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Los youtubers entran de lleno en la campaña

Juan Folío
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Durante décadas, las campañas electorales han discurrido por escenarios perfectamente reconocibles: mítines multitudinarios, entrevistas en periódicos, comparecencias radiofónicas y debates televisados. Los candidatos acudían a los medios tradicionales, aunque no a todos. Cada partido seleccionaba cuidadosamente los espacios en los que sus dirigentes podían desenvolverse con mayor comodidad, procurando evitar aquellos donde las preguntas podían resultar especialmente incómodas.

Los principales candidatos serán entrevistas por Jordi Wild

José María Aznar, por ejemplo, nunca concedió una entrevista a la Cadena SER durante su etapa al frente del Gobierno. Y esta costumbre de seleccionar a los interlocutores continúa plenamente vigente. En las elecciones generales de 2023, Alberto Núñez Feijóo no atendió la invitación de El País para conceder una entrevista electoral. Tampoco lo hizo Santiago Abascal. En el otro extremo, Pedro Sánchez dejó sin respuesta una invitación de la COPE, circunstancia que llegó a denunciar públicamente la Conferencia Episcopal. Parece evidente que los políticos, independientemente de sus siglas, siguen teniendo sus medios preferidos y aquellos otros que procuran evitar.

Pero algo está cambiando. Los candidatos han descubierto que los votos también se disputan fuera de los informativos y de las tertulias convencionales. Pedro Sánchez ya sorprendió en la anterior campaña participando en el pódcast La Pija y la Kinki, una iniciativa que entonces provocó críticas entre quienes consideraban que un presidente del Gobierno debía reservar sus intervenciones para escenarios más solemnes.

Su reciente presencia en La Revuelta, el programa de humor de David Broncano, ha reabierto el debate. La entrevista, que consiguió una audiencia extraordinaria, plantea ahora una pregunta inevitable: ¿aceptarán Feijóo y Santiago Abascal sentarse frente a Broncano?

Algunos comunicadores parecen tenerlo claro. Ana Rosa Quintana ha aconsejado públicamente a Feijóo que no acuda al programa: «No es el sitio, no es su territorio». Una recomendación que revela hasta qué punto determinados espacios televisivos siguen considerándose patrimonio de unas sensibilidades políticas y no de otras.

Sánchez, por el contrario, aseguró en La Revuelta que estaba dispuesto a acudir a todos los programas que lo invitaran. Y ha tardado poco en demostrarlo: acaba de aceptar la propuesta del popular youtuber Jordi Wild para participar en The Wild Project, un espacio con millones de seguidores. Lo verdaderamente novedoso es que Feijóo, Abascal y Ada Colau también han aceptado la invitación. Los dirigentes políticos se disponen así a desfilar por el canal de un creador digital, convertido inesperadamente en uno de los protagonistas de la campaña.

Otra cuestión es si esa disposición alcanza también a los medios que cada candidato considera hostiles. Porque cuesta trabajo imaginar a Pedro Sánchez sometiéndose a las preguntas de Horizonte, un espacio donde recibe habitualmente críticas y acusaciones especialmente duras.

Tampoco Feijóo parece dispuesto a frecuentar determinados platós de TVE. Su entrevista con Silvia Intxaurrondo, en la que la periodista le repreguntó y corrigió algunas de sus afirmaciones, marcó un antes y un después. Desde entonces no ha vuelto a sentarse frente a ella, pese al liderazgo de audiencia que ha alcanzado su programa matinal.

La gran novedad de estas elecciones es la irrupción de nuevos actores secundarios que amenazan con disputar protagonismo a los periodistas tradicionales. Presentadores de entretenimiento, responsables de pódcast y youtubers, especialmente influyentes entre los jóvenes, se han convertido en interlocutores codiciados por los partidos.

A algunos profesionales del periodismo no parece entusiasmarles esta competencia. Pero convendría recordar que la política no empieza ni termina en una mesa de debate. También se hace política entre bromas, confidencias y conversaciones aparentemente intrascendentes. Y los candidatos han comprendido que, para llegar a determinados electores, quizá resulte más eficaz sentarse ante un youtuber que comparecer en el informativo de toda la vida.

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