidades. Se fuma un paquete de cigarrillos al día y se toma un par de cafés.  Le respondieron que la situación económica familiar no lo permitía, pues se trata de una familia extremadamente humilde.

En la mente de Ana Julia rondaba la creencia de que había una alta posibilidad de ser descubierta como autora del crimen. Como mujer previsora que era -"siempre se las ha apañado para buscarse la vida", manifiesta una vecina de Las Hortichuelas- el día de su detención llevaba en la cartera una cantidad considerable de dinero. Al ingresar en El Acebuche le fue requisado todo ese dinero y solo le dejaron 100 euros, que es la cantidad máxima estipulada para una semana. Ante la negativa de sus padres a enviarle periódicamente dinero, una sobrina, que reside en Italia con su marido, se ha comprometido a hacerle un giro mensual de 50 euros.

La negra


Emilio Ruiz

A los pocos minutos de producirse en las inmediaciones de su domicilio de Vícar la detención de Ana Julia Quezada, la ya confesa autora de la muerte del niño Gabriel Cruz, un presunto –escribo presunto por cautela más que por convicción, pues personalmente no lo conozco- miembro de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado envió a su grupo de whatsapp este mensaje que reproduzco literalmente: “Bueno, chicos, como ya ha salido en las noticias, os lo puedo contar. El viernes le tomamos declaración a ‘la negra’ para que picara. Le pusimos un cebo a ver si caía porque ya sospechábamos de ella por unas cámaras de seguridad, que habíamos visto la matrícula de un coche que era familiar. Resulta que ‘la negra’ se ha puesto nerviosa y esta mañana ha ido a sacar al niño del pozo donde lo tiró el mismo día que lo secuestraron, o que lo secuestró ella, eso es lo que nos falta por determinar. Parece ser que el niño lleva muerto desde el día 1, tenemos las fotografías suficientes, lo hemos visto cómo lo ha sacado del pozo. Todo esto me lo han contado los compañeros. Hay fotografías. La han seguido hasta Vícar y allí, cuando ha entrado en garaje, mis compañeros del EDÓ y de la UCO ha entrado en el garaje y el niño estaba en el maletero y ‘la negra’, detenida”.

Ana Julia y Ángel, entrevistados en TVE

Puedo hacer la reproducción literal del mensaje porque llegó de inmediato a mi teléfono móvil. Y he podido comprobar que no solo llegó a mi terminal, sino al de mucha gente, pues su contenido lo vi reproducido rápidamente en algunos medios de comunicación, y en alguna publicación hasta he visto reproducido el mensaje de voz tal como yo lo recibí. Si es inadmisible que entre dos miembros de la Policía o de la Guardia Civil hablen entre sí de ‘la negra’ para referirse a una tercera persona, intolerable es que esa calificación racista se emplee dentro de un grupo social. Desconozco si el Ministerio del Interior instruye a sus agentes sobre la forma en que deben dirigirse entre sí y ante terceras personas, pero expresiones como la indicada no tienen cabida en una sociedad como la nuestra donde la discriminación por raza, sexo o religión adquiere tintes preocupantes que entre todos tenemos que erradicar.
Ana Julia Quezada es la presunta autora de la muerte de Gabriel. Pero ese acto tan cruel no lo ha llevado a cabo porque es de raza negra. O porque es una mujer. O porque es una inmigrante
Ana Julia Quezada es la presunta autora –igualmente utilizo en este caso el término presunta por imperativo legal que no por convicción- de la muerte de Gabriel. Pero ese acto tan cruel no lo ha llevado a cabo porque es de raza negra. O porque es una mujer. O porque es una inmigrante. Crímenes tan crueles como ése lo pueden cometer y lo han cometido por igual hombres y mujeres, nacionales y extranjeros, negros y blancos. La maldad no se rige por esas fronteras, sino por las intrínsecas de cada persona.
Ferran Lalueza, profesor de comunicación y experto en redes sociales de la Universitat  Oberta de Catalunya: "Al tratarse de una mujer inmigrante y de color, lo políticamente correcto ha quedado aparcado en ese ambiente de indignación extrema"
Las redes sociales y algunos medios informativos se han referido a Ana Julia con esas tres etiquetas: inmigrante, mujer y negra. Ha sido la tormenta perfecta para el odio. Al margen, claro, del propio odio que puede suscitar una persona, cualquier persona, que es capaz de hacer lo que esta mujer ha hecho con Gabriel. Como afirma Ferran Lalueza, profesor de comunicación y experto en redes sociales de la Universitat  Oberta de Catalunya, “al tratarse de una mujer inmigrante y de color, lo políticamente correcto ha quedado aparcado en ese ambiente de indignación extrema y se ha abierto la veda (sin aceptar que en las redes no todo vale) de las actitudes machistas, xenófobas y racistas”.

