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In memoriam: José Pérez Sánchez (Pepito), exvocalista de ‘Los Puntos’


Emilio Ruiz
www.emilioruiz.es

➤Se nos ha ido para siempre una de las voces más carismáticas de la música almeriense: José Pérez Sánchez -para sus muchos fans, eternamente Pepito-, vocalista de Los Puntos cuando el conjunto nacido en Cuevas del Almanzora alcanzó su máximo esplendor. No ha podido super una intervención quirúrgica en el hospital Torrecárdenas, de Almería.

Pepito, primero por la izquierda, con Los Puntos

Pepito había nacido en Almería en 1948, en la calle Jovellanos, donde pasó la mayor parte de su infancia. Desde muy joven da muestras de sus cualidades artísticas. Tenía apenas 16 años cuando formó con su amigo Juan José Fenoy el Dúo Rítmico, que posteriormente convirtieron en el conjunto Los Gritos para interpretar canciones principalmente de Los Beatles. El grupo se disolvió en 1968 y Pepito pasa entonces por Los Huracanes (hasta su disolución en 1970) y Los Cyclones, donde permaneció un año.
Pepito permaneció en Los Puntos entre 1971 y 1978, los años de mayor esplendor del conjunto. En este tiempo grabaron doce singles y cinco LP
Fue durante una actuación en la mítica discoteca cuevana Gitanillos donde Antonio Santiago, mánager de Los Puntos, y el creador del grupo, Pepe González-Grano de Oro, lo ficharon para el grupo que tantas satisfacciones artísticas le dio para sustituir a Alfonso González-Grano de Oro. Pepito permaneció en Los Puntos entre 1971 y 1978, los años de mayor esplendor del conjunto. En este tiempo graban doce singles y cinco LP. Su inconfundible voz es la voz de éxitos internacionales como Magdalena, Ana vuelve a casa, Esa niña que me mira, Cuando salga la luna, Good Bye, Feria, Llorando por Granada, Tierra Cristiana, Mujer saudita o Política municipal, todas ellas compuestas por Pepe Grano de Oro. En 1973 Pepito compuso Pensarás para entonces un popular Daniel Velázquez.

Pepito, recientemente

Tras la salida de Los Puntos formó el grupo Punto y coma y posteriormente se integró hasta 1987 en Alcazaba, conjunto muy popular en Almería para el que compuso cuatro temas y con el que grabó dos singles. Después vendría el dúo Platino junto con Emilio Leseduarte, con el que ha permanecido más de 20 años.
Pepito ha continuado hasta el último día de su vida disfrutando y haciéndonos disfrutar con la música pero nunca más quiso unir su voz a la de Los Puntos
Hay un capítulo de la historia musical de Pepito que aún falta por conocer. Como se sabe, los originales Los Puntos se disolvieron en 1978. Lo formaban entonces Pepe González-Grano de Oro, Tato Flores, Eduardo Sánchez, José Belmonte y Pepito. Una parte de estos jóvenes formaron entonces Almanzora, que siguió la senda del éxito de su predecesor. Al cabo de los años, Los Puntos se refundaron, continuando hasta nuestros días, pero nunca más recuperaron la voz de Pepito. La reaparición de Los Puntos fue prácticamente por aclamación popular. Se produjo en un concierto en Cuevas del Almanzora ante 12.000 gargantas enfervorizadas que entonaban sus canciones. La sombra de Pepito sobrevoló por aquel concierto por su ausencia. Fueron muchas las personas que intentaron recuperarle para el conjunto que tantas veladas de gloria le dio. Pero no pudo ser. Pepito ha continuado hasta el último día de su vida disfrutando y haciéndonos disfrutar con la música pero nunca más quiso unir su voz a la de Los Puntos.

La leyenda negra de Los Puntos

Juan Francisco Plaza
Articulista

Se cumplen 40 años desde que inició su carrera el grupo músico-vocal, quizás el más famoso que ha dado nuestra tierra, Los Puntos. Enumerar sus éxitos, por otro lado de sobra conocidos por todos, ya daría para llenar páginas y páginas. Los integrantes del grupo hasta su ruptura en 1978 fueron Pepe Grano de Oro, guitarra solista, compositor y líder del grupo; los malogrados Tato Flores, batería, y Eduardo Sánchez, teclista; Belmonte, bajista, y Pepe Pérez Sánchez (Pepito), voz solista y guitarra rítmica.

