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Una vergonzosa canalera en un torreón de La Chanca


José Campoy Lozano
Presidente de la Asociación La Chanca-Pescadería

La asociación que presido comunicó en pleno al Ayuntamiento de Almería la existencia de un torreón de la muralla medieval del cerco de la ciudad que bajaba desde la Alcazaba hasta la Puerta del Socorro y frente marítimo, desconocido por la opinión pública y atrapado en la obra reciente, de 2014, de un grupo de viviendas de VPO en calle Maromeros, paralela a la Avenida del Mar. Tras franquearnos la entrada, nos encontramos que el torreón, con fractura de tapial andalusí y mechinales a la vista, datado del siglo X, lejos de encontrarse debidamente exento y protegido de la obra, está integrado en los espacios comunes del edificio, conservando al parecer muralla medieval y, para más perjuicio, ha sido taladrado en su totalidad por un canalón de tubería bajante de aguas del edificio de arriba y de la calle adyacente, que es calle Arquímedes.

Increíble

Chapuza

Siendo necesarias y de la mayor utilidad estas viviendas de VPO, se entregaron en 2014 por el Ayuntamiento, tras ser desestimada su construcción por la agencia EPSA (ahora AVRA) de la Junta de Andalucía, pero supervisadas por ley por sus técnicos por ser de su máxima responsabilidad la supervisión de la protección de restos históricos y su catalogación. Teniendo en cuenta que en el PGOU del 98, vigente en la actualidad, los torreones de La Chanca (siete con éste) se encuentran catalogados en el nivel 1 de máxima protección, les preguntamos:

-¿Cómo fue posible que no se redactara el proyecto de las viviendas tan esperadas respetando y salvando este torreón y su muralla, que forma parte del todo de la cerca califal y que se uniría en el pasado con el de calle Socorro que está a la vista…?

-¿Tienen conocimiento de que se le ha instalado una canalera de desagüe de gran tamaño, que lo atraviesa de norte a sur y desemboca en el espacio de terraza comunitaria…?

-Por la Ley de Patrimonio, todo torreón o muralla emergente es automáticamente catalogado como Bien de Interés Cultural, entonces si existe antes que las viviendas, ¿cómo es que le han otorgado automáticamente la propiedad del BIC a la comunidad de propietarios, que es privada lógicamente, y a la cual no se tiene acceso…?

Estas preguntas las hemos realizado en el turno de Audiencia Pública del pleno ordinario consistorial del día 1 de marzo de 2018 a la concejalía de Urbanismo de Ayuntamiento Almería, y la respuesta del concejal D. Miguel Ángel Castellón Rubio ha sido que la tubería fue instalada por ellos mismos (Empresa Municipal Almería XXI) para remediar la bajada de desagüe fecal de una vivienda superior, sin estudiar otra solución que impidiera la perforación lesiva y de presunto delito patrimonial, y además que no fue comunicada a su delegación de Cultura. No así la integración del torreón en la obra de las viviendas VPO, que, según declara el concejal, fue autorizada por la Comisión de Patrimonio provincial de la Delegación de Cultura de Junta de Andalucía. De estas respuestas son testigos todos los miembros de la corporación, público asistente y televisión local y prensa, y ha de ir registrada en las actas del pleno, repetimos, del 1 de marzo de 2018.

Seguimos preocupados por el desprecio que se hace al patrimonio cultural histórico en esta parte de la ciudad, el barrio de Pescadería la Chanca, al pie de la Alcazaba, y que podría ser fuente de riqueza y empleo y ejemplo didáctico para las nuevas generaciones.

A la espera de una respuesta seguimos, y de las acciones de denuncia ante Fiscalía que se pudieran derivar, por la perforación e instalación lesiva de un elemento externo en un torreón de muralla del siglo X, que contempla la Ley 16/1985 de Patrimonio Histórico Español.

El homenaje que nunca llega al pescador y su familia

José Campoy Lozano
Presidente de la Asociación La Chanca-Pescadería

En esta ciudad de Almería, donde se instalan tantas estatuas en plazas o en colosales rotondas, incluso que nadie solicita, como ha ocurrido recientemente con la de calle Trajano (retirada por petición vecinal y a sustituir por otra por no ser del agrado de la vecindad), no se atienden, por el contrario, las peticiones más que justas del barrio marinero donde se asienta histórica y actualmente la flota pesquera, en Pescadería-La Chanca, merecedora de sobra de un monumento en su recuerdo y valor.

Homenaje al pescador en Garrucha

Es la profesión pesquera una de las que se gana o no se gana el sueldo (la parte, según captura), pero en la que siempre está en riesgo lo más preciado: la vida. Y que conlleva una organización  familiar adaptada a ausencias y a sobrecargar el trabajo educativo infantil en madres y abuelas. Más que justo es reconocer su labor y aportación presente y pasada en la historia de esta ciudad portuaria y potencia pesquera, Almería. No nos lleven los responsables municipales al tan consabido lema de “barrio rico, barrio pobre…”, y determinen liberar cuanto antes la realización de este monumento, tantas veces solicitado y prometido.