Frente a la actitud detestable de estas personas hay que resaltar una vez más la sensata  actitud de la madre de Gabriel, Patricia Ramírez. Sus palabras son un canto propio de una persona de bien. “Están apareciendo muchos mensajes pidiendo muerte o maldad. Entiendo que estas personas tienen la misma rabia que yo dentro, pero que la usen para pedir bondad en el mundo”, dijo en un momento. "Pido que no se extienda la rabia, que no se hable de la mujer detenida y que queden las buenas personas", dijo en otro. Patricia y Ana Julia –produce escalofrío citar a estas dos mujeres unidas por una simple conjunción copulativa- son el más vivo ejemplo de que en este mundo hay personas buenas y malas, independientemente del color de su piel, de su género o de su lugar de nacimiento. Ana Julia no ha matado a Gabriel porque es negra. Lo ha matado porque es una mala persona. Es mala gente, que decimos por aquí. Qué pena que a tantas personas y durante tanto tiempo las haya tenido engañadas.

La compleja personalidad de Ana Julia Quezada, asesina confesa de Gabriel


Rosa Ortiz
Periodista

A Gabriel, dice su entorno familiar, nunca le gustó Ana Julia. Los niños captan el sentimiento verdadero, quién les ama y quién no y el pequeño tuvo que notar, desde el principio, la compleja personalidad de esta mujer, su falta de empatía, su ausencia de cariño real. La madre de Ángel Cruz, Carmen, una mujer que ayer se abrazaba al pequeño féretro blanco con el cadáver de su nieto dentro, tampoco aguantaba a la novia de su hijo. Pensaba que tenía demasiada influencia sobre él, que le manipulaba. Mal que bien soportaba que pasara con ellos fines de semana o festivos en su casa de Las Hortichuelas, cualquier cosa con tal de pasar el mayor tiempo que pudiera con su hijo y su nieto. 

Ana Julia Quezada

Carmen, la abuela, se quedó viuda hace años. Al fallecer su marido dejó en herencia a sus dos hijos, Francisco y Ángel, un amplio terreno en Rodalquilar. Una finca situada a mano derecha tal que uno desciende por carretera desde el mirador de las Amatistas, en uno de los valles más hermosos del parque natural Cabo de Gata. Al lugar se accede por un camino de tierra que rodea, serpenteante, una pequeña loma. Detrás se esconde una casa amplia, de una sola planta, con un pequeño aljibe de agua a la izquierda. Ayer, agentes de la Guardia Civil inspeccionaban la zona palmo a palmo porque fue ahí, en la parcela que en otro tiempo acogió fiestas, cumpleaños y comidas familiares, donde Ana Julia Quezada ocultó el cuerpo del menor los doce intensos días que duró su búsqueda.
El perfil que ha trazado la Guardia Civil habla de una mujer posesiva, celosa, que no sentía cariño por el menor, que consideraba al pequeño Gabriel un “estorbo” en su relación con Ángel
El perfil que ha trazado la Guardia Civil habla de una mujer posesiva, celosa, que no sentía cariño por el menor, que consideraba al pequeño Gabriel un “estorbo” en su relación con Ángel. El hombre, como así reconoció su ex mujer hace dos días en una entrevista en la Cadena COPE, está devastado: “Está destrozado. Es muy difícil hacer la digestión de la pérdida de un hijo sabiendo que lo ha matado la persona a la que quieres”, contó Patricia. Ella, con su intuición de madre y detalles que observaba y no le cuadraban, pronto tuvo sospechas de Ana Julia. Las mismas que, poco después de iniciarse la investigación, ya manifestaban los especialistas que llevaban el caso. 

Les resultaban poco convincentes las explicaciones que dio la mujer cuando se le pidió el móvil o los ratos que desaparecía de la casa familiar, en pleno fragor por la búsqueda del pequeño. Dijo que se le había extraviado, que no sabía dónde lo había metido a pesar de que unos familiares encontraron el terminal tirado detrás de unos arbustos. Les extrañaron también las contradicciones en las que incurrió cuando los agentes hablaron con ella tras el hallazgo de la camiseta. En una ocasión dijo que conocía el lugar -el Barranco de las Águilas- porque ahí iba a pasear con el pequeño Gabriel y con Ángel. Luego cambió de versión y dijo que no, que conocía bien el sitio de ir con sus perros. 

