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Zonas inundables, bajo sospecha

Miguel Ángel Blanco Martín 
Periodista   

La mayor parte de las zonas destruidas por la riada de estos días en el Levante almeriense está bajo sospecha. Nadie, sobre todo a nivel oficial e institucional, puede llamarse a engaño. En gran medida se sabía lo que más tarde o más temprano podía pasar. De nuevo, las riadas en el Sureste, como siempre desde hace siglos, bajo el signo de la tragedia, la catástrofe, con víctimas, dramas, numerosos daños y destrozos, gestos heroicos y de solidaridad, informaciones a todos los niveles con imágenes espectaculares. Por delante, un penoso panorama de reconstrucción, precisamente en estos tiempos. Y ahora, hasta la próxima riada. Sin que nada cambie, porque no se corregirán los errores, es una lección nunca aprendida.

Pueblo Laguna
Por ejemplo, la urbanización de Pueblo Laguna (Vera) se construyó en los ochenta en medio de protestas y denuncias ecologistas que se reflejaron en los medios de comunicación. Los ecologistas difundieron denuncias y críticas, advirtiendo que Pueblo Laguna se estaba construyendo en una zona inundable, y entre las críticas se incluyó la acusación de irregularidad urbanística. Y después de este ejemplo, podemos seguir con otros parecidos, tanto en Almería como en otras provincias.

El Informe de Medio Ambiente 2004 (publicado en 2005) incluía el “Plan de Prevención de Avenidas e Inundaciones en cauces urbanos andaluces” (realizado en 2002). Este Plan incluye el Estudio de delimitación de las zonas inundables en el Levante almeriense, redactado por la Secretaría General de Aguas de la Junta de Andalucía. El Plan señala 42 zonas inundables en el Levante de la provincia: Antas (1), Carboneras (7), Cuevas del Almanzora (1), Los Gallardos (2), Huércal-Overa (9), Mojácar (11), Pulpí (4), Turre (4) y Vera (3); 42 puntos de riesgo de distinto signo (muy grave, grave, moderado, escaso).

Vera y Turre son los municipios con riesgo de mayor gravedad, según el Estudio de Prevención. Pueblo Laguna (Vera) está construido en zona de riesgo muy grave de inundación. En el municipio veratense está en la misma situación el Barranco de la Jara y el entorno del río Antas. En el caso de Turre, el riesgo muy grave está en la acequia de la carretera.

Mojácar es el municipio con mayor número de zonas inundables, 11, con riesgo  grave, en el río Antas y Barranco de la ciudad; el resto de zonas del municipio tiene riesgo moderado. Huércal-Overa tiene riesgo grave en Góñar y San Isidro. Los Gallardos, en la carretera con Bédar. Pulpí, en Pozo Higuera (Rambla de Bogantes) y San Juan de los Terreros (Rambla de los Caballos).

No se trata sólo del riesgo que existe, de esta especie de “espada de Damocles” que pende sobre todas estas zonas inundables, donde por lo general hay construcciones e instalaciones, en muchos casos construidas irregularmente. La cuestión es que el riesgo se ha incrementado, hasta el punto de que el Levante almeriense es uno de los territorios más conflictivos de Andalucía, en esta cuestión, riesgo que se ha ido incrementando por la invasión de instalaciones agrícolas y turísticas.

El Estudio de Delimitación de las Zonas Inundables del Levante almeriense sólo se publicó en el Informe de Medio Ambiente 2004, pero no tuvo ninguna proyección pública. La Junta nunca hizo una rueda de prensa en 2005, por ejemplo, para presentar el estudio, que sí fue dado a conocer en Ideal-Almería (12-septiembre-2005, página 63). Otros medios (prensa, radio y televisión) se hicieron eco posteriormente de la noticia. Por algunas indagaciones que hice entonces, la Consejería de Medio Ambiente no estaba muy dispuesta a difundir el Estudio de zonas inundables ni el Plan de prevención.

