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La almeriense Fundación Ibn Tufayl de Estudios Árabes, galardonada en Catar

Tania Artajo
@opinionalmeria

Se han fallado los Premios Sheikh Hamad de Traducción y Entendimiento Internacional que, desde el año 2015, se otorgan anualmente en cinco categorías a traductores a título personal y a instituciones y editoriales relacionadas con la difusión de la cultura árabe e islámica y el fomento de las relaciones culturales. Entre sus objetivos también está el tender puentes de conocimiento entre los pueblos y la traducción de las grandes creaciones de la cultura árabe a otras lenguas y el verter el pensamiento, el conocimiento y las ciencias a la lengua árabe. Con estos premios, en los que se concede un total de un millón de dólares, el dinámico país árabe quiere fomentar una interrelación cultural seria y fecunda entre la lengua árabe y los demás idiomas del mundo a través de la traducción y se busca premiar la excelencia, fomentar la creatividad y rendir homenaje a los traductores, reconociendo su papel en el fortalecimiento de los lazos de amistad y cooperación entre las naciones y los pueblos del mundo.

Jorge Lirola en la recogida del premio

Los premios se han hecho públicos tras la celebración del Congreso de Traducción y Problemática del Entendimiento Intercultural celebrado en Doha (Catar). La primera de las siete sesiones del referido congreso estuvo dedicada a las experiencias institucionales en el campo de la traducción del árabe al español. En ella participaron Pedro Villena, Director de Casa Árabe; Jorge Lirola Delgado, presidente de la Fundación Ibn Tufayl; Luis Miguel Pérez Cañadas, director de la Escuela de Traductores de Toledo; Abd al-Hadi Saadun, de la editorial Verbum; y Luisa María Mora, directora de la Biblioteca Islámica de Madrid. La Fundación Ibn Tufayl de Estudios Árabes ha recibido el premio institucional, junto con la revista inglesa Banipal y Casa Árabe. El premio está dotado con 100.000 dólares para cada institución.

Con este galardón se reconoce la ya extensa labor de la Fundación Ibn Tufayl que tiene su sede en Almería y que, desde el año 2003, ha publicado unos 40 volúmenes. Su gran obra hasta el momento es la Biblioteca de al-Andalus, en la que se recopila, sistematiza y analiza la rica producción intelectual andalusí. En ella se biografían a un total de 2.465 autores y se estudian en torno a 8.000 obras por ellos escritas. Aparte de numerosos estudios, en la colección de Textos andalusíes se traducen diversas obras andalusíes. La última de ella es el relato del viaje que realizó el sultán nazarí Yúsuf I por tierras granadinas y almerienses y que compuso su secretario Ibn al-Jatib bajo el título de Visión de la amada ideal en una gira inverniza y estival. La edición y la traducción las ha realizado Fernando N. Velázquez Basanta, almeriense que es catedrático de Estudios Árabes e Islámicos en la Universidad de Cádiz.

Luis Miguel Pérez Cañadas, actual director de la Escuela de Traductores de Toledo, es también almeriense

Almería ha brillado en Catar, un país que comparte con la ciudad andaluza el tener un amplio litoral. Y lo ha hecho no solo por la concesión del premio a la Fundación Ibn Tufayl, sino porque otro de los participantes, Luis Miguel Pérez Cañadas, actual Director de la Escuela de Traductores de Toledo, es también almeriense. Incluso a Almería se refirió el emir padre Hamad ibn Jalifa, promotor de los premios, en la amena comida que ofreció a los trece premiados en el Palacio Emiral.

Por otro lado, los dos primeros premiados en la categoría de traducción del árabe al español son asiduos colaboradores de la Fundación Ibn Tufayl: Salvador Peña, que ha recibido el primer premio, dotado con 100.000 dólares, por Mil y una noches, e Ignacio Ferrando, al que se le ha concedido el segundo premio (60.000 dólares) por Azazil. En esa categoría ha completado la terna Mahmud Sobh por El diván de la poesía árabe oriental y andalusí (40.000 dólares).

