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El Partido Popular no quiere ceder a Ciudadanos la alcaldía de Gérgal, tal como acordaron

Nuria Torrente
@opinionalmeria

Tras el resultado de las pasadas elecciones municipales en Gérgal, ningún partido político obtuvo los concejales suficientes para conformar por sí solos un equipo de Gobierno. Ante ello, Partido Popular y Ciudadanos pactaron compartir la alcaldía durante un periodo de dos años los candidatos a alcalde de ambos partidos. Ahora, llegado el momento de la alternancia, parece que el Partido Popular no quiere respetar aquel acuerdo, por lo que Ciudadanos se ha manifestado así:

Parece que no fue lo que se llama un pacto de caballeros (Loa)

"Atendiendo a la última decisión comunicada por el alcalde del municipio almeriense de Gérgal (PP), Miguel Guijarro, de revocar las competencias y cesar a José Mateo (Cs) como primer teniente de Alcaldía, desde Ciudadanos (Cs) recordamos la existencia de un acuerdo firmado entre estas dos formaciones políticas el pasado 22 de enero de 2020. En este documento, quedó fijado que hasta febrero de este 2021, José Mateo asumía la Tenencia de Alcaldía y la Delegación del Área de Deportes, Fiestas Mayores y Cultura, tal y como ha estado ejerciendo durante este tiempo. En este escrito, se especifica también que a partir de febrero la Alcaldía del Ayuntamiento correspondería a Ciudadanos, con José Mateo Valverde como primer edil.

Se trata de un acuerdo que ambas formaciones políticas sellaron y que, por tanto, desde Ciudadanos exigimos que se respete y se cumpla. Desde la responsabilidad, seriedad y sensatez, nuestra formación política requiere a la Dirección Provincial del Partido Popular en Almería que pida al alcalde de Gérgal que rectifique y acepte lo firmado. Ciudadanos es el partido que asumirá a partir de febrero la Alcaldía en Gérgal".

Gérgal cambia alcalde (PP) por alcaldesa (PSOE)


Nuria Torrente
@opinionalmeria

⏩ Dentro de unos días, el 31 de enero y si las previsiones se cumplen, el municipio de Gérgal será regido por una alcaldesa y no por el actual alcalde. La socialista Antonia Contreras, que fue la más votada, pero sin mayoría absoluta, en las pasadas elecciones municipales de mayo de 2019, conseguirá la alcaldía tras cerrar un acuerdo con José Mateo, uno de los dos concejales que Ciudadanos tiene en la Corporación.

Antonia Contreras, próxima alcaldesa de Gérgal (PSOE)

José Mateo otorgará al PSOE el quinto concejal, justamente el que le falta para conseguir la mayoría del consistorio. El actual alcalde, el popular Miguel Guijarro, que gobierna con el apoyo de Ciudadanos, pasará a la oposición.

Según la próxima alcaldesa, Mateo "se ha dado cuenta que con Guijarro no se puede gobernar y no se hace nada en el pueblo, que va para atrás y que está perdiendo peso e influencia". Ciudadanos no apoya la moción de censura.

Cuestionadas actuaciones de la Guardia Civil

Emilio Ruiz
www.emilioruiz.es

Hace algo más de un año, un ser malvado, de nombre Jonathan Moya, alias El Trolas, tuvo en vilo a toda la provincia. Huía por los montes de Abrucena tras matar a Miriam, el bebé de 16 meses que compartía con Gema María Cuerda. Mató a la cría de un golpe en la cabeza. Después, la envolvió en papel, la metió en un bolso lastrado por un enorme peso y la arrojó al fondo de una balsa de agua. La Guardia Civil tardó siete días en atraparle. Después, resultó que estaba en su propio cortijo. No fue una actuación ejemplar la de los miembros de la benemérita. Las críticas, por respeto, fueron leves. Las explicaciones, ni graves ni leves: se omitieron.

Juan León,
El Cascapolos
Esta vez, en Gérgal, la detención –o entrega, más bien- de Juan León, alias El Cascapolos, casi roza el ridículo. El asesino burló un cerco de 50 agentes. “El pueblo espera una explicación”, reclama el alcalde, Miguel Guijarro. El subdelegado del Gobierno, Andrés García Lorca, no está por la labor: “Bien está lo que bien acaba”, dice.

El mutismo, esta vez, no se admite. Porque no exagera el periodista Antonio Felipe Rubio cuando dice que “algunos comentarios inciden en el concurso de la casualidad, descoordinación, ineficacia… y alguna apelación al cachondeo” Ni Rafael Martos cuando incide en que “si algo ha quedado en evidencia en los dos últimos crímenes que más han conmocionado a la sociedad almeriense es que la Guardia Civil está muy lejos de la eficacia que de este Cuerpo se espera”. Una explicación razonable es necesaria. Lo merece el Cuerpo. Lo merecemos los contribuyentes.

La Guardia Civil

Antonio Felipe Rubio
Periodista

Las explicaciones del subdelegado del Gobierno, García Lorca, no han satisfecho a la mayoría de opiniones publicadas tras el desenlace de la detención del Cascapolos en Gérgal. Algunos comentarios inciden en el concurso de la casualidad, descoordinación, ineficacia… y alguna apelación al cachondeo. 

Fuerte dispositivo
Si García Lorca apela al refranero para resumir la operación en un bien está lo que bien acaba, también he de señalar que otra sentencia popular afirma que puedes hacer cien cestos, y no hagas el ciento uno, y es como si no hubieras hecho ninguno. Y eso no es justo.

