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Los Gallardos rinde homenaje al músico Miguel Cánovas

Antonio Torres
Periodista

Bandas de música históricas como las de Bédar y otras del norte de la provincia tienen la influencia de los mineros asturianos y vascos que se asentaron a finales del siglo XIX

El Día Europeo de la Música llevó a los profesionales al reencuentro con la calle tras el duro año de la pandemia. Una oportunidad que el Ayuntamiento de Los Gallardos aprovechó para celebrar un emotivo acto de homenaje a uno de los embajadores que han llevado el nombre de la localidad por toda la provincia. Miguel Cánovas Sánchez (Los Pinos, Bédar, 1933) caminaba de noche desde su barriada para recibir clases de solfeo, junto a su hermano Frasquito, que tocaba el acordeón como nadie, por parte de Juan Soler Boleas (el barbero), director de una las dos bandas de música de Bédar. “Gran parte de los temas populares que siempre se han cantado en Bédar son canciones vascas y asturianas por la influencia de la primera etapa minera”, precisa el músico Antonio Torres Fernández, impulsor y director de la agrupación musical de Garrucha. Soler captó la vocación de Cánovas y lo incluyó, siendo el clarinete en la Banda de Música del pueblo. En aquellos tiempos cuando tocaban en las pedanías y pueblos cercanos se desplazaban a pie llevando los instrumentos en bestias, animales domésticos de carga. Los hermanos comenzaron a organizar un servicio de bar y bailes en la Casa Grande, vivienda familiar que disponía de varias estancias y adquirió tal éxito que venia gente de puntos dispares de la provincia. 

En la foto de algunos de sus primeros pupilos aparecen: Juan Francisco Cintas Gómez, Pedro Arana, José Luis García Martínez, Francisco Javier Martínez García, Juan Miguel López Rodríguez, el director Miguel Cánovas, Juan Francisco Padilla Galera, Miguel Ángel García Ruiz y en la primera fila de izquierda a derecha: Francisco José Cánovas Belmonte (hijo del director Miguel Cánovas), Miguel Ángel García Ruiz, José Antonio Rodríguez Cazorla, Miguel Ángel Padilla Galera y Salvador Cazorla Ramírez.

En la imagen se capta a Miguel Cánovas durante el homenaje del 20 de junio de 2021.

Cánovas aprovechó el servicio militar para sacarse el carné de conducir. Contrajo matrimonio con Dionisia Belmonte Grima, natural de Los Gallardos. Se establecieron, en 1957, en esta localidad. Tuvieron dos hijos, la añorada Ana Mari y Francisco. La madre abrió una tienda de comestibles y frutería. Miguel Cánovas, ayudado por Soler, creó en 1960 la Banda de Música de Los Gallardos, formada con músicos de Bédar, Vera y Cuevas del Almanzora. En 1973, surgió The Teenagers, grupo integrado por los adolescentes Alonso Guerrero, Juan Antonio Peregrín, Francisco Belmonte y Miguel Sánchez que hacían pequeños conciertos e intervenían en los descansos de las primeras obras de teatro que dirigió Emilio Ruiz.

De alguna manera, estaba ahí la influencia de Cánovas con esos adolescentes. En 1977 constituyó formalmente la Banda de Música de Los Gallardos. En 1980, con el apoyo de las familias de los primeros alumnos, se constituyó la Asociación Musical de los Gallardos. Por este motivo recibió el premio de asociacionismo de La Voz de Almería.

Algunos de esos, ya veteranos músicos, levantaron la locura del público asistente. El director de la Banda de Música San Ginés de Purchena, Andrés Galera, y la Agrupación Musical Bédar-Los Gallardos, dirigida por Víctor Ginés Castaño, se sumaron al reconocimiento a Cánovas.