También ha sido premiado el hispanismo árabe, por su labor de traducción del español al árabe. El vencedor ha sido el sirio Saleh Almani por Diez mujeres, de la escritora chilena Marcela Serrano. El segundo premio ha recaído en el egipcio Suleiman Al-Attar, por su traducción del Quijote de Cervantes, y el tercero ha sido para Ali Menufi por la traducción de la obra de Francisco J. Martín Valentín y Teresa Bedman Hatshepsut: de reina a faraón de Egipto.

En la categoría de traducción del árabe al inglés ha sido premiado el norteamericano Michael Cooperson por la traducción de una obra del oriental del siglo XII Ibn al-Yawzi sobre el teólogo, tradicionista y jurista Ibn Hanbal, publicada por la Universidad de Nueva York. El segundo y tercer premio han quedado desiertos. En la categoría de traducción del inglés al árabe ha resultado vencedor Murad Tadgut por la traducción de una obra de Adam Gacek sobre la codicología árabe, publicada por el Instituto de Manuscritos Árabes de El Cairo. El segundo premio ha sido para Hassan Hilmi por la traducción de la antología poética del norteamericano Ezra Pound. Y el tercero ha recaído en Mustafa Muhammad Qasim por su versión del libro del británico Philip Mansel Constantinople: City of the World`s Desire, 1453-1924.

Difama que algo queda

Emilio Ruiz

Caso 1º. Febrero de 2015. Un vídeo de tres minutos y medio hecho público por la plataforma Centrodemenores.es pone los pelos de punta a media España. En el centro de menores Tierras de Oria, dependiente de la Junta de Andalucía, dos internos son atados a la cama boca abajo por brazos y piernas. Se ve cómo uno de los jóvenes grita de dolor. El otro pide agua desesperadamente. Están en habitaciones de aislamiento. Mayor crueldad es imposible, se dice y se piensa. Los periódicos, las radios y las televisiones se muestran escandalizados e indignados. Twitter y Facebook revientan. Pues bien, siete meses después la Fiscalía de Menores ha archivado el baso: no hay nada de nada. Se trata de un vídeo manipulado y descaradamente tergiversador de la realidad. “No se ha vulnerado la legislación vigente ni los derechos fundamentales", concluye la fiscal Mariola Gómez. La mayoría de los pregoneros callan ahora la decisión judicial. ¿Quién restituye el honor al Centro de Menores de Oria? Nadie.

Centro de Menores Tierras de Oria

“El locuaz profesor Lirola no ha pedido disculpas y los periódicos voceros de su posición apenas recogen el archivo judicial”

Caso 2º. Enero de 2014. El profesor de la UAL Jorge Lirola presenta una querella penal por presunta prevaricación y tráfico de influencias contra el rector, Pedro Molina, y los tres miembros del tribunal que iban a calificar el acceso a una cátedra en el área de Estudios Árabes e Islámicos. La versallesca versión del profesor Lirola sobre el procedimiento es ampliamente difundida por algunos medios de comunicación, que la dan por buena. Ahora, el Tribunal Superior de Justicia de Andalucía ha sentenciado que la convocatoria y el procedimiento se ajustaron a la legalidad y no hay nada que objetar a la cátedra obtenida por la profesora Luisa María Arvide Cambra. El locuaz Lirola ni siquiera ha pedido disculpas y los periódicos voceros de su posición apenas recogen la decisión judicial. ¿Quién repara el honor de los denunciados? Nadie.