AL PLENO ORDINARIO DEL AYUNTAMIENTO DE ALMERÍA:

ASOCIACIÓN CHANCA PESCADERÍA A MUCHA HONRA, DIRIGE:

Petición de moción a cada uno de los grupos políticos presentes en este Pleno, a saber, PP, PSOE, C,S e IU para que de forma individual adopten esta solicitud y la presenten en el orden del pleno, y les invita a votarla afirmativamente de forma unánime, por su carácter positivo de naturaleza social. Agradeciendo su gestión, detallamos la petición que se viene solicitando desde hace varios años.

MOCIÓN SOBRE PETICIÓN DE MONUMENTO AL PESCADOR:

Se solicita una estatua o monumento al pescador o sufridas esposas o familia marinera que se sitúe en el entorno más adecuado a su carácter de homenaje a su labor artesanal.

En todas las ciudades que tradicionalmente han estado ligadas a una economía con sector extractivo existe algún monumento en recuerdo y homenaje para todas aquellas personas que han desarrollado en ello su labor profesional. Es el caso de las labores de la pesca en Almería, como sector histórico, popular y sostenible.

Siendo el puerto pesquero de Almería actualmente un punto muy importante en la economía pesquera de Andalucía, con cifras de 245 pesqueros, entre modalidades de pesca de arrastre, cerco, palangres y artes menores, y una venta en lonja de hasta 4.070 toneladas, carece de un elemento ornamental de homenaje a este sector. Y sin embargo otras ciudades marineras de la provincia sí lo valoran y lo tienen, como es el caso de Adra, Garrucha o Carboneras, así como el resto de capitales andaluzas con litoral pesquero (Cádiz, Huelva, Málaga) y todo el norte y levante español.

Este sector sigue ubicado actualmente en el barrio de Pescadería y La Chanca, y se considera de justicia devolver el esfuerzo y sacrificio individual y colectivo desarrollado aún en tiempos más difíciles que estos, a los trabajadores de la mar y sufridas familias. Sin olvidar que el sacrificio ha sido también el más doloroso, pues han perdido hasta la vida en desgraciados naufragios, muchos de ellos, dañando de por vida a todo un barrio.

Es por ello que se desea un gesto de toda la ciudadanía y de quien tiene que ponerlo en marcha, la autoridad más cercana, que ha de dignificar la labor y el sentir de sus vecinos.

Por un monumento al pescador y su familia, ubicado en su mejor entorno, para que se sume a nuestro patrimonio cultural y humano.

RELACIÓN DE ASOCIACIONES LIGADAS AL BARRIO Y AL SECTOR QUE APOYAN LA INSTALACIÓN DEL MONUMENTO A PESCADOR Y/O ESPOSA Y/O FAMILIA:

-Asociación de Vecinos la Traíña.
-Asociación de Vecinos San Roque.
-Hermandad Nuestra Señora Virgen del Carmen de Pescadería.
-Asociación de Empresarios de la Pesca de Almería (Asopesca).
-Asociación de Mujeres del Mar Galatea.

Pescadería-La Chanca y la prensa local

José Campoy Lozano
Presidente Chanpe AMH

Cada Asociación o proyecto colectivo tiene que adaptarse a su entorno, y encuadrarse en un todo. En este caso el todo es la ciudad de Almería, y nuestra parte el espacio o barrio de Pescadería La Chanca. Se puede desarrollar la vida cotidiana en la ciudad sin conocerlo o visitarlo. Pero entonces la pregunta es: ¿estamos conociendo la ciudad, su origen, su historia, las huellas que el paso de civilizaciones han dejado en él? ¿Y su actualidad, su particular topografía, el de la población y diversidad cultural que lo habita y puebla sus calles?
No se conoce Almería sin saber del pasado de Al-Haud, tan ligado a la antigua Almedina y al levantamiento de sus murallas que lo protegían de invasiones y cruzadas
No se conoce la ciudad sin saber del pasado de Al-Haud, tan ligado a la antigua Almedina y al levantamiento de sus murallas que lo protegían de invasiones y cruzadas. El disfrute actual de las ciudades se ha convertido en un museo abierto a pie de calle, en mostrar aquello que nos diferencia y nos define. Esta es la actividad principal de esta asociación, una actividad definida por propios y extraños como creativa y original, mostrar el barrio tan desconocido aún para almerienses y foráneos.

Pero una cosa lleva a la otra. Con la belleza del paisaje físico y humano hacemos más evidente aquello que hay que mejorar sí o sí: Patrimonio histórico, calles con buen firme, alumbrado y servicios al completo, limpieza urbana y edificación reglada y sostenible, respetuosa con los restos históricos dignos de conservar y con el paisaje.