Abrió el acto la concejala Esther González y cerró el alcalde Francisco Reyes que le impuso el Escudo de Los Gallardos. El homenajeado aseguró que su pasodoble favorito es Que bonito es el querer. Intervinieron antiguos discípulos como Juan Francisco Padilla, Juan Manuel González y Juan Manuel Caparrós. La emoción se desbordó con su hijo, Francisco, que enumeró algunas actuaciones o los homenajes recibidos en Benizalón y Antas. Citó a Pedro Arana Castillo, de la Agrupación Musical de Cuevas del Almería, como referente musical de su padre. “Ha sabido”, dijo Francisco Cánovas, “inculcarnos formalidad, fidelidad y responsabilidad”. El alcalde, Francisco Reyes, anunció que el Espacio Escénico, al aíre libre, llevará el nombre de Plaza Miguel Cánovas Sánchez. Francisco Reyes y su hermano Diego, uno de los mejores músicos, fueron alumnos del homenajeado.

Tras la Guerra Civil, no había músicos en Los Gallardos y sus fiestas eran amenizadas por las bandas de los citados pueblos o la prestigiosa de Sorbas con José Angulo Salinas, Juan Segura, Simón Alías, Manolico Fernández, Joaquín Gallardo y Simón Alias, entre otros. Se hospedaban en la posguerra en varias casas particulares. José Zamora desde Sorbas rememora: “De viajar con bestias, pasaron a la comodidad de la furgoneta de Juan Pérez, el cohete”. En estos tiempos, rodeados de toda clase de comodidades, es mentalmente terapéutico echar la vista atrás. “En particular”, dice con su precisión habitual el profesor, poeta y músico de Vera Diego Alonso Cánovas, “los músicos no disponíamos de tantos medios técnicos como ahora”. “Unas veces iba la Banda Municipal al completo, en otras ocasiones un grupo reducido, o la llamada orquesta Alas. Músicos versátiles, preparados tanto para poner música a una procesión, a un baile, corrida de cintas, dianas, concierto, etc. Solían ser fiestas de tres días en cada pueblo, y a la hora de dormir, a los músicos se nos repartía en distintas casas de vecinos en las que éramos tratados con confianza, cariño y respeto. Fueron entrañables vivencias compartidas con compañeros que han resistido el paso del tiempo. Nombres como Francisco Jesús y Pepe Garrido, Juan Ibáñez, Alfonso, José Manuel, Pepe Alonso, Ginés, Emilio, … Y músicos de pueblos vecinos: Miguel Cánovas de Los Gallardos y Diego Rubio de Bedar”, concluye el impagable Diego Alonso. Para Antonio Torres Fernández, hijo de músico, y del que fue alcalde de Bédar, Simón Torres, el que llevó la luz eléctrica, recuerda momentos entrañables. “Tocábamos en Benizalón con mucha alegría por las fiestas. La alegría pasó a una pena tremenda por la repentina muerte de un niño y comenzamos a tocar marchas fúnebres. Fuimos profesionales, solidarios, y no abandonamos a la familia y vecinos, son momentos que no se olvidan”

El periodista ha admirado desde siempre al trompetista Diego Rubio, hijo de minero, profesional, con memoria, culto e inquieto. A Miguel Cánovas le queremos y respetamos. Además de trasladar a sus músicos, hacia de coche escoba para recogernos a algunos mozos que cerrábamos fiestas por donde íbamos. El futuro está en la vocación que muestran los que han salido del conservatorio como Pedro y Diego, hijos de la comerciante Beatriz de la calle Molino y el aparejador Pedro Haro, entre otros. Una joven, Laura Haro Castaño, hará lo que ella se proponga en todos los ámbitos. Sus padres le explicaron de donde viene. Ella pone trabajo, inteligencia y humildad. Estudiante brillante y puntal de la Agrupación Musical Bédar-Los Gallardos. De su hermana, Irene, también brillante, polifacética, se recuerda el recital con la flauta travesera, del pasado miércoles, 23 de junio, en Los Gallardos.

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