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Pedro Sánchez los quiere maduros… y maduras


Emilio Ruiz

➤➤Pedro Sánchez, nuestro presidente del Gobierno, es un hombre joven. Tiene 46 años. Sin embargo, pese a su juventud, no es la persona de menos edad que ha accedido al cargo desde la reinstauración de la democracia. Ni mucho menos. Felipe González (40), José María Aznar (43) y José Luis Rodríguez Zapatero (43) y Adolfo Suárez (44) fueron presidentes más jóvenes que él. Leopoldo Calvo Sotelo tenía 55 años cuando accedió a la presidencia del Gobierno en aquellos tiempos de imborrable recuerdo, Tejero incluido. La persona que ha estrenado el cargo con mayor edad ha sido Mariano Rajoy, que tenía 56 años cuando, en 2011, descabalgó a los socialistas del poder.

Manuel de la Fuente (65 años), Consuelo Rumí (60) y Fernando Martínez (69)

A la hora de elegir miembros de su Gobierno, tampoco Pedro Sánchez se ha dejado arrastrar por la ‘excelencia’ de la juventud. Ha formado uno de los Gobiernos más veteranos de la reciente democracia. La media de edad de su gabinete ronda los 55 años. No alterna jóvenes y maduros. Más bien alterna maduros y mayores.  Algunos ‘miembros y miembras’ del ‘consejo de ministros y ministras’ superan la edad de jubilación, como Josep Borrell (71 años), Isabel Celaá (69) y Luis Planas (66). Son sesentones Margarita Robles (62) y Carmen Calvo (61) y superan el medio siglo de vida Jose Luis Ábalos (59), José Guirao (59), Magdalena Valerio (59), Dolores Delgado (56), Fernando Grande-Marlaska (56), Pedro Duque (55), María Jesús Montero (52) y Nadia Calviño (52). Ningún ministro o ministra tiene menos de 40 años. Los más jóvenes son maduritos… y maduritas: Carmen Montón (42), Reyes Maroto (44), Meritxell Batet (45) y Teresa Ribera (49). No hay treintañeros en el Gobierno.
Los jóvenes al poder… pero en otro momento. Es el momento de los maduros. De la gente con experiencia, digo, que esto no es Silicon Valley
Donde tampoco se les está dando mucha cancha a los jóvenes en el nuevo Gobierno es en los siguientes escalones de la Administración. Al menos en Almería se ha optado por la veteranía. Fernando Martínez, director general de la Memoria Histórica, tiene 69 años. Vamos, que podría ser un ‘jubilata’ de pleno derecho. Consuelo Rumí, nueva secretaria de Estado de Migraciones, está ya en la sesentena. Y Manuel de la Fuente, designado subdelegado del Gobierno, tiene 65 años. Hay quien dice que hay un cargo a punto de caer para otro veterano, José Antonio Amate Rodríguez (73 años), amigo personal del presidente; pero no, es una confusión: el cargo sería para su hijo José Antonio Amate Fortes, que formaría parte del grupo de los de la cuarentena. En definitiva, que los jóvenes al poder… pero en otro momento. Es el momento de los maduros. De la gente con experiencia, digo, que esto no es Silicon Valley. (Por cierto, yo también soy pedrista; nunca lo he sido, pero, si hay que serlo, se es, que diría José Mota. No sé por qué lo digo).

A Pérez Navas le crecen los enanos en el PSOE

Juan Torrijos
Periodista

Juan Carlos Pérez Navas ha conseguido, si se confirma lo manifestado por distintas voces del PSOE, cerrar su larga vida política tras una operación poco entendible y que no ha consolidado su posición dentro del partido. Si la amenaza de Sánchez Teruel se hace efectiva no tendrá cargo relevante en la ejecutiva y le será complicado volver al Senado. Si a ello unimos que el sector de Sánchez (a través de su compañera Consuelo Rumí) le está pidiendo que lo deje ya, complicado futuro político nacional tiene por delante el señor Pérez Navas.
No veo a Consuelo Rumí apoyando la candidatura de Pérez Navas para repetir como candidato dentro de año y medio
¿Seguirá en el Ayuntamiento de Almería? Las listas municipales de ciudades de más de un número de habitantes, si no han cambiado los estatutos del partido, están en manos de Ferraz. No veo a Consuelo apoyando la candidatura de Navas para repetir como candidato dentro de año y medio. Tampoco a Nono o Fernando Martínez firmando para que vuelva a Madrid. Si la única persona a la que beneficiaba su candidatura en las primarias, Sánchez Teruel, le deja tirado, como ha manifestado en La Voz de Almería, veo a Juan Carlos dirigiendo la residencia de tiempo libre. Tampoco es mal trabajo, oiga; cierto, tampoco es mal trabajo.

