Las portadas de los tres periódicos de Almería
Fernández Prados, guardián de los algoritmos entre el profesorado universitario
Una nueva era se abre. La inteligencia artificial se perfecciona para razonar y tomar decisiones dentro de un poder brutal. Se confía en que no atente contra la democracia. El catedrático de Sociología de la Universidad de Almería (UAL), Juan Sebastián Fernández Prados (Berja, 1966), lleva más de treinta años dedicado a la docencia y hoy dedica buena parte de ella a una pregunta incómoda: qué hacen los algoritmos con nosotros y quién responde de ello. Lo hemos visto en una de sus sesiones formativas con docentes de Humanidades, donde plantea la inteligencia artificial como una tecnología que resuelve problemas, pero que todavía necesita orientación humana. Su aportación consiste, en gran medida, en abrir los ojos a quienes la usan sin cuestionarla.
| El catedrático Fernández Prados, en una de sus clases / A. Torres |
Lo que más le inquieta no es la técnica, sino el
ritmo. «Lo que da miedo es la velocidad que no nos permite reflexionar para
qué, o cómo queremos utilizarla. Ahora vamos al ritmo acelerado de las grandes
empresas y de los intereses estratégicos. Estados Unidos-China van a todo trapo
sin tener límites. La clave es quién tendrá la gran infraestructura del mañana.
Todo está relacionado en un contexto de lucha de poder bestial». La
administración Trump, por su parte, se ha opuesto a regular el desarrollo de la
IA. A juicio del catedrático, se está produciendo «un proceso de concentración
tremendo de recursos y de inteligencia», en el que las grandes empresas
acumulan capital, talento e influencia política. En Estados Unidos hay incluso
un debate abierto sobre qué impuestos debería pagar la IA si el robot sustituye
al humano, con proyectos promovidos por los demócratas desde agosto.
Esto no le lleva al pesimismo. Para él, la IA es «una
revolución global, inevitable, disruptiva» que «está creando las bases de una
nueva era», y recuerda que ya ayuda a curar enfermedades y a descubrir
fármacos. Su preocupación es que no vaya en contra de la democracia, como se
están pronunciando intelectuales en otros países. Propone como gran reto el
«alineamiento ético», un concepto que obligaría a la IA a responder a las
necesidades de las personas y de la sociedad. A sus colegas y estudiantes de la
UAL les advierte de que la formación crítica en este tema es más indispensable
que nunca para discernir la verdad, valorar las consecuencias de esta
transformación y asumir el control democrático de esta revolución algorítmica,
que tiende a concentrarse en pocas manos.
El riesgo más visible es la desinformación. «Va más
allá de la revolución digital de finales del siglo pasado. Entonces hablábamos
de fake news y ahora hablamos de deepfake (contenido multimedia creado o
modificado mediante la IA). Cada vez es más difícil distinguir entre hechos
reales y desinformación». Su receta es contundente: «Normativa más severa para
las plataformas y usuarios que falten a la verdad aposta, sin datos o rigor,
sea periodista, docente, político o juez, que sean sancionados o señalados de
algún modo». Y añade: «Debe haber herramientas que permitan dejar rastro de
cuando se utiliza mal o de forma inadecuada, como ya está ocurriendo con las
redes sociales, facilitando mecanismos de control para evitar que se difundan
bulos, la polarización y el odio».
Los ejemplos se acumulan. En abril de 2018, el
director Jordan Peele difundió con BuzzFeed un vídeo falso de Barack Obama
insultando a Donald Trump, concebido como aviso público sobre los peligros de
esta tecnología y convertido en el primer deepfake político de concienciación
masiva. Giorgia Meloni ha sufrido manipulaciones sexuales de su imagen, entre
ellas imágenes en lencería generadas con IA que circularon en mayo, y en
octubre ha solicitado registrar su voz como marca sonora ante la Oficina de Propiedad
Intelectual de la Unión Europea (EUIPO): cuatro segundos con la frase «Io sono
Giorgia Meloni». La violencia sexual digital afecta sobre todo a las mujeres,
también a las políticas: un informe de Agora Digitale Transformation,
presentado este mes en Estrasburgo, detectó pornografía sintética con 46
eurodiputadas, aproximadamente una de cada seis.