“Bisbal niega cualquier relación con el escándalo y ni siquiera ha sido llamado a declarar”
David Bisbal


Caso 3º. Septiembre de 2015. Una periodista argentina de Canal 13, especialista en noticias del corazón, Mercedes Ninci, publica un tuit en el que especula con la posible implicación del cantante David Bisbal y del futbolista Ronaldo Nazàrio en nada menos que una red dedicada a la explotación de la prostitución VIP en Argentina. Según publica ‘Abc’, en el expediente de la Fiscalía aparece una conversación entre Walter Soto, líder de la presunta trama, y Emiliano Volpe, empresario de la noche. Aquél pide a éste dos mujeres para el DJ italiano Marco Carola. Según Volpe, las chicas deseadas no se las podía mandar porque estaban con Bisbal y “ya estaban pagas”. David niega cualquier relación con el presunto escándalo. Ni siquiera ha sido llamado a declarar. Al final, todo se aclarará. Pero, mientras tanto, la prensa del mundo entero ha recogido –y es textual- “la implicación de David Bisbal en una trama de prostitución VIP” (véase, al efecto, cualquier consulta en Google). ¿Quién reparará el daño que se está haciendo al cantante? Nadie.

Gayalmana, el empecinamiento en el error y el apoyo institucional al mismo

Jorge Lirola Delgado
Profesor de la Universidad de Almería

 “Gayalmana, la Odalisca de Almería” pretende ser un monólogo teatral en verso basado en un personaje de la historia andalusí almeriense. Sergio Arboleda, su autor, se define como “el Meditador, artista polifacético, cantante, compositor y escritor que en 2012 se instaló en Almería”, y que en 2014 decidió “inspirarse –utilizando también sus palabras- en Gayalmana para escribir una obra/regalo al público almeriense con enfoque universal”.

El caso es que el nombre de Gayalmana es un claro error, pues no significa nada en árabe. En realidad, debe tratarse de Gayat al-Muna o Gayatalmuna, “El colmo del deseo”, un tipo de nombres que solía utilizarse para las esclavas, como en el caso presente, que era una concubina de al-Mutasim, el célebre rey de la taifa de Almería. No acaban aquí los errores en las pocas referencias históricas que hay en la obra, pues se trata más bien de una sucesión de poemas de discutible valor lírico.

Gayalmana, la Odalisca de Almería
Hasta aquí suele ser habitual cuando no hay una buena documentación histórica, pero lo llamativo del caso es que, por un lado, no haya voluntad de corregir los errores y, por otro, se reciba el apoyo institucional para mantener esos errores y contribuir así a perpetuarlos.

El que Alfonso Rubí, el que fuera presidente de la Plataforma del Milenio del Reino de Almería, que no llegó a constituirse como Asociación por incompetencia o por deseo no confesado del referido arquitecto,  se interesara en promocionar la obra y sacar partido de algo que a él no le costaba económicamente nada, me parece dentro de lo que nos tiene acostumbrados la persona a la que he llegado a calificar como uno de los farsantes del Milenio.

Lo que no alcanzo a comprender es que instituciones que gestionan dinero público, como es el caso del Instituto de Estudios Almerienses, decidan promocionar la obra. En el caso del IEA, tengo entendido que tiene intención de publicarla, acompañada de una traducción al árabe cuyo sentido e interés tampoco alcanzo a comprender. ¡Con la de textos que quedan por traducir de la historia andalusí de Almería, ¿hay necesidad de propiciar que se traduzca al árabe un texto que pretende pasar por histórico pero es erróneo?!

Me consta que un catedrático especialista en el tema, tras leer la obra, se negó a prologarla. Lo comprendo. No solo por los errores históricos, sino también por los discutibles valores poéticos del texto.

Y el colmo del despropósito es que el IEA dice no tener dinero para publicar obras como el “Libro de aguas de Almería del 1502”, un documento único para la historia de Almería, y sí lo tiene para lo que puede ser una obra frívola y tergiversadora. De confirmarse la publicación con dinero público, sin duda, quedará en el haber del actual Director del IEA, Rafael Leopoldo Aguilera, para las antologías de despropósitos.

