Edita: Fidio (Foro Indalo de Debate, Ideas y Opinión) / X: @opinionalmeria / Mail: laopiniondealmeria@gmail.com
Mostrando entradas con la etiqueta congreso psoe. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta congreso psoe. Mostrar todas las entradas

Congreso PSOE: Finalizada la batalla, ¿cuándo continuará la guerra?

Pedro Manuel de la Cruz
Director de La Voz de Almería

Cuando esta tarde en las paredes del IFEMA madrileño solo queden prendidos, como fantasmas, los ecos de la reentronización de Pedro Sánchez a la Secretaría General y los militantes regresen a la vida cotidiana -tan tediosa siempre-, después de ocho meses de excitación partidista, la batalla habrá terminado y comenzará a llegar la melancolía. Como canta Serrat en su luminosa Noche de la Fiesta de San Juan, en el atardecer de la santificación laica de Sánchez y con la resaca de la derrota o la victoria a cuestas, volverá el militante a su militancia sentimental, el cargo público a su nómina y el señor cura a sus misas. Vayan bajando la cuesta que les llevó a la cima emocional del triunfo o del fracaso que arriba, en Madrid, se acabó la fiesta.

39º Congreso

Porque ahora es cuando empieza, de verdad, la guerra. Desde el 21 de mayo, y durante estos dos días de congreso con más estruendo, todos los que participaron en la catarsis emocional que fueron las primarias han apelado al deseo de unidad como el bálsamo que todo lo cura. No los crean. El PSOE es hoy el mismo partido del último año. Porque lo que existe en su seno, no desde hace solo ocho meses, si no desde mucho antes, es una división política y personal que hace casi imposible el deseo unificador y fraternal que unos y otros proclaman cínicamente desear.


Entre Pedro Sánchez y los barones hay una distancia conceptual, ideológica y estratégica tan abismal que la reconciliación -sincera por real- se antoja, a pesar del respaldo a “la búlgara” de ayer,  (casi) imposible. El ya secretario general intentará llevar a la práctica una hoja de ruta marcada por el acercamiento a Podemos, el desarrollo de un estado plurinacional (que nadie, ni él mismo, sabe lo que es), la búsqueda de una moción de censura que le lleve a la presidencia del Gobierno por un camino distinto y distante al que diseñó la aritmética electoral y diseña la lógica (¿se va a aliar con los independentistas?) y la defensa de una política de izquierdas tan escrita en el aire que corre el riesgo de llegar antes al populismo que a la socialdemocracia.


La mayor diferencia es que los susanistas no sabían dónde ir, pero sí donde no ir; y los pedristas ni sabían ni saben dónde quieren ir, pero tampoco saben dónde no quieren ir

Claro que, en el terreno de sus opositores liderados (o mejor: mal liderados -ahí están los resultados- por Susana Díaz) tampoco han contado con un cuerpo conceptual, ideológico y estratégico capaz de ganar el respaldo mayoritario de la militancia. Después de meses de encarnizados combates vacíos de argumentos pero llenos de insultos, la mayor diferencia, aunque no la única, entre uno y otro lado de la trinchera es que los susanistas no sabían dónde ir, pero sí donde no ir; y los pedristas ni sabían ni saben dónde quieren ir, pero tampoco saben dónde no quieren ir.


El antiguo aparato no quería acuerdos con la banda de Iglesias y su posicionamiento contra alguna ambigua cesión al independentismo no admitía lugar a dudas. Propugnaban el No es No a las dos opciones. Por el contrario, el sector que apoya -este sí, sinceramente por real- a Pedro Sánchez y que tiene el respaldo legítimo por mayoritario a sus postulados, invierte la negativa anterior y se muestra proclive al Sí es Sí, con matices, a las dos opciones. Sánchez ve imprescindible alcanzar algún tipo de confluencia con Podemos para alcanzar un gobierno de izquierdas dentro de tres años y, además, considera que será imprescindible buscar acuerdos con los independentistas catalanes si lo que se pretende es desalojar a Rajoy de La Moncloa antes de agotar los plazos de la legislatura.


