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El arriesgado compromiso de Gabriel Amat

Pedro Manuel de La Cruz
Director de La Voz de Almería

El compromiso público adquirido el viernes por Gabriel Amat asegurando que el AVE llegará a Vera antes de que finalice la actual legislatura supone para el presidente del PP una responsabilidad extraordinaria. El problema de las fechas es que, aunque aparezcan en la lejanía, al final se acaban alcanzando. El calendario es una sombra de la que nadie puede desprenderse y asegurar que dentro de cuatro años los almerienses podrán viajar desde Vera a Madrid en tres horas es un compromiso que, como la sombra, no abandonará ya a Gabriel Amat hasta que la realidad lo confirme o lo desmienta.

Reunión de la Mesa de las Infraestructuras

Desde que el ex vicepresidente Rato asegurara en una rueda de prensa llena de cinismo, desconocimiento y desfachatez (¡qué se podía esperar de un presunto delincuente perfumado de escándalo!) que el Euromed llegaría a Almería en 2005, nadie se había atrevido a poner a la llegada de la Alta Velocidad una fecha tan cercana en el tiempo. Ha habido promesas, sí -para el 2020, para el 2025, en fin, ya saben, las campañas electorales lo aguantan todo-, pero nadie había pasado el Rubicón de la promesa electoral al compromiso político con fecha de caducidad tan cercana.

Gabriel Amat lo hizo el viernes ante la Mesa de las Infraestructuras y, en un tipo como él, tan apasionado por las obras públicas como experto en sus procedimientos y dificultades, no cabe la coartada del desconocimiento. Durante los próximos cuatro años Amat sabe que va a cruzar un puente que habrá de llevarle de la palabra -de “su” palabra- a los hechos; un trayecto en el que, si no se cumplen sus previsiones, acabará despeñándose.

En otro político el compromiso estaría a las pocos horas alojado en el limbo de la desconfianza o en el pudridero del olvido. Tantas cosas se prometen siempre y nunca se hacen que, otra más, no iba a sorprender. Los políticos, como los tigres, tienen tantas manchas en sus espaldas que otra más no importa. Pero el presidente Amat no es de esa partida. Durante los más de treinta años que lleva vinculado a la política, se ha escrito de todo sobre él. El alcalde de Roquetas no ha dejado nunca indiferente ni a sus amigos políticos, ni a sus adversarios de la oposición, ni a sus enemigos del PP.

"Amat no ha podido escapar del sentimiento contradictorio de satisfacción y vértigo que sufren quienes ocupan la cúspide de Poder. De lo que sí ha huido siempre es de incumplir sus promesas"

El poder y quien lo ejerce -y Gabriel lo ejerce- sitúa a quien lo ostenta en una posición de incómoda comodidad. El halago interesado tiene en la sospecha intencionada su contrapunto y la sonoridad del aplauso nunca podrá evitar el eco de la crítica. La política es una moneda con dos caras contrapuestas marcadas por el antagonismo. Amat no ha podido escapar del sentimiento contradictorio de satisfacción y vértigo que sufren quienes ocupan la cúspide de Poder. De lo que sí ha huído siempre es de incumplir sus promesas. Como agricultor que es, aprendió pronto de su entorno que, como dice el dicho, “la palabra de un cortijero es sagrada”. Por eso el incumplimiento de sus compromisos no se encuentra entre los defectos que más le imputan sus adversarios.

Descartada así la posibilidad de que Amat hubiese recurrido a una pirueta improvisada que acabe haciendo saltar por los aires su contrastada fama de cumplidor en la tierra pantanosa de las promesas políticas, su arriesgada apuesta por un calendario tan cercano cabe imputarla al conocimiento de cómo se van a gestionar la financiación y construcción de los tramos pendientes entre Murcia y el Levante almeriense en los Presupuestos de los próximos cuatro años. Un conocimiento que tiene en Rajoy, Montoro y Hernando los tres vértices del triángulo en el que ha quedado encerrado con su compromiso.

La relación de Amat con el presidente del Gobierno, con el ministro de Hacienda y con el portavoz nacional del PP es excelente. Hay, por tanto, que pensar que la apuesta en la que se juega el prestigio de la palabra cumplida (tan importante para él, insisto) tiene en su relación con Moncloa, Alcalá 9 y Génova 13 las suficientes garantías para no acabar volviéndose en su contra.