Más allá de todo ello, también llamaron la atención las reacciones exageradas de la mujer durante los días que duró la búsqueda. Especialmente cuando había cámaras delante, Ana Julia Quezada se mostraba muy afectada, adoptando un papel protagonista que no le correspondíaLejos de evitar situarse en el foco mediático, se colocó en primera línea. Debió pensar que así nadie dudaría de ella pero logró el efecto contrario. Dejó que los fotógrafos captaran su gesto compungido y doliente, intervino en entrevistas -interrumpiendo incluso a Ángel para añadir detalles que nadie le había preguntado-  y concedió incluso declaraciones a algún medio.

En una entrevista a una radio gallega, la detenida llegó a hablar de Gabriel en pasado y se corrigió a sí misma para volverlo a hacer en presente. “Que nos devuelvan a nuestro Gabrielillo”, llegó a decir en antena, con voz llorosa.
En una entrevista a una radio gallega, la detenida llegó a hablar de Gabriel en pasado y se corrigió a sí misma para volverlo a hacer en presente. “Que nos devuelvan a nuestro Gabrielillo”, llegó a decir en antena, con voz llorosa. “No saben ponerse en lugar de la víctima. Esta es un mero objeto con el que lograr imponer su razón y es una de las características que les delata. En las pruebas psicométricas de personalidad, quienes cometen un asesinato manifiestan un claro riesgo de psicopatía porque se distancian emocionalmente de sus víctimas a pesar de que son plenamente conscientes de lo que hacen”, explica el psicólogo Miguel Arranz.

El alto grado de manipulación sobre las personas de su entorno más cercano y la absoluta falta de asertividad, es decir, la incapacidad de ponerse en el lugar del otro y afrontar cualquier situación adversa como un ataque frontal hacia su persona, son rasgos distintivos de la mente de un asesino, según este experto. 

Ana Julia Quezada quería librarse de Gabriel. Detestaba la lógica relevancia que el niño tenía en la vida de Ángel Cruz -era su padre- y odiaba la idea de que el pequeño fuera el inevitable vínculo que seguía uniendo a su “hombre”  con Patricia. La ex pareja, que mantenía una relación muy cordial - y que han mostrado una unión inquebrantable durante todo el proceso que ha durado la desaparición de su hijo- estaba orgullosa de cómo su pequeño había superado el episodio de acoso que había sufrido en el primer colegio en el que estuvo matriculado. El niño estaba feliz con los amigos que había hecho en su nuevo cole. 

La tarde que desapareció Gabriel, Ana Julia se ausentó de la casa de la abuela varias horas. Regresó sobre las seis, como si no hubiera pasado nada. No dijo a dónde había ido ni qué había hecho. Y esperó pacientemente hasta las ocho, cuando Ángel interpuso la denuncia en el puesto principal de la Guardia Civil de Níjar, con toda la familia ya en vilo por la ausencia del niño. Ahí comenzó su teatro. Duró exactamente trece días, el tiempo que la Guardia Civil tardó en detenerla. 

El inquietante pasado de Ana Julia Quezada


Antonia Sánchez-Villanueva
Subdirectora de La Voz de Almería

La pequeña tenía tan solo cuatro años, se llamaba Ridelca Josefina y había nacido en República Dominicana. Una noche -quizá madrugada de marzo de 1996-, la niña cayó por la ventana del séptimo piso en el que vivía con su familia en el barrio burgalés del Gamonal y murió por el brutal impacto contra el suelo del patio interior del edificio. Fue un suceso impactante en esa comunidad, como ocurre cuando los protagonistas de la tragedia son niños. La madre era una entonces joven dominicana llamada Ana Julia Quezada, que había llegado a España en 1993 y se había instalado en la ciudad castellana. Su padre adoptivo, quien descubrió el cuerpo inerte de la niña, era Miguel Ángel, el burgalés que se había casado con Ana Julia un año después de su llegada.