El Plan de Ordenación Territorial del Levante Almeriense (2007) se supone que tiene que servir para poner remedio a la situación. La Memoria Ambiental del Plan se concluyó en noviembre de 2008, hace cuatro años. Es posible que la actitud de la Administración (Junta de Andalucía) sea vigilar para nuevas actuaciones y propuestas urbanísticas, por ejemplo, pero nada que hacer sobre lo ya ejecutado que, por lo visto, es irremediable. Y hasta el futuro más incierto.

Que no les quepa duda a los moradores de estas zonas del Levante almeriense: volverá a haber riadas e inundaciones, con la tragedia a cuestas. Y volveremos a lamentarnos, como si sólo estuviéramos hechos para el dolor. No tenemos remedio. Y menos aun con la clase dirigente (política y empresarial) que nos ha tocado.

Manuela González Mañas, emprendedora y con carácter

Antonio Torres 
Director de RTVA-Almería 
 
Uno de los patrimonios de Los Gallardos está anclado en el prestigio de sus panaderías. Una de ellas, ubicada en la Plaza San José, está regentada por Sebastián González Mañas, El Lanero (Los Gallardos, 1953). Es una panadería histórica, con vida desde principios del siglo XX. Sebastián es el regente heredero de una panadería que fundó su bisabuela Cristina y que continuaron su abuelo Sebastián y su padre, Juan. Sebastián, el abuelo, fue fundador del pueblo de Los Gallardos, cuando se independizó de Bédar. Ese perfil político que prosiguió su padre, en los albores de la democracia, cuando formó parte de la dirección de UCD de Los Gallardos, llevaron al actual panadero a rivalizar amablemente con su progenitor. Sebastián, el nieto, se afilió al PCE, en la década de los setenta, tutelado por los añorados Antonio Fernández Sáez, profesor, y el entrañable maestro de todos Antonio Muñoz Zamora, que en 1979 nos animó a una buena generación para que fuéramos mejores personas. Por Los Gallardos, de la mano de El Lanero, han pasado el desaparecido Marcelino Camacho, Julio Anguita y Concha Caballero, entre otros significados líderes de la izquierda.
 
Manuela González Mañas
La hermana de Sebastián, Manuela González Mañas (Los Gallardos, 1965), fue nombrada en junio pasado directora general de Calidad, Innovación y Fomento del Turismo de la Junta de Andalucía. "Este cargo me está permitiendo tener una visión más global de la realidad económica y del turismo como sector productivo estratégico, especialmente en Almería", nos comenta después de reunirse con los promotores de turismo sostenible de la zona de Levante y presidir en Berja el acto de inauguración del proyecto "Rumor", coincidiendo con el Día Mundial del Turismo. Una de sus primeras acciones, tras tomar posesión, fue reunirse en Los Gallardos con su alcaldesa, María González, con ediles de la zona y con el presidente de la Mancomunidad de Municipios del Levante Almeriense, Domingo Fernández, alcalde de Huércal Overa, quien destaca la voluntad de Manuela por hacer cosas, pero lamenta la falta de dinero por culpa de la crisis.
 
Manuela González "es una persona que desde niña ya era emprendedora y con carácter", dice su hermano Sebastián. Es licenciada en Filosofía y Ciencias de la Educación por la Universidad de Granada. Antes de convertirse en alto cargo, ejerció de técnica de empleo en la Diputación y dinamizadora del Centro Guadalinfo en el Ayuntamiento de Uleila del Campo, entre otros trabajos. En las diferentes campañas electorales, su imagen apareció en los medios, especialmente en los debates políticos organizados por Canal Sur Televisión y Canal Sur Radio, donde siempre defendió la necesidad y vigencia de los medios públicos, pese a la campaña de acoso que sufren desde hace varios años. "Manola es acogedora, extrovertida y con un sentido del humor amable en todas las circunstancias de la vida", definición de su paisana y compañera de instituto Conchi Guillén Torres.
 
