El poeta y
traductor Rodolfo Häsler está vinculado familiarmente con Antas y con Mojácar,
ciudad esta última que conoció cuando fue capital de la intelectualidad
internacional.
Rodolfo
Häsler nació en Santiago de Cuba en 1958, donde vivió hasta los diez años, cuando la familia se traslada a Mojácar, lugar que en 1968 era destino de
artistas y personajes de toda índole. La ciudad del Indalo fue su primer
contacto con España. Son muchos recuerdos infantiles con una sociedad diferente
y ese fue el final de su infancia. “Mojácar, en 1968, era un lugar intocado en
el que no había turismo. Vivian algunos extranjeros, hippies y personas que
huían de grandes ciudades del mundo y que buscaban un lugar apacible donde
instalarse. Había gente muy particular. Antes de la llegada del turismo era un
pueblo con casas ruinosas”.
“Volver a Mojácar becado por la fundación
Valparaíso es un momento importante para mí, pues todos esos recuerdos que guardo
de un lugar decisivo en mi vida, el color potente del Mediterráneo, estoy
seguro que se van a despertar, y algo voy a escribir. Hace muchos años que no
visito la población y aunque habrá bastante irreconocible, en la mente lo
recordado y lo nuevo van a configurar un material novedoso”.
En ese paraíso, le
vienen vivencias con el mal de ojo y “la Cachocha”, mujeres con sus colores
alegres con el cántaro a la fuente y las amistades de sus padres con las
personas que aportaron cultura.
La Fundación fue creada por el
desaparecido Paul y su esposa Beatrice Beckett y que en más de una ocasión
hemos glosado desde estas páginas el gran trabajo que realizan desde su lugar
mojaquero, paradisiaco. Desde 1999, Valparaíso convoca anualmente un premio de
poesía, así como otros que abarcan los ámbitos de pintura, música y
teatro.
Valente. En calidad de traductor conoció
personalmente a José Ángel Valente en Ginebra. “Tengo nostalgia de la presencia
de Valente en Almería. Una vez me citó en el antiguo Café Colón.
Intelectualmente era honrado, intransigente con la mediocridad que a veces
provocaba malentendidos, pero un inmenso poeta de los españoles que más admiro,
junto a Antonio Gamoneda, Claudio Rodríguez y el malagueño Rafael Pérez
Estrada”. “La poesía que realmente me interesa es la latinoamericana. En
invitaciones que tengo periódicamente para asistir a festivales de poesía en
América Latina me ha permitido conocer y admirar. Son siempre ocasiones que
aprovecho para conocer a poetas e informarme sobre lo que se está escribiendo
en esos países”. Se alegra de que una almeriense, la poeta Aurora Luque, sea
una de las grandes poetas españolas, tras reconocerse su trayectoria con el
mayor reconocimiento. Luque fue galardonada con el Premio Nacional de Poesía
2022, por su obra Un número
finito de veranos, un poemario de “alto calado lírico, emocionante,
exigente”. “Cuba sigue siendo un referente cultural en mi vida, pero
me siento más un ciudadano del mundo porque no he crecido en Cuba”.
Hospital de
cigüeña. Es el
título de la antología poética de Rodolfo Häsler, presentado en Madrid,
Barcelona, Berlin, Logroño. El pasado viernes se presentó en Antas y en los
próximos días llegará a Ibiza. El libro tiene tres partes. En la parte central
la cigüeña se mueve por diferentes lugares, sin un espacio fijo y que vuela
libre. “La última parte son flores, trabajo, adonde me lleva cada una de estas
flores según su simbología, color, una forma y también aspectos que he querido
colocar en una flor. Ejemplo, un recuerdo, una lectura, una anécdota con una
persona conocida”, afirma y nos ofrece en este otoño, tétrico, y con mayor
incertidumbre por los efectos de la guerra, nos regala: “Un cúmulo se apodera del nido, viene desde los juncos,
con el aura maltrecha, trae a la presa, es alimento, serpiente
desfallecimiento, rota en la lengua, de la picadura brota la sangre”. En
Logroño, durante la presentación de su antología durante una tertulia literaria
volvió a recordar la huella de su padre.
Rodolfo
Häsler es
autor de Lengua de lobo, XII premio internacional de poesía Claudio Rodríguez 2019. “Arquitecturas,
paisajes, pinturas, calles, hoteles decantan un universo sin fronteras, aunque
con nombres propios, un palimpsesto de cultura y sensibilidad hecho de
experiencias y procesado por una mirada crítica y emocionada a la vez. La
poesía como viaje interior y como lámpara de verdades colectivas. Lengua
de lobo es un libro extraño, ambicioso, poliédrico, destacó Manuel
Rico de Babelia. Ha
publicado: Poemas de arena, Tratado de licantropía, Elleife, De la belleza del
puro pensamiento, Poemas de la rue de Zurich, Paisaje, tiempo azul, Antología
poética, Cabeza de ébano, Corona mar, Diario de la urraca, Journal de la pie y
La vida en el Hotel Greco: (antología poética) así como la plaquette Mariposa y
caballo. El poeta ha sido incluido en numerosas antologías. Ha traducido la
poesía completa de Novalis, mini relatos de Kafka y es codirector de la revista
Poesía080 de Barcelona, entre decenas de trabajos, valorados favorablemente por
la crítica especializada.
Antas y
calle de las Tiendas de Almería. La hermana de Rodolfo, Ana
Häsler Soler, mezzosoprano, acaba de estrenar este verano en Antas “El Argar
musical”, un festival de su creación, puro sentimiento, que une música clásica
y Cultura Argárica que abarca todo el
sureste peninsular. La familia suizo-cubana, tiene raíces en Antas. El padre de la mezzosoprano es el pintor hiperrealista suizo Rudolf Häsler, hijo
predilecto de Sant Cugat del Vallés por su
trayectoria artística y como pintor del siglo XX recorrió gran
parte del mundo. Residió en Mojácar y
Carboneras, en la época de los intelectuales como la familia Bonet Correa. El
bisabuelo, Juan Soler de Haro, natural de Vera, fue alcalde Antas en los años
30 del pasado siglo, casado con Dolores Martínez de la localidad de El Argar. El
abuelo, Bartolomé Soler, ejerció de ingeniero de minas en Cuba y
cuando volvió a España se instaló en la calle Zaragoza de Almería. De ahí que
la otra tarde, acompañara al laureado poeta, Rodolfo, por las calles de
Almería, se le ve feliz, y los recuerdos le venían de sus tiempos almerienses y
su experiencia con el abuelo que se instaló en el centro de la capital. Por su
padre, en la etapa de Mojácar, Rodolfo Häsler conoció a Jesús de Perceval y sus
cuadros desde La Degollación de los inocentes a La mojaquera. “Almería ha
perdido, lamentablemente, edificios emblemáticos. “Me
cuesta reconocer la calle de las Tiendas, de la Almería Califal, después de
tanto tiempo, entonces era una vía abigarrada, un bazar oriental repleto de
mercancías expuestas, con mucha vida”.