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Mimemos nuestro origen

Adriana Valverde
Portavoz del PSOE en el Ayuntamiento de Almería

El Casco Histórico de Almería, donde se concentra el principal patrimonio histórico de nuestra ciudad, alberga un conjunto de pequeños barrios con unas características muy singulares que el Partido Popular en 20 años de gobierno en Almería no ha sabido poner en valor. 

El PP ha demostrado carecer de una planificación global para nuestro Casco Histórico, que es un área de intervención amplia, donde no sólo hay que actuar  urbanísticamente, también precisa de medidas en el ámbito social, cultural, económico y turístico que hagan que esa inversión urbanística tenga sentido. Lo más grave es la imagen de abandono que muchas zonas ofrecen a vecinos y visitantes, como los accesos nada más y nada menos que a La Alcazaba, uno de nuestros principales monumentos.  

¿Cómo es posible que el PP en el Ayuntamiento permita que la imagen que ven de Almería quienes se asoman por la calle Fernández sea la de solares sucios, edificios ruinosos, abandonados y llenos de porquería?  

Los concejales del PSOE hemos recorrido a lo largo de este mandato en muchas ocasiones las calles de nuestro Casco Histórico, de La Chanca, de San Cristóbal… hemos escuchado a sus vecinos y sabemos que lo que quieren es simplemente que desde el Ayuntamiento se trate con mucho mimo a estos barrios.  

Desde el PSOE no comprometemos a revitalizar toda esa zona empezando con una  limpieza y adecentamiento de todos los solares y edificios en ruinas que hay repartidos por todo el área, que causan muchas molestias a los vecinos y trasladan una muy mala imagen de nuestra ciudad a los turistas.

Queremos hacer del Casco Histórico un lugar amable, seguro y tranquilo donde puedan convivir los vecinos de toda la vida con las familias jóvenes que tenemos que atraer con las ayudas al alquiler que vamos a poner en marcha desde el Ayuntamiento. 

En 20 años los almerienses han dado al PP muchas oportunidades para hacer atractivo nuestro entorno más longevo y no ha aprovechado ninguna. ¿Qué motivo hay para darle una más?

Almería asombra

Eusebio Villanueva
Concejal del PSOE en el Ayuntamiento de Almería

Cuando Gerald Brenan llegó a Almería en su viaje desde La Alpujarra su impresión de la ciudad fue que parecía un cubo de cal tirado en la montaña. Nuestra ciudad era un casería de viviendas de una, dos y en algunos casos tres plantas en donde únicamente sobresalían las torres de las iglesias y el perfil predominante de La Alcazaba. Esa imagen se mantuvo hasta los años 50 del pasado siglo, cuando llego el desarrollismo, y las calles principales se cubrían de grandes árboles que sombreaban calzadas y acera. ¡Los viejos eran más sabios que nosotros!

En los últimos tiempos nos hemos dedicado a quitar ficus de nuestras calles y colocar, en el mejor de los casos, naranjos, árboles enanos y palmeras. Pero el mayor avance, el adelanto que ha supuesto un antes y un después en la innovación tecnológica, ha sido alquilar todos los años unos toldos para El Paseo, cubriendo a unos pobres árboles que se podaban como tartas navideñas; esa bromita-ocurrencia nos cuesta 100.000 euros cada año. ¿No sería más fácil, barato y eficiente dejar crecer los árboles hacia el centro de la calle?

El cambio climático es un hecho indiscutible salvo para algunos necios de solemnidad. Debemos adaptar nuestras ciudades a este cambio y, en primer lugar, debemos hacerlo utilizando los medios que la naturaleza pone a nuestro alcance. Son los denominados métodos pasivos, que se llaman así porque son los que no consumen energía, pero necesitan tiempo para producir sus efectos. Debemos llenar nuestras calles y espacios libres de árboles. El objetivo es conseguir sombra en suelos y fachadas e impedir la acumulación de calor durante el día y su radiación a la atmósfera por la noche. Este efecto es conocido como “isla de calor” y, junto con la contaminación, es uno de los principales problemas que tienen hoy las ciudades.

La colocación de árboles en las calles formando un bosque galería, en las plazas y espacios libres, en los patios de los colegios, en las medianeras de calles y en las rotondas, en todos los espacios donde se pueda producir sombra, conseguirá una bajada de temperatura de entre 5 y 8 grados. Cualquiera que camine por la Rambla, la Av. del Mediterráneo y otras calles de nuestra ciudad donde existan arboles de porte podrá comprobar su efecto, y eso sin nombrar otros múltiples beneficios que tienen sobre la fauna urbana, la salud de las personas reduciendo el ruido y el embellecimiento de la ciudad.