¿Lo van a dejar tirado Teruel, Adela, cuando gracias a su candidatura han conseguido una victoria clara en Almería? ¿No van a abrir alguna puerta giratoria para él? ¿Lo salvará Juan Cornejo? Yo entiendo que Teruel, dos días después de la victoria, intente desmarcarse de la candidatura de Pérez Navas. Lo contrario sería la clara demostración de que ha sido una jugada auspiciada con Sevilla contra la candidatura de los pedristas. ¿Lo seguirá haciendo en el futuro?
La esperanza política de Navas es que Juan Cornejo le reconozca lo que ha supuesto para el susanismo almeriense su candidatura, y buscarle una puerta giratoria
El congreso provincial socialista será un punto a partir del cual veremos lo que realmente ha ocurrido en las primarias, y en el que Juan Carlos ya no tendrá la preponderancia de que ha disfrutado durante las mismas. Y si sus apoyos políticos formaban parte de una tercera vía intencionada, no creo que se quieran quedar en tierra de nadie entre Susana y Pedro. Hace mucho frío sin tienda de campaña donde guarecerse, sin paraguas que les cubra ante la lluvia. Y en políticas las tormentas no tienen piedad. La esperanza política de Navas es que Juan Cornejo le reconozca lo que ha supuesto para el susanismo almeriense su candidatura, y buscarle para dentro de un año una puerta giratoria.

El momento político de Almería, partido a partido

Pedro Manuel de La Cruz
Director de La Voz de Almería

El bloqueo político nacional tiene sumidos en las expectativas de futuro a los partidos almerienses. Hasta la última semana de octubre nadie sabrá con certeza qué va a pasar, cómo va a pasar y a qué coste interno. Pero bajo esa aparente tranquilidad  forzada por las circunstancias de la política nacional, permanece silenciada la vida orgánica, más o menos compleja, de cada ambición en cada partido. Las líneas que siguen son un viaje al interior de PP, PSOE, Podemos y Ciudadanos en la provincia.

Partido a partido

El PP y la inquietud ante el futuro de Amat

El jueves 15 de septiembre fue un mal día para el PP. La noticia de la denuncia del fiscal a Gabriel Amat por presuntas ilegalidades ­­­en la adjudicación de cinco obras a empresas con las que su yerno mantiene una relación accionarial sorprendió tanto, que algunos de sus dirigentes no pudieron ir, durante aquellas horas, más allá del desconcierto. Solo conocían el titular y el desconocimiento del contenido de la decisión judicial sólo les provocaba confusión.  ¿Qué pasará ahora?, se preguntaban.

A Gabriel Amat sus adversarios políticos lo llevan cercando y acercando a los juzgados desde hace años. Su poder es inmenso; Roquetas, Diputación, presidencia del PP, vinculación personal estrecha con Rajoy y muy estrecha con Arenas, son monedas en las que la sumisión temerosa de sus compañeros es la cara y la persecución sin piedad de sus oponentes es la cruz. En política, quien llega a la cúspide se convierte en un blanco permanente asediado desde la meseta en la que apostan los que esperan con impaciencia el inicio de la escalada.

Pero en aquel atardecer lleno de interrogantes – algunos pensaron que el pacto con Ciudadanos le obligaba a dimitir, ignorando que entre una denuncia y una apertura de juicio oral hay un largo trecho de final incierto-, en aquellas horas de confusión, digo, también hubo políticos dentro del PP que compartieron, en ese rincón del alma en el que nadie (ni uno mismo a veces) entra, una sensación contradictoria en la que confluían la sorpresa inevitable de todos, el interés personal siempre disimulado de algunos y la satisfacción vengativa de otros.

El calendario acaba alcanzando a todos. Amat no es una excepción y desde que en diciembre pasado anunciara su posible adiós a la presidencia del partido, las expectativas de quienes aspiran, no sólo a sustituirle en el vértice de la pirámide, sino a ocupar las posiciones cercanas a la presidencia, comenzaron a excitarse.