Esta tarea nos lleva a enfrentarnos con las Administraciones próximas, local y autonómica, que no tienen nunca como objetivo prioritario ayudar a que esto sea una realidad, integrar de forma definitiva un barrio con su entorno, y una vecindad con la que tiene más próxima, el llamado centro histórico. Esto se demuestra en edificios de servicio colectivo que se cierran hasta el abandono, servicios municipales de limpieza y alumbrado que no están al completo instalados, centros educativos o de la tercera edad obsoletos y sin mantenimiento, y una nula promoción de los valores más positivos de la población y el barrio.

Muy al contrario, cuando las autoridades tienen ocasión, sus gestos son más de criminalizar y repetir tópicos y estereotipos de discriminación, y hacerse presentes más bien de forma electoral y en un tono de tutelaje, de superior a inferior que espera al político como un maná cada cuatro años, olvidando sus reivindicaciones justas y eternas.. Esto ha llevado quizás a una apatía en una parte de la población, que no confía o cree muy poco en la efectividad de la petición vecinal.
Es nuestra tarea diaria hacer de intermediarios entre vecinos y responsables políticos, ya sea un concejal o un delegado de Consejería o un Defensor del Pueblo. Y conseguimos menos de lo que deseamos pero algunas peticiones no caen en saco roto
No es lo que ocurre con nuestro colectivo, que recibe de forma pública y privada, desde domicilios y calles, bastantes peticiones que están sin contestar, sin atender y sin atención ni cita. Es nuestra tarea diaria, hacer de intermediarios entre vecinos y responsables, ya sea un concejal o un delegado de Consejería o un Defensor del Pueblo. Y conseguimos menos de lo que deseamos pero algunas peticiones no caen en saco roto. Se van logrando, eso si, a base de insistencia y constancia. Y siempre con un filtro o estudio previo, ya sea en un archivo inédito sobre el barrio, o en una petición más que justa de una familia que paga y sufre los servicios incompletos de la municipalidad.

Pero somos conscientes de que las peticiones y logros hay que sacarlas a la luz, difundirlas en un espacio que interese a la gente afectada, y cada vez más también a observadores de fuera de Almería, que nos encuentras originales y útiles. Por ello es tan importante nuestra prensa local, aquella que convierte el “día de la marmota” en una información que queremos día tras día devorar. Y comentar, e interactuar y estar siempre en espera de la próxima información que nos engancha, y más, cuando es más real.

Animamos por ello a toda la prensa local de Almería a seguir haciendo historia, a mostrar la actualidad de nuestro barrio, a patear sus calles, fotografiar y escuchar a nuestras gentes. Un saludo desde Pescadería la Chanca, la república marinera omeya del siglo X.

Un concurso de selfies que ignora a La Chanca y a Pescadería

José Campoy Lozano
Presidente de la Asociación  La Chanca-Pescadería a Mucha Honra

Desde el Ayuntamiento de “toda” la ciudad de Almería se ha organizado un concurso para promocionar sus enclaves turísticos y mostrarlos en el Día Mundial del Turismo, que se celebra el 27 de septiembre. El concurso se desarrolla desde el 8 al 27 de este mes y consiste en presentar tres selfies o autofotos por cada participante y optar a tres premios de gran importancia, que son: Un Crucero, un viaje por Europa y un descanso en Paradores.

¿No han visto nada?

Desde esta Asociación se considera adecuada y acorde a las nuevas tecnologías esta iniciativa de promoción. Pero el aspecto que no podemos ni debemos pasar por alto es el agravio que se le hace a este barrio mundialmente conocido, la Chanca Pescadería, barrio marinero y reflejado artísticamente por pintores indalianos y fotógrafos de fama mundial, al no contemplar  (de entre 34 enclaves que se indican en las bases) ni uno solo de los muchos y variados restos históricos y paisajísticos presentes en sus calles y laderas. De los cuales relacionamos algunos y le hacemos a la Sra. Concejala las siguientes preguntas:

Torreones de la Muralla Medieval que baja de la Alcazaba (de los cuales esperamos respuesta de este ayuntamiento sobre su propiedad y que son monumentos BIC desde decreto de 1985 e incluidos en el Conjunto Histórico de documento de Urbanismo de este mismo gobierno municipal, desde decreto 107/1999. ¿Por qué no se han incluido en el concurso?

Canteras Califales, en proceso BIC y de las cuales ya se ha demostrado científicamente con análisis petrológico que se explotaron para construir la Alcazaba y que se conservan perfectamente por su estado de petrificación de la piedra calcarenita. Y de las cuales se organizó una sola Ruta oficial, tras acompañar esta asociación a las empleadas de Oficina de Turismo para que la conocieran y al Camino Viejo Romano, y ellas pueden dar fe.  ¿Por qué no se han vuelto a organizar rutas desde la primera, estando incluidas en el Plan de Turismo de Grandes Ciudades que esta Concejalía con su Alcalde a la cabeza presentó a la Junta de Andalucía junto con el Mirador del Castillo de San Telmo, en julio de este año? ¿Por qué no aparecen ya en el Centro de Interpretación Patrimonial, museo municipal enfocado en el primer milenio de Almería y su época califal? ¿Cómo es que no están incluidas en este concurso si ya lo están en el Plano de la Oficina de Turismo, y es por estadística el enclave patrimonial más visitado de la ciudad por escolares, adultos, universidades de Almería y de fuera y hasta por concejalías de Ayuntamientos vecinos?