Las inversiones del gobierno Rajoy en los tramos almerienses para la llegada de la Alta Velocidad han sido, como acertadamente denuncian los socialistas, un auténtico desierto, un sonoro olvido, un insultante desdén. Estamos ante una legislatura y unos Presupuestos decisivos. O ahora o nunca. Con su compromiso Amat se juega su prestigio. Pero -y esto es lo más importante y lo más decisivo- Almería se juega su futuro.

El mal carácter de Amat

Miguel Ángel Vázquez
Portavoz del Gobierno de Andalucía

Una mala tarde la puede tener cualquiera. Sin embargo, el factótum del Partido Popular en Almería, Gabriel Amat, hizo gala de un mal carácter en una reunión de la Mesa de Infraestructuras de la provincia. El también presidente de la Diputación no tuvo la cortesía de saber escuchar a su rival político, el socialista Rodrigo Sánchez. Realmente lo que no quería era que en ese foro se dijera la verdad: que el Gobierno de la nación tiene incomunicada por ferrocarril a la provincia, una realidad contumaz que aísla a Almería y pone dificultades a la exportación de su potente producción agroalimentaria.


El representante del PSOE exigía inversión a Mariano Rajoy, y Amat, en un arrebato de intolerancia y de soberbia, se levantó y se fue. Nunca es triste la verdad, lo que no tiene es remedio, cantaba Serrat. Aquí sí lo tiene: sensibilidad del Gobierno de Rajoy con esta tierra y que el corredor ferroviario y el AVE lleguen a Almería cuanto antes.

La capacidad de aguante de Almería

Antonio Felipe Rubio
Periodista

La nueva polémica sobre el AVE abre una nueva cascada de protestas que se centran en el carácter “inadmisible, intolerante, lacerante, humillante…” del nuevo retraso en las infraestructuras para los intereses de Almería. Parece que hemos llegado al límite de la paciencia y que ya va a explotar la sociedad almeriense con inusitada virulencia ante los incumplimientos y retrasos de la Administración. Pero, ya verán, todo se resolverá con idéntica laxitud que contemplaron otras “crisis” que parecían atisbar “la fin del mundo” y que generaron ardorosas polémicas improductivas que condujeron, como siempre, a la melancolía.

El alcalde de Almería, con la Mesa del Ferrocarril

Lejos de proporcionar luz sobre un contencioso entre Adif y Sacyr en el proyecto afectado por las expropiaciones de los terrenos ocupados por la tortuga mora, me propongo hacer relato de la capacidad de aguante de la sociedad almeriense en programas y proyectos que se han resuelto con desesperantes retrasos y humillante agravio comparativo. Ya parece nadie recordar el sufrimiento y desequilibrio económico que ha venido produciendo la carencia de las autovías en la provincia. Hace muy poco tiempo, los camiones que tenían que llevar nuestros productos a competir en los mercados europeos tenían que pasar por el Cañarete y el puente de Rioja. Hizo falta desarrollar la campaña “Almería sin salidas” para enrojecer a un Partido Socialista que gobernaba en Madrid, Andalucía, Almería y en el 80% de los pueblos de la provincia -auténtica conjunción planetaria-. Ya parece que olvidamos que la “mejor opción” era llevar la autovía por los Vélez, sin tocar la capital… Ha sido un capítulo de desprecio y nula involucración en el desarrollo industrial de la agricultura y el turismo en los momentos que despegaban otras provincias con menos necesidades perentorias, pero con mayor peso y “músculo social” que, en Almería, permaneció atrofiado y genuflexo ante el poder con servil rictus de providencialismo de esquina.

Parecía que se iba a desatar la ira universal por quedar al margen de la A-92… y aguantamos como “machotes” casi ¡once años! De retraso. Igualmente, el Materno-Infantil iba a suponer un infame agravio para los almerienses y las almeriensas que aguantaron el tirón con la promesa de la “indeclinable prioridad”. Por cierto, lo del Materno es un asunto más lacerante que el conflicto Adif-Sacyr. Una cosa es una disensión entre la tortuga mora, expropiaciones y baja temeraria; y otra, encargar el comienzo del proyecto; no pagar ni un euro; plantar la obra; ir a los tribunales; estar a punto de perder y tener que indemnizar… y, por fin, rescatar el proyecto como mal menor.

Este relato sobre la tenacidad del aguante almeriense no puede olvidar las obras de rehabilitación del Ayuntamiento, fruto de un convenio Junta-Ayuntamiento, reiterada y sistemáticamente incumplido y demorado por la Junta del PSOE de Sevilla. Si en las obras del AVE nos tropezamos con la tortuga mora, en las obras del Ayuntamiento el impedimento fue una caja de caudales y una centralita telefónica de los tiempos de Bell. No es por nada, pero a la hora de echarle cuajo al asunto, la Junta no tiene parangón.

