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Vergüenza ajena

José María Martín
Subdelegado del Gobierno en Almería
Secretario General del PSOE de Almería

Las obras de la plataforma de alta velocidad en la provincia de Almería se encuentran ya en su fase final, con un grado de ejecución cercano al 90%. Como todo el mundo puede entender, esta realidad no habría sido posible si el Gobierno de Pedro Sánchez y quien ha sido vicepresidenta y ministra de Hacienda, María Jesús Montero, no hubiesen priorizado las inversiones en esta infraestructura ferroviaria tras dos legislaturas en las que el Partido Popular no puso ni un solo ladrillo ni invirtió un solo euro, salvo para tapiar los túneles de Sorbas construidos en la etapa del presidente Zapatero. 

Por eso llama tanto la atención que ahora el Partido Popular hable del AVE en los términos en los que lo hace y con las exigencias que plantea, cuando ni siquiera alzó la voz en aquellos tristes años de los gobiernos de Rajoy para Almería, en los que los ejercicios de trilerismo político estaban a la orden del día. Que si las tortugas, que si tramos terminados en mitad de la nada, que si Juan, que si Pepe… 

El caso es que la retahíla de excusas para no continuar las obras que había dejado en ejecución el Gobierno socialista, impulsadas desde el Ministerio de Fomento por el almeriense Jesús Miranda Hita, parecía no tener fin. Que Feijóo o Moreno Bonilla vengan ahora a hablar del AVE en Almería en plena campaña electoral provoca un estupor que roza la vergüenza ajena. 

Hay que tener muy poca memoria para olvidar el daño que causó a esta provincia la paralización de las obras por parte del PP y presentarse ahora como garantes de su puesta en marcha. Porque, si hubiesen hecho su trabajo y no se hubieran dedicado a engañar a los almerienses, el AVE ya estaría circulando por el Corredor Mediterráneo. 

Puestos a decir algo, podrían haber pedido perdón en lugar de hacer el ridículo de esa manera. En la actualidad, los 17 tramos en los que están divididas las obras están finalizados o en construcción, y se avanza en el despliegue de vías, equipos y sistemas que se tenderán sobre la plataforma. Estos avances consolidan el objetivo de que Almería cuente con alta velocidad al finalizar la legislatura. 

La línea ferroviaria entre Almería y Murcia, de 200 kilómetros de longitud, cuenta con una inversión de 3.600 millones de euros. Existen pocos proyectos en España, no solo en el ámbito del transporte, sino en general, que hayan recibido en estos últimos años tanto impulso económico y político del Gobierno de España como este.

Las incoherencias de Makoke en '¡De Viernes!'

Nuria Torrente
@opinionalmeria

La última intervención televisiva de Makoke en ¡De Viernes! deja más preguntas que respuestas y, sobre todo, evidencia un cambio significativo en el tono de su discurso. Apenas una semana después de sus contundentes declaraciones, la colaboradora ha optado por rebajar el nivel de sus acusaciones, coincidiendo con el anuncio de Kiko Matamoros de emprender acciones judiciales. Una rectificación que, aunque no explícita, resulta difícil no interpretar como una estrategia para evitar consecuencias legales.

Makoke, en '¡De Viernes!' / Telecinco

Este giro plantea dudas sobre la solidez de las afirmaciones vertidas anteriormente. Cuando una figura pública modula su relato en función de posibles repercusiones judiciales, el espectador no solo percibe cautela, sino también cierta fragilidad en la firmeza de lo defendido previamente.

Pero más allá de este evidente repliegue, lo verdaderamente llamativo de la intervención de Makoke fueron las contradicciones en las que incurrió al abordar la situación de su actual pareja. En su discurso, apeló insistentemente a la presunción de inocencia de su prometido, acusado de malos tratos por su exmujer. Una postura legítima en cualquier Estado de derecho, pero que contrasta de forma notable con su actitud en casos mediáticos anteriores.

Resulta inevitable recordar cómo Makoke se posicionó en su momento ante testimonios como los de Rocío Carrasco o Mar Flores. En aquellas ocasiones, la empatía brilló por su ausencia y su discurso se alineó más con la duda o el cuestionamiento que con la comprensión hacia las denunciantes. Sin embargo, ahora adopta una postura diametralmente opuesta, reclamando prudencia, respeto y garantías para su pareja.