Responsabilidad humana. «Nos debemos preparar para
que la IA haga lo que nosotros queramos o necesitemos como sociedad. No se
pueden delegar decisiones sin supervisión humana, porque estamos jugando con la
vida de las personas». El 28 de febrero, el bombardeo estadounidense de una
escuela primaria de niñas en Minab (Irán), que dejó más de 150 muertos, puso en
entredicho la precisión de los algoritmos: según distintas investigaciones, un
sistema de apoyo a la decisión recomendó como objetivo un edificio catalogado
con datos obsoletos, sin verificación humana suficiente. Y la degradación no es
solo tecnológica. María del Carmen Abascal, Maricarmen, pensionista de 87 años,
fue desahuciada en Madrid el 23 de septiembre y murió el 7 de octubre en el
Hospital Gregorio Marañón. Se la insultó y se le faltó al respeto en redes y en
medios que se autocalifican de serios. Además, en redes circularon imágenes y
vídeos falsos creados con IA para desacreditarla. Carlos Alsina lamentó en uno
de sus monólogos en Onda Cero que hubiera comentaristas incapaces de abordar su
historia con una sensibilidad de mínimos. En los pueblos se nos enseñó que ante
la muerte deben imperar el respeto y el silencio. Esa miseria humana no nace de
un algoritmo, aunque la IA la amplifique; sirve de espejo a quienes se
preguntan si la tecnología nos está haciendo peores.
Miembro del Consejo Editorial de Cuadernos
Metodológicos (CIS) desde 2012, Fernández Prados trabaja en participación
ciudadana, voluntariado, sociedad digital e IA, y se define apasionado de la
objetividad y de los datos: su herramienta es la encuesta, técnica
cuantitativa. Mira también hacia su propia casa. La UAL ofrece los grados en
Informática y en Inteligencia Artificial y Ciberseguridad, de la Escuela
Superior de Ingeniería, y un máster en Inteligencia Institucional: Gestión y
Gobernanza de Datos, de la Facultad de Derecho. «Los nuevos egresados y
doctores especializados que se incorporen en el futuro tendrán el gran reto de
coger las riendas humanas de esta revolución desbocada que anda tan deprisa».
Entre sus lecturas recomendadas figuran El imperio de
la IA, de Karen Hao, primera periodista en tener acceso amplio a OpenAI en
2019, que desde entonces investiga esta industria. Ingeniera mecánica de
formación, especializada en el impacto de la inteligencia artificial en la
sociedad, la revista Time la nombró una de las 100 personas más influyentes en
el campo de la IA en 2025. Fernández Prados también recomienda Tecnofeudalismo:
El sigiloso sucesor del capitalismo, de Yanis Varoufakis, exministro griego,
sostiene que el capitalismo está muerto y el nuevo orden es una economía
tecnofeudal, dice. Después de la conversación con el catedrático, nos llega la
voz de Agustín Fernández Mallo, autor de El ángel de la inteligencia
artificial, quien dijo a Jorge Morla en El País: «decir que en 10 años la IA
acabará con nosotros es un chiste».
Javier Sampedro lo resumía en El País con una idea que conecta con la tesis del catedrático: la creatividad no sustituye a la soberanía del conocimiento, sino que es su consecuencia. Antes se hacía política y luego se comunicaba, ahora no, afirman y con razón.
Almería necesita una nueva comisaría
Almería crece, avanza y afronta con ilusión los retos de una ciudad cada vez más dinámica. Ya somos más de 208.000 habitantes y esa realidad nos exige seguir mejorando nuestras infraestructuras, nuestros servicios públicos y los medios que ponemos a disposición de los almerienses. Y entre ellos, los relacionados con la seguridad ocupan para nosotros un lugar prioritario. Por este motivo, el Ayuntamiento acaba de trasladar al Ministerio del Interior su plena disposición para colaborar en la mejora y modernización de las instalaciones destinadas a la Policía Nacional en nuestra ciudad. Y lo hacemos con una propuesta concreta: poner a disposición del Ministerio el suelo municipal que resulte necesario para la construcción de una nueva Comisaría de Policía Nacional en Almería.
