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Canal Sur: cuesta abajo y sin frenos (II)


Miguel Ángel Vázquez
Senador del PSOE

⏩⏩ Esta segunda entrega estará dedicada al análisis de las audiencias de las televisiones públicas durante este fin de semana. El titular que resume este análisis comparativo es el siguiente: la cuota de pantalla de Canal Sur en general y la de sus informativos en particular está muy por debajo de TVE y de las cadenas de las tres comunidades llamadas históricas (Cataluña, País Vasco y Galicia). También es sobrepasada por Aragón TV.


Yendo por partes. Canal Sur no ha alcanzado ni el 7% de cuota de pantalla durante el fin de semana. El sábado, a duras penas superó el 7%, con un 7,2%, para caer el domingo a un preocupante 6,5%. Entre las cadenas públicas, la más vista fue la catalana TV3, con un 15,9% el sábado y un 11,1% el domingo. Prácticamente dobla en audiencia a Canal Sur. Tras TV3 se sitúa TVE, con un 8,6% y un 10,5%, respectivamente. La vasca ETB repite ambos días un share del 8,3% y la gallega TVG presenta un 9,6 (sábado) y un 7,1 (domingo). Aragón TV también reúne más telespectadores en términos relativos que la andaluza: 7,6 y 7,2. Los datos confirman que los estrenos no sólo no han aportado a la autonómica andaluza sino que han hundido la audiencia, una deriva a la que también contribuye la caída de los informativos.


Para una televisión pública los informativos constituyen su seña de identidad, su columna vertebral, y nutren (o castigan) el share final de la cadena. Los ciudadanos acuden a sus señales regionales porque les ofrecen noticias de proximidad, información más cercana, en la que deben ser con diferencia más competitivas y atractivas que otras pantallas de ámbito nacional. Eso ocurre en todas las cadenas autonómicas analizadas menos en Canal Sur. La cuota de pantalla de los noticiarios de TV3, ETB, TVG y Aragón TV supera con mucho a sus adversarios catódicos y se erigen en los líderes de sus respectivos territorios. En Andalucía, aun siendo los espacios con más audiencia de 'la nuestra', están muy lejos de los niveles de otros tiempos (cuando eran la referencia en la comunidad autónoma), siguen perdiendo audiencia mes a mes y cada vez es mayor el gap con otras autonómicas. En otro ámbito, los telediarios de TVE compiten de tú a tú con los de las grandes cadenas privadas generalistas. Telecinco lideró el fin de semana, seguida de la cadena pública nacional en reñida competencia con Antena 3.

Todos estos datos (quizá demasiados) confirman el titular inicial y el motivo de esta serie de posts: con el nuevo equipo de Canal Sur no sólo no ha remontado las cuotas de audiencia, sino que la cadena andaluza se rezaga respecto a sus competidores. Nuevos programas que pinchan, informativos que retroceden en la preferencia de los ciudadanos. Con los nuevos, por el momento, todo va peor...

El Consejo de Administración de Canal Sur


Emilio Ruiz
@opinionalmeria

➤➤➤El Pleno del Parlamento de Andalucía va a desbloquear hoy la renovación del Consejo de Administración de la Radio Televisión Pública de Andalucía (RTVA), que lleva bloqueado nada menos que seis años. Se ha disminuido su número de miembros, que pasa de once a nueve, y, según han hecho públicos los partidos con representación parlamentaria, el presidente será el periodista Rafael Porras, exdirector de ‘El Mundo Andalucía’, propuesto por el PP. Los socialistas han propuesto al abogado y exdiputado Antonio Pradas, al licenciado en Ciencias Políticas y secretario de Organización del PSOE de Almería, Antonio Martínez Rodríguez, y a Olga Manzano, exportavoz en la comisión de la RTVA en la pasada legislatura, licenciada en Ciencias Políticas y Sociología. Además de Porras, el PP ha propuesto a Mariví Romero, licenciada en Administración y Dirección de Empresas y política de larga trayectoria en el partido conservador. Los nombres propuestos por Ciudadanos son la periodista Inmaculada Trenado y el publicita Iván Tarín. Vox ha propuesto al jefe de prensa de su grupo parlamentario, Carlos Morillas, y Adelante Andalucía se ha inclinado finalmente por la periodista Esther Fernández. El nuevo director general será el periodista Juan de Dios Mellado.