La eficacia, a veces, se confunde con la infalibilidad. No olvidemos que en estos casos la obligación de la Guardia Civil es detener al criminal y la del fugitivo escapar; y, en el desenlace, se producen variables que exceden del manual protocolizado. Recuérdese, en otros tiempos y procedimientos más expeditivos, la historia de El Lute. Influidos de tanta filmografía épica americana; no obstante, preferimos el modelo Torrente, quizá más afín a los acaecimientos derivados de tanta corrupción, pellejería y pillaje que adorna nuestro paisaje actual. Pero no olvidemos que las películas del género, especialmente las más épicas, son el resultado de la frustración de la realidad. Hay que recordar inusitados despliegues de fuerza y recursos: satélites, agencias de inteligencia, cuerpos de élite, redes de espionaje, recompensas multimillonarias… y costó mucho tiempo, esfuerzo, dinero y la casualidad para dar con Ben Laden.

En la detención del Cascapolos no se han escatimado esfuerzos y el operativo se ha desarrollado sin traumas ni fuerza desmesurada o desproporción. Además, se ha contado con la espontánea y oportuna colaboración ciudadana que, por otro lado, los medios de comunicación solemos mostrarnos incondicionales colaboradores contra el crimen; luego, no entiendo la befa sobre el determinante efecto de un vecino que va a depositar la basura y se topa con el delincuente. Bien es cierto que éste podría haber sido amenazado o eliminado por el fugitivo u optar por no informar a la Guardia Civil. En cualquier caso, hubo colaboración ciudadana, medios adecuados y feliz desenlace.

Si el delincuente es sagaz y escurridizo, malo. Si la fuerza es desmesurada y contundente, peor.

Me pregunto dónde residen los fallos para tan agria polémica. Gérgal, escenario del tristemente recordado Caso Almería, conoció el decurso de un suceso en el que coincidieron excesos, imprudencia, impericia y avidez resolutiva que condujeron a irreversibles consecuencias que la Guardia Civil supo y quiso depurar, y jamás repetir.

En España, a diferencia de otros países democráticos, contamos con el Cuerpo más multidisciplinar y presto a cualquier eventualidad y escenarios; especialmente distinguido en acciones de protección, ayuda y rescate.

Algunos conocen a la Guardia Civil por un traicionero radar, un control de alcoholemia o la multa del móvil. Otros, los más, les deben algo más que la seguridad y confianza en su profesionalidad y abnegación. Y es injusto especular y extraer conclusiones desde apresuradas conjeturas.

En todo caso, felicidades. Y feliz Día de la Patrona, la Virgen del Pilar.

El fratricida de Gérgal y la ineficacia

Rafael M. Martos
Director de Noticias de Almería

Si algo ha quedado en evidencia en los dos últimos crímenes que más han conmocionado a la sociedad almeriense es que la Guardia Civil está muy lejos de la eficacia que de este Cuerpo se espera. Y aunque resulte obvio, no es un problema de agentes concretos sino de quien les dirige, porque de un agente se espera que cumpla y obedezca, ya que para pensar es a los de arriba a quienes se paga.

Amplio despliegue de la
Guardia Civil
Podemos recordar el caso de la pequeña Miriam, cuya madre dio absolutamente todos los datos sobre el secuestrador y el secuestro mismo, y fueron necesarios siete largos días con sus seis largas noches para dar con un delincuente de poca monta que no había salido de la comarca y que acabó siendo encontrado en su casa. Aún no sabemos cómo es posible que vagara entre dos o tres días con una bebé en sus brazos antes de que la matara o se le muriera, ni sabemos cómo es posible que, tras decir el criminal dónde arrojó su cuerpecito metido en una bolsa de basura, tuvieran que peregrinar de una balsa a otra hasta dar por casualidad con él.

En el caso del fratricidio de Gérgal también se hacen urgentes las explicaciones que, como en el caso de Miriam, no llegarán. Es incompresible la que se ha montado para capturar a este siniestro personaje y que hayan sido siempre los vecinos, los mirones, los curiosos, los que hayan ido solucionando el asunto. Medio centenar de agentes de la Guardia Civil a pie, en moto y en coche, un helicóptero y hasta perros de esos infalibles no han servido de nada en todo este caso. Por tanto no es un problema de medios, sino de organización.

Es que resulta llamativo que un hombre de más de cincuenta años, quemado por las drogas y la mala vida, sea capaz de regresar a Gérgal, un pueblo tomado por la Guardia Civil y donde todo el mundo le conoce, y ningún agente le vea llegar.

Pero hay más, y es que el criminal no es que se quede en los alrededores, no, es capaz de llegar a la calle donde se cometió el asesinato, y es capaz de entrar en la vivienda frente a la cual mató a su hermana... y nadie se entera. Alucinante. Por si eso es poco, son vecinos, mirones, curiosos, los que avisan a la Guardia Civil de que ha cruzado la calle desde Chumbera a Redentoristas con la escopeta y un saco. Ningún agente lo vio cruzar, y eso que era el punto cero del crimen.

Y por último, la Guardia Civil rodea la vivienda en cuyo interior hay un hombre solo sin agua ni luz, y este criminal logra salir de la casa, saltarse el cerco de seguridad y acercarse a un vecino a pedirle agua. Sólo la sangre fría de ese vecino que le pide que espere mientras va a buscarla es lo que permite su detención, ya que trae a los agentes.

Sinceramente, no es precisamente brillante el modo en que se ha resuelto este arresto. Insisto, no es cosa de los agentes, que están donde se les dice que estén haciendo lo que se les dice que tienen que hacer, sino de quien no los pone en el sitio adecuado ni les indica lo correcto.