No se trata únicamente de levantar un nuevo edificio. Se trata de ofrecer a nuestros agentes unas instalaciones modernas, funcionales, accesibles y dimensionadas a las necesidades actuales y futuras de una ciudad en permanente expansión. Se trata, también, de contribuir a que puedan desarrollar su trabajo en las mejores condiciones posibles y continuar prestando un servicio esencial para todos los almerienses. Desde el Ayuntamiento estamos dispuestos a avanzar en cualquiera de las fórmulas de cooperación administrativa que puedan plantearse. Para ello, hemos solicitado al Ministerio del Interior que concrete las características, dimensiones y ubicación que deben reunir los terrenos, así como el programa de necesidades, los requisitos de accesibilidad y cualquier otra condición técnica o funcional necesaria para hacer realidad esta actuación.
Nuestra voluntad es clara: colaborar al máximo. Almería necesita unas instalaciones policiales acordes con su crecimiento y con las demandas de una sociedad moderna. Y el Ayuntamiento quiere formar parte activa de esa respuesta, desde la responsabilidad institucional, la lealtad y la cooperación entre administraciones. Este ofrecimiento se enmarca, además, dentro de nuestro permanente compromiso con todas las fuerzas y cuerpos de Seguridad del Estado. Ese compromiso incluye, por supuesto, a nuestra Policía Local, que trabaja cada día con cercanía y vocación de servicio en nuestros barrios y calles. Incluye a la Policía Nacional y a la Guardia Civil, cuya profesionalidad y entrega resultan indispensables para garantizar la seguridad y la convivencia. E incluye también a nuestras Fuerzas Armadas, tan vinculadas a Almería y tan importantes para nuestra provincia y para el conjunto de España.
Todas ellas merecen nuestro respaldo, nuestra colaboración y nuestra ayuda. Y es que la seguridad no es una competencia que deba abordarse de manera aislada, sino una responsabilidad compartida que requiere coordinación, medios adecuados y una cooperación constante. Cuando las administraciones trabajan juntas, quienes ganan son los ciudadanos. Quiero insistir en una idea clara: el Ayuntamiento seguirá estando al lado de quienes velan por nuestra seguridad. Estaremos disponibles para escuchar, colaborar y buscar soluciones. Y seguiremos defendiendo que nuestros agentes cuenten con los recursos, las instalaciones y el reconocimiento que necesitan para cumplir su misión. La futura Comisaría de Policía Nacional debe ser una prioridad compartida. Almería está preparada para colaborar y para dar los pasos necesarios. Porque cuidar de nuestra ciudad también significa cuidar de quienes nos protegen. Seguimos trabajando.
La gran mentira de PP y Vox
La gran mentira del Partido Popular y Vox consiste en hacer creer a la ciudadanía que con un Gobierno de Feijóo y Abascal su vida mejoraría, cuando ocurriría justamente lo contrario. La explicación es muy sencilla, porque la privatización de las pensiones y los recortes a los que apuntan la derecha y la ultraderecha en otros ámbitos acabarían reduciendo drásticamente el dinero que ingresan los hogares y dispararían los gastos.
Basta con examinar la propuesta fiscal de Vox para comprender hacia dónde apuntan sus políticas y qué cabría esperar de un Gobierno con el PP. Su plan contempla que el Estado deje de ingresar 85.000 millones de euros por IRPF, una cantidad equivalente a todo el gasto educativo del país o al 80% del sanitario. Además, los principales beneficiarios serían quienes más tienen. Una persona que cobra un salario medio en Almería no obtendría ninguna ventaja, mientras que alguien con unos ingresos de un millón de euros dejaría de pagar 200.000 euros en impuestos. Esto es lo que no cuenta Abascal, que sería vicepresidente de un Gobierno presidido por Feijóo, y en cuya letra pequeña se esconde una de las mayores falsedades de Vox.