Esta dualidad no solo evidencia una falta de coherencia discursiva, sino que también reabre el debate sobre el uso interesado de principios fundamentales como la presunción de inocencia. Defenderla selectivamente, en función de los vínculos personales, debilita su valor y transmite un mensaje preocupante a la opinión pública.

La voz incombustible de Rocío Jurado resuena en Zaragoza

Alba Haro
@opinionalmeria

La voz de Rocío Jurado no se apaga. Sigue viva, vibrante y llena de duende en cada acorde, en cada escenario y en cada artista que se atreve a rendirle tributo con el respeto y la pasión que merece. Ayer viernes, el Teatro de las Esquinas de Zaragoza se convirtió en un templo de emoción y recuerdo para homenajear a una de las figuras más grandes de la música española de todos los tiempos.

Un homenaje a La Más Grande

Bajo el título “Señora. El Homenaje a Rocío Jurado”, el espectáculo recorrió el legado de “La más grande” en un viaje musical y emocional que hizo vibrar al público presente. Temas eternos como “Señora”, “Como una ola”, “Punto de partida” o “Ese hombre” sonaron con toda su fuerza, permitiendo a los asistentes revivir no solo sus canciones, sino también la historia, el carácter arrollador y esa forma única e irrepetible de pisar el escenario que convirtió a Rocío en un icono indiscutible.

La interpretación corrió a cargo de la cantante Estefanía Hidalgo (Fany Hidalgo), cuya potente voz y magnética presencia escénica evocaron con respeto, fidelidad y emoción la figura de la chipionera. Acompañada por una banda especialmente sensitiva, Hidalgo consiguió transmitir la fuerza, la elegancia, la rebeldía y el empoderamiento que siempre caracterizaron a Rocío Jurado. “Si ya conocías a Rocío Jurado este homenaje invita a recordarla. Y, si no, es la oportunidad perfecta para descubrir por qué sigue siendo, décadas después, la más grande”, señalaban desde la producción.

El espectáculo, producido por El Señor Guindilla Récords, fue un trabajo hecho con rigor, mimo y profunda admiración. Más de dos horas de música (aproximadamente 1,5 horas de show) en las que se repasó la meteórica carrera de la artista, que vendió más de 25 millones de discos, obtuvo 63 discos de platino y 150 de oro, y dejó una huella imborrable en la copla, el pop y la balada española.

Una artista universal desde Chipiona al mundo

Rocío Jurado nació en Chipiona (Cádiz) y se convirtió en un orgullo andaluz y español. Su voz rotunda, su temperamento y su capacidad para llegar al alma del público la hicieron única. En Almería, como en toda Andalucía, su figura sigue siendo recordada con especial cariño: en peñas, ferias y radios locales, sus canciones siguen sonando como himnos de vida, amor y superación.

Este tributo en Zaragoza demuestra que, veinte años después de su marcha, Rocío sigue más viva que nunca. Homenajes como “Señora” no solo mantienen su memoria, sino que la acercan a nuevas generaciones que descubren en su repertorio la grandeza de una artista que rompió barreras y llenó estadios.

Desde Zaragoza, con el eco todavía reciente de “Señora…” retumbando en las paredes del Teatro de las Esquinas, solo queda agradecer a Estefanía Hidalgo y al equipo del espectáculo por haber devuelto, aunque sea por una noche, a “La más grande” al lugar que nunca debió abandonar: los escenarios.

Manca finezza

Ignacio Ortega
@opinionalmeria

Dicen que Giulio Andreotti se marchó de España con una frase breve como un veredicto: “manca finezza”. Falta finura. Y uno imagina a Felipe González acompañándolo por los pasillos largos de una democracia recién estrenada, enseñándole las costuras aún visibles del traje, orgulloso de la hechura y, a la vez, consciente de los hilos sueltos que todavía colgaban.

España era entonces un país que aprendía a pronunciarse a sí mismo. Había una prisa noble por ser moderno y parecer Europa. Pero en esa prisa se confundió velocidad con consolidación, como si bastara llegar para haber llegado bien. En esa aceleración no solo se perdía el matiz, sino el tiempo necesario para que las decisiones adquirieran forma y no solo dirección. La política como oficio de orfebres y no como herrería. Ahí, en ese filo, cabe la frase de Andreotti.