¿Qué podríamos pensar de una novela histórica que se titulara “Osabel la Quitalica”? Quizás, que sea una parodia histórica que pretende hacer reir, pero, cuando no trata de poner en solfa a la protagonista, solo puede responder a la ignorancia.  ¿Y deben las instituciones públicas subvencionar la incultura y la tergiversación histórica?

Ibn Luyún y la megalomanía de Pedro Molina

Jorge Lirola Delgado
Profesor de Estudios Árabes e Islámicos. Universidad de Almería

Pedro Molina, Rector de la Universidad de Almería, acaba de prologar lo que él considera una “segunda edición” del Tratado de Agricultura del almeriense del siglo XIV Ibn Luyún, traducido por Joaquina Eguaras, y lo ha hecho a lo grande, con errores numerosos e importantes y con un abuso de los recursos públicos, tratando, sin duda, de ponerse una medalla a sí mismo de mala manera.

Por lo pronto, no se trata de una “segunda edición” ni por lo de segunda ni por lo de edición, sino que lo que ha publicado la Universidad de Almería es, en realidad, una reimpresión (por tercera vez se imprime el mismo texto árabe y su traducción), añadiendo ahora un prólogo de una persona que no es especialista en el tema, Pedro Molina, como contribución, dice éste, a la celebración del Milenio del Reino de Almería y como “un regalo para bibliófilos y también para los amantes de la agricultura.

Edición de 1988
Con él nos gustaría emular –continúa-, si cabe, el regalo que en su día ofreció una embajada del Basileus –rey- de Bizancio al califa del Córdoba Abd-al-Rahmàn (921-961): un manuscrito del famoso médico Dioscórides”. El error de la fecha del comienzo del gobierno como emir de Abd al-Rahman III, 912, proclamado califa en el 929, como es bien sabido, es puramente anecdótica, pues los errores de fondo y de forma por parte de Pedro Molina son de más calado. De ellos me ocuparé con detenimiento en una reseña científica que se publicará próximamente.

La primera cuestión que debemos hacernos es: ¿era necesario reimprimir el libro? Sin duda, no, sino que lo que se hacía preciso es volver a editarlo, ya no tanto porque se cuente con otros cuatro nuevos manuscritos, que no superan en interés al compuesto en vida de su autor siendo terminado el 18 de julio de 1348 (en el libro no se convierte la fecha de la hégira que aparece en el manuscrito), poco más de un año antes de su muerte en plena epidemia de peste negra el 29 de agosto de 1349, sino porque la edición y la traducción de Joaquina Eguaras tienen deficiencias importantes, además de que no se incluyeron las más de 350 anotaciones marginales.

¿Es que resulta imposible incluir estas? Sencillamente, sí en el caso de Pedro Molina por no ser especialista, pero me consta que un compañero de estudios árabes las tiene preparadas. No obstante, la intención de Pedro Molina parece ser clara: lo que le interesa no es que nuestro conocimiento avance sino tomar él protagonismo a toda costa, aunque sea de forma burda.

Para evitar gran parte de los errores que ha cometido Pedro Molina le hubiera bastado acudir a los propios fondos bibliográficos de la Universidad de Almería y haber consultado la entrada de Ibn Luyún que realicé yo mismo con E. García Sánchez, otra arabista especialista en agronomía, en la obra “Biblioteca de al-Andalus”.

Así quizás no hubiera considerado a Ibn Luyún un “auténtico científico”, “original”, “relevante pensador renacentista” y “adelantado pensador preilustrado”; no se hubiera referido a “sus viajes por África y Oriente” cuando no salió de Almería...; aunque quizás ni con la consulta de bibliografía actualizada por su parte hubiera evitado burradas como decir que “en el texto de Ibn Luyun cada hemistiquio de un mismo verso está escrito consecutivamente y en dos líneas contiguas, una más alta que la otra, con lo que la representación escalonada”, debidas, sin duda, a que no domina la materia de la que habla pues solo aparece así en la edición que no en el manuscrito.