¿Qué hará el PSOE a partir de ahora? Eso solo lo sabe Sánchez y, quizá, ni él mismo (sus vaivenes han sido tan numerosos durante su anterior mandato que hace razonable la duda). Pero el tiempo político no se detiene y a la vuelta de la esquina tendrá que enfrentarse a dos situaciones de extremada complejidad. La primera le obligará a posicionarse ante los futuros desafíos de los independentistas catalanes. Él ha mostrado ya su inequívoca oposición a la celebración del referéndum independentista catalán. Pero, ¿cuáles serán sus decisiones si Puigdemont continúa su hoja de ruta y el gobierno se ve obligado a utilizar medidas de impacto formidable como la suspensión de la autonomía catalana, la utilización de los Mossos para impedir la consulta o el procesamiento judicial de quienes la promueven? Su decisión no está clara; y no lo está porque una parte importante de su arrollador triunfo en las primarias se cimentó en el respaldo abrumador de los militantes del PSC a su candidatura; unos militantes que, no se olvide, mantienen ante el proclamado “derecho a decidir” una actitud más cercana al respaldo que a su negación.


Pablo Iglesias no para -no puede parar; si deja de estar en los medios se oscurecen sus perspectivas- y ya le puso tarea al nuevo PSOE: preparar una moción de censura conjunta para antes de Navidad

El otro cabo de las tormentas que deberá doblar Sánchez en los próximos meses se lo marcó Pablo Iglesias el miércoles, nada más terminar su fracasada moción de censura. Aquel día, Podemos daba por finalizada su temporada de primavera en los medios comenzada con el tramabús, seguida por la pretendida (y fracasada: apenas cinco mil personas) concentración multitudinaria en Sol y cerrada en la pasarela estelar del Congreso. Pero Iglesias no para -no puede parar; si deja de estar en los medios se oscurecen sus perspectivas- y ya le puso tarea al nuevo PSOE: preparar una moción de censura conjunta para antes de Navidad.

¿Qué hará Sánchez ante estas dos encrucijadas? La respuesta está en el tiempo. Como está escrito en el tiempo que, acallados los ecos del IFEMA, Susana Díaz y los barones con poder institucional continuarán firmando en sus Boletines Oficiales, quienes le apoyaron continuarán ejerciendo sus responsabilidades (remuneradas) en las diferentes estructuras de sus gobiernos y los que lideraron la revuelta contra el aparato dormirán esta noche con la satisfacción siempre agradable y placentera de la victoria. Una victoria que solo se verá ensombrecida cuando mañana, al despertar, caigan en la cuenta de que, hasta ahora, lo único que han conquistado ha sido el importante despacho orgánico de Ferraz, pero que aquellos a quien tanto odian continúan ocupando los despachos oficiales del poder institucional que es, no lo olviden, al que aspiran todos.


Para los militantes de una y otra trinchera la vida sigue igual; al menos, hasta dentro de dos años. Y eso es mucho tiempo paras quienes en la noche de las primarias creyeron haber alcanzado el cielo.

Quién piensa en Andalucía

Emilio Ruiz

Hay que decirlo con tristeza, sin victimismo y sin llegar a deprimirnos –lo nuestro es una inacabable carrera de fondo-, pero sí con tristeza: no corren buenos tiempos para Andalucía. Los Presupuestos Generales del Estado (PGE) de 2017, a punto de volver del Senado al Congreso para su aprobación definitiva, son casi una agresión: recibiremos un total de 1.156,76 millones de euros correspondientes a la inversión real del Estado en las regiones, lo que supone el 13,5% del total regionalizable y un 36,6% menos que los 1.825,24 millones de 2016. Recordemos que el Estatuto de Andalucía, que tiene rango de Ley, establece que la inversión del Estado en nuestra comunidad autónoma debe ser proporcional a su población. En Andalucía vivimos el 18% de los españoles.

Andalucía

Otro dato negativo: El PIB en Andalucía crecerá en 2017 un 2,8 por ciento, tres décimas menos que el conjunto nacional (3,1%), según un informe de la Universidad Loyola Andalucía. Debíamos superar la media nacional para llegar a igualarla. Si, encima de todo, crecemos menos que la media, la distancia de ésta se aleja. Andalucía es la segunda comunidad autónoma de España tras Extremadura con el menor PIB per cápita por habitante, con 17.651 euros, un 26,4 % por debajo de la media nacional, según los datos de la Contabilidad Regional de España, del Instituto Nacional de Estadística (INE).