El despertar de la Mesa de las Infraestructuras, la Mesa del Ferrocarril y otros foros, movimientos, etc. son escenarios y escenificaciones de nuestro propio fracaso como sociedad que mira con envidia a otras geografías como Granada, que acaba de protagonizar una manifestación de cien mil almas en un asunto de salud pública que dista de ser tan lacerante como nuestro Materno-Infantil.

Se ha estado pendiente de las directrices o manipulaciones de los poderes políticos que han logrado someter al silencio complaciente a los tímidos esbozos de reivindicación que se han jugado en el campo del pasteleo, y arbitrando con servil equidad el intercambio de reproches.

Asempal y Cámara se manifiestan

Antonio Felipe Rubio

Periodista

Ante el desprestigio de la clase política y la involucración de agentes sociales en sofocantes corrupciones podría esperarse un gesto de dignidad en los representantes de los empresarios que, en definitiva, son los destinatarios de las presiones sindicales y políticas de empleo e impositivas.

Los presidentes de la Cámara y
de Asempal
Durante un largo periodo de bonanza las organizaciones empresariales (Asempal y Cámara de Comercio) protagonizaron la más inútil e infame representación de pasteleo escenificado en la Mesa de las Infraestructuras. La patronal Asempal y los sindicatos UGT y CCOO recibían suculentas subvenciones de la Junta del PSOE de Sevilla y la Cámara de Comercio, además, se nutría de la cuota obligatoria y universal. 

Así, con las “espaldas” cubiertas, y eternamente agradecidos por la generosidad de las administraciones central y autonómica, iniciaron la pantomima de la Mesa en la que jugaban como depurados tahúres escondiendo los bastos y exhibiendo el As de Oros. Las reuniones de la Mesa contaban con la presencia de empresarios, políticos, sindicatos y una representación de los medios de comunicación; nada mejor para modular y edulcorar la melifluidad de los titulares, hasta concluir: “La Mesa de las Infraestructuras ha cubierto todos sus objetivos”.

Ahora, cuando pintan bastos para inversiones y subvenciones, los empresarios desenvainan la espada y expulsan a los políticos de una convocatoria de protesta por las tardías inversiones en el AVE. Disculpen la “autocita”, pero ya critiqué la composición de la Mesa de las Infraestructuras porque no tenía sentido la presencia de políticos cuyos foros naturales son los que son y la Mesa quedaría dopada por intereses cruzados, oportunismo, dependencia y subjetividad.

Era de suponer que la influencia de la Mesa, con tan exquisita composición, trascendía de exhibiciones tan proletarias como las manifestaciones callejeras. Y a la vista está las veces que hemos podido ver a Asempal y Cámara de Comercio al frente de la pancarta por el retraso de la A-92, Materno-Infantil, variante de Roquetas, redia del Almanzora…

No sólo han permitido estos infames retrasos e incumplimientos; han llegado a justificar y colaborar con la Junta bizcochando y cobardeando. No hubo mejor oportunidad para alcanzar los objetivos que cuando había dinero y flaqueaba la voluntad política, entre otras cosas, por ausencia de crítica y connivente silencio. Se prefirió la “paz social” a la enérgica exigencia de infraestructuras en la provincia que más aporta y menos recibe.

De nuevo, los “objetivos cubiertos” reaparecen: sequía, retraso del AVE, obras paralizadas, proyectos incumplidos… pero Asempal y Cámara se han venido contentando con argumentos como “es una prioridad para la Junta de Andalucía”, y esto vale para el Materno-Infantil, Casa del Mar, Facultad de Medicina… Si la Junta dice que es una prioridad, todos a callar y a tomarlo como una preferencia inserta en el corazón de nuestra presidente.

El silencio perpetrado en asuntos como el traslado de mineral hasta el puerto de Almería define la sinergia connivente: “tacos de goma (sic) en el paso a nivel de Avda. Cabo de Gata” y la ausencia de criterio y valentía para exigir humillantes retrasos e incumplimientos que afectan directamente a turismo y comercio en la capital con la Plaza Vieja y el Ayuntamiento en estado deplorable.

