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Señor Rubalcaba

Rebeca Gómez
Economista

¿Cómo hay que dirigirse a Alfredo Pérez Rubalcaba? Tras ser elegido sucesor por Zapatero, el equipo de estrategia del candidato socialista ideó una campaña basada en el acercamiento al electorado. En su primera reunión con militantes, les dijo “quiero pasar a ser Alfredo, llamadme Alfredo”. Poco después decidió obviar en las comunicaciones a los medios su primer apellido. Tal vez por comenzar en P y terminar en Z, su equipo le aconsejó eliminarlo de cualquier escrito. Vino entonces un nuevo cambio: de ‘Alfredo Pérez Rubalcaba’ el ex ministro pasó a ser ‘Alfredo P. Rubalcaba’, y se convino remitir toda nota de prensa bajo el nuevo nombre de campaña. Al fin, el método de prueba y error sugirió la idea de emular la fórmula que utilizara antaño José Luis Rodríguez Zapatero. El sucesor sería, así, simplemente Rubalcaba. Y se ordenó imprimir todo el material promocional con el lema ‘Rubalcaba, Si’.

Ayer pudimos asistir a un nuevo giro en su nombre de campaña. En rueda de prensa, un periodista de la COPE quiso conocer la opinión del candidato socialista con ocasión del ascenso del policía acusado del chivatazo a ETA.

"Hola, buenos días, se está hablando mucho estos días del caso Faisán; Rubalcaba, me gustaría preguntarle...". Y entonces Rubalcaba le interrumpió: "Señor Rubalcaba, dice usted". El periodista corrigió: “Sí, señor Rubalcaba”. Y prosiguió: "Esta mañana he podido leer que una de las personas imputadas podría haber elevado su cargo, podría haber ascendido. Yo simplemente quería pedirle una valoración como exministro del Interior, gracias". "Ya hice ayer unas valoraciones sobre este tema y me remito a ellas", terminó el señor Rubalcaba.

Fue, sin duda, un mal gesto, una salida colérica que estuvo fuera de lugar. Rubalcaba perdió los papeles. Y lejos de reconocer el error, su equipo de campaña lo ha justificado. “Hay quien cree que pedir respeto es sinónimo de autoritarismo”, informaban en un primer comunicado de prensa. “Hay que hablarle con la educación y el respeto que merece todo el mundo, como él habla a todos”, decían en el segundo.

Analicemos, pues, el gesto de la exigencia y el de haberlo justificado. En la Roma antigua se reconocía la ‘auctoritas’ -de Aug, aumentar- de las personas o instituciones que ostentaban cierta legitimación socialmente reconocida y vinculada al prestigio y al saber, a cuyas opiniones cualificadas se otorgaba gran valor de índole moral. Se trataba, pues, del reconocimiento de un atributo.

Por el contrario, la ‘potestas’ hacía referencia al poder socialmente reconocido, ostentado por personas que poseían capacidad legal, que poseían poder para imponer su decisión. Se trata, pues, de la importante distancia entre el liderazgo, la flexibilidad, el diálogo, la capacidad para hacer valer las ideas propias y de hacer equipo –auctoritas- y la imposición de la fuerza –potestas-.

¿Qué legitimidad alberga el candidato socialista en su exigencia? Su gesto reivindicativo representa un reclamo de la autoridad significada en la arrogada ‘potestas’. El PSOE se negó la oportunidad de dar un giro en sus percepciones, en sus formas, en su estilo, cuando nombró candidato a Alfredo Pérez Rubalcaba. El frente se posicionó y las pretéritas experiencias regresaron con más fuerza.

Conviene tomar tiempo para el análisis. A Pérez Rubalcaba, gran controlador de la palabra, se le ha escapado el fondo y, en este caso, se ha desdibujado la fachada de quién se define cercano, imponiendo una sombra de altivez y exigencia.

¿Qué hay detrás de esta conducta? El concepto psicológico de lo que representa la exigencia, la imposición, es el de tomar distancia. Parece situarse en una dimensión muy apartada de ese acercamiento a la militancia y al electorado que pretendía. El candidato socialista quiere ser revestido de algo que tiene que ser reconocido pero que no debe ser impuesto. La ‘potestas’ se exige. La ‘auctoritas’, en cambio, es una situación ganada intelectualmente. Conviene apreciar la diferencia.

¿Y qué hay de la justificación que ha remitido su equipo de campaña a la prensa? Tal vez, a partir de ahora, Alfredo Pérez Rubalcaba se dirija a cualquier persona, en cualquier momento, en cualquier lugar, en los mismos términos. ¿Le sería exigible también al candidato dirigirse de este modo a cualquier militante, a cualquier ciudadano, a cualquier periodista? ¿Lo hace?

2 comentarios:

  1. Señora Gómez, no le considero yo a usted, ni mucho menos, una persona que no trate con respeto y educación a cualquier persona y más aun si se trata de alguien con quien no comparte o no ha compartido mesa y mantel, me sorprendería escucharía a usted,en esa misma situación,utilizando el mismo tono que el citado periodista. Por favor,no piense usted que somos tontos o necios quienes leemos estas publicaciones, no se ande con etimologías con las que enredar, que todos sabemos,sin necesidad de echar mano a éstas,ser educados y respetuosos,que es de lo que se trata.

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  2. No te veo yo a ti mu contenta aceptando un simple "Gómez" por apelativo, y menos viniendo de un periodista en una rueda de prensa....

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