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Rosanna Zanetti se enfada, y con razón

Nuria Torrente
@opinionalmeria

El perfil de Instagram de Rosanna Zanetti se ha convertido en estos días en un infundado lugar de discusión debido a unas fotos que ha subido junto a unos niños. Las críticas le han venido por quienes han considerado que la esposa de David Bisbal no debía mostrar a sus hijos de esa manera pública.

Rosanna ha tenido que explicar que estos niños son modelos de su nueva campaña publicitaria para una marca de moda infantil. Aunque el texto indica que se trataba de modelos, algunos de sus seguidores le han acusado de tener "doble moral" por mostrar a sus supuestos hijos y no a Ella Bisbal. "Que me lo expliquen... los hijos de Bisbal con la Zanetti pueden salir y que se les vea la cara para promocionar lo suyo. La que tiene Tablada no puede salir e incluso se han enfrentado en juicios. ¿En qué se diferencian?", ha escrito una persona.

La respuesta de Rosanna ha sido contundente: "Si leyeras el texto de la foto te ahorrarías el comentario y la confusión".

Día del periodista

Águeda A. Llorca
Directora de Comunicación

Durante 2021 fueron asesinados en todo el mundo 45 periodistas y trabajadores de medios de comunicación. Los números de los últimos 30 años son todavía más escalofriantes y superan los 2.600 reporteros fallecidos durante el ejercicio de su profesión. Unos crímenes cuya impunidad sigue siendo generalizada y que el comparador de seguros Acierto.com ha querido recordar con motivo del Día del Periodista. La plataforma analiza también sus principales preocupaciones.

Aunque las de 2021 fueron las cifras más bajas en años, los riesgos de este colectivo, especialmente de aquellos profesionales que trabajan en zonas de conflicto armado y guerra, son claros. De hecho, dos terceras partes de los asesinatos tuvieron lugar en países en conflicto y el 87% de los perpetrados desde 2006, siguen sin resolver. Además, no solo corren el riesgo de morir, sino de ser víctimas de un secuestro, de extorsión, etcétera.

Los riesgos del periodista digital

Más allá de las zonas de guerra, los periodistas que ejercen la profesión en otros contextos tampoco lo tienen fácil. Es el caso, por ejemplo, del periodista digital, aquel que desarrolla su trabajo por Internet. Según los datos que maneja Acierto.com, los ciberperiodistas tienen peores condiciones laborales que sus homólogos que trabajan, por ejemplo, en la redacción de un periódico en papel. El perfil tipo de este profesional es el de una persona entre los 25 y 30 años que cobra unos 15.000 euros anuales.

La precariedad, en cualquier caso, es una constante en este colectivo. De hecho, el desempleo y la precariedad son dos de las cuestiones que más inquietan a estos trabajadores. Casi 9 de cada 10 consideran que la precariedad es el principal problema de su profesión.

La pandemia también se cebó con ellos: en 2020 el 28% de los periodistas contratados y el 8% de los comunicadores se vieron afectados por un ERTE; y el 59 % de los periodistas y el 63 % de los comunicadores autónomos redujeron su nivel de trabajo y, consecuentemente, sus ingresos.

Antes de ella, el 71% de los periodistas consideraba que sus condiciones habían empeorado durante los últimos años. Los peor parados son los autónomos, mientras que en el lado opuesto encontramos aquellos que trabajan en comunicación, los mejor pagados.

Problemas psicológicos entre el colectivo

Por otra parte, el 75% de los periodistas ha sufrido violencia online relacionada con su trabajo. Por no hablar de los tiempos y la necesidad de dedicación que requiere una profesión tremendamente vocacional, de las dificultades de conciliación o del intrusismo profesional. Este último molesta a casi la mitad de ellos. Una serie de cuestiones que, en algunos casos, acaban derivando en problemas físicos y psicológicos derivados del estrés, la carga laboral y los horarios.

Por supuesto no todo es negativo, sino que el desarrollo de la tecnología también ha dado lugar a nuevos perfiles como analistas de datos y tráfico, periodistas de datos, gestores de contenidos digitales, redactores de branded content, expertos en redes sociales, infografistas interactivos y maquetadores online, etcétera.

Cómo protegerse

Volviendo a los periodistas que trabajan en zonas de conflicto armado, existen algunas formas de protegerse. El comparador de seguros Acierto.com remarca la importancia de contratar una póliza que les proteja. Lo más importante es que el seguro responda a una emergencia, especialmente si se requiere de un ingreso en el hospital, o de la repatriación urgente al país de origen.

Además, convendría revisar el apartado de las limitaciones relacionadas con la visita al psicólogo, algo esencial si tenemos en cuenta que ciertos corresponsales de guerra cuentan con estrés postraumático.

Un seguro de vida con cobertura de invalidez -temporal o absoluta- resultará recomendable. Debería contemplar su fallecimiento con el objetivo de proteger a su familia en este caso. Algunas aseguradoras excluyen a estos profesionales, pero otras sí les cubren. La prima por cubrir en estas últimas zonas de conflicto es hasta cuatro veces superior. La edad y preexistencias también condicionan el precio e incluso la aceptación del periodista como asegurado.