El pasado de Ana Julia, plagado de sospechas

La investigación del caso se cerró como un accidente. El atestado que levantó la Comisaría Provincial de Burgos por el suceso del número 41 de la calle Camino Casa de la Vega fue archivado por un juez al no apreciar ningún indicio de que la muerte de la pequeña no fuera accidental. El relato de lo que ocurrió indica que el padre adoptivo y por entonces pareja de Ana Julia entró en la habitación de las menores y comprobó que Ridelca Josefina no se encontraba en la cama, dirigiéndose a una habitación contigua destinada a cuarto de recreo de las niñas. Fue desde este cuarto donde vio que la ventana de doble hoja estaba abierta y que su hija adoptiva estaba tendida en el suelo del patio interior del primer piso. La Policía no apreció indicios de criminalidad.

Más de dos décadas después de este hecho luctuoso, la muerte de un pequeño de tan solo ocho años en Las Hortichuelas (Almería), a más de 800 kilómetros de Burgos, ha desempolvado lo ocurrido en 1996 en el número 41 de la calle Camino Casa de la Vega. La detención de Ana Julia Quezada como presunta autora de la muerte de Gabriel Cruz, hijo de su actual pareja, ha puesto el foco en estos hechos del pasado, de modo que la Policía ha vuelto a sacar el expediente y ha anunciado que revisará lo ocurrido. El ministro del Interior, Juan Ignacio Zoido, dijo ayer que aquel atestado policial que quedó sobreseído “está localizado” y ahora queda por saber “qué es lo que ha pasado”.

Por su parte, La delegada del Gobierno en Castilla y León, María José Salgueiro, confirmó también ayer que actualmente los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado investigan los antecedentes de Ana Julia Quezada durante los 20 años en los que ésta residió en Burgos. De hecho, ha trascendido que la Guardia Civil estuvo indagando en el pasado de Ana Julia en esta ciudad desde el momento en el que las sospechas sobre ella empezaron a cobrar fuerza, en especial desde la aparición de la camiseta de Gabriel en unos cañaverales. La prenda fue ‘encontrada’ precisamente por la ahora detenida.

Fue también esta circunstancia la que volvió a traer a los habitantes del barrio de Gamonal el recuerdo de la conocida vecina dominicana, bastante popular en la zona porque durante varios años trabajó como empleada en una carnicería y en otros negocios del barrio, como un hostal, siempre de cara al público. Ha sido también este foco mediático de Ana Julia a raíz del hallazgo de la camiseta el que ha proporcionado a los investigadores otros datos procedentes de su etapa en Burgos.

De acuerdo con una información que maneja Diario de Burgos, un vecino de esta ciudad, hijo de un hostelero con el que la mujer mantuvo una relación sentimental tras separarse de Miguel Ángel, se puso en contacto con la Guardia Civil tras verla por televisión por el caso de Gabriel y les contó que su padre, ya fallecido, le había dejado dinero de un seguro de vida y había contraído algún crédito a beneficio de ella sin conocimiento de los hijos y que Ana Julia desapareció de sus vidas nada más fallecer él.

La noticia de la detención de la mujer por la muerte del pequeño Gabriel Cruz ha caído como un mazazo entre sus antiguos vecinos del barrio de Gamonal. Allí nadie ha dudado nunca de la versión de muerte accidental de la niña Ridelca Josefina, ni ha tenido aparentemente motivos para tener sospechas de nada sobre Ana Julia. La hija de esta, Judith, nacida de su relación con Miguel Ángel, tuvo que ser ingresada en un centro hospitalario con un ataque de ansiedad tras conocerse la noticia de la detención de la madre en Almería. Judith, que trabaja como camarera, sigue viviendo en el mismo barrio de siempre, en Gamonal. Cuando murió su hermana mayor, Judith tenía dos años. 

Después de la tragedia, la familia se trasladó a otro piso, pero de la misma calle, y allí siguieron viviendo el padre y la hija. Ana Julia, por su parte, tuvo otras parejas y ya hacia 2014 se trasladó a Almería con Sergio, otro burgalés con el que había conocido la zona de Las Negras durante unas vacaciones, y con el que vino para instalarse y montar después un negocio de hostelería. La relación se cortó cuando Ana Julia conoció a Angel, el padre de Gabriel, con el que hace poco más de un año inició un relación que ha desembocado en un horrendo crimen.