Detrás de sus promesas hay medidas que pueden pasar desapercibidas en la conversación pública, pero que tendrían un enorme impacto en el día a día de las familias y, especialmente, en las pensiones. Mientras los dirigentes de derecha y la ultraderecha se van a dedicar a engañar a los pensionistas hasta el 29 de noviembre, alentados por sus satélites mediáticos en programas y tertulias en los que se pide ocultar la verdad, El proyecto político de la derecha amenaza con demoler el actual sistema público de pensiones y el Estado del bienestar que tanto ha costado construir desde el PSOE queremos transmitir tranquilidad y certidumbre a nuestros mayores. Nuestro sistema público de pensiones goza de buena salud y seguirá garantizando, con un presidente socialista al frente del Gobierno de España, que las prestaciones aumenten con el IPC.
El PP no dice la verdad cuando asegura que siempre ha revalorizado las pensiones así. Rajoy las subió muy por dejado del coste de la vida, su partido ha votado varias veces contra su actualización con el dato del IPC y en 2021 rechazó incluso la ley que garantiza ese derecho. Nadie sabe exactamente qué esfuerzos y sacrificios pretende exigir Feijóo a la ciudadanía, como ha anunciado que hará, pero sus palabras y las de sus portavoces, unidas a las propuestas de Vox, dejan entrever un proyecto político que amenaza con demoler el actual sistema público de pensiones y el Estado del bienestar que tanto nos ha costado construir.
'El Sótano Club': el programa del que todos hablan y casi nadie ve
El Sótano Club se ha convertido en uno de los programas que más
comentarios genera en las redes sociales y en determinados círculos
televisivos. Una notoriedad que contrasta con sus discretos resultados de
audiencia. El espacio de Ten comenzó sus emisiones el pasado abril con un 0,9 %
de cuota de pantalla y 69.000 espectadores, pero pronto descendió hasta
registros que rondaban el 0,4 % y el 0,5 %. En septiembre experimentó una
ligera recuperación, con jornadas próximas al 1 %, aunque sin abandonar su
condición de programa minoritario. Paradójicamente, su repercusión mediática
parece multiplicar varias veces su audiencia real.
![]() |
| El Sótano Club / Foto: Ten |
La principal apuesta del formato ha sido Alba
Carrillo, rodeada de un heterogéneo grupo de colaboradores entre los que
figuran Marta Riesco, Alberto Guzmán, Jorge Yorya, Iggy Rubín, Samantha Hudson
y Anna Gurguí. Una combinación de periodistas, comunicadores y personajes
mediáticos que ha convertido el plató en un escenario propicio para las
controversias. Tanto Marta Riesco como Alberto Guzmán han asumido
ocasionalmente la presentación del programa, sustituyendo a Carrillo durante
sus ausencias.
Pero lo sucedido el jueves 15 de octubre superó
cualquier polémica anterior. Mientras los colaboradores comentaban una
información relacionada con Shakira, Alba Carrillo abandonó inesperadamente el
plató, visiblemente afectada y entre lágrimas. Sus compañeros quedaron
desconcertados. Jorge Yorya intentó justificar la ausencia alegando que la
presentadora se encontraba indispuesta y Alberto Guzmán terminó haciéndose
cargo de la conducción del espacio.
Poco después, Carrillo comparecía en la
presentación de La Séptima, una nueva cadena televisiva en la que trabajará a
partir de noviembre. Allí anunció su decisión de abandonar El Sótano Club,
argumentando que inicialmente había pensado compaginar ambos proyectos, pero
que finalmente prefería concentrarse en uno solo.
La explicación, sin embargo, no despejó las
incógnitas. Al día siguiente, Carrillo realizó una intervención en Instagram en
la que aseguró que llevaba semanas informando a los responsables del programa
de sus intenciones y que tenía previsto despedirse de los espectadores el
viernes. Según su versión, fue la cadena quien decidió suspender aquella
emisión.
También abordó sus relaciones con los compañeros.
Reconoció haber bloqueado a Marta Riesco y manifestó que no deseaba mantener
trato con ella, vinculando su distanciamiento a cuestiones personales
relacionadas con Rocío Carrasco. Por el contrario, negó cualquier
enfrentamiento con Alberto Guzmán, al que presentó como una persona de su
máxima confianza y con quien pretende contar en su próxima aventura televisiva.