Otra opción, independientemente de si se trabaja en zonas de conflicto o no, es contratar un seguro que cubra la responsabilidad civil profesional. Algo muy útil, por ejemplo, en caso de demanda. De hecho, existen seguros específicos.

Las propiedades que la Iglesia devolverá en Almería

Álvaro Hernández
La Voz

Entre 1998 y 2015, la Iglesia católica puso a su nombre en el registro de la propiedad un total de 34.961 inmuebles aprovechando un decreto del Gobierno de Aznar. Tras un largo camino legislativo y mucho trabajo inventariando esos inmuebles y comprobando la veracidad de su propiedad, Iglesia y Estado han llegado a un primer acuerdo: se devolverán cerca de un millar de propiedades; se trata de algo menos de un 3% de todos esos inmuebles registrados a nombre de la Iglesia.

El Centro Social de Los Molinos, una de las propiedades que se devuelven (La Voz)

Y en Almería hay un edificio y una finca rústica que aparecen en ese primer listado compuesto por 965 bienes inmuebles que serán devueltos. Además, uno singular: se trata de la única escuela que aparece en un listado en el que hay 98 viviendas, 38 cementerios, más de 500 fincas rústicas, otras 151 fincas urbanas e incluso 179 lugares de culto que no eran propiedad de la Iglesia. Y, efectivamente, una escuela de Almería capital y el ensanche de una ermita en Cuevas del Almanzora. 

Sin embargo, la aparición de esa escuela en el listado de bienes inmuebles inmatriculados por la Iglesia que serán devueltos no tendrá efecto alguno. No en vano, esa devolución ya se produjo en el año 2017. El lugar no es otro que la antigua escuela de Los Molinos y, tras un largo calvario administrativo, pasó a manos del Ayuntamiento de Almería en julio de 2017. El traspaso se formalizó con la firma de un acuerdo entre el por entonces concejal de Vivienda y Desarrollo Urbano, Miguel Ángel Castellón, en nombre y representación del Ayuntamiento de Almería; y el anterior vicario general de la Diócesis de Almería, Miguel Romera. 

De esta forma, la inclusión de una escuela en la ciudad de Almería en la lista de casi un millar de propiedades que la Iglesia reconoce haber registrado a su nombre sin que le correspondiera queda en papel mojado: lleva casi cinco años en manos del Ayuntamiento de Almería.

El singular edificio es (y lo fue también en los años en los que estuvo registrado a nombre de la Iglesia) el Centro Social de la Asociación de Vecinos San Antonio. El inmueble, consistente en un edificio de planta baja destinado a escuelas, está situado en el número 15 de la calle Escuela de los Molinos y cuenta con una superficie de 556 metros cuadrados y construida de 310, según informa el Ayuntamiento. 

Tiene una historia singular: siempre fue municipal, desde 1893, y se había construido gracias a la colaboración de la Asociación de la Prensa de Madrid, en solidaridad con Almería, después de unas graves inundaciones. Sin embargo, la legislación de los tiempos de Aznar permitió a la Iglesia de Almería inmatricular bienes cuya propiedad fuera dudosa siendo solo necesaria la firma del obispo. Y así hizo la Diócesis de Almería con la antigua escuela de Los Molinos.

Para llegar a la firma de ese convenio, primero hay que viajar al aún más lejano año 2014. Entonces, el Grupo Municipal Socialista puso sobre la mesa que la Diócesis de Almería registró a su nombre en 2008 un edificio que, en realidad, era de titularidad municipal. Después de que el PSOE pusiera el foco sobre este edificio, el Consistorio explicó que se debía a un error (de ahí la dudosa titularidad) y su solución llevó cuatro años (y tres concejales de Urbanismo: Pablo Venzal, el propio Ramón Fernández-Pacheco y, finalmente, Miguel Ángel Castellón). 

Por otra parte, entre esos más de 900 inmuebles que la Iglesia reconoce haber registrado a su nombre sin que le correspondiera se encuentra otra propiedad en la provincia de Almería. Se trata de una finca rústica, de unos pocos metros cuadrados, en el Paraje El Largo, de Cuevas de Almanzora. 

Se trata de un terreno que ha sido difícil de identificar por parte de los servicios legales de la Diócesis de Almería, ya que el propio Obispado no localizaba ninguna finca rústica de su propiedad en Cuevas del Almazora. Finalmente, y tras un arduo trabajo, se identificó como un ensanche de la Ermita de El Largo, dependiente de la parroquia de Nuestra Señora del Rosario, de Guazamara (Cuevas del Almanzora) y que a día de hoy continúa siendo de titularidad del Obispado de Almería.

Las portadas de los periódicos de Almería (25-01-22)

Aarón Rodríguez
@opinionalmeria

La Voz de Almería abre su edición con este titular: "El Puerto Seco de Pulpí ya tiene vía libre del Estado". Diario de Almería dice: "El 70 % de los fallecidos por covid en la provincia están sin vacunar". Ideal destaca: "La sequía amenaza las cosechas de este año".