Los doce días de cinismo y falsas lágrimas de Ana Julia


Rosa Ortiz
Periodista

Ana Julia Quezada Cruz, 35 años, natural de República Dominicana, fue detenida ayer después de que el cuerpo del pequeño Gabriel Cruz se encontrara en el maletero de su coche. Ahora se trata de determinar si en el secuestro y muerte del menor participó esta mujer o hay otras personas implicadas. Para su entorno, la detención ha sido una sorpresa porque, a pesar de que se sabía que la mujer estaba desde hacía días bajo el foco de la Unidad de Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil, nadie quería creer que la novia de Ángel Cruz, el padre del menor, fuera la principal sospechosa de un caso que ha conmocionado a todo el país. 

Ana Julia manifestó a TVE 'su inmenso dolor'

Ana Julia llegó a la vida de Ángel Cruz hace algo más de un año. El pasado 31 de diciembre cumplieron su primer aniversario. Parecían una pareja feliz y enamorada y, a lo largo de estos doce días de búsqueda, ella siempre se ha mostrado muy afectada por la desaparición del niño.  Incluso, dos días después de desaparecer Gabriel, subió a su perfil de Facebook una foto con la siguiente leyenda: “Por favor, por favor, devolvernos a nuestro Gabrielillo”. La foto acumuló más de 70 ‘me gusta’ y una veintena de comentarios de personas allegadas. 
La mujer tampoco dudó en lucir, en todo momento, la camiseta con la cara de Gabriel y en participar en las numerosas batidas que se han realizado
La mujer tampoco dudó en lucir, en todo momento, la camiseta con la cara de Gabriel y en participar en las numerosas batidas que se han realizado por la zona a lo largo de estos doce días. Ahora se sabe que todo era mentira y que interpretaba un papel, como enseguida tuvieron claro los investigadores. 

Más allá de las pruebas que, poco a poco, iban acumulando los experimentados agentes de la UCO y de la Policía Científica mientras cerraban el cerco en torno a ella, lo que llamó enseguida la atención a los psicólogos de la Guardia Civil fue su comportamiento: en ocasiones extremadamente tranquilo, incluso frío; en otros momentos,  demasiado dramático, sobre todo cuando había cámaras de televisión o fotógrafos delante. A lo largo de estos días no ha sido difícil capturar imágenes suyas llorando, compungida, abrazando a su pareja -como pudieron ver cientos de personas el pasado viernes, durante la masiva concentración que se realizó en Puerta de Purchena- o a los familiares que han oficiado de portavoces los días aciagos de la desaparición del pequeño. 

A falta de confirmar el móvil del presunto asesinato del menor, con la investigación bajo secreto de sumario y en unas “horas cruciales”, como ayer dijo el ministro del Interior, Juan Ignacio Zoido, en su entorno la definen como una mujer celosa, a quien le molestaba cualquier cosa que pudiera interponerse entre ella y su pareja. “El niño le estorbaba. Era un obstáculo en su relación con Ángel, porque era el nexo de unión entre él y Patricia, su ex mujer y madre del niño”, explican. 

Ana Julia llegó a Las Negras, por primera vez, hace cuatro veranos. Lo hizo acompañada por su novio de entonces, un hombre llamado Sergio, que podría también estar siendo investigado por la Guardia Civil. Ambos vivían en Burgos y el ambiente bohemio del Cabo de Gata, su paisaje y su clima, terminaron de enamorarles. Decidieron trasladarse a Las Negras. Algunas fuentes apuntan a que la vivienda que ambos compartían está en la zona del camino de la depuradora, precisamente donde cuatro días después de la desaparición del niño, ella halló la camiseta con ADN del pequeño. 

Ana y Sergio abrieron un local en el pequeño centro comercial que hay en la localidad, un bar llamado ‘Black’ que ahora regenta una mujer de nacionalidad argentina. La pareja rompió cuando ella conoció a Ángel, el padre del menor. Ambos empezaron una historia de amor y comenzaron una vida juntos en el piso que él tiene en Puebla de Vícar. Allí se trasladó Ángel Cruz cuando se divorció de Patricia Ramírez, madre del pequeño Gabriel, hace casi cinco años. El hombre, licenciado en Químicas, trabaja en una empresa de fertilizantes de la zona. 

Fue precisamente en este lugar, cuando Ana Julia trataba de entrar al garaje del edificio, cuando fue detenida por los agentes de la Guardia Civil que le habían cortado el paso, en previsión de que la mujer, al ver el dispositivo, se pusiera nerviosa y tratara de huir. Ahora, los investigadores intentan determinar qué pretendía hacer Ana Julia con el cadáver del niño a 79 kilómetros del lugar donde fue visto por última vez.