Pero Marta Riesco ofreció una versión radicalmente
distinta. Primero aseguró públicamente que nada de lo contado por Alba era
cierto. Posteriormente, en Directamente Kiko, el programa que Kiko
Hernández presenta en YouTube, explicó que había luchado mucho por conseguir un
puesto de trabajo en televisión y que, precisamente por prudencia y por
preservar su situación profesional, prefería no pronunciarse sobre lo ocurrido.
Se limitó a reiterar que Alba Carrillo no estaba diciendo la verdad y a señalar
que sus compañeros del programa estaban con ella.
Una declaración significativa, no tanto por lo que
cuenta como por lo que deliberadamente calla. Riesco sostiene que existe otra
versión de los hechos, pero evita desarrollarla. Su silencio, justificado por
razones profesionales, deja abiertas numerosas preguntas.
También Alberto Guzmán intervino en Directamente
Kiko, ofreciendo una reflexión que parece apuntar a la forma en que se
gestionó la crisis. Aseguró que, ante determinadas situaciones problemáticas,
es necesario mantener el temple y que, en esta ocasión, ese temple había
faltado. Reconoció haber hablado con Alba Carrillo, que le había trasladado, según él, tanto
cuestiones en las que coincidía como otras en las que discrepaba.
Guzmán aportó además un detalle que matiza las
explicaciones de la presentadora: confirmó que Alba lo había bloqueado
inicialmente en Instagram, aunque posteriormente lo desbloqueó. Un episodio que
contrasta con la imagen de absoluta normalidad que Carrillo había trasladado
sobre su relación con él.
Anna Gurguí tampoco ha permanecido al margen de la
polémica. A través de su cuenta de X, ha salido públicamente en defensa de
Marta Riesco, considerando injustas las acusaciones dirigidas contra ella. La
ha definido como una de las mejores compañeras que ha tenido, además de una
gran profesional, luchadora e incansable. Gurguí ha lamentado que en numerosas
ocasiones se haya intentado desacreditar a Riesco por su pasado, convirtiéndola
en un blanco fácil. Un respaldo público que cobra especial relevancia después
de que la propia Marta asegurase que sus compañeros estaban de su parte. La
intervención de Gurguí pone de manifiesto que la controversia ha trascendido el
enfrentamiento entre la presentadora y la periodista, aunque sigue sin aclarar
qué sucedió realmente entre bastidores.
Mientras tanto, el futuro inmediato de El
Sótano Club permanece rodeado de incertidumbre. Ten suspendió la emisión
del viernes 16 de octubre, anunciando cambios en el programa y prometiendo su
regreso el lunes 19. Sin embargo, no aclaró quién se pondrá al frente del
espacio ni qué modificaciones pretende introducir.
Tanto Marta Riesco como Alberto Guzmán han
asegurado en Directamente Kiko que el lunes estarán en el plató de Ten,
aunque desconocen quién asumirá la presentación. Una circunstancia
especialmente llamativa porque ambos han desempeñado anteriormente esa función.
Ni siquiera quienes deben participar en el programa parecen conocer cómo será
su regreso.
Y aquí reside la gran paradoja de esta historia.
Después de tantas declaraciones, explicaciones, reproches y desmentidos,
seguimos sin saber qué ocurrió realmente aquel jueves. ¿Por qué abandonó Alba
Carrillo el plató llorando? ¿Qué desencadenó su reacción? ¿Por qué Marta Riesco
sostiene que la presentadora falta a la verdad? ¿A qué se refiere Alberto
Guzmán cuando habla de la falta de temple? ¿Qué ocurrió entre los integrantes
del equipo? ¿Y por qué Ten decidió suspender la emisión del viernes?
Las preguntas son muchas y las respuestas, escasas. Sabemos que Alba Carrillo se marcha, que Marta Riesco cuestiona su versión, que Alberto Guzmán reconoce discrepancias con ella y que la cadena prepara cambios cuya naturaleza todavía desconocemos. Pero los puntos oscuros de esta historia siguen siendo muchos más que los claros.