Paz y educación ambiental

Moisés S. Palmero Aranda
Educador ambiental y escritor

A uno le hacen preguntas que le da vergüenza contestar porque sabe que sus palabras se alejan de su ejemplo. Por eso cuando me preguntaron ¿qué es para ti la Paz? me tuve que imaginar como un pastor que con su ganado, descansa a la sombra de un acebuche centenario, que crece junto a un aljibe en ruinas, en una tierra semiárida, cubierta en la actualidad de invernaderos. Solo así me atreví a contar mi experiencia, lo aprendido, y ahora la repito para conmemorar el Día de la Educación Ambiental y el Día de la Paz que se celebran esta misma semana.

Acebuche y algibe Matillas

La pongo en mayúscula porque la considero esencial y llevamos buscándola miles de años, tantos, que muchos piensan que no existe, que es solo un espejismo, un sueño, una ilusión, que siempre habrá guerras en el mundo porque todos queremos tener lo que tienen nuestros vecinos, porque nunca nos conformamos con lo que tenemos.

La Paz no existe más allá de ti. No pierdas el tiempo ni buscándola muy lejos, ni defendiéndola. Tú eres la Paz, tú la llevas, tú la haces, tú la transmites. Todos aquellos que provocaron guerras, conflictos, sacrificios en nombre de la Paz, aquellos que se la prometieron a los que les siguiesen, no la conocían. Ambicionaban poder, riqueza, reconocimiento de sus semejantes, y nada de eso la proporciona. El sufrimiento radica en el deseo.

Si todos estuviésemos en Paz con nosotros mismos, el mundo sería diferente. Compartiríamos, debatiríamos, escucharíamos, ofreceríamos, disfrutaríamos de lo que nos rodea y nos ayudaríamos en las desgracias que la naturaleza nos depara. La naturaleza  nada tiene contra nosotros, pero el azar la hace cambiar. Si nos adaptamos a sus cambios, si no pretendemos dominarla será más fácil hallar la Paz, porque si en algún sitio podemos encontrarla, más allá de nosotros mismos, es en la naturaleza. Por eso, siempre que se representa, cuando pensamos en ella, se nos aparece un elemento natural, casi siempre en forma de acebuche, el olivo silvestre. Cierto es que también la paloma, pero porque en su pico lleva una ramita de olivo. 

En el acebuche están todas las respuestas sobre la Paz. Lo que nos enseña es que para recoger sus frutos hay que plantarla, cuidarla, mimarla, y si lo haces te ofrecerá sus virtudes. La Paz no es algo que surja por azar, por muchas palabras bonitas, por muchas buenas intenciones. Si no germina lentamente, si no se riega, se abona y se le van podando las ramas que puedan partirla, no te dará ni su sombra, ni su calor en las noches de invierno, ni el aceite que te alimenta, ni la madera para elaborar el bastón que te sustentará en la vejez. Todos nacemos con esa semilla, pero la olvidamos pensando que otras nos darán mejores frutos. Preferimos perder nuestro tiempo cuidando el deseo, la envidia, la avaricia que dan frutos más apetecibles, más sabrosos, pero se sustentan en un tronco sin raíces, tan frágil que una simple brisa lo puede hacer caer. 

Por eso vuelvo al acebuche, porque bajo su sombra encuentro la Paz, porque mis ovejas se alimentan de sus frutos y en agradecimiento lo abonan, porque sus ramas me ofrecen la madera para hacer las varas con las que poder caminar por estas duras tierras, porque me ofrece el aceite para encender el candil, para enriquecer mis comidas, para hacerme más fuerte. Para agradecérselo le voy cortando algunas ramas que planto en otros lugares, para que todos lo puedan disfrutar, para que nunca se pierda en el tiempo. Aunque sé que no todos tendrán la misma suerte que este, que tiene alguien que lo cuida, que vive cerca del aljibe del que bebe cuando lo necesita. 

A veces pienso que los aljibes también son símbolos de Paz porque fueron creados para guardar el agua que nos da la vida. Sin ella nada seriamos, todos nacemos del agua, somos agua y cuando morimos en ella nos convertimos. Nadie en el planeta puede sobrevivir sin ella, por eso las fuentes, las acequias, los aljibes, deberían ser los monumentos que mejor protegiésemos. No las iglesias, ni los castillos, ni las torres vigías que se construyeron para crear conflictos, para defenderse de los que no piensan como tú, para acumular riquezas y provocar dolor. 

No me hagas mucho caso, esa es solo mi idea de la Paz, lo que aprendí a lo largo de mi vida, lo que necesito para vivir tranquilo. Pero debo estar equivocado porque pocos acebuches quedan por aquí y los aljibes están abandonados, olvidados después de todo lo que nos dieron. Mientras alguien los cuide y no deje que se pierdan, nos recordarán quienes fuimos y de donde viene todo lo que tenemos. 

Espero que algún día mis palabras sean mi ejemplo.