Ayer, cuando los agentes abrieron el maletero del coche de la mujer y hallaron el cuerpo sin vida del niño, uno de los miembros que participaba en el operativo golpeó con furia y desesperación la luna trasera de uno de los vehículos de la UCO y la hizo añicos. Un desahogo después de tantos días de búsqueda, con la familia desesperada por la falta de indicios. 

Ana Julia está desde ayer a mediodía en los calabozos de la Guardia Civil. Cuando fue detenida por un grupo de agentes solo acertó a decir: “¡No he sido yo, he cogido el coche esta mañana!”. 

El cuerpo sin vida de Gabriel Cruz, encontrado en el maletero del coche de la pareja del padre

Emilio Ruiz
www.emilioruiz.es

El cuerpo sin vida del niño Gabriel Cruz, de 8 años de edad, ha sido hallado 13 días después de su desaparición en el maletero del coche de su madrastra, Ana Julia Quezada Cruz, cuando ésta llegaba al municipio de Vícar, donde residía últimamente con el padre del niño, en la calle Horacio. La mujer ha sido detenida por los agentes de la investigación y trasladada a la Comandancia de la Guardia Civil, de Almería. Según vecinos de Vícar, el vehículo de la mujer fue asaltado por agentes camuflados. Los policías se dirigieron directamente al maletero. Lo abrieron y cerraron rápidamente a la vista de algo que no era agradable de ver, el cuerpo sin vida del niño. La mujer comenzó a gritar "¡Yo no he sido, he cogido el coche esta mañana!", si bien escasos segundos después gritaba "¡Yo he sido, te quiero!".

El padre de Gabriel, Ángel David, con su novia, Ana Julia

La policía ha comunicado el hallazgo del cuerpo de Gabriel a los padres y los abuelos del menor en el momento que los primeros pensaban realizar unas declaraciones a los medios de comunicación para comunicarles que no había nuevas noticias. La mujer detenida estaba en el punto de mira de los investigadores después de que fuera ella misma quien encontrase una camiseta en las inmediaciones de la depuradora de Las Negras que anteriormente había sido rastreada sin ver nada.

Hay que recordar que Ana Julia fue la persona que vistió a Gabriel aquella mañana, pero cuando detalló ante la Guardia Civil el listado de ropa que vestía el niño 'omitió' la camiseta encontrada.

Numerosas muestras de condolencia

La dominicana Ana Julia llegó por primera vez a Las Negras hace cinco años de vacaciones con su novio, un burgalés llamado Sergio. La pareja se enamoró de los parajes del parque natural Cabo de Gata-Níjar y decidió frecuentarlo. La experiencia la repitieron durante varios años consecutivos hasta que se instalaron definitivamente en Las Negras, donde abrieron la cafetería 'Black'.

Hace menos de dos años Ana Julia y Sergio rompieron su relación y ella inició una relación con Ángel David, separado y padre de Gabriel. Ana Julia traspasó la cafetería hace unos meses y estableció su residencia en La Puebla de Vícar, junto a su pareja, Ángel.

El ministro del Interior ha comparecido en rueda de prensa y no ha desvelado más detalles de la operación, si bien ha pedido 'dejar a los investigadores' continuar con su labor. Es posible que en las próximas horas se produzcan nuevas detenciones. Mientras tanto, la pregunta que surge casi espontáneamente es: ¿dónde ha tenido Ana Julia a Gabriel estos días?

Los investigadores consideran que Ana Julia debió contar con la colaboración de alguna otra persona, pues se encontraba con la abuela del niño, Puri Carmen, en Las Hortichuelas cuando Gabriel desapareció y no salió de la casa hasta diez minutos después. Según fuentes de la investigación a los que ha tenido acceso La Opinión de Almería, el viernes Ana Julia fue llamada a declarar a la Comandancia de la Guardia Civil. Los agentes la notaron visiblemente nerviosa. No daba respuestas coherentes, sobre todo sobre su teléfono móvil.

Desde entonces le hicieron un seguimiento permanente. Estas mismas fuentes indican que el cuerpo sin vida del niño lo tenía en un pozo desde el mismo día de su desaparición. Ante la creencia de que podía ser encontrado, la mujer ha sacado al niño del pozo y lo llevaba en el maletero del coche a Vícar, donde vive la pareja. Según una persona que presenció la detención, los agentes de la autoridad abrieron el maletero del coche y comunicaron de inmediato a sus superiores: "¡Afirmativo, está aquí!".