Paisaje inigualable desde el Cerro de las Mellizas donde se contempla la ciudad íntegramente, siendo la foto más usada por usuarios como perfil en las redes sociales, incluido este mismo ayuntamiento. Y que alberga en su subsuelo la incomparable Cueva de la Campsa, que ya trajimos a este Pleno en abril de 2016 y que sigue esperando lo prometido en su programa de 2015: “Realización de Proyecto de Estudio y puesta en valor”. ¿Por qué no han merecido estar en el Concurso?

Iglesia de San Roque en la carretera de Málaga, que fue realizada en 1893 por Trinidad Cuartara, entonces arquitecto municipal, y que conserva dos obras de imaginería de Jesús de Perceval.

Colegio del Socorro, proyectado y realizado por el arquitecto Guillermo Langle en 1970, cerrado y en abandono y a la espera de su respuesta de convertirlo en Centro Social y Cultural.

Puerto Pesquero y edificio de 1900 antiguo Varadero, lugar donde la Oficina de Turismo hasta realiza una ruta turística todo el año.

Faro Rojo de Poniente, que es la imagen actual de la campaña turística y que sin embargo no se visita oficialmente, y del cual están promocionando una foto errónea, invertida, y que además de que no se puede admitir esto, por ejemplo, en las reglas de navegación, no han dado ninguna explicación al error desde esta área de Turismo. Pensamos que será para mostrar la antigua Estación Sanitaria Marítima de cuarentenas del siglo XIX, o simplemente por desconocimiento técnico de la ciudad y su puerto.

Esta lista no acaba aquí, es una muestra. Porque hasta las 10.000 personas de Almería y de fuera que han visitado ya el barrio en los últimos cuatro años, en diferentes Rutas, podrían dar fe de miles de selfies de estas calles y restos históricos, del barrio más antiguo de la ciudad, Al-Haud, demostrado en excavaciones arqueológicas a lo largo del tiempo y tapadas o no difundidas debidamente.

La última carta a Juan Goytisolo desde ‘su’ Chanca

Asociación de Vecinos La Traíña
La Chanca a mucha honra

➨ Una semana antes de su triste fallecimiento, Juan Goytisolo recibió una última carta desde La Chanca, su “ínsula solidaria” en Almería. En ella, los vecinos de La Traíña trataban de insuflarle ánimo con la autenticidad que sedujo al escritor hace más de medio siglo.

Querido amigo Juan, siempre te recordamos con emoción y cariño. Aquí en el barrio nos preguntan por ti y te desean (como te deseamos) una buena salud. También las niñas y los niños, con su alegría que todo lo llena, abrazándonos, nos dicen que esos abrazos son para ti, que te abracemos. Nos preguntan por su vecino Juan, a quien están agradecidos con el alma. Ya sabes el cariño y el encanto natural que tienen. Ellos son el mundo bien hecho (ahí, como tú dices, “en su ínsula solidaria”). Una mirada de vez en cuando a sus sentimientos limpios nos enseñan otros caminos para la armonía de la tierra. Que la gente mayor frecuente más la Escuela, que por allí se muestran todas las sendas posibles para el abrazo y la fraternidad. Y en nuestro barrio tus semillas dieron su fruto exuberante y soleado. Nuestro empeño es que tu magnífico legado literario sea conocido, con mayor hondura, también aquí, en tu lugar de pescadores.

Juan Goytisolo, en La Chanca

Una maestra, que es un torbellino de creación, Aurora Bolívar, ha impulsado en el Colegio de La Chanca una Asociación Infantil. ¡No puedes imaginar las conferencias que preparan los niños y niñas, la fuerza, la gracia y claridad de ideas que tienen!  Tenemos que contarte que el libro La Chanca, un cambio revolucionario, escrito por Pepe Criado, con tu bellísimo prólogo, va abriéndose paso por muchos lugares del país. Además de las presentaciones en La Chanca y Almería, hemos estado en Granada, Madrid, en Barcelona –con cinco presentaciones, una de ellas en la Universidad de Bellaterra- y hace muy poco ha sido fantástica la de Marinaleda. El trabajo de La Chanca, nos dicen, muestra que las transformaciones cuestan mucho esfuerzo, pero que son posibles. Todo ello a pesar de los silencios de los medios, que tratan de ocultar el vigor de los pobres y hasta dónde puede llegar la gente humilde, cuando se empeña –de manera terca- en mejorar su realidad.