Los Puntos
Casi todos los medios se han hecho eco estos días de historias sobre Los Puntos, su extensa carrera musical, éxitos discográficos, biografía, etc., con numerosos reportajes y artículos de opinión. Pero nada se ha escrito ni comentado sobre la traumática ruptura en el verano de 1978.

Los Puntos no murieron de éxito, tal y como se ha repetido en numerosas ocasiones. Dentro del grupo, al final de la gira de aquel lejano verano, surgieron una serie de desavenencias que dieron al traste con tan fructífera y aún prometedora carrera.

El que esto suscribe, que entonces contaba con 17 o 18 años, formaba parte como guitarra solista del grupo almeriense Alcazaba, y precisamente en este grupo vino a recalar Pepe Pérez Sánchez (Pepito) como vocalista, mientras que el resto de sus ex compañeros formaban Almanzora junto al extraordinario y malogrado vocalista Juan Ramón García León.

El caso es que aunque Pepito siempre fue reacio a comentar ninguno de los problemas que había tenido con sus compañeros de Los Puntos, en concreto con su líder, Grano de Oro, sí conseguí en un viaje a Madrid para la grabación del disco “Sigue el twist” (Marfer 1982) que me comentara cuáles eran los hechos que le habían llevado a tomar tan drástica decisión y abandonar el que sin duda había sido el proyecto de su vida.
Pepe Pérez Sánchez

Lo que me espetó, después de bastante insistencia por mi parte y debido, por otro lado, a las largas horas de espera entre ensayos y ensayos, fue que su decisión de abandonar Los Puntos se debió, entre otras cosas, a que José González-Grano de Oro era insoportable como compañero y líder del grupo. Intentaba controlarlo todo hasta límites enfermizos: salidas particulares de los miembros del grupo, comportamientos en la vida personal, economía y gastos, amistades, actividades, relaciones, etc. Y algunas cosas más que se quedan en el tintero porque entran dentro del terreno de la intimidad y no vienen al caso.

Sí llegó a decirme que se sintió humillado, vejado y ultrajado en innumerables ocasiones, hasta tal punto que, hastiado de todo, llegó a jurarle que una vez se acabara la gira de ese verano del 78 jamás volvería a cantar con Los Puntos, aunque de ello dependiera su vida. Y a fe que lo cumplió.

Se lo pidieron en innumerables ocasiones con motivo de festivales y homenajes para Canal Sur y otros numerosos medios nacionales e internacionales, leyendas del pop, programas de la primera de TVE, donde se recordaba a glorias de la canción española; se lo pidieron televisiones, artistas, personalidades, compañeros… pero José Pérez Sánchez (Pepito) jamás volvió a cantar con Los Puntos desde 1978.

Los Puntos

Manuel León
Redactor-Jefe de La Voz de Almería

Agustín Flores, Tato, era un joven inquieto, melenudo, en los primeros 60, aficionado a la música de The Beatles, en un rico pueblo minero venido a menos, en el que los padres de familia agarraban una maleta de cartón para irse al cantón suizo. Se juntó con otro espíritu libre, Pepe Grano de Oro, a escuchar un tocadiscos en la calle del Aire, de Cuevas del Almanzora. Éste, el Chulí, pariente de Miguel Flores, uno de los cronistas más brillantes de la provincia, estudiaba ingeniería en Cartagena donde había formado parte del grupo Los Pájaros.

'Good morning', el primer gran
éxito de Los Puntos
Los estudios se resienten y decide volver a Cuevas, donde aparece con su guitarra eléctrica y una  batería desvencijada. A ellos se les unen, en esas tardes musicales, Andrés Bravo y Gaspar Flores, que tocaba en la Banda Municipal. Deciden crear un grupo, un conjunto músico-vocal se decía entonces, para ganar un dinerillo ese verano lejano de 1967. Se les une José Antonio Meca, hijo del director de la Banda, que tocaba el órgano y debutan en las fiestas patronales de La Campana, una pedanía de Pulpí, donde casi los corren con el gallao porque no había luz eléctrica y no podían enchufar las guitarras: los paisanos pensaban que el baile iba a ser, como siempre, con pitos.