Recordemos lo que representa el PSOE de Andalucía para el PSOE nacional: el 25% de su militancia y el 24,5% de su número de votos en las últimas elecciones generales

Y, por si no faltaba poco, ahora vienen los socialistas con las rebajas. Este mediodía se clausura el 39º Congreso Federal del PSOE. Recordemos lo que representa el PSOE de Andalucía para el PSOE nacional: el 25% de su militancia y el 24,5% de su número de votos en las últimas elecciones generales. En la nueva comisión ejecutiva federal la presencia andaluza es casi testimonial. Pedro Sánchez no ha tenido ni siquiera la delicadeza de depositar la presidencia del partido en un hombre o una mujer de Andalucía, como era lo habitual. Ha preferido a Cristina Narbona, una socialista de escasa relevancia -hasta ahora- en la vida orgánica del partido, aunque sí en la institucional, que algún día fue diputada por Almería, por donde pasó sin pena ni gloria, y que otro día fue ministra de Medio Ambiente, dejándonos la pesada herencia del Algarrobico.

Pedro Sánchez ha incluido en las secretarías de área de su ejecutiva a dos andaluces (*), Alfonso Gómez de Celís y Carmen Calvo, que les manifestaron su apoyo en el proceso de primarias. El nuevo secretario de Política Institucional y Administraciones Públicas es un declarado adversario de la presidenta de la Junta de Andalucía. Y la nueva secretaría de Igualdad estaba retirada de la política activa desde que abandonó el gabinete de José Luis Rodríguez Zapatero. Frente a este escaso peso político andaluz en el nuevo organigrama federal socialista se potencia la presencia de afiliados de las federaciones madrileña (hasta seis miembros), castellano-leonesa (tres secretarios) y Cataluña (otros tres), lugares donde el voto socialista ha disminuido de forma considerable.

La secretaria general del PSOE de Andalucía y derrotada candidata en el proceso federal de primarias, Susana Díaz Pacheco, ha reiterado su disposición de dejar las manos libres a Pedro Sánchez para configurar la ejecutiva que desee. Esta razonable posición no debía ser correspondida con el ninguneo a la parte de la organización que más aporta al conjunto nacional.


(*) Pedro Sánchez ha configurado su ejecutiva con dos niveles de responsabilidad. Secretarios de área andaluces solo hay dos: Rodríguez Gómez de Celis y Carmen Calvo. En puestos de menor relieve, como secretarios ejecutivos, están el granadino Rodríguez Salas, el sevillano Salazar, la gaditana María Jesús Castro (Mayores), el malagueño Ignacio López (Movimientos Sociales); el exalcalde de Almería Fernando Martínez (Memoria Histórica) y la onubense Luisa Faneca (Pesca).

Noemí Cruz, la nueva savia del PSOE de Almería

Emilio Ruiz

El PSOE de Almería juega al despiste últimamente con los nombramientos. O propuestas de nombramientos, para ser más precisos, que es casi igual, pero no exactamente igual. Cuando todos daban por hecho que José Luis Sánchez Teruel iba a ser nombrado por Susana Díaz consejero de Agricultura, la realidad fue distinta: no fue nombrado él ni nadie de Almería. Hace unos meses, la inclusión de Mari Carmen Ortiz en los “puestos de salida” –entrecomillemos el asunto porque la realidad, como sabemos, fue otra- en las elecciones al Parlamento Europeo fue otra sorpresa para todos.

Noemí Cruz y Susana Díaz
Y sorpresa ha sido la elección de Noemí Cruz como secretaria de Cooperación para el Desarrollo en la nueva Ejecutiva Federal del PSOE. Tanta sorpresa, que la joven socialista no solo no ha ido al congreso como delegada, sino que ni siquiera ha ido como invitada. Durante la tarde del sábado, mientras pasaba el fin de semana en Castro de Filabres, enterándose de lo que se “cocinaba” en Madrid por la televisión y la radio, una llamada telefónica de José Luis Sánchez Teruel le hizo emprender viaje de urgencia a Madrid para tomar posesión del cargo que nadie le había prometido.

Noermí Cruz pertenece a la generación de los socialistas que vinieron a este mundo con posterioridad a 1982, el año que la izquierda española volvió al poder tras medio siglo de clandestinidad y oposición, muchos más años de lo primero que de lo segundo. Nacida en 1986, es maestra y licenciada en Psicopedagogía. Ha sido miembro del Consejo Social, del Consejo de Gobierno y del Claustro de la UAL como representante de los estudiantes.