Los hermanos González han heredado de la madre, María, el plus de personas abiertas. La casa de María la Lanera ha sido a lo largo del tiempo punto de encuentro de mayores y jóvenes por la calidez y sentido del humor positivo que siempre se ha encontrado en esa vivienda. Los Laneros son una familia de comerciantes y panaderos con arraigo y prestigio en la comarca. Manuela siguió los pasos, en el compromiso político, de su hermano mayor. Sebastián iba para futbolista de calidad. El pan, su famosa "fabiola" o la pasta flora, acaparan la popularidad de sus diversos productos innovadores sin perder la autenticidad de la tradición de los roscos de vino y los mantecados de toda la vida. Todo tiene un límite, quizá desconocido. Manuela González Mañas es diferente. Su entrega ha sido y es total a las personas que ama y apoya, y a las cosas en las que cree. Un comportamiento vital que le permite saltar constantemente las barreras que se cruzan en su camino.
 
Liderazgo
Manuela es una mujer tan inteligente como directa, tan vital como apasionada. Para sacar adelante su trabajo echa mano de la imaginación. "Desde la Junta de Andalucía trabajamos con ilusión para la cohesión territorial y con el compromiso de concluir todas las obras programadas", dice. Vaticina que, a pesar de la política de austeridad, sorprenderán en Fitur con una oferta para Andalucía en la que se pondrá en valor la diversidad".
 
Pasión por el cine
Almería es Tierra de Cine y en las rutas turísticas andaluzas se pone en valor ese factor de la provincia junto a las ofertas tradicionales de playa y montaña. Los nombres de Mojácar, Cabo de Gata y Roquetas de Mar están ahí como patrimonios de éxito garantizado. Es Manuela una mujer que ha explorado en infinidad de mundos y el cine le apasionaba desde que era una niña. "Con su empuje, ilusión y vitalidad lideró a un grupo de jóvenes que renunciaron al viaje de estudios para encerrarse en El Molino de mis abuelos, en la barrida de Los Coloraos en Antas", rememora el periodista Francisco Flores, "donde rodaron en una semana una película de 45 milímetros. El guión respondía a un grupo de jóvenes que disfrutan en una casa de campo de unos días de relax y escuchan por la radio que el fin del mundo se acerca. Un final que llega y con él la perspectiva visual de estos jóvenes de lo que quedaría el día después. Toda una aventura social y económica, casi treinta años atrás".

Francisco Maresca

Emilio Ruiz

Un grupo de amigos nos hemos reunido para rendir homenaje a quien durante 36 años ha sido un ejemplar servidor público: Francisco Maresca García-Esteller. Paco Maresca entró en la Diputación en el año 1974, cuando la entidad estaba presidida por Juan de Oña. Durante estos años ha vivido el tránsito de la dictadura a la democracia, ha convivido con ocho presidentes y hasta ha tenido tiempo de asistir a un debate que para él no tiene sentido, cual es la utilidad o no de estas corporaciones. Si hay una palabra que defina la relación de Maresca con la institución a la que ha servido, esa palabra es, sin duda, lealtad. Hay otras más, como dedicación, honestidad, servicio, pero se hace necesario destacar, sobre todo, el sentido de la lealtad en quien siempre ha situado el interés de la institución por encima de intereses coyunturales derivados del cambio de color político de quienes la han gobernado. Por eso es tan apreciado por todos los alcaldes, de uno u otro signo.

Comida homenaje a Paco Maresca
Durante varios lustros Maresca ha sido jefe del servicio de contratación. Experto en legislación local, su presencia ha sido continuamente demandada en medios profesionales de toda Andalucía. Las sucesivas modificaciones de la legislación de contratos del sector público, que conocía como nadie y de las que siempre ofrecía las interpretaciones más certeras, le han llevado a participar en innumerables foros. Asiduo consejero de secretarios de ayuntamientos, éstos encontraban en él, ante una duda, una respuesta inmediata y precisa. Maresca siempre ha creído en la utilidad de las diputaciones como instrumento de satisfacción a la demanda de los pueblos pequeños por mantener las mismas oportunidades de desarrollo y bienestar que los municipios grandes. Enhorabuena, amigo.

