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Médicos almerienses a la fuga


Miguel Cabrera
Periodista

➤➤➤ La fuga de médicos al extranjero continúa sin freno durante los siete primeros meses del año. En España, la Organización Médica Colegial (OMC) ha expedido 2.540 certificados de idoneidad a facultativos para salir a otros países, una cifra que supone un aumento del 20% respecto al año anterior (2.115) en las mismas fechas.

Los sindicatos se preguntan si habrá médicos suficientes (Diario Médico)

Aunque la provincia de Almería -en la que han solicitado el certificado para salir al extranjero 18 médicos este año, según la OMC- se sitúa en cifras muy similares a 2018, también se mantiene en niveles elevados respecto a los años inmediatamente anteriores. Durante todo el año 2018, 35 médicos pidieron los necesarios certificados de idoneidad para viajar a otros países, según ha informado a este diario el Colegio de Médicos de Almería. Sus responsables creen que este año concluirá con una cantidad muy similar.
En estos dos últimos años se han incrementado sensiblemente los médicos que se marcharon, hasta el punto de que en 2018 casi se doblaron los de 2016 (de 18 se pasó a 35)
Aunque no todos los certificados son para trabajar en otros países -también pueden ser  para cooperación o estudios, por ejemplo-, estos datos nos dicen que casi tres médicos se marchan cada mes desde la provincia de Almería al extranjero, fundamentalmente en busca de mejores condiciones laborales y mejor sueldo, como las que se ofrecen en  países europeos,  puesto que los principales destinos de los facultativos almerienses  son Francia, el Reino Unido e Irlanda. En estos dos últimos años se han incrementado sensiblemente los médicos que se marcharon, hasta el punto de que en 2018 casi se doblaron los de 2016 (de 18 se pasó a 35), mientras que en 2017 se marcharon 24 profesionales.

Pero al casi un centenar de médicos de Almería ‘fugados’ al extranjero desde 2016 hay que añadir una cifra aún mayor que se han marchado a otras provincias españolas donde también se les ofrecen mejores condiciones, entre ellas la vecina región de Murcia, donde suelen 'emigrar' una gran cantidad de profesionales, especialmente desde el Hospital La Inmaculada de Huércal-Overa.

De esta forma, parecen no haber hecho aún efecto de momento las actuaciones y los planes del nuevo gobierno andaluz para favorecer el retorno de los 7.000 profesionales sanitarios -de ellos 700 de Almería-  que se calcula han abandonado desde 2009 la comunidad autónoma -tanto a otras zonas de España como al extranjero- .

El presidente del Sindicato Médico de Almería, Francisco Durbán, tiene muy claro que esta situación no se revertirá hasta que la Junta sea capaz, al menos, de equiparar los salarios de la comunidad autónoma, y especialmente de la provincia, a los de la media nacional. “Mientras en el País Vasco un médico del sistema público de salud gane 1.000 euros más de sueldo, sin guardias, que en Andalucía, será difícil evitar la tentación de muchos profesionales”, dice. Junto a la equiparación de sueldos, Durbán también se refiere a otra reforma urgente, la de las condiciones laborales, tanto en lo que se refiere a contratos estables -en Andalucía se ha llegado a trabajar hasta hace poco con contratos de días- como en otros aspectos.

Entre ellos, el sindicato expone, por ejemplo, que los médicos andaluces, en contraste con la de los países europeos a los que suelen emigrar, como Francia, “cumplen siempre una jornada máxima obligatoria de 48 horas semanales”. Al mismo tiempo, el sistema sanitario de la comunidad ‘obliga’ a los profesionales a atender al máximo número de pacientes posible, hasta el punto de que, como denuncia Francisco Durbán, es frecuente que las agendas de los médicos, tanto en Atención Primaria como hospitalaria, tengan previstos hasta dos y tres pacientes en el mismo minuto.
En  Francia o Reino Unido los profesionales no solo ganan más dinero, sino que además tienen unas condiciones laborales muchísimo mejores
En conclusión, en  Francia o Reino Unido los profesionales no solo ganan más dinero, sino que además tienen unas condiciones laborales muchísimo mejores, sobre todo que no les presionan para atender a un número sobredimensionado de pacientes, como sucede en Almería y Andalucía.

Según el balance que ha hecho público la OMC esta semana, en los cinco últimos años se han solicitado más de 17.000 certificados de idoneidad por parte de facultativos españoles, unos datos que ponen de manifiesto "la fuga de talento fuera de nuestras fronteras de médicos españoles y, en especial, de los más jóvenes, que buscan en otros países nuevas oportunidades profesionales".

Con carácter general, los datos anuales de los certificados de idoneidad reflejaban, en los últimos años, una tendencia creciente: 2.405 en 2012; 3.279 en 2013; 3.300 en 2014; 2.917 en 2015; 3.500 en 2016; 3.282 en 2017 y 3.525 en 2018. Los datos recogidos hasta el 31 de julio de 2019 ponen de manifiesto una tendencia ascendente.