Su actividad político-institucional es tan reducida como su edad. Desde 2012 es coordinadora del Instituto Andaluz de la Juventud en Almería, cargo en el que sustituyó a Anabel Mateos y para el que fue nombrada por quien era entonces la consejera de la Presidencia e Igualdad de la Junta de Andalucía y hoy es la presidenta de los andaluces, Susana Díaz. Antes había sido secretaria de Universidad y de Juventud y Deporte de la Comisión Ejecutiva Municipal del PSOE de Almería.

Como su mentora secretaria general regional, Naomí Cruz también se ha bautizado políticamente en las Juventudes Socialistas, de cuya Comisión Ejecutiva Provincial formó parte entre 2009 y 2011.

La apuesta política por el futuro de Noemí Cruz tiene principalmente una raíz: Susana Díaz. La presidenta ha visto, desde hace mucho tiempo, en la joven almeriense uno de los valores futuros del socialismo andaluz. “Tiene talento y tiene empuje”, ha dicho José Luis Sánchez Teruel de quien ocupa desde ayer la Secretaría de Cooperación para el Desarrollo en la nueva Ejecutiva Federal del Partido Socialista. Pues como dice Miguel Ángel Aguilar: veremos.

Sánchez Teruel pide reflexión a los empresarios

Emilio Ruiz
www.emilioruiz.es

Los datos proporcionados por el Instituto Nacional de Estadística (INE) sobre la Encuesta de Población Activa (EPA) han sido buenos a nivel nacional. La ocupación ha aumentado en 402.400 personas. Es el mayor incremento desde el segundo trimestre de 2005. No hay que tirar cohetes, pues, a pesar de haber 310.400 parados menos, aún hay 5.622.900 españoles que no tienen trabajo. Pero es comprensible que Mariano Rajoy esté contento. “Llevo muchísimo tiempo esperando poder dar una noticia como la de hoy”, ha dicho el presidente.

Sánchez Teruel y Adela Segura,
ayer, con Pedro Sánchez
A nivel regional y provincial, la EPA nos ha dado un capón. En Andalucía el número de parados solo se ha reducido en 3.100, mientras en Almería ha aumentado en 5.900 hasta situarnos en 126.600. “La clave –dice Félix López, Secretario General de UGT Almería- es la recuperación de la actividad económica y las políticas que está llevando a cabo el Gobierno no tienen estos objetivos”.

La presidenta Susana Díaz destaca que el 75% de los empleos creados en España en el primer semestre se ha producido en Andalucía. En cambio, Carmen Crespo considera que “hay que empezar a hacer las reformas necesarias, acompañando las del Gobierno, para ir más rápido en la creación de empleo”.

Al analizar los datos provinciales, han sorprendido las palabras del secretario general del PSOE de Almería. Dice José Luis Sánchez Teruel que el empresariado almeriense “sigue ausente ante este gravísimo problema”.

¿De verdad que los empresarios almerienses no tienen bastante ocupación con enfrentarse a la ardua tarea de sacar, cada uno de ellos, sus empresas hacia adelante? Escurrir el bulto nunca ha sido buena receta para solucionar los problemas.

Marzo 2012: arranca la recta final

Pepe Fernández
Periodista

Los estrategas del socialismo andaluz, el entorno mismo del presidente/secretario y candidato Griñán, buscaban desesperadamente qué camino tomar para sacar el mayor provecho electoral en marzo en detrimento de Javier Arenas y el PP. Le buscaban los puntos débiles, tarea harto dificil ante un electorado demasiado cabreado, también en Andalucía, con la crisis y con los gobiernos socialistas de ZP. Un cuerpo de electores, por otra parte, que el 20N decidió cambiar de manos el poder político porque ¡ya estaba bien!

Y hete aquí que, cuando menos se lo esperaban, llegó el día de San Silvestre, ultimo del año y el gobierno de Mariano Rajoy les ofreció en bandeja una decisión que, sin duda, iba a hacer mucha pupa social, convenientemente agitada y manipulada. Especialmente entre las capas de clase media y alta, que en tiempo de crisis se aprieta el cinturón flagelada a impuestos donde más duele y donde más se recauda con facilidad, en las rentas del trabajo de la clase media española.