Los que organizamos y desarrollamos la “Burromarcha”, el revolcón en el mineral, “Almería sin salidas”… siempre tuvimos la certeza del precio que se paga por la crítica; y eso queda de por vida. Sin embargo, la dignidad cuesta… pero no tiene precio.

Todo de lujo

José Fernández
Periodista

Como uno de esos viejos faraones que salen del sarcófago y se reincorporan a la vida envueltos en vendas para ponerse a dar sustos, la Mesa de las Infraestructuras ha regresado a las portadas para decirnos que vivimos en una provincia en la que todo o casi todo está fenomenal. Susto o muerte, como en el chiste, porque ya me dirán si no tiene gracia resucitar justo ahora para anunciar la pluscuamperfección de nuestras infraestructuras: el presunto AVE ya en marcha, el gas cada día más noble, el agua, fresquísima gracias a la lluvia y las carreteras medio bien porque todavía no tenemos autovía hasta Málaga. Eso sí, como ya dijo el presidente del consorcio reivindicativo, si este intolerable lunar en nuestra inmaculada hoja de servicios infraestructurales no se ha cumplido, no ha sido por falta de voluntad política del Gobierno, sino por la idiosincrasia de la gestión gubernamental. En fin, que ya me dirán a dónde vamos con semejante despliegue de bizarría.

Y es que desde que los ciudadanos franceses se encerraron en las canchas donde se jugaba a la pelota para redactar los famosos “Cuadernos de Dolencias” que supusieron un empujón definitivo a la Revolución Francesa, la historia moderna de Occidente no conoce otro foro reivindicativo más inflexible, más determinado y más corajudo que nuestra singular Mesa. Y para cerrar el círculo de la pluscuamperfección, el secretario provincial del PSOE y destacado miembro de la Mesa, Diego Asensio, se ha felicitado por lo bien que está todo, ya que la autovía a Málaga termina cerca de Adra. “En Almería no falta nada”. Tan sólo un par de jarrones que hagan juego con la Mesa.

El problema de la Mesa son las sillas

Rafael M. Martos
Director de Noticias de Almería

La Mesa de las Infraestructuras tiene un grave pecado desde su origen, y es quienes se sientan a ella. Y no quienes se sientan por ser quienes son, sino por representar a quienes representan. Así la hemeroteca demuestra que no hay manera de lograr nada.

Bastaba comparar la versión de los socialistas que acudieron la reunión con la versión de los populares... es como si hubieran estado en lugares distintos y no sentados a la misma mesa. Para Diego Asensio todo está ejecutado o en ejecución, y para Gabriel Amat los gobiernos no invierten lo que prometen, por lo que las cosas o están sin hacer o llevan un retraso inaceptable.

No entiendo por qué le dan tenedor en esa mesa a los partidos políticos, cuyo papel no está ahí, sino en las instituciones, donde desde el Gobierno o desde la oposición tienen que dar respuesta a las demandas de los ciudadanos. Tampoco he entendido nunca a qué viene que los periodistas tengan cuchara en esa misma mesa. Nuestra función es contar lo que hace el Gobierno, lo que hace la oposición, lo que hace la sociedad civil... y espolearles a todos ellos. No podemos compartir mesa y mucho menos mantel. Es más, al poco de tomar posesión Diego Martínez Cano fuimos convocados los tras directores de periódicos de papel, el de Canal Sur, alguna radio y no sé si alguna tele local, con el fin de que eligiéramos un representante para estar en la Mesa de las Infraestructuras. No se votó, entre otras razones porque sólo se presentó el compañero de Ideal Angel Iturbide, que inmediatamente contó con el apoyo de Novotécnica (raro, raro) y los demás ni nos opusimos ni nos presentamos, entre otras cosas porque algunos desconocíamos que ese era el motivo del encuentro.

El caso es que personalmente cuestioné por qué se nos convocaba sólo a nosotros cuando había más medios en la provincia, por cuanto tiempo se elegía al representante y si era revocable... pero no hubo respuestas y sí miradas al techo.

Está bien que sea la Cámara de Comercio quien encabece una plataforma de este tipo, pero si está cogida por las subvenciones a ella como institución en general y a sus dirigentes en particular, pues pocos puñetazos encima de la Mesa se pueden dar. Circunloquios envaselinados para decir una realidad que vemos todos pero con la que no se quiere ser excesivamente duro... y para eso qué mejor que reunirse una vez al año, o cada dos o tres...

Una mesa nunca es lo importante; lo importante siempre es quién se sienta a ella y qué se pone encima.
(noticiasdealmeria.com)