Juan, este año es el 40 aniversario de La Traíña, y queremos tener para ti y para nuestro querido y recordado José Ángel Valente un gesto sencillo y hondo de agradecimiento. Y que las lectoras y lectores se adentren en vuestro árbol fascinante. Mucho nos gustaría tenerte entre nosotros, y que disfrutaras de tu hermosa gente de La Chanca; aunque sabemos que tienes que cuidarte mucho. Ojalá que tu salud mejore cada día más. Te deseamos siempre lo mejor, con un abrazo fuerte, muy fuerte, amigo nuestro.

La Chanca, espíritu de resistencia

Miguel Ángel Blanco Martín
Periodista

Hay que volver a La Chanca, al espíritu de aquel barrio donde cada vecino se sentía en el grupo de todas las gentes sin fronteras. Uno a uno. Familia por familia. Amistad en todas las direcciones. Había que volver a este barrio que ha forjado sus señas de identidad por libre. Una nueva oportunidad de retorno está en el libro La Chanca. Un cambio revolucionario (1940-2000). En Palabras de Pepe el Barbero (Letra Impar Editores, 2016), de Pepe Criado. Significativo prólogo de Juan Goytisolo: “Una llamada a nuestra conciencia: la de la necesidad de afrontar los problemas de integración y convivencia que actualmente se plantea: actividades culturales (teatro, música, cante); alfabetización de jóvenes y adultos, educación ciudadana (lucha contra las drogas y la exclusión social); modestia en la labor hecha y firmeza ante lo que queda por hacer”.

La Chanca, un cambio revolucionario

La memoria de La Chanca encierra un pequeño mundo con una gran diversidad, forjado entre vecinos, en medio de un área marginal, con la aportación del mundo gitano y sus valores, de una identidad que se resiste a desaparecer, bajo el fantasma de una pretendida integración que en el fondo busca la negación del ser de la cultura gitana; en los encuentros de la calle, en el sentido de la frontera frente al resto de la ciudad. Y en medio, la identidad del barrio que permanece con su espíritu de resistencia.

Hay que regresar a aquel tiempo de la Transición, cuando se consolidaron los gestos de rebeldía y protesta colectiva, con el protagonismo de la Asociación de Vecinos La Traíña; con el detonante que fueron las huelgas, protestas y asambleas de los pescadores en los setenta, que aglutinaron a todos los vecinos, hombres y mujeres a la par. 

Por La Chanca transitan los ecos de la contestación revolucionaria de José García Rueda Pepillo El Barbero, del párroco don Marino, que se consideraba ciudadano del mundo y entendía su compromiso sacerdotal evangélico con su cercanía al mundo de los pobres y desfavorecidos; del testimonio de Javier Ayestarán, un marianista, en principio, que se integró con la identidad popular del barrio; de periodistas que se negaron a ser neutrales y sacaron a la luz de la información almeriense lo que pasaba realmente en La Chanca, como el ejemplo de Manolo Gómez Cardeña, en aquella Redacción Abierta de Ideal.

Un mundo cultural se fue abriendo paso en La Chanca, en el cante, el grito jondo, y el baile, en cualquier lugar, en la identidad arquitectura única de sus casas, en el teatro popular que surgió con la Asociación de vecinos y el dramatismo, por ejemplo, de Paquitina y su espontaneidad en Bodas de sangre. El sentido propio de un patrimonio que va por dentro.

Como ya escribí en 2006, de nuevo hay que volver a La Chanca, mirarla desde la lejanía, ver cómo se acerca, cómo viene a nosotros, independiente, orgullosa de sus maneras, dando su bienvenida, su hospitalidad, junto a sus demandas. Con sus problemas  que permanecen, pero con el orgullo de una dignidad asombrosa. Por todas estas cosas, he regresado al espíritu popular del barrio, para ofrecerle mis respetos con la esperanza de un reencuentro que llene este tiempo tan vacío, sabiendo que La Chanca me acompaña en mis sentimientos, allá donde fuere. Para mirar el mundo de otra manera.

Pepillo el Barbero, guardián de La Chanca y voz incómoda

Antonio Torres
Director de Canal Sur

El libro La Chanca. Un cambio revolucionario (1940-2000) recoge diferentes miradas y análisis sobre la personalidad de uno de los vecinos referentes de Almería. Se elogia su trayectoria en el movimiento asociativo y siempre con un plus reivindicativo. El libro se presentará el próximo jueves en Almería y ha sido coordinado por Pepe Criado.

Siento admiración y respeto por la lucha y trabajo solidario de uno de los vecinos más ilustres de la provincia. José García Rueda (Almería, 1947), muchas veces incomprendido por su acciones y voz incómodas para los poderes,  representa la defensa de los intereses ciudadanos, lo que le ha llevado a lo largo del tiempo a desarrollar una personalidad que no pasa desapercibida para amigos y enemigos.