La bicefalia Amat-Hernando (aquél en el partido; éste desde el poder que otorga ser portavoz nacional en el Congreso y sombra de Rajoy), les hace intocables. Tan distintos -y a veces tan distantes en las formas-, cada uno sabe hasta dónde puede llegar. Amat sabe situar a Hernando en la posición interna que, a nivel provincial, le corresponde; Hernando es un experto en guardar las formas orgánicas y sitúa al primero en el lugar que le corresponde sin matizar en público sus decisiones. Ninguno pisa las parcelas- tan diferentes, tan alejadas- del otro. La cohabitación es, hasta ahora, perfecta. Otra cosa será cuando Amat decida dar paso a su sucesor. Quien le sustituya será una persona de su absoluta confianza, pero, a la vez, deberá contar también con el respaldo tácito de Hernando.

El diputado almeriense tendrá, en o ante el futuro gobierno, la obligación de ser el puente que reduzca la amplísima distancia que siempre y en todas las legislaturas ha separado los intereses de la provincia con las decisiones del Consejo de Ministros y esa posición privilegiada obliga a la sintonía entre quienes dirigen la política interna del partido y quien está obligado a defender intereses almerienses en Madrid. Hernando tendrá voto y capacidad de veto.

Nadie en el PP se mueve -conocen a Amat y saben que el primero que lo haga se queda varado en el camino-, pero todos especulan cuándo se producirá el cambio y con quién deben aliarse para llegar bien situados a ese momento.

El PSOE, entre costuras

La vida interna de los socialistas es un bucle tan dominado por la melancolía que cualquier iniciativa de cambio está condenada al fracaso. Desde los 80 en el PSOE habita el machadiano “hoy es siempre todavía”. Almería es la única provincia española en la que el guerrismo (o los restos de lo que queda de aquella concepción de partido) no ha naufragado. Da igual que quien esté al frente sea Martín Soler o Sánchez Teruel o cualquier otro que pueda llegar a liderarlo en el futuro. La Numancia capitalina se cree obligada a guardar las tablas de la ley y cualquier innovación no controlada por ellos es una herejía a la que hay que combatir.

Bajo una tranquilidad aparente, hoy, como ayer y mañana (si Susana no lo remedia) continuará corriendo un río subterráneo en el que todos navegan con el ojo de la desconfianza puesto en el compañero y el cuchillo en los dientes.

Claro que de vez en cuando alguien saca la cabeza del agua y dice lo que piensa. Es lo que ha ocurrido con Consuelo Rumí esta semana. Después del fracaso sabatino del sanchismo, la ex dirigente de UGT, ex secretaria de Estado, ex diputada y ahora concejal respondió a una pregunta de Javier Romero en la SER que quien había roto el partido no podía ahora coserlo. La referencia a Susana no sorprendió en San Telmo- la conocemos demasiado para sorprendernos, dijeron- y en Almería todos miraron a Pérez Navas y a Fernando Martinez.

Uno de los que miró al portavoz municipal fue Simón Ruiz, redactor jefe de La Voz de Almería y responsable de la información política. Quería saber la opinión de los dos. De Pérez Navas porque es el portavoz del grupo municipal al que Rumí pertenece; de Fernando Martínez porque es el secretario general de la agrupación de la capital.

Han pasado cinco días -cinco- desde que se les pidió su opinión sobre ese ataque a Susana y su respuesta es el silencio sonoro de quién no se atreve a responder a una pregunta de impecable sencillez: ¿Comparte la opinión de Rumí sobre Díaz? Dice el dicho que “quien calla otorga”. Mantengamos la candidez de no deducir complicidades por tan elocuente ausencia de respuesta a llamadas telefónicas y whatsapps del responsable de la información política de este periódico, pero, a veces, un silencio llega a ser tan sonoro que encierra más contenido que mil palabras.

El desagarro en el que se debate el PSOE nacional relega estas cuestiones domésticas, pero en política nada se olvida y en el entorno de Susana hay gestos que no pasan desapercibidos. La costura es un oficio noble pero en el que nadie está libre de pincharse. Y hay pinchazos que matan.

