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Las macrogranjas amenazan el futuro de nuestra provincia

José Francisco Cano de la Vega
Coordinador provincial de Sumar

Lo que está ocurriendo en Pechina no es un caso aislado. Es el síntoma de un modelo que pretende convertir a la provincia de Almería en un territorio de sacrificio al servicio de intereses ajenos, donde el beneficio rápido de unos pocos se impone sobre la salud, el medio ambiente y la calidad de vida de la mayoría de la gente. 

La instalación de una macrogranja avícola proyectada en este municipio ha desatado una respuesta social que no puede ni debe ignorarse. Vecinos y vecinas han alzado la voz ante un proyecto que nace rodeado de dudas: desde su diseño milimétrico para quedarse al borde de los controles ambientales más exigentes hasta los riesgos evidentes que conlleva. Porque no nos engañemos: cuando una empresa plantea una explotación con 39.999 aves, no está innovando, está bordeando la ley. 

Y esto no va solo de números. Va de modelo. Las macrogranjas representan la cara más agresiva de una ganadería industrial que exprime los recursos naturales, contamina suelos y acuíferos, deteriora la calidad del aire y somete a los animales a condiciones que no son tolerables. Un modelo que, además, apenas genera empleo y que deja en el territorio más problemas que soluciones. 

Desde Movimiento Sumar Almería lo decimos alto y claro: no queremos macrogranjas en nuestra provincia. No las queremos en Pechina ni en ningún otro municipio. No aceptamos que Almería se convierta en el vertedero ambiental de un sistema productivo insostenible. No vamos a mirar hacia otro lado mientras se pone en riesgo la salud de nuestros pueblos. 

Frente a este modelo depredador, defendemos las alternativas que se recogen en el programa electoral de “Por Andalucía”, la coalición que representa a la izquierda. Un modelo que ya existe y que funciona: la ganadería extensiva. La cría de ovino y caprino no solo ofrece productos de calidad, ligados al territorio y con valor añadido, sino que cumple una función ecológica imprescindible. Los rebaños regeneran el suelo, dispersan semillas, favorecen la biodiversidad y mantienen el monte limpio, actuando como verdaderos cortafuegos naturales. Son, literalmente, nuestros mejores aliados en la lucha contra los incendios y la desertificación. 

Hablar de ganadería extensiva es hablar de futuro, de equilibrio y de respeto por el territorio. Exactamente lo contrario que las macrogranjas. 

Pero no basta con señalar el camino. También hace falta hacer reglas de juego más estrictas. No puede ser que se sigan autorizando explotaciones intensivas sin controles rigurosos. No puede ser que se tolere el incumplimiento de las condiciones de bienestar animal, ni en la estabulación, ni en la alimentación, ni en el sacrificio. Y no puede ser que el tratamiento de residuos quede en manos de quienes priorizan el beneficio económico por encima de cualquier otra consideración. Hace falta vigilancia, sanciones y unas políticas muy distintas de las que impulsa Moreno Bonilla desde la Junta de Andalucía. 

Almería tiene derecho a decidir qué modelo quiere. Y ese modelo no puede construirse a costa de su gente ni de su entorno. La movilización social que estamos viendo demuestra que la ciudadanía ha dicho basta. 

Porque esto no va solo de una macrogranja. También va de dignidad y de futuro. Y ese futuro no pasa por llenar nuestros campos de naves industriales y nuestros acuíferos de residuos. 

Almería no está en venta. Y desde”Por Andalucía” vamos a defenderla.

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