La declarada intención por parte de Pedro Molina de hacernos un regalo es literal, pues en la presentación se repartieron 300 ejemplares (de ello se vanaglorió él mismo) y, según me comentan compañeros de otras universidades, los rectores han recibido gratuitamente una caja llena de ejemplares. ¿Se hace así con todos los libros que publica la Universidad de Almería o solo con los de su rector, por decisión de éste, cual megalómano gestionando el dinero público?

¿Cuánto nos habrá costado el libro a los ciudadanos pues se ha pagado con fondos públicos y ha debido de ser caro? A ver si al menos esta fácil cuestión la contesta con profesionalidad Pedro Molina. Si no conoce el dato, se lo puede pedir al Director del Servicio de Publicaciones.

Réplica a Jorge Lirola

Alfonso
Rubí Cassinello

Conocí a Jorge Lirola hace algo más de ocho meses en el acto de presentación pública del Milenio que convoqué en la Casa de las Mariposas. Solo había oído hablar de él por su sonada polémica en la UAL, de la que no conocía detalles, y por haber asistido a algunos actos de la Fundación Ibn Tufayl como espectador.

Han sido ocho meses intensos. Hemos compartido el esfuerzo de intentar convencer a las Administraciones y a todos los almerienses de la oportunidad que supone la conmemoración del Milenio para nuestra provincia, y he tenido ocasión de comprobar su capacidad de trabajo y sus conocimientos de la Almería musulmana, de los que he aprendido mucho. Pero también he sido testigo privilegiado (y víctima) de su forma de proceder.

Jorge Lirola
Jorge Lirola se considera siempre en posesión de la verdad absoluta, y tiene de su altura moral el concepto de que es muy superior a la de todos los demás, a los que ningunea, desprestigia e incluso difama. Con métodos y actitudes que no son habituales ni propios de la objetividad y el respeto a sus interlocutores que se le suponen a un profesor universitario.

Todos tenemos virtudes y defectos, aciertos y errores en nuestro comportamiento. Pero para Jorge Lirola, los que no están de acuerdo con él son unos incapaces y unos farsantes, e incluso presuntos corruptos e indeseables. Hace pocos días descubrí su blog “de denuncias” en el que desde 2008 viene atacando a mucha gente, sobre todo políticos y representantes de Administraciones, miembros del poder judicial y del mundo universitario (de toda España) y en el que nos ha incluido a sus “compañeros” de AMRA. Es significativo esto de tener un blog de denuncias con seis años de recorrido, y utilizar correos masivos y otros medios de difusión digital para propagar insidias sobre varios centenares de personas.

Yo acostumbro a resolver las inevitables discrepancias con los demás cara a cara. Por eso cuando empezó su carrusel de lo que él llama críticas, pero que en realidad son ataques personales y descalificaciones groseras, le escribí un largo mail diciéndole lo que me pareció oportuno. Me contestó que mientras no lo hiciera en público no me respondería, a lo que alegué que no iba a dejar que me arrastrara a sus procedimientos.

Lamento romper esa determinación con estas líneas, pero es que la situación ha llegado al colmo de lo soportable. Espero que sea sólo por esta vez. No lo hago por mí, sino por la gente a la que ayudé a embarcarse en esta aventura y a que pusieran su mejor disposición al servicio de Almería, y que ha sido descalificada y calumniada injustamente por Jorge Lirola, atacada con ferocidad y con dureza en su honor y en su dignidad, que son los bienes más preciados del hombre.