Estamos al lado de los que sufren

Javier Aureliano García 
Vicepresidente de la Diputación  y Secretario Provincial del PP

No hay peor consecuencia de una catástrofe que la soledad. Cuando una persona es herida o dañada por una circunstancia dramática, son demasiadas las preguntas que se agolpan y muy pocas las respuestas que se obtienen. En esa situación, lo que más daña, lo que más duele, es no tener al menos la compañía y la presencia de personas dispuestas a ayudar, a resolver problemas o, al menos, a escuchar. Por eso en el Partido Popular no dudamos ni un momento al conocer el desarrollo de las noticias que nos llegaban del Levante mientras ultimábamos los preparativos del XII Congreso Provincial. Ante ese escenario de pérdidas irreparables, graves daños infraestructurales e incalculables pérdidas económicas, no cabía más respuesta que dejar las cosas como estaban y correr a la zona afectada por las lluvias torrenciales. Ya habrá tiempo y mejor ocasión de celebrar el Congreso. Cuando hay tanto dolor y tanta desesperación en alguna zona de Almería, el sitio de las mujeres y hombres del PP es ése y no otro.

Inundaciones en Pulpí / Noticias de Almería
Por eso, ya desde primera hora de conocerse el avance de las lluvias, equipos de Diputación se desplazaron a la zona afectada para colaborar con la búsqueda de posibles víctimas, señalización de desvíos o desalojo y atención de los vecinos afectados. Al día siguiente, y junto a la ministra de Fomento, Ana Pastor, cambiamos el atril del congreso por el barro de los caminos cortados, los campos anegados y la tristeza de los vecinos de Cuevas, Vera, Palomares, Pulpí, Huércal-Overa, Garrucha, Zurgena, Alboloduy y muchas otras pedanías y zonas afectadas directa o indirectamente por las precipitaciones. Era el momento de mostrar nuestra solidaridad y apoyo a los vecinos y conocer, de la mano de alcaldes, concejales y técnicos, el alcance real de los daños.

Quiero dejar constancia, una vez más, de mi reconocimiento por la labor del personal sanitario, de los bomberos, muchos de ellos desplazados de la propia capital, de los profesionales de Protección Civil, de los técnicos de todas las administraciones y de todos los almerienses que, de modo voluntario, colaboraron en la medida de sus posibilidades, ofreciendo palabras de cariño y consuelo para confortar a los que habían perdido a alguien o habían visto que el agua dañaba sus viviendas, sus vehículos o sus tierras. Creo que una vez más, los almerienses hemos dado una lección de entereza y solidaridad colectiva que, con la ayuda de las diferentes administraciones, sientan la base de una rápida y eficaz reparación de las pérdidas materiales.

Dicen los expertos con los que he podido hablar a lo largo de las últimas horas que, después de una catástrofe natural, son muchas las personas que se abren a un proceso de replanteamiento total de sus vidas. Yo quiero animar desde aquí a todos los afectados para que sepan ver en esta desgracia una oportunidad de crecimiento a través de la superación del trauma. Y aunque nunca olvidemos a los que faltan, o tengamos que asumir algunos cambios temporales o permanentes en nuestra vida cotidiana, quiero mostrar mi total convicción en la capacidad de los almerienses para sobreponerse a cualquier circunstancia, por trágica o desagradable que ésta sea. Una de las ideas que iba a trasladar a mis compañeros de partido en el congreso que no pudimos celebrar es que los almerienses somos fuertes y que, aunque encajemos golpes duros, nadie jamás nos ha tirado a la lona. Así ha sido siempre, y así va a seguir siendo. Y del mismo modo que con esfuerzo y tesón saldremos de la crisis económica, estoy convencido de que en breve los efectos de esta catástrofe no estarán más que en nuestra memoria. Podemos y sabemos hacerlo. Y en ese empeño siempre podrán contar con la ayuda, la colaboración y el estímulo de la Diputación Provincial de Almería, tal como su presidente, Gabriel Amat, ha señalado en las últimas horas a todos los afectados. Las heridas ya han comenzado a cicatrizar.

Almería, entre Granada, Málaga y Murcia


Pedro M. de la Cruz 
Director de La Voz de Almería 

La relación de las provincias cercanas con Almería ha estado marcada, desde siempre, por más sombras que luces. Nunca ha sido una relación entre territorios con voluntad de cooperación, sino entre geografías mal avenidas. Granada, Murcia o Málaga nunca nos han contemplado desde una posición de afecto. Para las tres hemos sido la pariente pobre a la que sólo miraban como un oscuro objeto de deseo para el negocio en desigualdad de condiciones -ahí está el ejemplo de los murcianos durante años con nuestros productos agrícolas-, cuando no desde el desdén que nace del desafecto, pero también desde la ignorancia.