Pepillo el Barbero

Tiene mucha energía y entereza para superar problemas y enfermedades traicioneras.  Aunque sigue trabajando día a día, encuentra que la energía ya no es la misma... Quisiera acabar con todos los problemas del barrio más popular de Almería. La Chanca es la zona  más visitada y fotografiada por los turistas exigentes y que buscan lo auténtico. Esa cualidad innata debería tener una compensación que repercutiera en sus calles. Es el barrio más documentado por escritores, periodistas y realizadores. Es como un pueblo donde todo el mundo se conoce.

El reto es acabar con un paro casi endémico y el estigma que supone todavía para miles de paisanos que observan con cierta desconfianza. La economía está por los suelos, con todo lo que ello representa. Pepillo mantiene una actitud desafiante con la complicidad de los vecinos de La Traiña y Juana Sánchez Requena, coordinadora del proyecto Surge de Inserción Sociolaboral. La falta de empleo lo condiciona todo con un paro brutal que afecta casi a la mitad de los 10.000 vecinos.  En  este mes la situación se alivia un poco con el trabajo en los almacenes agrícolas. “Se debería”, apunta Sánchez,  “ser respetuoso con los cortes de luz y agua que sufren familias que no tienen dinero para llegar a fin de mes”.

La Chanca. Un cambio revolucionario (1940-2000) es el título del  libro, coordinado por Pepe Criado (Granada, 1959), vinculado a Dalias y uno de los grandes troveros, escritores, que busca en las raíces.  Su trabajo  está enfocado hacia la trayectoria vital y la labor desinteresada de ese vecino.

En los diferentes trabajos en los que aparezco en el libro de Criado son un constante agradecimiento a un hombre al que admiro.  Los vecinos de La Chanca ya reinventan cada día levantarse  sin la mirada desconfiada de nada ni nadie. Ya lo hicieron en su tiempo Celia Viñas: “Allá en La Chanca, todo está por hacer. Nadie lo sospecha en Almería”.

Los artistas universales Tomatito y Niño Josele han salido de esas calles, pegadas a la historia de La Alcazaba. Hoy canta una artista, grande de talento y humilde, Sensi Falán, belleza y delicia, hija del pescador Frasquito El Falán, detalla Juan José Ceba en La Chanca. Juan Goytisolo, prólogo de Valente, editado por la Junta de Andalucía (2008). El mundo del periodismo,  con el referente de Goytisolo, autor de La Chanca, y el legado de Valente, permanece atento al barrio.

Recuerdo cuando escribí un artículo sobre el asesinato de Yoyes, en los tiempos duros donde las muertes y el odio estaban presentes en la vida de todos. La única solidaridad no la tuve de los periodistas, de los amigos, ni de casi nadie. Pepillo fue la única persona que estuvo ahí y contribuyó a solucionar malentendidos.

Estos días se celebra en Ordizia el 30º aniversario del asesinato de la disidente exjefa de ETA Dolores González Katarín Yoyes,  un homenaje que llega, según Iñigo Domínguez, cuando EH Bildu y el autor del crimen defiende lo mismo que la asesinada Yoyes. Por Pepillo, tuve el privilegio de moderar un debate con Goytisolo y Valente, de entrar en las casas y en las trastiendas de este barrio singular y de aprender a diario del defensor de las acciones colectivas.

Periodistas, fotógrafos, realizadores y escritores están atentos a la mirada de este “incómodo” vecino. Pepillo forma parte del patrimonio de los almerienses que quieren la integración y la mejor convivencia de todas las personas que trabajan y viven en Almería.

Juan Goytisolo y Almería

Vicente Alberto Serrano
Entre libros anda el juego

A mediados de septiembre de 2001, regresé a Almería. Aún recuerdo que en esas mismas fechas, pero treinta años antes, me obsesioné por patear buena parte de unas tierras tan ignoradas, tan cercanas y a la vez tan lejanas de mi Granada universitaria. La lectura semiclandestina de Campos de Níjar y La Chanca fue sin duda una de las causas de tan sublime decisión. Pero no la única; sobre todo deseaba alcanzar Palomares, por otro tipo de razones muy personales que indirectamente habían cambiado la trayectoria vital de los míos. En aquella ocasión no pude llegar siquiera a Carboneras. Sin embargo durante poco más de una semana conseguí recorrer buena parte de los puntos que Juan Goytisolo había marcado en aquel viaje iniciático y desolador de 1956. Desde El Alquián hasta Las Negras, subiendo a Níjar y alcanzando después El Cabo de Gata y San José, pude comprobar que, en quince años, poco o nada se había conmovido dentro del paisaje, las gentes y la miseria descrita.

