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In memoriam: Pepe Vidaña, exfutbolista almeriense del Real Murcia


Juan Folío
@opinionalmeria

José Sánchez Vidaña, conocido futbolísticamente como Pepe Vidaña, uno de los jugadores más importantes de la historia del fútbol almeriense, ha fallecido a los 63 años de edad víctima de un cáncer. Natural de Padules, estaba afincado en Murcia. Fue jugador durante quince temporadas y también técnico del primer equipo murciano. Ha jugado siempre de defensa central. Llegó al equipo murciano, cuando aún era un juvenil, con Ricardo Martínez en la gerencia, y ascendió a la primera plantilla en la temporada 1975-76.

Pepe Vidaña, en un encuentro entre el Real Murcia y el Barcelona, capitaneado por Schuster

Dioni García, en La Opinión de Murcia, tiene un excelente recuerdo del jugador almeriense: "Se convirtió por méritos propios en una leyenda del club grana al haber sido el capitán del equipo durante diez años y ser, además, el futbolista que más partidos ha disputado con el Murcia en sus más de cien años de historia. Lo hizo en 358 encuentros oficiales y cerca de 32.000 minutos, incluyendo cinco temporadas en la mejor época hasta el momento del conjunto murcianista en Primera División (varios años entre 1980 y 1988).
Su pasión por el fútbol comenzó cuando era sólo un niño y ya pateaba el balón junto a sus compañeros de colegio en su localidad natal, Padules
Su pasión por el fútbol comenzó cuando era sólo un niño y ya pateaba el balón junto a sus compañeros de colegio en su localidad natal, Padules. Aunque fue con 16 años cuando comenzó a pensar en dedicarse en serio a este deporte y decidió hacer una prueba en Murcia. Así, de la mano de su mentor, José Víctor Rodríguez, llegó al equipo juvenil del club grana en la campaña 1972-7373 tras pasar con éxito una prueba en la que formó parte del Vistabella que se enfrentó a la selección juvenil murciana en la que militaba José Antonio Camacho.

Su desparpajo y buenas maneras en ese partido, pese a que actuó de extremo izquierda, y su posición natural es la de defensa central, hicieron que Rodríguez viera su auténtico potencial futbolístico y lo fichase para los juveniles granas. Llegaría para quedarse en el Real Murcia.

Pepe Vidaña (Real Murcia)

Sus éxitos comenzaron muy pronto y ya en la temporada 1974-1975 fue subcampeón de España con el equipo juvenil del Murcia, con el que disputó la final del Campeonato de España ante el Barcelona en el Vicente Calderón.

En 1975 subió al primer equipo grana, que acababa de descender de Primera, y pronto se hizo con un puesto en el equipo titular. Recibió la noticia de su ascenso a la primera plantilla de la mano de José Víctor cuando estaba convaleciente de una lesión en el hospital. Tras varias temporadas en Segunda y ya asentado en el equipo murcianista, la temporada 1979-1980 fue muy especial para Vidaña, ya que el equipo conseguiría un meritorio ascenso a Primera.

En la campaña 1980-1981, el central se estrenó en la máxima categoría del fútbol nacional, aunque fue un momento agridulce para él, pues sólo pudo disputar los 12 primeros encuentros, tras los que sufrió una grave lesión de rodilla, que le obligó a perderse el resto de la campaña y que le marcaría en su futuro deportivo.

Después de un nuevo descenso del Murcia, que certificaba su papel de equipo 'ascensor', pasaría dos años de nuevo en Segunda. Sus buenas actuaciones en el conjunto grana en la temporada 1982-1983 fueron uno de los motivos que llevaron al Murcia a lograr de nuevo el ascenso, que coincidió con las que pueden ser calificadas como las dos mejores campañas de Vidaña en el Murcia, 1983/84 y 1984/85, jugando 33 y 32 partidos, respectivamente, y compartiendo vestuario en Primera con jugadores de la talla de Núñez, Guina, Figueroa, quien falleció hace unas semanas, Moyano, Del Barrio o Cervantes.

Con un nuevo descenso en la campaña 84/85 y tras un efímero paso por Segunda, Vidaña jugaría sus dos últimas campañas como grana (86/87 y 87/88). En esta última temporada, la lesión de rodilla que sufría desde ocho años antes le obligó a retirarse del fútbol con sólo 32 años.

Pese a su prematura retirada, la vida de Vidaña siguió muy vinculada al mundo del fútbol en Murcia, donde se instaló definitivamente junto a su familia, ya que fue entrenador de la selección murciana juvenil entre 1990 y 1992, a la que hizo subcampeona de España en este último año.

Además dirigió al Cieza, al que ascendió a Segunda B, al Murcia B y al Real Murcia, en Segunda B".

Biografía

José Sánchez Vidaña, más conocido como Pepe Vidaña (Padules, Almería, 3 de diciembre de 1956 -Murcia, 2 de julio de 2020), fue un futbolista y entrenador español. Jugó quince temporadas en el Real Murcia, llegando a jugar en Primera División.

Jugó en la posición de defensa central y destacó por el manejo de la pierna izquierda, la capacidad de anticipación, el control de la línea defensiva y por el dominio del juego aéreo.