Griñán y su gente son conscientes de que el bocado es fácil y grande, tan fácil como peligroso desde el punto de vista político. Deben cuidar la intensidad de la mordida ya que, si vuelven a ganar o gobernar, saben perfectamente como están de cortitas las arcas de la comunidad, cuyo gasto al céntimo lleva la consejera de confianza del presidente, Carmen Martinez Aguayo. No les conviene pues jugar con los recortes que tienen que llegar desgraciadamente, los haga quien los haga.

De momento Griñan se está encontrando con un consejero chamuscado a cuenta de la falta de liquidez. El más twitero de sus ministros, Manolo Recio, titular de Empleo, no paga a las aseguradoras y éstas a su vez han cotado el grifo a miles de prejubilados, todo ello ante una alarma social de incalculables consecuencias y ninguna buena.

Arenas ha optado por el discurso que más pupa puede hacerle a la izquierda, supuestamente protectora de los conciudadanos más débiles. En sus mensajes proclama para defenderse del boleón del PP con la subida de impuestos, que Rajoy no ha recortado ni a pensionistas ni a parados, mientras que le echa en cara al PSOE sus indisimulados retoques a las pensiones antier mismo. La derecha -es el mensaje- no maltrata a los pobres. En todo caso, redistribuye la pobreza.

EL VOTO “NO CAUTIVO”

En este contexto, Arenas no parece arredrarse ante las andanadas, especialmente dolorosas, cuando provienen de esos sectores sociales que prestaron su voto “no cautivo” al PP. La confianza de hace mes y medio –piensa- se le evapora en los kilómetros finales de las autonómicas. Eso no significa que no esté bastante preocupado por el estado de ánimo de esos votantes, cuya confianza vuela con facilidad de un partido a otro, confundidos en la era de “ausencias de ideologías” que los distingan. Un electorado, por cierto, especialmente sensible ante las mentiras y engaños electorales de la clase política.

Y en marzo Arenas se la juega por última vez en su vida política. El candidato de la derecha y su plana mayor en el PP, no obstante, están convencidos de que esta vez va en serio. Que ganan por lo justo, pero que ganan. Eso no quita que el gusanillo de UpyD les esté funcionando como una lombriz solitaria que podría, ante la práctica desaparición del andalucismo con solo 75 mil votos el 20N, convertirse el ¿25? de marzo en una llave muy estratégica para decidir quien y, sobre todo, cómo se gobierna Andalucía en pleno tsunami de la crísis. Por otra parte está IU, que tras colocar por enésima vez a Diego Valderas de candidato, todo apunta a que seguirá subiendo electoralmente. Señal inequívoca de que ese ascenso va parejo más bien al mensaje radical y duro de Cayo Lara, muy propio de los veteranos lideres del comunismo andaluz, extremeño o manchego.

¿POR QUÉ CHACON EN OLULA DEL RÍO?

Pero cuando todo parecía que le iba de perlas a Griñán y al PSOE-A dio la cara un drama interno que se veía venir. El choque de intereses, a lo bestia, que confluyen en el 38º congreso federal del PSOE, fechado para ¡antes! de las autonómicas andaluzas. Un escenario de rupturas fraternales, más que de unidad por lo que se intuye visto lo oído.

Griñan tiene un serio problema a la hora de optar en un complejo cruce de delicados caminos y veredas. Su cabeza está con Rubalcaba porque hay que salvar los muebles en marzo; su corazón está con Carme Chacón, “Carmen María” como dicen que la llamaban en Olula del Rio cuando era una niña. Ya en la primera intentona de Chacón al liderazgo, Pepe Griñán enseñó la patita hablando muy elogiosamente de ella como mujer de futuro. La marcha atrás de Chacón, impuesta por muchos que hoy rodean a Rubalcaba, dio al traste con la operación y dejó al mandatario andaluz con todo al aire.