Ciudadanos o el San Antonio maldito de Cazorla

Cuando en la víspera de aquel día de San Antonio de 2015 en el que Miguel Cazorla vio truncada su venganza haciendo alcalde al candidato del PSOE, todos supieron, menos Cazorla, que su tiempo en el liderazgo de Ciudadanos comenzaba la cuenta atrás. Hoy el portavoz del partido de Rivera es un concejal sin más protagonismo del que se autoinviste amenazando una y otra vez a un gobierno municipal asustado desde aquella noche en la que Luis Rogelio se acostó siendo oposición y de la que se levantó siendo alcalde por la presión de Rafael Hernando a José Manuel Villegas.

Cazorla es un político amortizado en la estructura del poder provincial en Ciudadanos. Marta Bosquet, desde su trabajo en el Parlamento andaluz y, en no menor medida, desde la amistad y confianza compartida con Juan Marín se perfila como la persona más influyente desde Almería en Sevilla. Diego Clemente y Jesús Baca forman parte, aunque a distancia, del triunvirato que Cazorla no quiere ni puede ver.

La estructura provincial de Ciudadanos no despega en la provincia por la ausencia de estructura orgánica. El éxito les llegó cuando apenas habían nacido y cuesta levantar un edificio cuando no hay material humano suficiente para construirlo.

Ciudadanos es una casa en la que solo está construido el tejado; varios concejales, una parlamentaria, un diputado en el Congreso, un representante en Diputación y un puñado de militantes, nada menos, pero también nada más es su estructura provincial. Y en esa contradictoria realidad de no levantar la casa desde los cimientos es donde radica el riesgo de estar a merced de un viento electoral poco propicio.

Todos en Ciudadanos lo saben. Pero nadie hace nada por remediarlo. Las relaciones entre la Plaza Vieja, el Congreso de los Diputados, el Parlamento andaluz o el palacete de Navarro Rodrigo están más alejadas emocionalmente que la distancia geográfica que las separa. Y eso, al final, se acaba pagando. Y caro.

Podemos, harto del “Madrid saluda a provincias”

Tras el espectacular resultado de Pablo Iglesias en las europeas de 2014 mantuve un encuentro con Antonio Heras. El actual secretario general de Podemos en la capital llegó a la cita acompañado de Javier Becerra, responsable de comunicación del partido. Fue una conversación interesante. Heras es un tipo mesurado, tranquilo y soñador. Hablamos de todo y de todos. Solo hubo un detalle que me sorprendió. A lo largo de las más de dos horas de conversación, su compañero de partido intervenía (casi) siempre para apostillar y matizar sus opiniones. A veces tuve la sensación- sin duda errónea- que Becerra se acercaba a la frontera de aquellos comisarios políticos del PCE a los que yo tan bien conocí en los setenta por su afición a hacer la autocrítica a los demás.

En aquel tiempo Almería era una colonia del Podemos sevillano, Sevilla un protectorado del Podemos madrileño y Madrid la cabeza adolescente de un imperio naciente en el que el Cesar se llamaba Pablo Iglesias.

Han trascurrido dos años desde entonces y Podemos sigue sin hacerse mayor en Almería. Su dependencia de Madrid (Sevilla continúa siendo una provincia del imperio podemita) ha sido total, y la sumisión aceptada con alborozo por sus dirigentes almerienses, impúdica. La imposición de dos cuneros para las elecciones de diciembre y julio encierra un aire dictatorial que ni el más fervoroso de los devotos de Iglesias puede ignorar.
Pero la situación está cambiando. Aquella emoción marketiniana en la que todo eran sonrisas y lágrimas preparando el asalto a los cielos ha empezado a derrumbarse en el lodo inevitable de la realidad. Un partido es más que una emoción y los amigos íntimos de ayer ya han comenzado a ser íntimos adversarios hoy y, mañana, quizá enemigos.

Almería no ha sido una excepción en este camino de desencuentros inevitables y ya son tres los grupos que comparten siglas pero no planteamientos. Heras, Lucía Ayala y Diego González Marín (uno de los políticos más lúcidos que he conocido) son tres personas distintas sin un concepto verdadero en el que confluyan sobre cómo debe ser Podemos.