En la reunión de la Junta Directiva de AMRA del 29 de agosto se le mostraron pruebas fehacientes de algunos de sus errores más graves, pero se negó a rectificarlos. A pesar de ello llegó incluso a tener la desfachatez de mantener que él es una persona constructiva. Su constructivismo consiste en acusar y condenar directamente, atribuyéndose el papel de fiscal, de juez y de verdugo al mismo tiempo. Sin apelación posible. Algunas personas que le aprecian dicen que es un enfermo por las injusticias que ha sufrido. Respeto esta opinión, pero las enfermedades hay que tratarlas, o se agravan y provocan la muerte. Ésta suya le incapacita para participar en un proyecto colectivo como debe ser el Milenio y como esta sociedad necesita. Él sólo busca adhesiones al suyo, que considera el único bueno y válido.

Envío este escrito a la tribuna que ha utilizado repetidamente para difundir sus injurias. Con la intención de volver a mi silencio, porque no hay mayor desprecio que no hacer aprecio. Aunque algunos interpreten que el que calla otorga. Otro refrán que él debe conocer bien dice difama, que algo queda, y suele repetir eso de que el tiempo pone a cada uno en su sitio, aunque dudo que él acepte el sitio que le asigne el tiempo, porque siempre pensará que le corresponde uno más elevado. Ya veremos cómo encaja el que le están asignando los socios de AMRA.

Milenio, comunicados y charangas

Jorge Lirola Delgado
Profesor de la UAL

El Milenario del Reino de Almería está sirviendo, por lo pronto, para que nos retratemos tal como somos. Me he implicado a nivel personal y profesional a través de la Fundación Ibn Tufayl de Estudios Árabes y la Plataforma y la Asociación de Amigos del Milenio (AMRA) que se crearon, en estos dos últimos casos, para su conmemoración, de forma que sigo muy de cerca lo que acontece.

Una de las obras que rescatará del
olvido la conmemoración del Milenio
Denuncié con contundencia el grave error que creo que cometió la Junta de Andalucía en convertir lo que se quería que fuese la inauguración oficial en un acto privado reservado a personas que, en la mayoría de los casos, no han hecho absolutamente nada por el Milenio, dando la exclusiva a un periódico concreto que sacó un especial en el que las páginas principales eran publicidad y a esta se adosaron informaciones de hechos históricos como algo accesorio.

Y asisto ahora atónito al comunicado que las asociaciones de Amigos de la Alcazaba y Amigos del Milenio han difundido de forma conjunta. No solo soy socio de esta última, sino que estoy en la Junta Directiva, que es provisional al igual que el Presidente, José Blas Fuentes, a quien se le olvida indicarlo en el comunicado que ha enviado a título personal pues no se ha tratado en ninguna Junta ni Asamblea.

Hace ya meses que estoy cuestionando su actuación dentro de la asociación puesto que no solo actúa de modo dictatorial, tratando primero de que no hubiera elecciones dentro de la misma y de que los cargos provisionales designados a dedo se convirtieran en definitivos automáticamente, sino también de forma inquisitorial, queriendo dar el visto bueno de textos en los que él y la asociación no tenían ni arte ni parte, sin enviarnos, por otro lado, él a los socios a los que dice representarnos aquello que va a denunciar en nombre de todos, antes y no después de su denuncia, en una asociación en la que los socios no podemos interactuar entre nosotros sino que ha de ser todo a través del Presidente pues no nos da la relación de socios (al menos a mí que se la he pedido con reiteración).

No soy socio de los Amigos de la Alcazaba porque disiento de su forma de actuar: dicen querer defender, difundir y disfrutar el patrimonio, pero se les olvida añadir que para beneficio de sus socios, que para eso pagan una cuota, y muestran el mismo elitismo que critican a otros. Denuncié el que, con subvenciones públicas, editaran, en un conocido periódico, un plano de la Almería del siglo XI hecho hace tiempo y que no respondía a los conocimientos que ya tenemos de cómo era esta ciudad hace mil años, por lo que creo que se debía de haber actualizado ese plano si queremos un Milenio en condiciones y no de charanga y pandereta.