Goytisolo en La Chanca
Mediados de septiembre de 1971. En auto stop, un afable cartagenero, representante de tejidos, me recogió a la altura de la fábrica de cerámica de Fajalauza, allí donde acaba el Albaicín y la carretera se empina buscando el camino de Murcia. Recorrimos juntos los cincuenta kilómetros que nos separaban de Guadix. A pesar de todo tipo de explicaciones que le fui dando durante el camino –imagino que con pinceladas pedantes de esas lecturas recientes– intuí que no logró entender mi afán por recorrer aquella: “...miserable provincia de pobreza, de ‘legañosos’, de peligrosos gitanos; que más bien parecía poblada por moracos, en vez de por sanos andaluces” (sic). Sus palabras contenían tal resentimiento visceral que llegué a pensar si alguna vez esas gentes ‘miserables’ no le habrían dejado a deber varias piezas de percal o franela. Amablemente, me ofrecía la oportunidad de continuar el viaje más allá de Guadix, hacia otras tierras más afables que yo tampoco conocía. Me invitaría a comer en Lorca, me mostraría las bellezas de Murcia, pero sobre todo las de su ciudad marinera. Sin acritud nos despedimos en el cruce de caminos. Me anotó su dirección como un sincero gesto de hospitalidad, al tiempo que tarareaba –no sé por qué, tal vez como una sutil indirecta– algunas estrofas de una canción de Los Tres Sudamericanos: “...yo siento cartagenera el cascabel de tu risa”.

El 15 de septiembre de 2001, Esperanza y yo teníamos previsto viajar a Nueva York, el 11-S canceló nuestros billetes y nuestros proyectos. Nos refugiamos en un hotel del Cabo de Gata, frente a las salinas. Desde allí volvimos a recorrer los Campos de Níjar. Una tarde nos acercamos hasta Almería. Entramos en la Oficina de Turismo de la Junta de Andalucía en el Parque Salmerón. Queríamos informarnos sobre el Centro Andaluz de Fotografía. Con amabilidad extrema nos atendió el que parecía ser responsable máximo de la oficina, lamentando que por aquellas fechas el Centro estuviese cerrado, pero aprovechó para pegar la hebra y recitarnos una lista casi infinita y abrumadora de las excelencias turísticas de la ciudad.

Le pregunté entonces por alguna librería, comentándole que estaba buscando la reedición de Puñal de claveles, novela de la almeriense Carmen de Burgos, recién publicada por una editorial local. Incluso tuve el atrevimiento de recordarle el argumento, basado en un hecho real, un crimen ocurrido en 1928 en el Cortijo del Fraile de Níjar, durante una boda. También que en este relato, sin duda, se había inspirado Federico García Lorca para escribir en 1932 su drama Bodas de Sangre. Puso entonces un gesto de extrañeza que se fue tornando en violento cuando me atreví a preguntarle por La Chanca, informándole además que precisamente la Junta de Andalucía acababa de publicar ese mismo año una magnífica edición del texto de Goytisolo, prologado por el poeta José Ángel Valente; completado y enriquecido con otro volumen del mismo título que contenía las fotos que Carlos Pérez Siquier había venido realizando sobre el barrio desde 1957. Parece ser que esta vez mi pedantería no encontró la afabilidad del cartagenero. Literalmente nos vimos empujados a la calle al tiempo que ya, desencajado por completo, me gritaba desde la puerta: “¡Eso le pasa por leer...!”.

Al final del penúltimo capítulo de Campos de Níjar (Ed. Seix Barral), el viajero vaga por las calles vacías de Carboneras y termina tirado en la playa durante varias horas. Algunos niños rondan a su alrededor y al levantarse oye decir a uno de ellos: “Parece que se le ha muerto alguno. Mi madre lo ha visto llorando”. Sería difícil explicar las razones, pero esta imagen siempre me ha evocado El extranjero de Albert Camus. Tal vez por eso se convirtió desde mi primera lectura, en el fetiche emblemático de un libro al que he regresado constantemente.

Del mismo modo que siempre recuerdo La Chanca (Ed. Seix Barral) por aquella otra escena de los capítulos iniciales en que el viajero sentado en la terraza de una cafetería del centro de la ciudad, ojea las páginas del diario Yugo (ya de por sí un significativo título), se le acerca una muchacha con una hucha para prenderle una banderita. “Para el cáncer” –le dice. Él, riéndose le pregunta cuando había colecta para combatir el Gran Cáncer. La chica no comprende. “No caigo”. “Bueno, igual da. No tiene importancia. Un día caerá usted y se reirá”. Sacó un duro arrugado del bolsillo que introdujo en la hucha. “Mientras tanto combatamos éste”.