Llenemos de verde Almería y asombremos al mundo.

Los pueblos que se comen a otros pueblos

Manuel León
Periodista

Se está haciendo mucho pero quizá no suficiente. Hay una Diputación que se faja por evitar que los nidos del interior queden vacíos. El dinero europeo del Proder ha regado de hotelitos rurales las umbrías de la provincia. Pero lo que no son cuentas, son cuentos y lo confirma el INE: el 70% de los pueblos de Almería tiene menos de 3.000 habitantes.

Almería sería Soria, si no fuera por su playa. La playa, el mar  -del que la gente huía en tiempos de piratas berberiscos y por el que después le ganamos la provincialidad a Baza- donde ahora todos queremos vivir apretujados. Por una razón imbatible: la renta per cápita de los pueblos de costa (Roquetas, Mojácar, Carboneras) casi duplica la del interior. Solo Macael y su mármol es el verso suelto de esta tendencia que se agrava y por la que estúpidamente estamos renunciado a tres cuartas partes de nuestro territorio. 

Lo estamos viendo, no paramos de verlo, incluso en municipios que tienen haz y envés: Almerimar -con 11.000 habitantes, siendo barriada, es más grande, por ejemplo, que Vélez-Rubio- se está comiendo a El Ejido, como los indios se comieron a los palomos, como Mojácar playa se está comiendo al pueblo, como Vera playa se come a su nodriza, como Terreros acabará con Pulpí, aunque nosotros no lleguemos a verlo. En la playa está el PIB, está el turismo, porque la pertinaz sequía acabará con los almendros, con los granados, con los cuatro olivos, con las pocas cabras que quedan. Se muere la Almería rural como se murió  el ambiente de domingo del Paseo de Almería desde que  creció el Paseo Marítimo.

No hay nada más poderoso que la decisión de la gente, por muchas piscinas que se construyan en Olula de Castro o pistas de pádel en Velefique para 80 habitantes de 70 años; por muchas noches de los candiles de Almócita o Paz de las Alpujarras de Padules, por mucha wifi rural y por mucho cuento de aire puro, a Enix solo va la gente a comer gurullos y a Abrucena a comer papas arrugás y después sale corriendo para volver a su Arcadia costera. Los pueblos se han convertido en parques temáticos de domingueros. Sin empleo estable, sin comercio que ayude, no hay repoblación posible, no hay paraíso que valga. Sobran pailas de migas y faltan zapaterías. 

Caso Almería: piden a los guardias civiles testigos que hablen

Antonio Torres
Periodista

En el 42 aniversario del Caso Almería, poco más de un centenar de personas acompañaron a la familia de Juan Mañas, el almeriense de Pechina. 

Familiares de Juan Mañas en el monumento de recuerdo del caso Almería. FOTO ATORRES

Cuando se celebró en Pechina, 10 de mayo de 1981, la primera comunión de Francisco Javier Mañas Morales, el niño maduró aquel día más que ningún otro en España. Su hermano Juan que había venido a la comunión desde Santander con sus amigos Luis Cobo y Luis Montero, no aparecieron por culpa de las torturas. Mientras se celebraba el acto religioso, los tres jóvenes inocentes ya estaban muertos. Habían sufrido malos tratos, disparos y fueron carbonizados. Algunos estrategas de la Guardia Civil para escurrir el bulto comenzaron a desprestigiarlos. Cuando se demostró que no eran etarras, comenzó la campaña de delincuentes comunes. Con una fortaleza mental, Francisco Javier ha sabido que el dolor no prescribe y lo sabe de primera mano. Ese suceso le ha marcado y con aplomo pronunció ante la responsable de la Guardia Civil en España y ante Jorge Montero Llácer, coronel jefe de Almería, un discurso muy claro, enérgico para seguir peleando por la dignidad. Fue en enero. El secretario de Estado de Memoria Democrática, Fernando Martínez López, exalcalde de Almería, junto a la entonces responsable de la Guardia Civil, Carmen Gámez, pidió “desde el corazón del Estado perdón a los familiares de las víctimas del caso Almería.