Su carrera como jugador estuvo ligada casi por completo al Real Murcia, puesto que, con excepción del año que jugó cedido en el Girona debido a que tenía que cumplir con el servicio militar, fue el único club donde jugó como profesional. Fue el capitán del equipo durante diez años y tiene, además, el récord de ser el futbolista que más partidos ha disputado con el Real Murcia a lo largo de su historia.

Gracias a la intervención de José Víctor Rodríguez, llegó al equipo juvenil de Murcia, con el que disputó la final del Campeonato de España de Juveniles en la temporada 1974/75. En 1975 dio el salto al primer equipo, que acababa de descender de Primera. Compitiendo con otros centrales históricos del club como Herrero o Pazos, logró ganar la titularidad.

En la temporada 1976/77 fue convocado para jugar con la selección sub-21. Equipos como el Espanyol, Zaragoza, Valencia y Betis intentaron su fichaje, pero no llegó a materializarse. Permaneció un total de quince temporadas en el Real Murcia, en las cuales consiguió tres ascensos a Primera División, categoría en la que jugó cinco temporadas, disputó 95 partidos y marcó un gol.

Una grave lesión en la rodilla le obligó a retirarse cuando el club jugaba en Primera División. Su retirada no estuvo exenta de polémica, puesto que la prensa deportiva murciana criticó duramente el trato que los dirigentes de la entidad grana dieron al jugador, al que no hicieron ningún acto de homenaje.

Cajamar abre oficina en Mutxamel y cierra en Santa Magdalena


Tania Artajo
@opinionalmeria

➤➤Cajamar Caja Rural continúa en el proceso de optimización de su red de oficinas, es decir, cerrando las que no son rentables, y abriendo en las zonas donde las expectativas de negocio son esperanzadoras. Esta misma semana la coopetariva de crédito almeriense ha abierto una nueva oficina en la Comunidad Valenciana y ha cerrado otra.

Nueva oficina de Mutxamel

La nueva oficina de Mutxamel (Alicante) está ubicada en la calle Francisco Martínez Ots, nº 1. Su director es Rubén Leal Mirete, y su actividad estará orientada a atender las necesidades de financiación, ahorro e inversión de pymes, autónomos, cooperativas y particulares con especial atención al sector agroalimentario, los comercios y la economía familiar. Esta nueva oficina se convierte en la número 83 del Grupo Cooperativo Cajamar en la provincia de Alicante. El acto de inauguración ha contado con la presencia del director territorial de Cajamar en Alicante, Manuel Nieto, y el director de Zona, David Marcos.

Mientras tantto, Santa Magdalena (Castellón) ha vistó cómo Cajamar, la única entidad bancaria que prestaba servicio en la localidad, ha cerrado sus puertas, dejando a los vecinos sin sucursales bancarias. Últimamente la apertura era de dos días a la semana. Cajamar ha dejado operativo el cajero, por ahora.

Sergio Bou, alcalde de Santa Magdalena, ha lamentado que “se haya dejado a los vecinos sin este servicio, lo que para nosotros es una falta de respeto, ya que somos una población con mucha gente mayor, que ahora se tendrá que desplazar hasta Alcalá para realizar la mayoría de los trámites, con la dificultad de movilidad que ello, en algunos casos, conlleva”.

También, hace unos días Unicaja ha cerrado la única oficina bancaria que había en la localidad de Padules (Almería).

Croquetas de Padules para toda España

Antonio Fernández
Periodista

La empresa Sabores Abad, S. L., que tiene su centro de producción en la localidad de Padules, se abre camino en los mercados nacionales con una de sus especialidades, las croquetas, un producto que ya representa más del 50 por ciento de su facturación total. Cada mes salen de la cocina de Antonio Abad en torno a los 9.000 kilos de croquetas de diferentes sabores, cerca de medio millón de unidades,  que además de tener una amplia clientela en Almería ya ha saltado a los mercados nacionales, entre ellos los de Madrid, Sevilla, Córdoba, Málaga, Cádiz,  Ceuta o Fuerteventura.

Antonio Abad ante las puertas de su restaurante

El propietario de la empresa asegura que lo que empezó como uno más de los platos precocinados que elabora se ha convertido en una auténtica revolución en los últimos años, hasta convertirse en su producto estrella, incluso por encima de los productos de V Gama que elabora, listos para comer. No hay más secreto que una cuidada elaboración y la paulatina incorporación de especialidades. A las croquetas clásicas de jamón o de pollo ha ido sumando un completo muestrario compuesto por hasta veinte clases diferentes.

Son croquetas que sorprenden por su variedad, con especialidades nuevas como las croquetas de codillo con compota de manzana o las de algas marinas. Las de algas son la última incorporación. Antonio Abad cuenta que nacieron a petición de un buen cliente de la empresa en Cádiz, dedicado a su vez a la producción de algas. Según el dueño de Sabores Abad, “nos pareció un poco raro pero el resultado es sorprendente”.

