⏩Están en exposición pública solicitudes
para la “Ampliación de Explotaciones Porcinas de Cebo” en los parajes de
Gibiley, en Montacar (El Saltador) y en Las Labores. Al Ser ampliaciones, estos
proyectos no están sujetos a Evaluación de Impacto Ambiental de conformidad con
lo prescrito en los artículos 27 y 28 del Real Decreto Legislativo 1/2016, de
16 de diciembre, por el que se aprueba el texto refundido de la Ley de prevención y control integrados de la contaminación.
Nuevas ampliaciones (Loa)
Denuncian desde Ecologistas en Acción que los promotores de
granjas intensivas de porcino abren una primera instalación con menos de 2.000
cabezas, de forma que no llegan a los mínimos legales que les obliguen a
realizar una Evaluación Ambiental. Poco después, “en claro fraude de Ley, piden
la ampliación, justificando y minimizando los impactos, porque ya existe una
granja y la ampliación siempre es en la misma parcela”.
Si no se pone remedio a la gestión de los purines, que genera innumerables problemas ambientales, hay que intentar levantar a la sociedad huercalense
No sé si será este el caso en Huércal-Overa, pero en manos de quién estamos si, como denuncian los ecologistas, se permite o se hace la vista
gorda a esta práctica. Creo que el Ayuntamiento de Huércal-Overa debe mover
ficha y mirar por todos los huercalenses. Si no se pone remedio a la gestión de
los purines, que genera innumerables problemas ambientales, hay que intentar
levantar a la sociedad huercalense. Debemos hacerle caso a los innumerables
informes sobre la descontrolada expansión de la industria del porcino, sus
graves impactos ambientales y sociales, y sus efectos devastadores sobre las
zonas rurales.
Ponemos el grito en el cielo porque desde 2012 no tenemos
depuradora para los aproximadamente 10.000 habitantes del núcleo de
Huercal-Overa y permitimos no disponer de soluciones a las residuos de 700.000
cerdos de cebo que se engordan, cagan y mean anualmente.
➤Tradicionalmente, Huércal Overa y sus campos olían a tomillo, romero, lavanda, retama, etc., y eso porque el esparto no huele, que si no, también a esparto. Pero de un tiempo a esta parte, el viajero que se adentra en el término municipal percibe un insidioso y penetrante olor inconfundible a excremento de cerdo. ¿Quiere ello decir que la cabaña porcina es algo nuevo en este municipio del Levante almeriense? En absoluto.
"No más cerdos", gritan los vecinos de Gacía
Desde tiempos inmemoriales nuestros antepasados se preciaban de criar el chino o los chinos, en guarrineras anexas a los cortijos y a las casas de las cortijadas, con la finalidad de sacrificarlos en la llamada matanza, antes de la Navidad, y autoabastecerse de morcillas, butifarras, chorizos, longanizas, morcones, mantas de tocino, tajás de lomo en aceite y jamones.
No fue hasta finales de los años sesenta del pasado siglo, como consecuencia del incremento ostensible de la demanda nacional de carne de cerdo, debido principalmente a la mejora económica del país, cuando aparecieron por todo el término municipal rudimentarias granjas o naves que venían a complementar las rentas de los agricultores de la zona. Ahí está el ejemplo del núcleo de Santa María de Nieva, que llegó incluso a aparecer en un programa de Televisión Española como ejemplo de emprendimiento en esta actividad.
El estiércol, sólido, producido por estas naves familiares, seguía el mismo tratamiento que ancestralmente se le proporcionaba a todo el procedente de la cabaña animal. A saber, primero se depositaba en un hoyo del terreno, llamado estercolero, donde terminaba el proceso de fermentación y secado, y más tarde se utilizaba como abono natural, particularmente en huertas y bancales de regadío. Hay que resaltar que los olores de baja intensidad apenas sobrepasaban puntualmente las fronteras de la propia explotación.
