Jorge
Lirola Delgado
Profesor
de la UAL
El
Milenario del Reino de Almería está sirviendo, por lo pronto, para que nos
retratemos tal como somos. Me he implicado a nivel personal y profesional a
través de la Fundación
Ibn Tufayl de Estudios Árabes y la Plataforma y la Asociación de Amigos
del Milenio (AMRA) que se crearon, en estos dos últimos casos, para su
conmemoración, de forma que sigo muy de cerca lo que acontece.
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| Una de las obras que rescatará del olvido la conmemoración del Milenio |
Denuncié
con contundencia el grave error que creo que cometió la Junta de Andalucía en
convertir lo que se quería que fuese la inauguración oficial en un acto privado
reservado a personas que, en la mayoría de los casos, no han hecho
absolutamente nada por el Milenio, dando la exclusiva a un periódico concreto
que sacó un especial en el que las páginas principales eran publicidad y a esta
se adosaron informaciones de hechos históricos como algo accesorio.
Y
asisto ahora atónito al comunicado que las asociaciones de Amigos de la Alcazaba y Amigos del
Milenio han difundido de forma conjunta. No solo soy socio de esta última, sino
que estoy en la Junta
Directiva , que es provisional al igual que el Presidente,
José Blas Fuentes, a quien se le olvida indicarlo en el comunicado que ha
enviado a título personal pues no se ha tratado en ninguna Junta ni Asamblea.
Hace ya meses que estoy cuestionando su actuación dentro de la asociación
puesto que no solo actúa de modo dictatorial, tratando primero de que no
hubiera elecciones dentro de la misma y de que los cargos provisionales
designados a dedo se convirtieran en definitivos automáticamente, sino también
de forma inquisitorial, queriendo dar el visto bueno de textos en los que él y
la asociación no tenían ni arte ni parte, sin enviarnos, por otro lado, él a
los socios a los que dice representarnos aquello que va a denunciar en nombre
de todos, antes y no después de su denuncia, en una asociación en la que los
socios no podemos interactuar entre nosotros sino que ha de ser todo a través
del Presidente pues no nos da la relación de socios (al menos a mí que se la he
pedido con reiteración).
No
soy socio de los Amigos de la
Alcazaba porque disiento de su forma de actuar: dicen querer
defender, difundir y disfrutar el patrimonio, pero se les olvida añadir que
para beneficio de sus socios, que para eso pagan una cuota, y muestran el mismo
elitismo que critican a otros. Denuncié el que, con subvenciones públicas,
editaran, en un conocido periódico, un plano de la Almería del siglo XI hecho
hace tiempo y que no respondía a los conocimientos que ya tenemos de cómo era
esta ciudad hace mil años, por lo que creo que se debía de haber actualizado
ese plano si queremos un Milenio en condiciones y no de charanga y pandereta.
El periódico en cuestión no quiso publicar unas detalladas rectificaciones que
envié, sin dar explicación alguna. Parece que lo que menos importa es que las
informaciones sean veraces. Por eso mismo quizá no les ha interesado a los
responsables de las dos asociaciones que firman el comunicado el que hubiera
debate sobre qué conocimientos son errores acreditados que se siguen
difundiendo pese a ser falsos y acabar con ellos.
Me
río, por no llorar, de que los Amigos de la Alcazaba critiquen lo del acto privado cuando
ellos mismos trataron de monopolizar una inauguración del Milenio también en
acto privado celebrado en espacio público. He de reconocer que, tras las
críticas recibidas, hicieron después un esfuerzo y empezaron a celebrar actos
abiertos a todos los ciudadanos, aunque hoy han optado por la vía semiprivada
en el concierto de la
Alcazaba , reservando la mayor parte de las entradas a sus
socios o afines, en el mismo espacio patrimonial de todos cuya gestión de sus
responsables tanto critican.
Sinceramente,
creo que antes de censurar a los demás, y de eso sabe bastante Blas Fuentes, quien de forma dictatorial elimina comentarios míos a noticias suyas en la
web, debemos comprobar qué hacemos nosotros mismos. Cuando empecé a trabajar
dentro de la Plataforma
y de AMRA, con ilusión, comencé a comprobar también qué compañeros de viaje
llevaba al lado: en algunos casos, farsantes. Ahora he de alegrarme de que las Administraciones no decidieran formar un consorcio como pedía Alfonso Rubí, sin
duda para tratar de manejarlo él como ha estado haciendo en la Plataforma y en AMRA,
apoyando las designaciones a dedo, incluida la mía y negándose a que haya un
proceso democratizador y participativo de los socios, como les vengo exigiendo.
Critican la gestión de las Administraciones al tiempo que demuestran ser unos
pésimos gestores ellos mismos. Y además, con un escandaloso comportamiento por
parte de otro miembro de la
Junta , Nicolás Castillo, en el asunto de las camisetas
subvencionadas con fondos públicos, tema del que todavía no quieren aclarar
nada Blas Fuentes y Alfonso Rubí y, como sigan así las cosas, traerá cola en la
exigencia de responsabilidades, pues se trata de dinero de todos los
almerienses.
Como
ha dicho un periodista, la decisión de Alfonso Rubí de hacer que la estrella de
la Marcha del
Milenio fuera una charanga a ritmo de pasadoble, que tampoco anunció en las
reuniones preparatorias y no sé si se le pasó al censor Blas Fuentes o es que
era de su agrado, fue sencillamente ridícula. Disiento de que así se considere
también el trabajo que hicimos un amplio colectivo de personas en las
representaciones de los maestros y los reyes.
El
que mejore el estado del patrimonio no solo el material sino también el
inmaterial (muchas e importantes obras de autores almerienses siguen siendo
desconocidas y continúan sin ser editadas y traducidas) no es una cuestión de
dinero y de gastárselo en quitar escombros y consolidar restos arqueológicos
para que unos días después la zona esté igual o peor, pues lo importante es
mantener las mejoras (un crecimiento sostenible) y para eso hay que cambiar la
mentalidad de la gente.
Cada vez estoy más convencido de que lo más urgente es
concienciar a los almerienses de la importancia de nuestro patrimonio, de
apostar por un turismo cultural en el papel que nos asignan de que seamos un
país de servicios, pues el turismo de sol y playa no crea riqueza sino en unos
pocos y en la mayoría de los casos en empresas de fuera o en gente sin
escrúpulos como alguno que quieren encumbrar Blas Fuentes y Alfonso Rubí. ¿De
qué sirve proyectarse fuera si cuando vienen turistas a visitarnos y preguntan
por algún lugar de interés muchos almerienses no saben ni dónde está? ¿Cómo
podremos hacer que otros valoren lo que nosotros mismos no valoramos?
Antes
de exigirles a los demás, miremos si eso nos lo exigimos a nosotros mismos. Y
dejémonos de pensar que el dinero lo soluciona todo. Espero que el debate se
anime y vayamos sabiendo qué Milenio queremos celebrar cada uno y para qué
exactamente.