Ya sé, ya sé que en la nueva política que proclaman los partidos emergentes, los enfrentamientos no existen, que ellos sólo reflexionan y, faltaría más, desde la fraternidad. La lucha por el poder es un pecado de ambición en el que sólo cae la vieja política. Los nuevos han decretado estar libres de ese pecado original porque así lo han decidido ellos para que la ciudadanía a la que pretenden empoderar se lo crea. La nueva política de Iglesias poniendo en práctica la vieja táctica de las iglesias medievales en las que los herejes son los demás y los bienaventurados ellos por no encontrarse en sus sacristías mezcla de mal alguno. Lo que hay que ver.

A Consuelo Rumí

José María Garrido
Militante del PSOE

Entiendo y, haciendo un enorme esfuerzo, me puedo poner en su lugar, y entender que usted, habiendo “saboreado” los altos placeres de la política, con rango nacional, se sienta un tanto disminuida ocupando un sillón de la sala de plenos de nuestro querido Ayuntamiento de Almería, sin hacer otra cosa que no sea eso. “ocupar un sillón”. Otras políticas han tenido que echar mano de la “tablet” para entretener su tiempo, cosa que usted nunca ha hecho (o al menos no la hemos visto).

Consuelo Rumí

Pero permitame usted que, con todo el respeto, le haga una sugerencia que, puede ser, no se le haya ocurrido aun o que esté usted mal aconsejada. Mire, Sra. Rumí, hay momentos en la vida en los que echarse a un lado nos hace que la Historia, la de verdad, no la de los comentarios de patios de vecinos (tan respetables como otros), nos coloque a cada uno en el lugar que hemos conseguido ocupar en esta difícil travesía de la vida. Por qué le digo esto: con la mejor de las intenciones aconsejarle de compañero a compañera de Partido (PSOE), usted ya ha perdido toda credibilidad política.

Su voz, defendiendo cualquier causa, no llega a nadie; solo usted y algún allegado suyo la escucha, la lee o incluso se “suicida” (en el sentido metafórico, claro) defendiéndola con un grado de ordinariez lingüística que tiraría de espaldas al propio Chomsky. Créame: ¡qué vergüenza! Con estos aperos haremos poca siega, Sra. Rumí, créame. Comprendo que vivir en democracia es difícil, pero vivir con dignidad es solo cuestión de proponérselo, Sra. Rumí. Hágame caso: El suicidio político o se hace con inteligencia o es un mero “accidente doméstico”. Créame, Sra. Rumí.

Consuelo Rumí: "No hay que coser más, sino romper menos"

Lola González
Periodista

El corazón partido dejó el Comité Federal del pasado sábado en el Partido Socialista de Almería. Es cierto que ya durante toda la pasada semana las redes sociales mostraban claramente dos tendencias, los pedristas y los susanistas, y ayer estas divergencias quedaban claras en declaraciones de la concejala socialista Consuelo Rumí y del parlamentario andaluz del PSOE Rodrigo Sánchez en los micrófonos de la Cadena SER. Y es que Rumí, miembro de ese Comité Federal y única almeriense que apoyó las tesis de Pedro Sánchez y la ejecutiva, calificó el sábado como “el día más negro de la historia del PSOE” y asegura que nunca imaginó que viviría “una jornada como la del sábado” con imágenes que quiere olvidar y “dejar de vivir una pesadilla”.

Consuelo Rumí

Aseguró que su defensa de las tesis de Sánchez llegaban porque dijo “sí a la militancia, no a la gestora y a la imposición”. Aunque no culpa directamente a Susana Díaz de todo lo ocurrido, sí que deja claro que hace dos años ésta apoyó a Pedro Sánchez y que todos saben que “desde hace un tiempo tenía diferencias con él”. En cuanto a la pregunta sobre si el salto de Sevilla a Ferraz de la secretaria general de los socialistas andaluces era la solución para coser el partido, afirmó Rumí que ella cree en que “la solución no la puede poner quien ha formado tantos problemas”.