Empezaron entonces,  una pequeña gira comarcal, más anónimos que un africano en una parada de autobús, a tocar por Garrucha, por Mojácar, por Aguilas, con la incorporación de Alfonso, hermano de Pepe, como vocalista. Era la época yeyé, del pelo largo, de los rizos de ballena, de pantalones de campana, con Amancio quitándole el puesto a Di Stefano, porque nada es eterno, ni una Saeta. En España subsistía una dictadura, lo sabían, pero se convivía con ella como se hace con una mancha en la cara o con un hombro dislocado. Había alegría, España, Almería ya no era gris. Y allí, en ese momento preciso y precioso estaban ellos, esos chavales de la tierra de la plata, con unas ganas de triunfar inmensas.

Los recuerdo remotamente en la Terraza Cinema de Garrucha, risueños sobre el escenario, sobre un suelo apretado de albero, donde bailaban parejitas de novios escuchando Esa niña que me mira. Embrujaban al personal, eran los Beatles  melódicos del Levante almeriense. Todos los pueblos, por aquellas fechas tenían su conjunto, pero ellos hechizaron más que nadie con sus canciones propias. Tenían a Pepe, un vate, una fuente inagotable de composición con las cuerdas y el papel en blanco, un Sotomayor, un Washington Irving moderno obsesionado con espíritus de moros y amores imposibles.

40 años después
Empezaron a contar con fans que los seguían por sus pedestres actuaciones iniciáticas, en casetas de feria y en aquellas discotecas psicodélicas donde giraban bolas en el techo y se bebía Licor 43. Empezaba el despelote en las playas, a pesar de Carrero y de Tarancón, la gente joven tenía ganas de vivir, de soltar amarras, de dejar ya la copla y el pasodoble, las lágrimas de Valderrama y los quejíos de Farina. 

La música de Los Puntos sonaba junto a la de los Teddy Boys, Los Diablos o Los Sirex, en las pletinas, mirando  a nuestra chica preferida en los autos de choque, en verbenas inolvidables en las que nuestros padres bebían cuerva, o cuando íbamos a la playa y bramaba el prehistórico radiocasette a pilas con la música de Grano de Oro, mientras la sandía se refrescaba sepultada en la orilla.

Hubo cambios en el grupo inicial: se marchan Andrés y  Gaspar y se incorpora de inmediato José Belmonte, un virtuoso con el bajo. Deciden dar el salto a primera división, hacerse profesionales, grabar un disco. Escriben a Fraga, que era ministro de Información y Turismo, y le piden ayuda. Graban una maqueta con 7.000 pesetas que les deja prestadas Antonia, una empleada de la casa de Grano de Oro. Y saltan de alegría cuando una casa de discos, Polydor, acepta grabarles con la condición de que sean canciones propias y no versiones.

Comienzan los ensayos en la calle Farol y surge Miguel, su primer single, en recuerdo de un cortijero de su pueblo natal. Revistas como Mundo JovenDiscoplay se hacen eco y destacan los matices de originalidad de la canción. Pero no lanza a estos rabotes a la fama. Después llegará En el Calor de la noche, con la colaboración de José Antonio Armenteros, excomponente  de Los Relámpagos: el tema pasa desapercibido fuera de la provincia.

Los Puntos, en sus orígenes
Hasta que graban Good Morning y ¡por fin! el éxito perseguido. El crítico José María Iñigo le hace una mención de honor y empiezan a actuar por todo el país, no ya como un conjunto de baile sino como una atracción musical. Marchan a vivir a Madrid, a la calle Bravo Murillo, pero vuelven: no pueden vivir sin el aire del Almanzora. Ya empiezan a ser contemplados no como críos melenudos sin muchas ganas de trabajar, sino con cierta admiración y respeto.