González, que entendió como pocos el poder de la palabra, eligió la eficacia frente al arabesco y entendió que gobernar era avanzar, cerrar acuerdos y domar inercias. Y lo hizo. Pero también dejó al final de su mayoría absoluta escenas concretas -la gestión del desgaste político, la acumulación de sombras que nunca terminaron de aclararse- episodios donde el fondo avanzó más rápido que la forma, sin tiempo para sedimentar del todo las consecuencias. Y la “finezza” -esa delicadeza que no es debilidad, sino precisión- quedó arrinconada, como un lujo inapropiado.

Es precisamente esa ausencia de finura la que hoy asoma en los aspavientos de González hacia la actual dirección de su partido, el PSOE. No tanto por lo que dice, sino por el modo en que lo expresa: entrevistas donde la discrepancia se convierte en descalificación o silencios que pesan más que los argumentos. No es solo un problema de estilo, sino de efecto político en la cohesión interna de un espacio ya tensionado.

Resulta paradójico que quien exigió lealtad de hierro hoy la dispense con cuentagotas, olvidando que el líder del PSOE, Pedro Sánchez, encarna la legitimidad de las siglas que él mismo ayudó a levantar. No hay “finezza” en el desdén público hacia su sucesor cuando ese gesto, más que corregir el rumbo, contribuye a erosionarlo desde dentro.

Y son dolorosas sus últimas advertencias. Anunciar una abstención en las próximas generales como “forma política de oposición” no es una lección de Estado ni de partido, sino un despropósito. Supone intervenir en el equilibrio político desde fuera del terreno de juego, sin asumir el coste directo de ese movimiento. Y así, Felipe no solo falta a la cortesía debida a su secretario general, sino que se desliza hacia un papel más ruidoso que influyente.

Ahí queda la frase, como quedan las buenas frases: suspendida en el aire de una época, esperando a que Felipe la escuche de verdad. Y quizá su vigencia consista precisamente en eso: en recordarnos que la política no se mide solo por lo que consigue, sino por el modo en que lo deja todo colocado cuando abandona la escena.

Como un despacho apagado a última hora, con los papeles aún abiertos sobre la mesa, la luz encendida en una sala vacía y la sensación de que alguien acaba de salir sin cerrar del todo la puerta.

Y cuando la recuerdo, ya no habla ni de entonces ni de ahora. Habla de un modo de hacer política que decide, en silencio, si una democracia es solo eficaz… o también digna de ser recordada.

Manos de mujer

Fátima Herrera
Portavoz del PSOE en el Ayuntamiento de Almería

Las manos de las mujeres almerienses son el motor invisible de nuestra tierra. Manos curtidas en los almacenes de manipulado de frutas y hortalizas, manos de las trabajadoras del servicio de Ayuda a Domicilio y las manos anónimas que cuidan a mayores y dependientes en su propio hogar, a la espera de un apoyo institucional de la Junta de Andalucía y del Ayuntamiento que nunca llega. Sin ellas, Almería se detiene. 

No es casual que las primeras citas de María Jesús Montero como candidata socialista a la Presidencia de la Junta en nuestra provincia hayan sido con ellas para conocer de primera mano su dura realidad. Las mujeres del manipulado reclaman condiciones laborales dignas, jornadas que no superen las 40 horas, sueldos por encima del salario mínimo y el fin de los avisos la noche de antes, una práctica abusiva que les impide conciliar. 

No deja de sorprender la nula empatía de los dirigentes del PP, empezando por su candidato a la Junta, Moreno Bonilla, hacia una realidad que duele solo de oírla. Y ponerse de perfil no es la solución. Como también sucede con las profesionales de Ayuda a Domicilio, que llevan demasiado tiempo reclamando mejoras laborales. 

Y eso, por no hablar de quienes cuidan en casa a sus familiares, la mayoría mujeres, que en muchos casos se ven obligadas a dejar sus trabajos para hacerse cargo de un padre o de una madre enfermos. Es trágico e inhumano que, en demasiadas ocasiones, cuando por fin se concede el recurso, el familiar ya haya fallecido. 

En todas estas historias personales atravesadas por la injusticia hay un denominador común: el hecho de ser mujer y el abandono de las políticas sociales desde que el PP de Moreno Bonilla gobierna Andalucía. Frente a ello, el inquebrantable compromiso de María Jesús Montero de apoyarlas en sus reivindicaciones laborales y acabar con las listas de espera de la Dependencia: ya es hora de cuidar a quienes nos cuidan y garantizar que esas “manos de mujer” tengan los derechos que merecen.