En cuanto al futuro del partido, considera que es el momento “no de coser sino de trabajar por el partido y que nadie rompa más”. Espera que la gestora convoque rápido el congreso extraordinario y sí que pide cautela ante quien tiene que coger el hilo para coser el PSOE porque “quien ha roto tiene la obligación de coser, pero para hacer un buen zurzido se necesitan a personas que cosen y no a las que más rompen” temiendo en que se haga un nuevo roto

Lo que se pregunta Consuelo Rumí tras la petición de responsabilidades a Sánchez por haber perdido elecciones es si vale el mismo rasero para todos. Ya hace unos meses lanzaba al aire en las redes sociales la pregunta de si había dimitido José Luis Sánchez Teruel, secretario provincial del PSOE, tras perder, y ahora piensa en que “no ha ganado ningunas elecciones como secretario provincial y por tanto debe asumir su responsabilidad”. Y pregunta: “¿Tendría que haber una gestora en Almería y convocar un congreso extraordinario para elegir secretario?”.

A pesar de que insisten en la formación socialista en que no hay bandos, lo cierto es que estas declaraciones han tenido rápida respuesta desde el sector que sí defiende las tesis de Susana Díaz. Así, Rodrigo Sánchez, parlamentario andaluz del PSOE por Almería, considera que esta “salida de tono” de Rumí está provocada por “su frustración política personal por no querer reconocer las decisiones del Comité Director y del Comité Federal”.

Ante la petición de que asuma responsabilidades a Sánchez Teruel por no ganar ningún comicio electoral en la provincia, Sánchez asegura que “es una tontería” y tiene claro que Rumí “no se ha dado cuenta de que su tiempo en política ya ha pasado, como pasará también el nuestro”. Sea como sea, lo cierto es que esto demuestra que las heridas abiertas en esta crisis del Partido Socialista a nivel nacional además de coserlas, la nueva palabra de moda entre los dirigentes de la formación, también van a tener que cicatrizar no solo en Ferraz sino en las diferentes provincias en las que la división también se ha hecho patente como en Almería.

Consuelo Rumí: "¿Ha dimitido Sánchez Teruel?"

Simón Ruiz
Periodista

¿Ha dimitido JLS Teruel? (José Luis Sánchez Teruel es secretario provincial de los socialistas almerienses desde el verano de 2011). La pregunta ha sido formulada en su muro de Facebook por la actual concejal del Grupo Municipal Socialista y exsecretaria de Estado y miembro de la Ejecutiva Federal del PSOE, Consuelo Rumí. Fue la noche del pasado martes, 28 de junio, cuando Rumí hizo ese planteamiento, aunque solo fue extensible a sus amigos en esa red social porque su perfil en Facebook no está abierto a todo el mundo. Y a pesar de eso, la publicación de Consuelo Rumí fue circulando entre militantes socialistas. La cadena SER en Almería se hizo eco de la pregunta en sus informativos matinales.

Consuelo Rumí

La concejal socialista ha negado de forma rotunda que se haya retirado el post y ha afirmado que dará explicaciones al respecto cuando lo considere oportuno. Ayer no hizo declaraciones a ningún medio de comunicación. Tampoco el aludido, José Luis Sánchez. El pasado 26-J el PSOE de Almería logró mantener las dos actas de diputado en el Congreso (Sonia Ferrer y Juan Jiménez). Perdió unos 5.000 votos respecto a los comicios de hace medio año y el PP le saca ahora una ventaja de 15 puntos. Con esos datos en la mano y conocida la pregunta de Consuelo Rumí -fue diputada durante varias legislaturas-, quien sí habló fue el presidente provincial del PSOE, Antonio Bonilla.

“Yo creo que en estos momentos estamos en una circunstancia extraordinaria para seguir trabajando y ampliando la base social, política y electoral del Partido Socialista, como el único partido de izquierda progresista y en el que tienen puestas sus esperanzas los ciudadanos de este país. En eso nos tenemos que implicar”, dijo el también alcalde de Vícar. Además de abogar por la “unidad y el trabajo”, añadió que “cada uno es libre a la hora de expresar lo que estime oportuno, pero siempre, en  la medida que pertenecemos al partido, tenemos que procurar aquello que es lo mejor para nuestra organización y siempre pensando en los intereses de España”.

El presidente provincial del PSOE se preguntó a continuación qué intereses ciudadanos son los que debe defender la militancia socialista y se respondió a sí mismo. “Que sigamos trabajando por seguir dando satisfacción a esa esperanza que los ciudadanos de España tienen en el PSOE como partido hegemónico de la izquierda de este país. A su juicio, el “esfuerzo” hay que dedicarlo a trabajar “en la unidad interna del partido” y, además, “en dar respuesta a aquello que esperan los ciudadanos”.