Este año, Cataluña es  la comunidad líder en certificados expedidos, con  567, superando a Madrid, en segunda posición, con 510. Posteriormente se sitúan Andalucía, con 354, y la Comunidad Valenciana, que acumula 201 certificados.

El taurino Colegio de Médicos


Emilio Ruiz

➤➤➤En el año 2014 la junta directiva del Colegio de Médicos de Almería, ya presidida por Martínez Amo, decidió instaurar el trofeo taurino “El quite providencial” a fin de premiar el mejor quite efectuado durante la lidia en las plazas de toros de Almería y provincia.  El premio consiste en la entrega de una pieza modelada de gres, obra de Rafaela Cruz Martínez, realizada en la Escuela de Arte de Almería. Aquel año el galardonado fue Jesús de Almería. El año pasado el premio fue para Curro Díaz, que lo ha recibido estos días. Este año, pues ya se verá.

Curro Díaz recibe el galardón

No consigo determinar en cuál de los fines fundamentales del Colegio de Médicos de Almería tiene encaje este galardón. En el ámbito de la ordenación de la profesión médica, no creo. En el de la salvaguardia y observancia de los principios deontológicos y ético-sociales de la profesión médica y de su dignidad y prestigio, tampoco lo creo. En la colaboración con los poderes públicos en la consecución del derecho a la protección de la salud, menos aún. Pudiera ser que los dirigentes del Colegio pensaran en el fin que establece “la promoción por todos los medios a su alcance, de la constante mejora de los niveles científico, cultural, económico y social de los colegiados”. No puede ser otro, si bien hay que hacer un ejercicio de malabarismo mental para concluir que el otorgamiento de ese galardón mejora en algo el nivel científico, cultural, económico o social de los médicos.
Providencial es también el adjetivo que hace referencia a la “providencia de Dios o relacionado con ella”. No tengo ninguna duda de que los colegiados pensaron en esta acepción académica para nominar su premio
Cuestión distinta es el nombre del premio: quite providencial. Un hecho providencial es el que se produce de forma inesperada o casual para evitar un daño. No creo que sea éste el caso, pues un quite taurino nunca es inesperado y menos aún casual. Providencial es también el adjetivo que hace referencia a la “providencia de Dios o relacionado con ella”. No tengo ninguna duda de que los colegiados pensaron en esta acepción académica para nominar su premio. Dios está presente en todas partes y, por supuesto, también en la plaza de toros de Almería, pensarán los médicos. Faltaría más.

Un grupo de médicos de Almería se ha dirigido al presidente del colegio para quejarse de estas parafernalias festivas que nada tienen que ver con la profesión. Lo ha hecho con un escrito tremendamente duro. “Con la celebración de este acto y entrega de dicho premio se promueve el pretérito salvajismo alejando a la institución del progreso moral propio del siglo que vivimos”, dice en uno de sus párrafos. “Consideramos indigno e inadecuado que se use parte de nuestra cuota como colegiado para sufragar un premio de un espectáculo que consideramos constituye un acto de maltrato institucionalizado”, dicen en otro.
El debate en España sobre ‘toros sí, toros no’ es tan intenso como extenso. Está bien que participen en él con una posición a favor los médicos que a título particular lo deseen. Situarse positivamente de forma colegiada es un disparate
El debate en España sobre ‘toros sí, toros no’ es tan intenso como extenso. Está bien que participen en él con una posición a favor los médicos que a título particular lo deseen. Situarse positivamente de forma colegiada es un disparate. Tienen razón, pues, los médicos que firman el manifiesto. Como razón tenían los profesores universitarios de Almería que un día alzaron el grito en contra de la creación del Aula Taurina. Zapatero, a tus zapatos.

La Facultad de Medicina


Pedro Manuel de la Cruz
Director de La Voz de Almería

➤➤Que nadie se lleve a engaño: cuando alguien va al médico, lo que le interesa es su pericia en el diagnóstico y su acierto en el tratamiento; el lugar en el que ha nacido o la Universidad que le ha facultado le es indiferente. Dejada clara la confesión anterior, comprenderá el lector que el provincialismo sanitario (como cualquier otro) no está entre mis sentimientos y sí en mi agenda de carencias.