Rafael Porras (Expansión)

Como se puede observar, en el Consejo de Administración de Canal Sur se combinan profesionales en diversas materias, destacando los relacionados con el mundo de la comunicación. Sin embargo, a diversos colectivos del periodismo, como la Federación de Asociaciones de Periodistas de España (FAPE), la Asociación de la Prensa de Sevilla, el Sindicato de Periodistas de Andalucía y el Colegio de Periodistas, no les terminan de convencer los nombres propuestos y consideran que no procede la inclusión de personas que han sido alguna vez o son políticos, independientemente de cuáles sean sus aptitudes, y que, además, no son periodistas. Todos, dicen estas organizaciones, deben ser profesionales del sector de la comunicación.
Es equivocado pensar que el órgano que administra una empresa de este tipo debe estar formado íntegramente por profesionales de la comunicación
Estos colectivos profesionales, con esta defensa a ultranza que hacen de sus miembros, cometen, en mi opinión, tres errores: uno, considerar que cualquier persona que haya desempeñado un cargo político queda automáticamente inhabilitado para desempeñar cualquier otra función; dos, confundir capacidad profesional en una determinada materia con capacidad para la gestión empresarial, y tres, estos colectivos parecen desconocer cuál es la función de un consejo de Administración de cualquier empresa, que no es otro que gestionar profesionalmente la misma. Que una empresa sea audiovisual o pública no desvirtúa esa función.

Está bien que las asociaciones profesionales de periodistas velen por los intereses del colectivo que representan. Pero es equivocado pensar que el órgano que administra una empresa de este tipo debe estar formado íntegramente por profesionales de la comunicación. Esto es igual de extraño que pensar que los gestores de una empresa de construcción deben ser todos arquitectos o ingenieros de caminos o que el equipo gestor de una empresa agrícola debe estar integrado únicamente por ingenieros agrónomos. Si esos mismos colectivos que han manifestado su disgusto por estos nombramientos en Canal Sur se hubieran entretenido en comprobar quiénes son los miembros de los consejos de administración de las empresas audiovisuales más importantes de España y de Andalucía se habrían dado cuenta de que la profesión de periodista no es exclusiva para desempeñar ese puesto. No es ni exclusiva ni excluyente.

De Benedicto XVI a Pablo Carrasco


Emilio Ruiz

Sobre las razones por las que ha presentado su dimisión el papa Benedicto XVI se han escrito ríos de tinta. Las verdaderas causas posiblemente nunca se sabrán. Vive demasiado a gusto Joseph Ratzinger en su retiro espiritual de Castel Gandolfo como para querer complicarse la vida con confesiones que pongan en apuros a algunos de los que eran sus subordinados cardenales. Será, pues, un secreto del que nunca se tendrá pleno conocimiento, al menos en esta vida. Me ha parecido verosímil la justificación que de la dimisión ha hecho un enviado especial al Vaticano de una radio española, no recuerdo cuál. Viene a decir este periodista que Ratzinger ocupaba la mayor parte del día, de todos los días, en rezar y escribir. “Santidad”, dice que le dijeron los cardenales, “para eso debía haberse metido a monje, no a papa”.

Pablo Carrasco
Pablo Carrasco era director de una empresa, la Agencia Pública Empresarial de Radio y Televisión de Andalucía (RTVA), que es de las mayores de Andalucía. Una empresa que tiene un presupuesto de 160 millones de euros y una plantilla de 1.600 trabajadores. Hay quien cree que para ser el más alto ejecutivo de una empresa como Canal Sur basta con ser un buen periodista. Y, ciertamente, se puede ser también un buen periodista, pero hay que ser, sobre todo, un buen gestor.

Un director general de una empresa como la RTVA tiene una determinada cotización en el mercado laboral, y es un error hacer esa valoración por criterios políticos. Establecer paralelismos de limitación salarial entre un ejecutivo empresarial y uno político queda bien para la galería, pero tiene en la práctica una dudosa efectividad. El salario del presidente del Gobierno puede parecer exagerado en un país que tiene seis millones de parados. Pero es conveniente recordar que, en el ámbito privado, ese sueldo es menos de la mitad de lo que cobra un responsable de recursos humanos, por ejemplo, de cualquier empresa del IBEX-35.