Las Alpujarras
La propuesta inicial de la Diputación de Granada de presentar la candidatura de “sólo” su Alpujarra a la calificación de Patrimonio Natural de la Humanidad por la Unesco es un ejemplo, tan cristalino como el agua de aquellas tierras, de ese desafecto, quizá inconsciente. Al final la alerta del PSOE y la capacidad persuasiva de Gabriel Amat recondujeron la situación y la Alpujarra será una ante la Unesco. No ha habido el misterio de la santísima dualidad: dos provincias distintas y una sola comarca verdadera. Lo que ha ocurrido es que la astucia se hizo carne y habitó en la cabeza política de Amat.

La Alpujarra es una comarca natural situada en la geografía granadinoalmeriense  con amplísimos espacios compartidos de historia, cultura, geografía y economía. La orografía hace a cada municipio distinto, pero su sociología los convierte en espacios con una identidad común. Si Cádiar y Laujar comparten el mismo sol y el mismo aire; si el calor del verano o el frío del invierno es el mismo; si las alegrías y las penas colectivas se cantan o se lloran con la misma cadencia, ¿por qué diferenciarlas?, ¿por qué enfatizar las características de uno y olvidar la del otro?, ¿qué ventajas pueden obtenerse de una división que sólo existe en los canales administrativos, pero no en las ríos por los que fluye la vida real?, ¿qué ganan, al cabo, los granadinos con este olvido premeditado? ¿No tendrían más fácil alcanzar su objetivo si van unidas las aspiraciones de Almería y Granada? La respuesta parece obvia. Una obviedad que nos une con la afirmación de que -como canta obstinadamente el tango- de Granada, Málaga o Murcia “no esperes nunca una ayuda, ni una mano, ni un favor”.

Puede parecer rotundo, pero esa es la conclusión a que se llega después de transitar por el nulo interés que ha demostrado Málaga por la autovía del Mediterráneo con dirección a Almería, o por el desarrollo del turismo de nuestra costa, vista siempre (cuánta ceguera) más como una competidora que como un complemento; o recorrer la desgana (cuando no la oposición) con que Granada contempló la creación de nuestra Universidad, o la conexión de la A-92 desde Guadix hasta la capital.

La exclusión de Almería en la inicial propuesta alpujarreña es una esquina más de ese camino inacabado de ausencias. Nuestros vecinos nunca han tenido la sensibilidad de acercarse a nosotros con voluntad de cooperación; siempre ha habido un interés detrás. Por el contrario, la solicitud de apoyo de Almería para que el Corredor Mediterráneo pasara por la costa es la última petición a la que acudimos sin demora a pesar de que iba en contra de nuestros intereses.

Ante estos y otros agravios Almería ha respondido siempre con generosidad. Una generosidad que ha propiciado la bajada de miles de agricultores granadinos desde la pobreza de su agricultura tradicional a la prosperidad trabajada bajo el plástico almeriense; que nunca puso obstáculos a la llegada de centenares de profesionales murcianos o malagueños a nuestros campos, nuestros hospitales o nuestras escuelas. Almería ha llegado a ser lo que es porque es de todos porque no es de nadie. Porque aprendimos hace décadas que la mejor manera de atraer la capacidad de trabajo y el talento es fomentar el talante de que aquí nadie es un extraño.

Porque, a diferencia de muchos de nuestros vecinos, entendimos hace años que nuestra aldea no es el mundo, sino el mundo nuestra aldea. Las palabra son las mismas, pero el concepto es tan distinto y tan distante que, si lo pensaran, no caerían con tanta facilidad en el pecado de soberbia, el defecto de la insolidaridad o en la torpeza de creer que a la meta se llega antes solo que bien acompañado. Hay tipos que después de quinientos años de universidad todavía siguen sin aprender nada.