Francisco Javier Mañas, acompañado por varios de los que intervinieron en la carretera de Gérgal. FOTO A. TORRES

En el 42 aniversario, Francisco Javier Mañas, que ha intervenido en universidades de media España, Parlamento de Cantabria, documentales y en diversos foros, dio las gracias en la carretera de Gérgal donde se levanta un monolito de recuerdo. “Seria gran noticia que en este 42 aniversario todas nuestras reivindicaciones se hubiesen cumplido, pero desgraciadamente no es así, algo tan justo y necesario como es, justicia y verdad, a estas palabras me falta añadir reparación. En este año las víctimas han tenido una reparación simbólica, aunque ellos no lo podrán saber nunca, pero si lo sabemos los familiares, amigos y la sociedad y por lo tanto sus nombres se dignifican”. “Una reparación que se puede considerar simbólica ha consistido en pedir perdón y disculpas a las familias, reconociendo la actuación descontrolada de la Guardia Civil. y se ha llevado a cabo a través del gobierno de España en la subdelegación del gobierno de Almería, siendo algunos representantes Fernando Martínez”. “Esta reparación ha sido bien recibida y nos reconforta de alguna manera, pero no es suficiente, porque nos siguen faltando las dos primeras palabras reivindicativas, Justicia y Verdad, sabemos que no es fácil, son muchos los que no les interesa esa verdad y siguen poniendo zancadillas para que no se conozca, pero no nos cansaremos de gritar y nos van a callar”. 

Francisco Javier cerró el sencillo y emotivo acto dando las gracias a los asistentes venidos especialmente de Madrid con el Colectivo de Olvidados de la Transición y desde Granada acudió Manuel, hermano de Arturo Ruiz, joven estudiante y trabajador, vinculado familiarmente con Bédar y Los Gallardos, asesinado en Madrid, 1977, durante la “semana negra de la Transición”. Hubo varias intervenciones en la antigua carretera de Gérgal de asociaciones y personas venidas de Granada y Madrid. La génesis para que el Estado pidiera tiene una palanca en la figura de Carlos Bachiller, vecino de Albacete, amigo insobornable y leal de las familias. Hubo representacines de varias asociaciones como la de Javier Verdejo, la de víctimas de la Transición, la exsenadora Martirio Amate, el exdirigente político y sindical José González Marín y José Antonio Barrera Espín de la Plataforma por el tren público, social y sostenible que ha realizado distintas gestiones para impulsar un busto en la estación de ferrocarril de Almería, emulando la escultura en la Plaza de las Estaciones de Santander con el impagable trabajo realizado por investigadores, profesores de Cantabria bajo el paraguas de Desmemoriados que han trabajado con rigor y documentales en el que participamos periodistas de Santander y Almería. Francisco Javier Mañas, respaldado por hermanos, sobrinos e hijos, recordó esa labor. María Morales Mañas (El Alquián, Almería, 1935) es la única madre del caso Almería que sigue sufriendo y recordando cómo los asesinos montaron una burda estrategia. Primero eran etarras, luego delincuentes. A la sistemática calumnia a la que combatieron, le falta que alguno de los nueve testigos se arranque a contar qué ocurrió realmente, al margen de la sentencia. Durante la instrucción dijeron unas cosas y en la vista oral, otra. Contradicciones desde el minuto cero. 

El abogado acusador en nombre de las familias Darío Fernández Álvarez y el periodista Antonio Ramos Espejo ya no están. Son añorados en todo momento por la generosidad y el trabajo profesional desarrollando hasta que no pudieron más.

Borja Prado: así, no

Nuria Torrente
@opinionalmeria

Estimado señor Borja Prado, nuevo presidente de Mediaset España: Como usted bien sabe, cuando un trabajador va a ser despedido de una empresa es obligación legal avisarle al menos con 15 días de antelación. En la mayoría de los casos, la empresa en cuestión suele abonarle esos 15 días para no someter al trabajador a realizar una labor que sabe que a los pocos días ya no va a asumir.

La nueva dirección de Mediaset, que usted preside, ha filtrado  la eliminación de un programa, Sálvame, que se hace en directo, con varias semanas de antelación. Y ni siquiera han tenido el coraje de decírselo directamente a los implicados. Se lo han filtrado a un periódico "amigo", El Mundo, que lo difunde tildando al programa de "telebasura".

Ese periódico "amigo" es, señor Prado, el mismo que hace unos meses entrevistó a "El Yoyas", un fugitivo de la justicia condenado por violencia de género. Seguramente eso no es periodismo basura.

A día de hoy, esa dirección de Mediaset considera que la cancelación de un programa que es líder de audiencia ni siquiera merece una nota informativa pública. ¿No le parece a usted que todo esto apesta?