La dirigente socialista ha decidido oficializar este sábado su candidatura en la localidad almeriense de Olula del Rió. Y lo hace por varias razones. La primera y principal porque es el pueblo de su padre. También porque en Andalucía sabemos mucho de los magníficos nietos de la emigración nacidos en Cataluña. Y Chacón es una de esas nietas catalanas de nacimiento, orgullo de abuelos en nuestros pueblos.Y porque Cristina Narbona quizás le haya contado su visión de cómo ha sido y como ha funcionado el PSOE en Almería en los ultimos trece años, comandado por el Clan de Cuevas, Martín Soler y Diego Asensio, con Segura Vizcaino como ejecutor material de la política por ambos diseñada. Todo ello en un escenario, el almeriense, donde confluyen con demasiada frecuencia intereses de la delincuencia económica con la política y los políticos. Sirva como ejemplo los sumarios abiertos (y por abrir) en los juzgados de Almería, bajo la atenta observancia de la Fiscalía.

¡Bingo!, debió pensar Carme Chacón: Almería, además, era un escenario ideal y con mensaje de calado en clave interna. En la única provincia donde Chaves hizo campaña, además de Cadiz. Que Narbona criticase en su informe la falta de compromiso contra la corrupción y el fraude parece que no fue casualidad. Cabe recordar que la Sra. Narbona salió huyendo, siendo ministra de Medio Ambiente, de los laberintos del partido en Almería y haciendo como las gatas. Y lo hizo desahogándose a gusto tiempo después con una carta abierta a Martín Soler a las pocas horas de ser nombrado por Chaves consejero de Agricultura y Pesca.

TODOS IGUAL ANTE LA JUSTICIA

Con este panorama esta semana ha comenzado lo que podría ser la II Parte del caso de los Eres. El PP anuncia nuevas vías de investigación con documentos depositados en manos de la jueza que, si se cumple el rigor procesal empleado hasta ahora por Su Señoría, dará grandes titulares informativos conforme se acerquen las elecciones de marzo.

No obstante amenaza con llegar, con los andares lentos propio de una Justicia rigurosa y compleja -y a priori sin intereses políticos de ninguna clase-, un escándalo de grandes dimensiones incendiarias que, me aseguran, afectaría al mundo de la empresa, la política y ciertos ámbitos judiciales. De ser cierta la documentación de la que me hablan, les aseguro que vamos a conocer una cara de la corrupción similar pero distinta a la que hemos conocido hasta ahora.

¡Ay, Carmela!

Rafael M. Martos
Director de Noticias de Almería
 
El consejero de Empleo de la Junta de Andalucía, Manuel Recio, demuestra en Twitter estar más interesado en si Javier Arenas repetirá como candidato a la presidencia del Gobierno por la circunscripción de Almería, que por responder a las continuas preguntas que siguen saliendo sobre los EREs falsos. Pero no es de extrañar. Su perfil twittero deja en evidencia que tiene una memoria espantosa y una capacidad de análisis más bien pobre. Así que es bastante comprensible su reacción.
 
Recio ponía de ejemplo el compromiso de Carme Chacón con Almería porque el sábado presenta su candidatura a la secretaría general del PSOE en Olula del Río, pueblo en el que vio la luz su padre, mientras que Arenas sigue sin desvelar qué hará. Ambos casos tiene un punto en común y otro de divergencia. El punto en común es que pesa la estrategia, y al igual que Arenas decidirá en función de donde su tirón electoral asegure unos mejores resultados para lograr su objetivo, Chacón busca hacer un guiño a Andalucía, ya que si al apoyo de los socialistas catalanes une el de los andaluces, tendrá fácil suceder a José Luis Rodríguez Zapatero en el PSOE.
 
La diferencia entre uno y otra es que Arenas lleva pateándose toda Andalucía desde que dejó de ser ministro y decidió recuperar poder en el PP-A para intentar por enésima vez desalojar al PSOE del Gobierno, y que ha estado en Almería todas las semanas desde entonces, y que conoce todos los pueblos, a sus alcaldes, a sus vecinos, sus problemas... Mientras, Chacón, sólo ha venido una vez a Almería (igual alguna otra que no encuentro por ningún sitio, pero no más) cuando aspiraba -sin decirlo- a ser la candidata a la presidencia del Gobierno y amagó sin dar, y ahora, cuando aspira oficialmente a ser secretaria general del PSOE.
 
A los cinco años de ingresar en el PSC ya era concejala, y al año siguiente diputada, cuatro años después vicepresidenta del Congreso, y tres años después ministra de Vivienda y a los nueve meses el salto a Defensa. Ascenso meteórico de la mano de su valedor, el ínclito Zapatero.
 