Casi al final del libro, Goytisolo aclara que Almería (en 1960) era una reencarnación del Gran Cáncer. “Siglo tras siglo –escribe– la incuria de los sucesivos gobiernos ha arruinado sus primitivas fuentes de riqueza y la ha reducido a su actual condición de colonia. El almeriense esclavizado en su patria chica emigra y es explotado aún en las regiones industriales de España”. El autor ha confesado después, en más de una ocasión, tener en Almería su patria auténtica, un origen elegido, sin determinismo alguno. Veinte años después, como epílogo a sucesivas reediciones del libro, escribió: “Pese a mis raíces vascas y mi nacimiento en Cataluña no me he identificado nunca con lo vasco ni lo catalán. Mis afinidades secretas las he descubierto siempre con hombres y regiones alejados de mí”. Almería ha rotulado con su nombre, no se sabe si una calle o una venganza, que desemboca en la Avenida del Mar, cerca de las calles Chamberí, Navegante, San Joaquín y el Camino del Barranco que configuran La Chanca, barrio aún maldito, innombrable para muchos almerienses y al que los turistas siguen retratando desde las asépticas alturas de La Alcazaba, como si sus habitantes, allá abajo, fuesen los peligrosos bichos de un zoológico. Regresar al Goytisolo realista y descarnado de aquellos años, supone unas lecturas ejemplares para este tiempo nuevo de desigualdad social y pobrezas extremas.

El Gamonal de Almería

Javier Salvador
Periodista / Teleprensa.es

Hace un par de semanas que todo un barrio de Almería llamado Pescadería-La Chanca está en pie de guerra gracias, sobre todo, a las formas, de sobra conocidas en la ciudad, del concejal de Urbanismo del Ayuntamiento, Pablo Venzal, que, para más tocada de pelotas,  se trata de un político imputado por un presunto delito urbanístico. Y está imputado no por cualquier cosa, sino por presuntamente favorecer a una empresa constructora, también de sobra conocida en Almería, como es Construcciones Tejera. Y digo que es conocida por el importante número de obras que le ha hecho a este mismo ayuntamiento y todas, claro, ganadas por concurso público, que es el mismo modelo por el que empresas como Hispano Almería y otras muy pocas y muy elegidas -siempre por sus capacidades profesionales- se han hecho grandes en esta provincia.  Y claro, es que esto ocurre aquí y en Madrid.

Pablo Venzal
Ese barrio llamado Pescadería- La Chanca sólo quiere que se les trate con el mismo rasero que al resto, que no se les discrimine por estar en un rincón de la ciudad, por su diversidad racial o porque la renta de las familias que allí viven es sencillamente ínfimo. Sólo quieren que no se tire una pasarela que para ellos une algo más que a dos barrios. Une a personas, les hace sentir una única comunidad, y quizás por ello para otros sea tan importante eliminar el puente y hacer más pequeño el problema que para esos otros supone esa unión, esa forma de vida en la que pese a la adversidad son indestructibles. Quieren decidir sobre su barrio y se sienten el Gamonal de Almería.

Es muy difícil justificar el empeño del Ayuntamiento en quitarles el puente para correr una cortina de humo sobre una permuta de terrenos que algún día provocará portadas. Es injustificable que hablen de la necesidad de hacer un parque en la zona, cuando prácticamente han diseñado unas escaleras de cemento, mientras que durante años han sido incapaces de obligar a los propietarios del solar a limpiarlo, cuando es un hervidero de ratas y moscardones (y sigo hablando del solar). Y no hay quien se crea la buena voluntad del imputado Pablo Venzal cuando desde hoy empiezan a anunciar a bombo y platillo un parque a todo lujo, con un coste superior a los cinco millones de euros, sobre una extensión que se mide en miles y miles de metros en el otro extremo de la ciudad de muchísima mayor renta por persona. Será casualidad o una malvada coincidencia, pero resulta hasta perverso que la empresa que ha construido ese parque sea Construcciones Tejera, la misma que según la denuncia presentada por unos afectados fue beneficiada por el concejal Pablo Venzal y su equipo y, lo que obviamente ha llevado a la imputación de éste y de los suyos. Pero no, no deja el sillón de concejal.

La realidad es una, eso está claro, aunque cada cual la puede interpretar de una o de otra manera. Con casualidades o sin ellas, lo que acabo de contar son hechos y seguro que se podrían relatar de otra manera distinta si fuera amigo de Pablo Venzal, que no lo soy, pero al final los hechos siempre quedarían ahí.

Creo que el concejal de urbanismo del alcalde de Almería, Luis Rogelio Rodríguez Comendador (PP), y él sabrá por qué no lo cesa, se ha equivocado en dos cuestiones fundamentales y la primera de ellas es que no calibró que no estaba eliminando un puente, sino una seña de identidad de personas humildes, de gentes que tienen muy poco y, por tanto, lo poco que tienen lo van a defender hasta donde él no sería capaz de llegar. Su segundo error ha sido hacer experimentos en una situación tan delicada como la suya, con una imputación sobre su cabeza que sus mismos competidores o compañeros de grupo animan a que se recuerde y no por un repentino interés por limpiar la política de políticos que no merecen comer de ese oficio, sino por la pura necesidad de quitar elementos en la carrera de la sustitución.