Durante las décadas de los ochenta y noventa, cuando las naves (en la que incluso a veces compartían techo cerdos con otros animales domésticos tales como cabras, ovejas, conejos, etc. ) dieron paso a los cebaderos, se hizo patente que la cría de cerdos ya no era otra actividad ganadera complementaria, sino un proceso intensivo, altamente especializado y teledirigido por las potentes industrias cárnicas, de las que, por cierto, no disponemos de ninguna por estos lares.
Ahora sabemos, porque el problema ya lo han sufrido antes otros, que la implantación masiva y desordenada de macrogranjas porcinas con procedimientos de cría industrial superintensiva genera un subproducto altamente contaminante y de difícil tratamiento: los purines
Ahora sabemos, porque el problema ya lo han sufrido antes otros (véase a tal efecto lo ocurrido en algunas comarcas de Cataluña o de Aragón), que la implantación masiva y desordenada de macrogranjas porcinas con procedimientos de cría industrial superintensiva genera un subproducto altamente contaminante y de difícil tratamiento: los purines (excrementos de cerdo, diluidos en el agua de limpieza y baldeo de las instalaciones, que además de otros restos orgánicos como comida, contienen altas dosis de antibióticos, hormonas, etc.).
Cada cerdo defeca al día el equivalente a lo excretado por siete personas, por lo que una sola de estas instalaciones de, por ejemplo, 6.000 cabezas, viene a suponer lo generado por una ciudad de 42.000 habitantes
Cada cerdo defeca al día el equivalente a lo excretado por siete personas, por lo que una sola de estas instalaciones de, por ejemplo, 6.000 cabezas, viene a suponer lo generado por una ciudad de 42.000 habitantes, concentrado en cuatro o cinco balsas al aire libre.
A falta de una regulación estricta sobre el manejo y tratamiento de estos residuos, la actual legislación permite su depósito en balsas de desecación, anexas a las instalaciones, supuestamente impermeabilizadas (porque lo cierto es que, al realizar la extracción con maquinaria pesada, la protección desaparece prácticamente en la primera retirada). Pero es que además, se permite, sin tratamiento corrector alguno, su esparcimiento por terrenos de cultivo, ampliando de esta forma, no solo su alcance oloroso sino también la excesiva nitrificación, acidificación y contaminación de suelos y aguas subterráneas.
Huércal Overa, con una cabaña porcina estimada de entre 500 y 700 mil cabezas (no hay estadísticas fiables), es un municipio que su propio alcalde, Domingo Fernández, considera “saturado” de macrogranjas porcinas
Huércal Overa, con una cabaña porcina estimada de entre 500 y 700 mil cabezas (no hay estadísticas fiables), es un municipio que su propio alcalde, Domingo Fernández, considera “saturado” de macrogranjas porcinas, obviamente con todos sus inconvenientes de olores, contaminación, riesgos para la salud (bacterias como Escherichia coli, Salmonella, sin olvidar las fuertes emisiones de amoniaco y de metano a la atmósfera) y sin una sola industria cárnica, es claramente una sufridora pasiva de éste grave problema.
Es cierto que algunas familias, muy pocas, viven de esta actividad. Pero son prácticamente todos sus habitantes los que la sufren
Es cierto que algunas familias, muy pocas, viven de esta actividad. Pero son prácticamente todos sus habitantes los que la sufren. Aun así, todavía a su máximo regidor le parece, según unas declaraciones recientemente efectuadas en Levante Televisión, un “hallazgo” que un “avispado empresario” haya encontrado un lugar donde todavía la permisiva regulación actual permitiría ubicar una nueva macroexplotación.
Se trata del idílico paraje de Gacía, en las proximidades del núcleo urbano de San Francisco, donde hasta ahora han convivido en un diseminado rural sus vecinos con la agricultura tradicional, la más moderna, e incluso, la ecológica, con una variada fauna que incluye la supuestamente protegida tortuga mora, el camaleón, el lagarto ocelado, la liebre, la perdiz, etc.