Chacón no pierde el tiempo, está claro, y se ha puesto manos a la obra. Ya lo intentó antes, cuando negoció con el secretario general del PSOE de Andalucía, José Antonio Griñán, que le respaldara para ser candidata en las elecciones generales a cambio de que, tras la más que previsible derrota, ella, con el PSC detrás, y con Zapatero y Felipe González (recordemos que se definió como "la niña de Felipe"), pasar a la secretaría general, y nombrarlo presidente del PSOE en sustitución de Manuel Chaves. Al final no se dio esa circunstancia, pero ahora sí que la situación vuelve a poner las cosas donde hubieran estado... si no fuera por el incómodo Alfredo Pérez Rubalcaba.
 
El viejo socialista Joaquín Leguina (lo de viejo es por su militancia) ya ha dicho que sería una tragedia que Chacón liderara el PSOE. Y no sólo él. Son muchos dirigentes -ahora sencillamente militantes la mayoría- que comparten esa idea. La vacuidad de Chacón es sólo comparable a la efervescencia de los negocios de su marido, Miguel Barroso, a quien se le ha caído laSexta y Público a la vez que el PSOE de Zapatero ha perdido poder.
 
Chacón tiene todo el derecho del mundo a sentirse más catalana que española, incluso a no sentirse nada española, incluso a sentirse más nacionalista que socialista, pero lo que no puede pretender -porque no es creíble- es que con esos antecedentes algún socialista de fuera de Cataluña le aplauda.
 
Quien más ganará electoralmente si esta mujer lidera el PSOE es otra mujer, Rosa Díez, donde acabará el voto de muchos socialistas que se sienten españoles sin complejos y nada nacionalistas. El crecimiento de UPyD así apunta ese trasvase de simpatías.
 
Quiero recordar unas palabras del secretario general del PSOE de Almería, José Luis Sánchez Teruel, quien, preguntado sobre si Rubalcaba o Chacón, afirmó que eso no iba a hacer perder el tiempo a los socialistas de esta provincia. Probablemente, la mejor opción esté por venir. Desde luego que pasar de Carme a Carmela no puede ser un valor.

La esperanza socialista


Emilio Ruiz

La elección de José Luis Sánchez Teruel como Secretario General del PSOE de Almería con más del setenta y cinco por ciento de los votos ha supuesto un gran alivio para quienes temían lo peor: que el Congreso Provincial de ayer, lejos de marcar una nueva etapa en el PSOE almeriense, fuera el que ratificara la fractura definitiva. Las agrupaciones municipales sabían lo que se jugaban y han actuado en consecuencia. También es cierto que ha ayuda lo suyo el perfil del candidato. Independientemente de la valía personal, profesional y política de Sánchez Teruel, que nadie pone en duda, ni siquiera sus oponentes, se le veía como el único candidato que podía ser capaz de aglutinar las distintas sensibilidades socialistas. Teruel es un hombre de Griñán, leal, por tanto, a la ejecutiva del PSOE de Andalucía, de la que forma parte; pero nunca ha renegado de su la lealtad a quien le ha hecho adulto políticamente hablando, que no es otro que Martín Soler. Esta circunstancia de nexo con el presente y con el pasado ha sido valorada como muy positiva para organizar el futuro, pues lo peor que podía pasarle al PSOE en estos momentos era salir del congreso con la victoria de una candidatura rupturista. Es cierto que José Luis Sánchez Teruel ha recibido muchas adhesiones de quienes han puesto como condición el borrón y cuenta nueva. Pero ha sido lo suficientemente inteligente como atraer a aquéllos sin desprenderse de éstos. El alto porcentaje de votos recibidos lo avala.
Sánchez Teruel, Secretario General; Antonio Bonilla, Presidente

Tres son los retos que tiene para el futuro inmediato el nuevo secretario general: Uno, recuperar el electorado para un partido que durante muchos años ha portado la hegemonía política provincial. Las próximas elecciones generales y autonómicas van a ser su primera prueba de fuego. Dos, recuperar la ilusión y la unidad en una militancia que no sólo está desunida, sino también desmotivada. Y tres, situar a Almería dentro del protagonismo político andaluz. La creencia general de los almerienses es que Almería sigue estando aún muy lejos de Sevilla. En todos los sentidos.