La Facultad de Medicina de Granada -en la foto, la antigua- ha sido hasta ahora el centro preferido por los estudiantes almerienses

Pero esta circunstancia no impide considerar un error la descalificación con que el presidente del colegio de Médicos valoró la posible creación de una facultad de Medicina en la Universidad de AlmeríaDecir que esa facultad sería “una fábrica de petardos” es una ligereza que el ingenioso Paco Martínez Amo nunca debería haberse permitido. Quienes le conocen (le conocemos) sabemos que ese tipo de expresiones forman parte de su ADN íntimo, tan reconocido en sabiduría médica, espontaneidad dialéctica y calidez personal.
Martínez Amo cayó en la cuenta de que su posición -presidente de los médicos almerienses- le obligaba a la mesura en el cuidado de las formas y a la ponderación de los argumentos
En lo que no cayó el doctor Martínez Amo cuando hizo esas declaraciones fue en la cuenta de que su posición en el colectivo -presidente de los médicos almerienses- le obligaba a la mesura en el cuidado de las formas y a la ponderación de los argumentos, a favor y en contra, de esa posible facultad. No lo hizo y, una vez más, el ‘efecto mariposa’  (una mariposa que bate sus alas en China puede acabar provocando un huracán en el Caribe, ya saben) ha acabado confirmando la teoría del caos del que proviene. El primer aleteo de su calificación tan abrupta llegó hasta Torrecárdenas y más de doscientos sanitarios se armaron de bolígrafo para firmar un comunicado defendiendo su capacidad profesional y docente. 

Doctores tiene la Iglesia y catedráticos la Universidad  y médicos la sanidad para evaluar la viabilidad de una facultad de Medicina en Almería y para evaluar la capacidad docente de los especialistas del complejo de Torrecárdenas y otros centros hospitalarios de la provincia. De lo que no cabe duda alguna es de su extraordinaria capacidad profesional, tan merecidamente elogiada por quienes por ellos han sido tratados y como hoy reitera en estas mismas páginas por su presidente colegial. 
Los médicos almerienses gozan de excelente capacitación y, en algunas especialidades, de un prestigio contrastado extramuros de las fronteras provinciales
Los médicos almerienses gozan de excelente capacitación y, en algunas especialidades de extremada complejidad, de un prestigio contrastado extramuros de las fronteras provinciales. Esta realidad les capacita, ni más ni menos que otros profesionales de otras provincias cercanas, para transmitir su experiencia y conocimientos a los futuros profesionales durante su fase de formación.

La globalización del conocimiento y las nuevas tecnologías han demostrado que nadie puede dar lecciones de nada pero que todos debemos aprender de todos. Aquel tiempo de moreras en los que una de las mayores exhibiciones de la sanidad almeriense era el cuadro abstracto dibujado por los yesos tirados a la Rambla del sanatorio Artés hace tiempo que quedó en el olvido. Como han quedado en el olvido la búsqueda en otras geografías de las soluciones médicas imposibles de encontrar en Almería, aunque no con la rapidez y la globalidad  que todos desearíamos. Y como debía quedar sepultado en el olvido el complejo de inferioridad con que siempre hemos mirado a Granada o Murcia en cualquier aspecto del territorio universitario, asistencial o comercial.
Cuando hace 25 años el Gobierno andaluz aprobó la propuesta del consejero Antonio Pascual de crear la Universidad de Almería, no fueron pocos los que asistieron a su nacimiento desde el desdén de ese complejo de inferioridad.
Cuando hace 25 años el gobierno andaluz aprobó la propuesta del consejero Antonio Pascual (un jiennense al que, como es habitual entre nosotros, Almería todavía no ha hecho justicia) de crear la Universidad de Almería, no fueron pocos los que asistieron a su nacimiento desde el desdén de ese complejo de inferioridad. ¿Para qué hace falta una universidad en Almería teniendo tan cerca Granada o Murcia?, se preguntaban desde la soberbia acomplejada de su ignorancia de provincia acomodada a la segunda división del saber. 

Pues para que miles de jóvenes almerienses hayan podido cursar estudios superiores que, de otra forma, no lo podrían haber hecho por escasez de recursos económicos y para que muchos de ellos, muchísimos de ellos, sean hoy profesionales de prestigio en la ciencia matemática, el ejercicio del Derecho, la industria alimentaria, la investigación agrícola o la fisioterapia. Todavía queda mucho por andar -el conocimiento es una carrera que no termina nunca- pero los resultados han demostrado lo acertado de aquella decisión tan incomprendida entonces por algunos.

No sé si la facultad de Medicina acabará incluida en el catálogo de titulaciones de la UAL; eso es una decisión que corresponde a quienes saben. Lo que sí sabemos los que no sabemos los parámetros que deben valorarse para tomar esa decisión es que la valoración de esos parámetros debe hacerse desde el rigor y, sobre todo, alejando esa reflexión de cualquier atisbo de radicalidad de las distintas y legítimas posiciones. La capacidad razonante que le es exigible a quienes en su día deberán tomar la decisión les obliga a encauzar el debate desde el análisis más desapasionado.

La Facultad de Medicina no es la solución a los problemas de la sanidad en Almería, pero tampoco es un problema (o mejor, una posibilidad) que deba solucionarse creando un problema. Vuelvan todos los implicados al camino del razonamiento sosegado y académico y seguro que alcanzan la mejor decisión. Eso es lo que quieren todos y sinceramente no es tan difícil alcanzarlo.