Los vecinos nos oponemos frontalmente a este y a otros nuevos proyectos de macrogranjas porcinas y así se lo hemos hecho saber al alcalde y a los concejales del consistorio, en reuniones y en manifestaciones frente al Ayuntamiento, obteniendo como única respuesta que se hará “lo que dicte la ley”. Dura lex sed lex.
El futuro inmediato pasa por una moratoria en la implantación de este tipo de instalaciones
Huércal Overa tiene que plantearse seriamente, en nuestra opinión, su futuro, y acometer con valentía un Plan de Regulación de esta actividad, so pena de perder otros trenes como el del turismo, la calidad de vida, la salud y el empleo, y ese futuro inmediato pasa por una moratoria en la implantación de este tipo de instalaciones.
Ante la situación creada entre los vecinos del paraje de Gacía, en la pedanía del Saltador, por la presentación por parte de un empresario de un expediente de creación de una explotación porcina en la zona, desde el Ayuntamiento de Huércal-Overa aclaramos que de momento no se ha concedido licencia municipal para la misma. El expediente se encuentra en trámite ambiental. Una vez que se termine el plazo de alegaciones, el 2 de agosto, se estudiarán las alegaciones presentadas por los vecinos.
Sistemas de alimentación de cerdos (Foto: Patec)
Respetamos a los vecinos de esta pedanía, nos hemos reunido con ellos en diversas ocasiones y estamos escuchando las razones por las que se oponen a la construcción de esta granja. No obstante no tenemos que olvidar que las normas para las explotaciones están determinadas por la Junta de Andalucía y el PGOU del municipio, tanto las distancias como los requisitos a cumplir, y desde el Ayuntamiento lo que hacemos es dar la licencia una vez que se han recabado los informes pertinentes siempre y cuando sean favorables. No obstante todas las alegaciones que los vecinos han presentado están siendo minuciosamente estudiadas y vamos a incidir en ellas para que no quede ni un cabo suelto y se cumpla estrictamente con la legalidad. Así mismo, desde el Ayuntamiento se muestra el respeto al empresario que ha decido emprender en la zona pidiendo, por supuesto, que cumpla en todo momento con la legalidad y que actúe tal y como la misma establece.
Estoy convencido de que también alzarán sus voces con los problemas que actualmente tenemos en el Hospital La Inmaculada por la falta de especialistas
En cuanto a las manifestaciones que los vecinos de Gacía están llevando a cabo por esta causa, son una muestra de que el pueblo está vivo. Alzan su voz ante los problemas de salud, misma preocupación que compartimos y por la que estoy convencido de que también alzarán sus voces con los problemas que actualmente tenemos en el Hospital La Inmaculada por la falta de especialistas.
➤➤➤Vecinos del anejo huercalense de Gacía se han concentrado esta mañana a las puertas del Ayuntamiento para protestar por la instalación de una macrogranja de 2.479 animales, ampliable a 6000, según el proyecto. El empresario ha presentado un proyecto que no llega a las 2.500 cabezas de ganado para esquivar así, según los afectados, trámites de impacto medioambientales de la Junta de Andalucía.
Concentración de los vecinos de Gacía (Foto Huercaloveraface)
Entiendo que Fernández, nuestro alcalde, tendrá que respetar todas las iniciativas, siempre que se ajusten a la legalidad, pero aquí hay unos vecinos afectados y, todo apunta, van a ser obligados a vivir entre purines y moscas. ¿Qué hará el primer edil ante esta situación: ¿coartará la iniciativa empresarial?, ¿intentará evitar que unos vecinos pierdan calidad de vida y la pérdida de valor de sus propiedades? ¿Intentará buscar fórmulas en nuestro municipio para que estas iniciativas no perjudiquen a otros sectores que se puedan ver afectados por la “burbuja” de las macrogranjas?