Abad sostiene que no hay más secreto para explicar el éxito de sus croquetas que una elaboración plenamente artesanal, la utilización de productos tradicionales de alta calidad y no utilizar sustancias añadidas, ni conservantes ni colorantes ni potenciadores de sabores. A su juicio en este mercado “la calidad es lo que más se aprecia y los sabores auténticos”.

Sabores Abad nació en el año 2010 como un proyecto para dar salida a los platos que desde mucho tiempo antes se cocinaban en el Restaurante Abad, de Padules. La idea era la de elaborar esos platos para venderlos a los consumidores en cualquier parte de la provincia o del país. Es un proyecto de V Gama, es decir, de aquellos platos ya cocinados que sólo hay que calentar y comer. Las croquetas sin embargo son de IV Gama, ya que se comercializan elaboradas y preparadas para freír en cada domicilio. Ambas gamas han supuesto toda una revolución para la empresa padulense.

La mayor parte de la producción de la empresa se destina al canal de la hostelería. Codillos, chuletillas de cordero, platos de cuchara como los populares potajes de hinojos, los cocidos o las lentejas, pescados como el lenguado o la merluza, gazpachos, ajoblanco y una larga lista de especialidades, constituyen la base de la producción junto con las tapas que se sirven a los bares a través de Mediterránea de Alimentación, que se encarga de la distribución.

Antonio Abad señala que el verano es un buen momento para las ventas “porque con la llegada del turismo la demanda de platos almerienses es cada vez más fuerte”.

Una supuesta inspección de Trabajo deja sin servicio los puestos de las fiestas de Padules

Juan Folío
La Opinión de Almería

Dícese que la economía sumergida española supone en torno al 20 por ciento del PIB nacional. Comentase también que los seis millones de parados quedarían reducidos a menos de cuatro si estuvieran dados de alta muchos trabajadores que rezan como parados cuando en realidad trabajan. El presidente de la patronal almeriense, José Cano, llegó un día a cuantificar la economía sumergida almeriense en el 30 por ciento de la producción provincial.

¿Qué hay de verdad y de mentira en estas cifras? Economía sumergida, haberla, hayla. Desempleados oficiales trabajando, haberlos, haylos. ¿Pero a qué niveles, en qué porcentajes? He ahí la cuestión.

En las pasadas fiestas de Padules ocurrió un hecho curioso que el periodista José Francisco Tejada cuenta en su periódico digital, www.almeria360.com. Si lo que pasó en las fiestas de Padules fuera extrapolable al resto de la actividad económica nacional o provincial, entonces, sí, entonces sí tendríamos un problema de considerables dimensiones. Dejemos que sea el propio periodista quien nos cuente lo que pasó en Padules porque, además, lo cuenta muy bien. Ésta es la reproducción del artículo:

Padules en pánico

La Alpujarra está llena de historias increíbles, misterios por resolver, gestas por escribir y héroes anónimos que se trasladan de un lado a otro arrastrando su apasionante historia con la naturalidad del que conduce una mascota por cualquier paseo marítimo. Uno se entrega al relato de estos enigmas y no se da cuenta de que siguen pasando, a veces, delante de nuestros ojos sin que nos percatemos.

Uno de estos misterios ha ocurrido este pasado fin de semana en Padules durante la celebración de sus fiestas en honor a Santa María la Mayor. El sábado y ante el asombro de lugareños, veraneantes y visitantes de otros municipios cercanos, pasó algo extraño, de difícil explicación. Un hecho que ya corre de boca en boca entre habitantes y moradores de la Alpujarra y que he atrapado casi por casualidad.

Fiestas de Padules
Los hechos sucedieron el sábado por la noche en plenas fiestas patronales. De repente, como preso de una orden hipnótica, el personal de las casetas, bares, lugares de recreo dejó de funcionar a pleno rendimiento… Como si de pronto, lo que marchaba rápido, a tiempo, con agilidad propia de una barra andaluza, se volviese lento, interminable, torpe.

De la cocina ya no salían tapas, la cerveza no llegaba a las mesas, y los comensales se desesperaban buscando algún camarero. Algunos establecimientos, ante tal caos, llegaron a cerrar.

Nadie entendía muy bien qué estaba pasando, por qué razón lo que iba bien dejó de funcionar. Hay quien asegura que desaparecieron algunos camareros como si se los hubiese tragado la tierra. Hay quien jura que había gente escondida en algunos establecimientos cerrados al público. Muchas casetas se volvieron sevillanas y, todos, de pronto se convirtieron en familiares de una fiesta privada.

El pánico se apoderó de muchos que llegaron a sospechar de algo relacionado con la comida. A tanto llegó la historia que hubo que levantar el bulo de que se trataba de una estampida empresarial ante la llegada de la inspección de trabajo que iba a revisar todos los establecimientos y los contratos del personal de barra y cocina. Un bulo retorcido que calmó a gran parte de los vecinos aunque pocos dieron crédito a esta historia.

Pensar que Hacienda intenta acabar con la economía sumergida haciendo una redada en Padules, pueblo de menos de 500 habitantes, en sus fiestas patronales es una barbaridad tan descabellada como la historia de los camareros comidos por los zombies… o igual.