Hubo un paisano al que siempre recuerdan de esa época frágil, Santos Mulero, director de Banesto, que les prestó dinero cuando estaban a punto de abandonar. No cesa en ese tiempo la inspiración de Pepe Grano de Oro y aparecen nuevos discos con altibajos de aceptación. Alfonso decide abandonar el grupo para montar bufete de abogado en Madrid y le sustituye José Pérez Sánchez, Pepito, con el que participan en el Festival de Música de Almería en el que consiguen el tercer premio con Magdalena

Y en el verano del 73 lanzan al mercado Cuando Salga la Luna, el bombazo definitivo: llegan a número uno en las listas musicales, se disparan las ventas, acuden a televisión, comienzan las giras por toda España, hasta Suiza. Compiten de igual a igual con Fórmula V y Los Diablos.

A partir de entonces se suceden los años dorados de Los Puntos, con llenos hasta la bandera en sus actuaciones, con Diego el de Gitanillos, Alfonso el Pasota, Pepito Zapata o el Roly montando las luces y el sonido, haciendo más kilómetros que el baúl de la Piquer. Después llegaron Llorando por Granada, Feria y otras tantas hasta que murieron de éxito  y volvieron a resucitar.

'Los Puntos', 40 años de 'Llorando por Granada'

Marta Rodríguez
Periodista / La Voz de Almería

Aunque alcanzaron su momento de máxima popularidad allá por la década de los 70, para bucear en los orígenes de la música de Los Puntos habría que emprender un viaje en el tiempo y remontarse a algunos años antes. Por eso sorprende que sus letras mantengan enganchados a unos seguidores leales y sigan sumando adeptos entre las nuevas generaciones. ¿Cuál es su secreto? Según Pepe Grano de Oro, uno de los fundadores del grupo, Los Puntos son una idea musical que perdura incluso por encima de sus propios componentes. “Si se analizara el pasado y el presente, el espíritu es el mismo y el mensaje permanece intacto”, valora en una entrevista en SER Almería.

Llorando por Granada, 40 años

Una de esas canciones inmortales es ‘Llorando por Granada’. Elegida recientemente a través de un concurso en Internet como el tema que mejor representa a la ciudad nazarí, este 2014 cumple cuatro décadas. De ahí que la banda de Cuevas del Almanzora se halle inmersa en la gira ‘Llorando por Granada, 40 años’. Un tour que empieza en Almería mañana jueves 12 de junio a las 21.30 horas en el Auditorio Maestro Padilla. “Esta canción tiene la hermosura de una historia melancólica, que es la caída del reino nazarí. Tuvo que ser muy duro dejar Granada, yo me pongo en su pellejo casi a diario y no sé si lo habría soportado”, explica.

El repertorio del concierto de mañana será un recorrido por Los Puntos en blanco y negro y Los Puntos en color. “Desde que volvimos a la carretera en el año 78, hemos sacado tres discos nuevos. La idea de Los Puntos sólo estuvo aletargada. El directo de Almería va a ser un repaso por nuestra historia musical desde su génesis hasta una canción que compusimos hace dos semanas, un rock and roll que es una historia un poco almeriense”, añade. “Mi intención es que la gente vaya con ganas de divertirse y compruebe que nadie ha podido matar al niño que llevamos dentro, la música es intemporal”, asegura. 

Jota Cano, una de las incorporaciones más recientes a la banda, coincide en que el fondo de las canciones es el mismo. “Cambian las plataformas, los formatos y la industria, pero las vivencias en el fondo son iguales”, reflexiona en la radio. “A mí Internet no me ha sorprendido, pues entiendo la música como algo natural y el medio por el que se divulgue no me asusta. La esencia y el arte están ahí, como ocurre con Chopin y Mozart”, argumenta Pepe Grano de Oro.

A juicio de Jota, una de las claves sobre las que se sostiene el éxito de Los Puntos es contar con un compositor, de modo que sus letras no dependen de terceras personas. “A mí me inspiran las pasiones, de lo que contemplo y me duele de los demás y del amor propiamente dicho porque no entiendo una vida sin mujeres”, contestó el fundador de la banda cuevana. Con una decena de álbumes en el mercado, el grupo almeriense tiene serias dificultades a la hora de seleccionar los temas que interpretan en cada directo.

“En algunas de las ciudadades donde más populares somos, como Ibiza, Bilbao, Guadalajara y Badajoz, nos encontramos a un público joven que se sabe nuestras letras porque crecieron con ellas en casa y se han aprendido las nuevas”, sostiene Grano de Oro.