El periódico en cuestión no quiso publicar unas detalladas rectificaciones que envié, sin dar explicación alguna. Parece que lo que menos importa es que las informaciones sean veraces. Por eso mismo quizá no les ha interesado a los responsables de las dos asociaciones que firman el comunicado el que hubiera debate sobre qué conocimientos son errores acreditados que se siguen difundiendo pese a ser falsos y acabar con ellos.

Me río, por no llorar, de que los Amigos de la Alcazaba critiquen lo del acto privado cuando ellos mismos trataron de monopolizar una inauguración del Milenio también en acto privado celebrado en espacio público. He de reconocer que, tras las críticas recibidas, hicieron después un esfuerzo y empezaron a celebrar actos abiertos a todos los ciudadanos, aunque hoy han optado por la vía semiprivada en el concierto de la Alcazaba, reservando la mayor parte de las entradas a sus socios o afines, en el mismo espacio patrimonial de todos cuya gestión de sus responsables tanto critican.

Sinceramente, creo que antes de censurar a los demás, y de eso sabe bastante Blas Fuentes, quien de forma dictatorial elimina comentarios míos a noticias suyas en la web, debemos comprobar qué hacemos nosotros mismos. Cuando empecé a trabajar dentro de la Plataforma y de AMRA, con ilusión, comencé a comprobar también qué compañeros de viaje llevaba al lado: en algunos casos, farsantes. Ahora he de alegrarme de que las Administraciones no decidieran formar un consorcio como pedía Alfonso Rubí, sin duda para tratar de manejarlo él como ha estado haciendo en la Plataforma y en AMRA, apoyando las designaciones a dedo, incluida la mía y negándose a que haya un proceso democratizador y participativo de los socios, como les vengo exigiendo.

Critican la gestión de las Administraciones al tiempo que demuestran ser unos pésimos gestores ellos mismos. Y además, con un escandaloso comportamiento por parte de otro miembro de la Junta, Nicolás Castillo, en el asunto de las camisetas subvencionadas con fondos públicos, tema del que todavía no quieren aclarar nada Blas Fuentes y Alfonso Rubí y, como sigan así las cosas, traerá cola en la exigencia de responsabilidades, pues se trata de dinero de todos los almerienses.

Como ha dicho un periodista, la decisión de Alfonso Rubí de hacer que la estrella de la Marcha del Milenio fuera una charanga a ritmo de pasadoble, que tampoco anunció en las reuniones preparatorias y no sé si se le pasó al censor Blas Fuentes o es que era de su agrado, fue sencillamente ridícula. Disiento de que así se considere también el trabajo que hicimos un amplio colectivo de personas en las representaciones de los maestros y los reyes.

El que mejore el estado del patrimonio no solo el material sino también el inmaterial (muchas e importantes obras de autores almerienses siguen siendo desconocidas y continúan sin ser editadas y traducidas) no es una cuestión de dinero y de gastárselo en quitar escombros y consolidar restos arqueológicos para que unos días después la zona esté igual o peor, pues lo importante es mantener las mejoras (un crecimiento sostenible) y para eso hay que cambiar la mentalidad de la gente.

Cada vez estoy más convencido de que lo más urgente es concienciar a los almerienses de la importancia de nuestro patrimonio, de apostar por un turismo cultural en el papel que nos asignan de que seamos un país de servicios, pues el turismo de sol y playa no crea riqueza sino en unos pocos y en la mayoría de los casos en empresas de fuera o en gente sin escrúpulos como alguno que quieren encumbrar Blas Fuentes y Alfonso Rubí. ¿De qué sirve proyectarse fuera si cuando vienen turistas a visitarnos y preguntan por algún lugar de interés muchos almerienses no saben ni dónde está? ¿Cómo podremos hacer que otros valoren lo que nosotros mismos no valoramos?

Antes de exigirles a los demás, miremos si eso nos lo exigimos a nosotros mismos. Y dejémonos de pensar que el dinero lo soluciona todo. Espero que el debate se anime y vayamos sabiendo qué Milenio queremos celebrar cada uno y para qué exactamente.